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Antiguas civilizaciones y enigmas

Los exploradores del Nuevo Mundo, ¿actuaron siguiendo un Plan Maestro?


¿Qué sabemos de los Illuminati?   Alberto Romero Rivera, autor del libro Historia sobre el Vaticano, aseguró hasta su muerte, en 1997, haber pertenecido a la Orden de los Jesuitas y haber recibido de primera mano los planes de la inmensa conspiración masónica/jesuita para instaurar una nueva religión mundial. El Dr. Alberto Rivera, que posteriormente renunció a la orden, explicó que, tanto la Francmasonería como los Illuminati, así como una gran lista de siglas y grupos, Imagen 19no son sino creaciones de los Jesuitas. Ignacio de Loyola, fundador de la Orden de los Jesuitas, creó también los Illuminati, poniéndolos bajo la cobertura de la institución católica romana. La intención era que los Illuminati fueran capaces de llegar a controlar la economía mundial, la banca internacional, las fuerzas militares; así como a ser maestros en toda suerte de poderes ligados a la magia, controlando las religiones del mundo. Según Alberto Rivera, la Orden trabaja con magos a nivel mundial.  Ignacio de Oñaz y Loyola nació en 1491 en el seno de una antigua familia cristiana, noble y bien relacionada. Tras una carrera militar truncada por una grave herida y un repentino e intenso interés por la mística durante su convalecencia, comenzó un peregrinaje que lo llevaría hasta Jerusalén, donde trabó amistad con Diego Manes, comandante de los Caballeros Hospitalarios de San Juan de Jerusalén. Finalizada su aventura en Tierra Santa, Ignacio regresó a España en la primavera de 1524, decidido firmemente a abrazar la carrera religiosa. Más tarde, el 2 de Febrero de 1528, con treinta y siete años de edad, viajó a la Universidad de París para completar su formación. Comenzando con sus dos compañeros de habitación en la universidad, Ignacio se hizo pronto con un reducido y fiel círculo de jóvenes amigos cautivados por su carisma. Se trataba de jóvenes entusiastas e inteligentes, católicos, que, como el propio Ignacio, veían con inquietud los acontecimientos que amenazaban la unidad de la Iglesia. Años después, Loyola y sus acólitos tomaron el nombre de Compañía de Jesús. El 15 de Agosto de 1534, festividad de la Asunción de la Virgen, los miembros de la Compañía hicieron voto solemne de servicio a Nuestra Señora en la iglesia de Santa María, en Montmartre, añadiendo el voto de llevar a cabo, sin preguntas ni reparos, cualquier tarea encomendada por el Papa.

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La ceremonia de ordenación de los nuevos mandos de la orden daba fe del fanático anti protestantismo de aquellos primeros tiempos: “Además, prometo y declaro que, cuando se presente la oportunidad, haré la guerra sin descanso ni cuartel, secreta o abiertamente, contra todos los herejes, protestantes y liberales, tal y como me ha sido ordenado hacer, hasta exterminarlos y extirparlos de la faz de la Tierra; y que no los respetaré por su edad, sexo o condición: y que ahorcaré, abrasaré, mataré, herviré, desollaré o enterraré vivos a todos los infames herejes cortando los estómagos y vientres de sus mujeres y estrellando las cabezas de sus infantes contra los muros, a fin de aniquilar para siempre su execrable raza. Cuando esto no pueda ser hecho abiertamente, emplearé secretamente la copa envenenada, la cuerda que estrangula, el acero del puñal o el plomo de la bala sin mirar el honor, rango, dignidad o autoridad de la persona o personas, cualquiera que sea su condición en la vida pública o privada (…)”.  Los católicos lanzaron una contra-reforma en un intento infructuoso por eliminar a las herejías protestantes. Sorpresivamente, para conducir la contra-reforma fue creada una organización al estilo de la Hermandad de Babilonia para este propósito: la Compañía de Jesús, mejor conocida como los Jesuitas. La orden jesuita fue fundada en 1540 por un soldado convertido en clérigo llamado Ignacio de Loyola. Los jesuitas eran una sociedad católica secreta con grados de iniciación, períodos de prueba y muchos ritos secretos. Era también una orden militar. Los jesuitas eran estimulados para adoptar un espíritu de lealtad a su “capitán” Jesús. Ignacio fue escogido para que fuera el primer General de la Orden en Abril de 1541. La imagen de  Jesús como un cuasi-capitán militar puede parecer extraña para cualquiera que esté familiarizado con las enseñanzas de Jesús, pero esa imagen fue de gran ayuda para hacer de la orden jesuita una escuadra efectiva para combatir a los protestantes. Gracias al eficaz trabajo de los jesuitas, cuando el Concilio de Trento fue disuelto el 4 de Diciembre de 1563, sus decretos y cánones no otorgaban ni una sola concesión a los reformadores protestantes. La doctrina reformista fue anatematizada sin piedad y a los inquisidores les dieron instrucciones muy precisas respecto al modo de tratar a los protestantes: “El hereje merece las penas del fuego. (…) A cualquiera le es permitido matar a un hereje y todo aquel que denuncie a uno de ellos será recompensado. (…) Los inquisidores permitirán a los herejes declarar contra otros herejes, pero no a su favor”.

Pronto, los jesuitas se convertirían en los confesores y directores espirituales más prestigiosos de la cristiandad, ganándose el favor y la confianza de reyes y primeros ministros, que dejaban trascendentales decisiones de Estado en sus manos. La educación de las masas en los cánones de la Iglesia de Roma tampoco fue olvidada. Y para ello se recurrió a un método novedoso en aquella época: el teatro, convirtiéndose la Compañía en pionera en el empleo de los medios de comunicación con fines propagandísticos, al tiempo que los colegios regentados por ellos se multiplicaban por Europa.  El artificio y la astucia estratégica fueron desde el principio parte esencial del recetario de la Orden. No es casualidad que “El arte de la guerra”, obra reconocida como el más prestigioso tratado de estrategia de todos los tiempos y atribuida a Sun Tzu, un general chino del siglo VI a.C, fuera un libro desconocido en Occidente hasta que el jesuita Joseph Marie Amiot, astrónomo del emperador de China, realizara la primera traducción al francés en 1772. Junto con “El príncipe”, de Nicolás Maquiavelo, la obra de Sun Tzu es una verdadera enciclopedia sobre el arte del artificio, el engaño y la actuación indirecta. Curiosamente, la traducción de esta obra coincide con el período en que estuvo al frente de la orden Lorenzo Ricci, uno de los mejores generales y más lúcidos estrategas con los que haya contado la Compañía de Jesús. Inspirado por Sun Tzu, Ricci, aristócrata de nacimiento, con reputación de imperturbable y jesuita de corazón, se embarcó en una compleja trama de operaciones encubiertas, virtualmente imposibles de documentar en la actualidad, que tenían como propósito llevar a los jesuitas a controlar territorios donde nunca antes habían osado pisar.  A él se atribuye la jugada de ajedrez más brillante y audaz de la historia de la Compañía: su aparente disolución por orden del Papa para así, lejos de cualquier investigación, poder actuar con mayor comodidad. En primer lugar, llama la atención que los jesuitas fueran expulsados, primero de Portugal (1759) y más tarde de Francia (1762), sin que el brillante y combativo Ricci moviera un dedo para evitarlo. En España, Carlos III no dudó un instante en tomar la misma determinación en 1767: “Todos los miembros de la Compañía de Jesús deberán abandonar mis reinos, y sus bienes son declarados confiscados”. Parecía que los monarcas europeos se habían confabulado para dictar el final de la Compañía. El golpe definitivo lo daría Clemente XIII, que antaño alardeara de su amistad con Ricci y de ser el principal patrocinador de la Orden, decretando su disolución en 1773.

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El aparente declive jesuítico coincidió con la expansión de la masonería, cuya ideología religiosa, el deísmo, no se alejaba mucho de los ideales gnósticos de la Compañía. El deísmo es una idea filosófica que acepta la existencia y la naturaleza de Dios a través de la razón y la experiencia personal, en lugar de hacerlo a través de los elementos comunes de las religiones teístas como la revelación directa, la fe o la tradición. Como escribiera el masón Albert Pike en su obra “Moralidad y dogma” (1871): “El cristiano, el hebreo, el musulmán, el brahmán, los seguidores de Confucio y Zoroastro, podrían unirse y dirigir sus plegarias hacia el Dios que está por encima de todos los dioses… (El masón) estudia las maravillas de los cielos, los ritmos y revoluciones de la Tierra, las misteriosas bellezas y adaptaciones de la existencia animal, todo ello tan maravillosamente ejecutado que no tiene más remedio que quedar satisfecho ante lo que Dios es”. Se podría definir el deísmo como la creencia en un Dios racional, sin dogmas ni obligaciones para quienes la practiquen, al contrario de lo que sucede en los credos tradicionales. Enraizado en el Renacimiento, su primer y principal centro de formulación está en Inglaterra, si bien Francia reelaboró su núcleo doctrinal aportando una influencia masónica de la que carecía en las Islas Británicas. El ensayista norteamericano F. Tupper Saussy está firmemente convencido de que este punto de encuentro a través de la filosofía deísta supuso la implantación de fuertes vínculos de unión entre la masonería y la Compañía de Jesús. Para Saussy, el momento culminante de esta colaboración lo habría marcado precisamente el generalato de Lorenzo Ricci, que coincidió con la guerra de la independencia norteamericana, que habría respondido a un plan cuidadosamente trazado al unísono por masones y jesuitas.  Esta posible colaboración entre ambos no es tan descabellada como pudiera parecer a primera vista. Robert Bellarmine fue teólogo de cámara del papa Clemente VIII (1592-1605), quien lo nombró cardenal en 1599. Las teorías de Bellarmine constituyen una especie de “teología de la liberación”, y se oponen a la existencia del “derecho divino”, en el que presuntamente se basa el poder de las monarquías: “Es derecho del pueblo abolir a un gobierno injusto”. “Patriarcha”, su principal obra, sirvió para justificar teológicamente a los anti-absolutistas. Promocionado por el eficaz aparato propagandístico de los jesuitas, el “Patriarcha” suministró el auxilio teórico-teológico que los colonos necesitaban para respaldar su empeño de crear una nueva nación.

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En la Biblia se dice que la palabra de Yahweh nos informa de que la gran ramera de la Revelación 17, es la “madre de las abominaciones de la tierra”. Cuando empezó a divulgarse que Loyola había fundado los Illuminati, los jesuitas hicieron que otro fiel miembro llamado Adam Weishaupt, jesuita bajo juramento, fingiera dejar la Orden Jesuita y afirmara ser el creador de los Illuminati, en Baviera, el 1 de mayo de 1776. Esto fue hecho para que el mundo creyera que no existe conexión entre los Illuminati y la Iglesia católica romana. En efecto, el profesor de derecho eclesiástico y filosofía práctica de la Universidad de Ingolstadt, Baviera, Adam Weishaupt (1748-1830), fundó el primero de mayo de 1776, con dos alumnos suyos, la «Asociación de los perfectibilistas» (“Bund der Perfektibilisten“, de “Bund“, ‘Asociación‘ y perfectibilis, ‘perfeccionable‘). De ella proviene la orden de los Iluminados (Illuminatenorden en el original alemán, compuesto de Illuminaten, derivado del latín Illuminati, ‘iluminados‘, y Orden), que fue constituida como una sociedad secreta. Nueve años después detuvo su actividad al prohibírsele actuar en ese electorado alemán. Numerosos mitos y teorías conspirativas se centran en una presunta supervivencia suya y sus supuestas actividades, entre las que se cuentan la Revolución francesa, la lucha contra el cristianismo, y supuestas pretensiones de dominio mundial. Como símbolo de la organización eligió el mochuelo de Minerva, la diosa romana de la sabiduría. Minerva era hija de Júpiter, quien tras haber devorado a Metis, la Prudencia, sintió un gran dolor de cabeza. Recurrió a Vulcano, quien le abrió la cabeza de un hachazo, surgiendo de ella Minerva, armada y en una edad que le permitió ayudar a su padre en la Gigantomaquia (guerra contra los Gigantes), donde se distinguió por su valentía. Una de las características más famosas de la historia de Minerva es su desacuerdo con Neptuno para dar su nombre a la ciudad de Atenas. Doce grandes dioses, elegidos como árbitros, decidieron que quien produjera la cosa más útil para la ciudad le daría su nombre. Neptuno, de un golpe de tridente, hizo que la tierra diese un caballo y Minerva hizo crecer un olivar, lo que le dio la victoria. En la Guerra de Troya Minerva se mostró favorable con los aqueos después de que Paris la humillase al preferir la belleza de Venus sobre la de Juno (esposa de Zeus-Júpiter) y la suya propia. La casta Minerva siguió siendo virgen, lo que no le impidió disputar el premio en el Juicio de Paris. Con el fin de triunfar sobre sus rivales, ofreció a su juez el conocimiento y la virtud. Sus ofertas fueron inútiles y concibió un gran despecho. A veces conduce a Ulises en sus viajes, a veces se digna enseñar a las hijas de Pandora al arte de destacar en los trabajos que convienen a las mujeres, a representar flores y combates en obras de tapicería, incluso es ella la que embellece de sus manos el abrigo de Juno.

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En una ocasión se enfrentó a Aracne para comprobar cuál de las dos tejía más rápido. Para demostrarlo, Minerva le propuso una labor: una tela magnífica. Cuando Minerva vio la superioridad de Aracne, fue víctima de tantos celos que decidió convertirla en una araña (según cuenta Ovidio en Las metamorfosis), hecho por el que se conoce a Minerva como una diosa cruel. Esta escena fue representada por Velázquez en su lienzo Las hilanderas, actualmente en el Museo del Prado (Madrid).  Finalmente, es Minerva quien hace construir la nave de los argonautas según su dibujo, y quien coloca en su proa la madera que habla, cortada en el bosque de Dódona, la cual dirigía su rumbo, les informaba de los peligros y les indicaba los medios de evitarlos. Bajo esta metáfora es fácil reconocer el timón de la nave. De trasfondo se encontraba el clima intelectual universitario, prácticamente dominado por los jesuitas, orden disuelta tres años antes. Adam Weishaupt vio en la Orden Rosacruz, una orden mística espiritual perteneciente a la masonería, un mal siempre creciente que debía combatirse. David Vaughan Icke es un escritor y conferenciante británico. Desde 1990 se ha dedicado a buscar “quién/quienes controlan el mundo” y a escribir libros y artículos polémicos. Icke ha sido reportero, presentador deportivo, y portavoz del Partido Verde del Reino Unido. También es autor de más de veinte libros, en los cuales explica sus puntos de vista junto a los resultados de sus indagaciones sobre diferentes temas, principalmente referidos al supuesto control mundial por unos pocos seres humanos y con especial hincapié en los Illuminati, en su mayoría magnates y miembros de diferentes realezas, actuando conjuntamente con seres extraterrestres, los cuales llevarían ejerciendo su dominación sobre la humanidad desde sus albores. Según Icke, hay una fuerza oculta que controla a la humanidad. Los llama Illuminati, aunque reconoce que es una sociedad secreta sin nombre. Esta sociedad secreta u “hombres en las sombras” tienen una agenda que tiene como principal objetivo la instauración de un gobierno mundial de corte fascista; una dictadura controlada por las élites mundiales, muy en línea con lo descrito por George Orwell en su novela 1984. Esta elite mundial está conformada por varias familias poderosas, dentro de las cuales Icke posiciona a los Bush, los Rockefeller, los Rothschild y la familia real de Inglaterra, entre otros. Además argumenta que todos tienen la misma línea sanguínea, que viene esparciéndose por las aristocracias mundiales desde los reyes de Sumeria hasta los actuales. Me he basado en su libro “El Mayor Secreto” para escribir este artículo.

Weishaupt informó de sus razones para la fundación de la sociedad en su carta Pythagoras oder Betrachtungen über die geheime Welt- und Regierungskunst: “Pero dos hechos fueron decisivos. Incluso para este tiempo en 1776 un oficial en Burghausen llamado Ecker había fundado una logia orientada hacia la alquimia y que había comenzado a extenderse velozmente. Un miembro suyo llegó a Ingolstadt, a anunciarse allí y a atraer a los más brillantes entre los estudiantes. Por desgracia su selección recayó precisamente en aquellos a quienes yo ya también les había echado el ojo. El pensamiento de haber perdido de esta forma a jóvenes tan prometedores, y verlos ahora acercándose a la alquimia y majaderías semejantes; fue para mí tormentoso e insoportable. Por esto fui a pedirle consejo a un joven, en quien había puesto toda mi confianza. Y me animó a utilizar mi influencia sobre los estudiantes y estos excesos mediante una vacuna, administrada mediante la fundación inmediata de una sociedad“. La Orden tomó un primer impulso en 1778, cuando un antiguo alumno suyo y presidente del Palatinado Renano la reorganizó. Weishaupt propuso como nuevo nombre Bienenorden, la ‘Orden de las abejas’, porque se imaginaba que los afiliados deberían recopilar el néctar de la sabiduría dirigidos por una abeja reina. Pero al final se prefirió Bund der Illuminaten (‘Unión de los Iluminados’) y después, Illuminatenorden (‘Orden de los Iluminados’). De la asociación para la sapiencia se crearía una orden secreta, que no podía negar la huella de su modelo organizativo: la Compañía de Jesús. La religión de los Illuminati es el gnosticismo, que es una mezcla de filosofías griegas y orientales, ligadas con ciertas doctrinas del cristianismo. Demuestran de manera enfática que poseen un conocimiento espiritual superior. Alrededor del 1782, Weishaupt planteó secretamente una gran obra para unificar al mundo bajo la excusa de trabajar para la causa de Cristo. La agenda oficial de los Illuminati desapareció en la década de 1780, pero actualmente trabajan de forma no oficial dentro de las logias masonas ya establecidas. A esto se refirió Sessler al hablar de una sociedad secreta que trabajaba dentro de otra sociedad secreta. También se encuentran infiltrados en el catolicismo romano. Pero esa es la estrategia: infiltrados dentro de sí mismos para que nadie sospeche nada.

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El gran objetivo de los Illuminati es unir todo el mundo en una sola organización, en términos políticos, económicos, y religiosos. En otras palabras, preparar el camino para el establecimiento de un “Nuevo Orden Mundial“. Este fue el mismo objetivo de Ignacio de Loyola, quien planeó someter al mundo bajo el gobierno del Papa. Así, los Jesuitas crearon esta nueva ramificación que se infiltraría en todas las instituciones, y llevaría el mundo a adorar a la bestia a través del sistema económico. Esta obra de destrucción del cristianismo por parte del Orden de los Illuminati se efectuaría a través de la infiltración en las iglesias. Una de las enseñanzas de Weishaupt dice: “Todas las religiones que adoran al Dios de los cielos serán infiltradas y/o anuladas, y una nueva religión tomara su lugar“. Una siguiente reorganización sucedió en 1780, tras la adhesión del aristócrata de Baja Sajonía, Adolph von Knigge. Tal como el propio Weishaupt confesó que no existía «en absoluto, sólo en su cabeza». Y en 1782, Adolph von Knigge le proporcionó a la orden una estructura para-masónica, con Weishaupt y Knigge, entre otros, como directores sobre el llamado «Areópago». Con esta nueva distribución, los Iluminados consiguieron reclutar a muchos masones e infiltrarse en logias enteras. De trasfondo estaba la crisis iniciada hacia 1776 entre los niveles altos masónicos alemanes, con la ruptura de la estricta observancia templaria. Karl Gotthelf von Hund und Altengrotkau había conseguido atraerse a las diferentes logias hacia su mandato mediante un rito más bien apolítico-romántico, que aseguraba ser sucesor de la Orden Templaria, disuelta en 1312. Durante muchos años había afirmado mantenerse en contacto con «Superiores desconocidos», que le habían iniciado en la francmasonería. Como al fallecer en 1776 ningún tipo de «Superiores secretos» contactara con ellos, había gran confusión en la logia. En la convención masónica de la estricta observancia, acontecida en Wilhelmsbad entre el 16 de julio y el 1 de septiembre de 1782, Knigge y su segundo representante de los Iluminados, Franz Dietrich von Ditfurth, un ilustrado radical, se ganaron el liderazgo de opinión para su orden. El sistema templario fue abandonado, y la orden de la Rosacruz quedó en minoría en su esfuerzo por mantener esa tradición. Ambos iluminados consiguieron incluso, con Johann Christoph Bode, ganarse a un representante principal de la estricta observancia.

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El número de miembros aumentó rápidamente. Sin embargo, este éxito suponía a la vez el comienzo del final. Knigge amenazó epistolarmente con delatar sus secretos a los jesuitas y a los rosacrucianos, reforzando la desconfianza y preocupaciones de Weishaupt. Ya que Knigge y Bode habían incorporaron al príncipe Karl von Hessen-Kassel y a Ferdinand von Braunschweig, así como al duque Ernst von Sachsen-Gotha y Carl August von Sachsen-Weimar, todos ellos representantes de la autoridad absolutista. Estas sospechas no estaban infundadas, pues Carl August y su consejero privado, Goethe, se habían afiliado con el único fin de investigar a la Orden. Como resultado, se agudizaron las discrepancias entre Weishaupt y Knigge, hasta el punto de que la orden amenazaba con disolverse. En febrero de 1784 se convocó en Weimar un tribunal arbitral llamado “congreso”. Para sorpresa de Knigge, el juicio del congreso, en el que participaron entre otros Goethe, J. G. Herder y Ernst von Sachsen-Gotha, era que debía constituirse un nuevo Areópago. Este parecía ser un compromiso tolerable. Pero era previsible que el fundador de la orden siguiera siendo influyente aún sin presidencia formal en el Areópago, lo que significaba una clara derrota para Knigge. Se acordó el silencio y el retorno de todos los papeles, y el primero de julio abandonó Knigge la orden. Weishaupt entregó la dirección de la orden a Johann Martin, conde de Stolberg-Roßla. Durante las disputas internas, las asociaciones secretas habían atraído sobre sí la atención de las autoridades bávaras. Eran el blanco de sospechas de asesinatos afines a la ilustración, que pretendían alterar el orden tradicional, infiltrándose entre los funcionarios públicos para alcanzar un «Estado razonable». Consecuentemente, el 22 de junio de 1784, el príncipe elector Karl Theodor prohibió todas las «comunidades, sociedades y fraternidades» fundadas sin su aprobación señorial. El dos de marzo de 1785, bajo presión de Peter Frank, canciller barón de Kreittmayr, el barón rosacruciano de Törring y otros cortesanos, se promulgó un edicto adicional, que esta vez prohibía a los Iluminados y a los Francmasones, llamándolos por su nombre y considerándolos altos traidores y enemigos de la religión. Mediante registros domiciliarios se confiscaron varios papeles de la orden que aportaron sucesivos indicios sobre la radicalidad de sus propósitos. Documentos encontrados a un mensajero difunto informaron sobre el nombre de un miembro. Ese mismo año el papa Pío VI aclaró, en dos cartas al obispo de Freising,  que la adhesión a la orden era incompatible con la fe católica.

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A consecuencia de las prohibiciones de 1784-1785 se produjeron persecuciones de sus miembros. Se llegó a registros domiciliarios y confiscaciones. Algunos consejeros y oficiales perdieron el puesto, algunos miembros fueron desterrados, pero nadie resultó encarcelado. El mismo Weishaupt, cuyo papel fundador se desconocía al principio, resultó sospechoso, pero sólo huyó cuando tuvo que admitir la fe católica, primero a la ciudad imperial libre de Ratisbona y en 1787 otra vez en Gotha, donde Ernst von Sachsen-Gotha le proporcionó una consejería. En abril de 1785, el conde Stolberg-Roßla declaró la orden oficialmente suspendida, tras aboliciones temporales. Bode aprovechó la coyuntura para conservar la asociación activa, e intentó resucitarla con ayuda de la Iglesia minerval de Weimar y la Orden de los amigos invisibles. Pero debió abandonar en 1790, debido al clima estrictamente antiiluminista de los años revolucionarios. Gran parte de los investigadores están generalmente de acuerdo en que la desarticulación de la orden de los Iluminados fue completa. El 16 de agosto de 1787 se promulgó un tercer y más estricto edicto de prohibición, so pena de muerte, del reclutamiento de miembros para Masones e Iluminados. Continúan también los rumores de una supervivencia de los Iluminados. Estas promulgaciones desataron una primera histeria antiiluminista. Especialmente se sospechaba de las agitaciones de las asociaciones secretas ilustradas radicales. Una segunda ola, claramente más enérgica, sucedió durante la Revolución francesa, pues el miedo a los jacobinos se fundió con el anterior a los Iluminados. En este estado anímico, el ministro del Estado bávaro, Maximilian von Montgelas, quién a su vez había sido iluminado, hizo prohibir todas las organizaciones secretas al llegar al poder en 1799 y otra vez en 1804. Cómo de fuerte era la fascinación pública por las misteriosas e inquietantes sociedades secretas e iniciáticas en los años en torno a la Revolución francesa, se nota en diversas obras literarias de la época, desde Der Geisterseher, de Schiller, hasta Der Groß-Cophta, de Goethe, y las inquietantes sociedades en la obra pueden verse en la obra Los años de aprendizaje, de Wilhelm Meister, pasando por Die unsichtbare Loge (1793), de Jean Paul. Hoy día, en Ingolstadt, sólo lo recuerda una placa conmemorativa en el edificio en el que se encontraba la sala de reuniones de los Iluminados. El edificio se encuentra en el número 23 de la calle Theresien, antes llamada Am Weinmarkt, en una zona urbana exclusiva para viandantes.

La orden de los Iluminados estaba comprometida con el modelo ilustrado. La supuesta meta era la mejora y el perfeccionamiento del mundo en el sentido de libertad, igualdad y fraternidad, así como la mejora y perfeccionamiento de sus miembros. Weishaupt escribió en 1782, en un discurso: “Quien también generalmente quiere iniciarse en la libertad, la amplia iluminación en general: pero la Iluminación no consiste en el conocimiento de palabras, sino de cosas, no se trata de la comprensión de conocimientos abstractos, especulativos, teóricos, que inflan el espíritu, pero no mejoran el corazón“. Como Weishaupt explicó en su discurso citado, la historia misma estaría de su parte. Recurriendo a pensadores como Joachim von Fiore,  presentó una historia filosófica entre periodos temporales. En la «Infancia de la humanidad» no había ni dominio ni propiedad ni ansias de poder. Eso comenzó en la «Época juvenil», con el surgimiento de los primeros estados, que se desviaban más y más hacia el despotismo. De ahí surgió la nostalgia del paraíso perdido y de la ausencia de dominio. «El despotismo mismo debería ser el medio para facilitar el camino a la libertad» escribió Weishaupt para la clase de misterio de su orden. En el «tiempo de la madurez» el género humano superará el despotismo sin violencia a través de la provocación de la nostalgia, de la libertad, mediante la ilustración y mediante el autodominio que Weishaupt impartía. Pero difundir esta ilustración y devolver a los hombres a la «tierra prometida», debía de ser la tarea de las escuelas ocultas de sabiduría, a quienes Weishaupt les presuponía una línea tradicional ideal, desde los protocristianos hasta los masones. Aunque es verdad que los francmasones declaraban ser apolíticos, los Iluminados les servirían como máscara. Finalmente un «Tiempo de decadencia» iniciará un nuevo ciclo. En esta representación histórica se mezclan el milenarismo medieval y las utopías modernas. Weishaupt compatibilizó ambos mensajes contradictorios. Por un lado, predicó el quietismo, que exoneraba a sus miembros de cualquier responsabilidad del progreso histórico; y por el otro, exigía un activismo subversivo que socavara activamente el sistema de gobierno imperante. Eso significa, por una parte, que era solo cuestión de esperar, pues el tiempo del despotismo absolutista finalizaría, desde una lógica interna, casi por sí mismo.

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Weishaupt sostenía que los iluminados participarían solamente por su actividad, incluso mediante su mera presencia, en la abolición del despotismo. La abolición del sistema absolutista no debería, pues, conseguirse mediante la vía revolucionaria, sino por los recursos personales políticos. Querían conquistar más y más posiciones claves estatales absolutistas, para sucesivamente conducirlas en base a sus objetivos. En los últimos estadios utópicos, sobre cómo el estado sería realmente disuelto tras alcanzar el poder o si simplemente los iluminados los reemplazarían en una especie perfeccionada de despotismo ilustrado, es algo sobre lo que Weishapt no dio datos. Los Iluminados fueron una de las muchas sociedades y asociaciones caracterizadas por la formación del fenómeno de la opinión pública durante la ilustración, tal como Jürgen Habermas describió en 1962 en Historia y crítica de la opinión pública. A diferencia de otras sociedades, los Iluminados tenían un programa político explícito, mientras que entre los francmasones, por ejemplo, son indeseables las disputas religiosas, confesionales o políticas. También se reconocen los masones por su afiliación, y no son, a diferencia de los iluminados, estrictamente secretos. Aunque los Iluminados adoptaron aspectos masónicos como la logia y la jerarquía, también es cierto que ni pertenecían a la misma orden ni cooperaban en organizaciones francmasónicas nacionales, como la Gran Logia o el Gran Oriente. Para infiltrarse mejor en ellos, Knigge dotó a la orden de una estructura con grados titulados muy imaginativamente, y cada uno de los cuales tenía su propio ritual iniciático y «secreto», que se revelaba a los iniciados. Asimismo, como mistificación de gran efecto publicitario, cada miembro de la orden recibía, al iniciarse, un nombre secreto, que nunca era cristiano, o como mínimo, de origen ortodoxo: Weishaupt se llamó así mismo con el significativo nombre de Espartaco, el famoso cabecilla de las revueltas de esclavos romanos. Knigge era Filón de Alejandría, un filósofo judío; Goethe recibió el nombre Abaris, en memoria de un mago escita. También la geografía recibía nombres secretos: Múnich, p. ej., se llamaba Atenas; el Tirol, Peloponeso; Fráncfort era Edessa; e Ingolstadt, Eleusis. Incluso hasta la fecha se indicaba según un calendario secreto de nombres mensuales persas y cuya numeración anual comenzaba en el 632.

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Filón de Alejandría (15/10 a. C. – 45/50 d.C.), también llamado Filón el Judío, es uno de los filósofos más renombrados del judaísmo helénico. Se sabe poco sobre la vida de Filón y, en general, la mayoría de los datos biográficos proceden de su propia obra, en especial de su libro autobiográfico Legatio ad Gaium (Embajada a Gayo), así como del libro Antigüedades judías, de Flavio Josefo. El único dato de su biografía que puede fecharse con seguridad es su intervención en la embajada que los judíos alejandrinos enviaron al emperador romano Calígula para solicitar su protección contra los ataques de los griegos de la ciudad, y para rogarle que no reclamara ser honrado como un dios por los judíos. Esto tuvo lugar en el año 40. No se conocen las fechas exactas de su nacimiento ni de su muerte. El pensamiento de Filón concilia la filosofía griega y el judaísmo, que intenta armonizar mediante el método alegórico, que toma tanto de la tradición exegética judía como de la filosofía estoica. Su obra no tuvo gran aceptación ni entre los judíos ni entre los griegos. Sin embargo, fue recibida con entusiasmo por los primeros cristianos, que llegaron a tenerle por uno de los suyos[cita requerida]. Eusebio de Cesarea llegó a creer que los Therapeutae, un grupo de ermitaños judíos de vida ascética que habitaban en el desierto egipcio que Filón describe en De vita contemplativa, eran en realidad una secta cristiana. En el s XIX se cuestionó la falsedad de la obra. Después de demostrar que es auténtica, la cuestión sobre a qué religión pertenecieron estas comunidades, se resuelve afirmando su conexión con el monacato cristiano o bien negando que se trate de vida monástica. Otros autores sostienen que fueron monasterios pitagóricos. Abaris pertenece a la mitología Griega. Es el nombre  de un escita que, por haber cantado el viaje de Apolo al país de los hiperbóreos, fue nombrado gran sacerdote de este dios, quien le otorgó el don de la adivinación y una flecha de oro, sobre la cual atravesaba los aires. Fabricó una estatua de Palas con los huesos de Pélope, vendiéndola a los troyanos, que creyeron procedía del cielo. Poseía las virtudes de calmar las tempestades, evitar las pestes y anunciar los terremotos. Compañero de Fineo, y que con él fue convertido en piedra por Perseo, tras haber intentado raptar a su prometida, Andrómeda.

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Los nombres de la Orden contribuían a la igualdad entre los iluminados, ya que los dos primeros grados sólo se llamaban por los nombres de la orden. No podían saber unos de otros, quién era noble, quién burgués, quién profesor universitario, quién sólo camarero o estudiante. Aparte de esto, formaban parte de un rígido programa educativo, que la orden le imponía a sus miembros. Cada iluminado debía no sólo darle explicaciones a su tocayo espiritual, sino que también recibía de los superiores de la orden una cuota literaria mensual, en la que obras ilustradas ocupaban un lugar principal y en grado creciente. Su evolución moral y espiritual tenía que hacerla constar en un diario llamado cuaderno Quibuslicet (del latín “quibus licet”, ‘a quién le está permitido leerlo’). En caso de que estuvieran mal hechos o no contuvieran los avances previstos, se les respondía con una carta de reproche. Junto a la completa igualdad dentro de los grados, había una división jerárquica muy marcada entre los distintos escalafones. Esta se dejaba mostrar ya en los juramentos, que cada iniciando debía prometer solemnemente: «Eterno silencio, firme lealtad, fidelidad y obediencia a todos los superiores y estatutos de la orden». Además de la estricta jerarquía había que añadir la estructura esotérica de la orden, lo que significa que a los novatos se les engañaba conscientemente sobre la auténtica meta: socavar los regímenes terrenales o espirituales y apropiarse del dominio mundial. En los grados superiores de la orden se les revelaría el “mayor de todos los secretos”. El arcano más profundo de los Iluminados era su propio sistema de dominio moral, ya practicado entre los numerarios, pero que también debía aplicarse fuera. Este tutelaje a los miembros de grados inferiores pronto provocó críticas incluso dentro de la orden. Le debían a Weishaupt la perfección del individuo por sugerencia de la dirección oculta. La condición a estas mejoras del individuo era el conocimiento de todos sus secretos. Esto parece haberlo adoptado de los jesuitas, cuya obediencia era ciega y su atenta pero efectiva manipulación humana era mediante la penitencia. Para emancipar al individuo del dominio mental y espiritual eclesiástico, se aplicó el método jesuítico de examen de conciencia.  Tenía un sistema y un montaje místico que recordaba las ensoñaciones irracionales rosacrucianas. Y para finalmente liberar a la humanidad del despotismo principesco y real, se avasallaba a los miembros con un sistema de auténtico control y psicotécnicas totalitarias.

Los Iluminados empezaron a tener éxito. A comienzos del año 1780 la orden llegó a tener, en setenta ciudades, entre mil quinientos y dos mil miembros, de los cuales un tercio eran masones. Los puntos clave eran Baviera y las ciudades turingias de Weimar y Gotha. Fuera de Alemania sólo puede demostrarse su presencia en Suiza. El historiador alemán Eberhard Weis investigó exhaustivamente la estructura social de la Orden y descubrió que un tercio de sus miembros eran nobles y, por lo menos, un doce por ciento clérigos. Casi el setenta por ciento de los iluminados habían recibido formación académica, el número de trabajadores manuales rondaba un veinticinco por ciento, un número muy superior al de los comerciantes, que con un diez por ciento estaban claramente infrarrepresentados. Casi la mayoría de los iluminados, las tres cuartas, se componía de funcionarios y otros trabajadores públicos, que ante la meta de la organización de derribar el estado absolutista, no puede sorprender. El mismo Weishaupt presumía, en 1787, que la Orden había conseguido incorporar a más de un décimo del funcionariado bávaro. Especialmente significativo era el éxito en la infiltración en los colegios censores bávaros, que hasta la intervención del príncipe elector en 1784, se componía casi exclusivamente de iluminados. Y acorde con ello fueron las intervenciones de la autoridad, ya que se prohibieron escritos de ex jesuitas y otros escritos clericales, incluso hasta libros de rezos. Y, en cambio, se fomentó la literatura ilustrada. La meta real era la de formar a las elites políticas e intelectuales de la sociedad. Quienes apoyan las teorías conspirativas, citan como ejemplo la presunta existencia de una serie de cartas escritas entre los años 1870 y 1871, que se conservarían en los archivos de la biblioteca del Museo Británico, entre un antiguo militar confederado llamado Albert Pike, representante de la Confederación y supuesto miembro activo del Ku Klux Klan, y el francmasón y carbonario Giuseppe Mazzini, un filósofo y político italiano que se esforzó por unificar los estados italianos, y que había sido seleccionado por los Illuminati para dirigir sus operaciones mundiales en 1834.

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Según el escritor inglés de teorías conspirativas y antimasónicas, William Guy Carr, en su obra Peones en el juego (1955), indica que en una de las cartas fechada el 15 de agosto de 1871, Pike le hace saber a Mazzini el plan de los Illuminati para el futuro del mundo: “Fomentaremos tres guerras que implicarán al mundo entero. La primera de ellas permitiría derrocar el poder de los zares en Rusia y transformar ese país en la fortaleza del comunismo ateo necesaria como una oposición controlada y antítesis de la sociedad occidental. Las divergencias causadas por los “agenteur” (agentes) de los Illuminati entre los imperios británico y alemán serán utilizados para provocar esta guerra, a la vez que la lucha entre el pangermanismo y el paneslavismo. Un mundo agotado tras la guerra, no interferirá en el proceso de construcción de la “nueva Rusia” y el establecimiento del comunismo, que será utilizado para destruir los demás gobiernos y debilitar a las religiones. La segunda guerra mundial se desataría aprovechando las diferencias entre la facción ultraconservadora y los sionistas políticos. Se apoyará a los regímenes europeos para que terminen en dictaduras que se opongan a las democracias (Nazismo, Fascismo, Comunismo y Socialismo) y provoquen una nueva convulsión mundial cuyo fruto más importante será el establecimiento de un Estado soberano de Israel en Palestina que venía siendo reclamado desde tiempos inmemoriales por las comunidades judías. Esta nueva guerra debe permitir consolidar una Internacional Comunista bastante fuerte para equipararse a la facción cristiana/occidental. La tercera y definitiva guerra se desataría a partir de los enfrentamientos entre sionistas políticos y los dirigentes musulmanes. Este conflicto deberá orientarse de forma tal que el Islam y el sionismo político se destruyan mutuamente y, además, obligará a otras naciones, una vez más divididas sobre este asunto, a entrar en la lucha hasta el punto de agotarse física, mental, moral y económicamente. Liberaremos a los nihilistas y a los ateos, y provocaremos un formidable cataclismo social que en todo su horror mostrará claramente a las naciones el efecto del absoluto ateísmo, origen del comportamiento salvaje y de la más sangrienta confusión. Entonces en todas partes, los ciudadanos, obligados a defenderse contra la minoría mundial de revolucionarios, exterminará a esos destructores de la civilización, y la multitud, desilusionada con el Cristianismo, cuyos espíritus deístas estarán a partir de ese momento sin rumbo y ansiosos por un ideal pero sin saber dónde hacer su adoración, recibirán la verdadera LUZ a través de la manifestación universal de la doctrina pura de “Lucifer”, sacada a la vista pública finalmente. Esta manifestación resultará del movimiento reaccionario general que seguirá a la destrucción del Cristianismo y ateísmo, ambos conquistados y exterminados al mismo tiempo“.

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Es sorprendente el carácter “profético” de la carta de Albert Pike, escrita en1871, casi 50 años antes de que empezaran a ocurrir los acontecimientos que anuncia. No podemos más que ver una mano negra en la génesis de dichos acontecimientos. A los Illuminati también se les ha hecho responsables de la Revolución francesa. Esta grave sospecha fue formulada por primera vez, en 1791, por el párroco francés Jacques François Lefranc en su libro Le voile levé pour les curieux ou les secrets de la Révolution révéles à l’aide de la franc-Maçonnerie  (“El velo destapado para los curiosos o los secretos revolucionarios de la ayuda francmasona”). Sin embargo, su posterior difusión se debe a otros dos autores, que poco después compusieron extensas obras sobre los orígenes revolucionarios franceses: el ex jesuita francés Augustin Barruel y el erudito escocés John Robison. Ambos intentaron demostrar que no desataron la revolución, ni la permanente presión del tercer estado, ni la difusión de los ideales ilustrados, ni la mala cosecha del año previo ni tampoco la mala gestión de la crisis por el rey Luis XVI, sino que fueron los Iluminados. Para esto aportan la prueba de que casi todos los cabecillas revolucionarios importantes eran masones.  En el ámbito germano, extendió principalmente estas teorías el fugaz diario conservador Eudämonia (1795-1798). Hasta hoy circulan muchas teorías según las que los Iluminados sobrevivieron a su prohibición. Disfrutan de una especial popularidad las teorías conspirativas según las cuales habrían influido el surgimiento de los Estados Unidos. La única reminiscencia visible de los Iluminados de Baviera es la Orden Illuminati, cuyo Gran Maestre es Mike Melo, fracmasón y reconocido por el Supremo Consejo Iluminista del Sur de los Estados Unidos, que fuera presidido en tiempos anteriores por Albert Pike.  Pero, ¿quién fue Albert Pike?

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Albert Pike (29 de diciembre de 1809, Boston – 2 de abril de 1891, Washington) fue un abogado estadounidense, militar, escritor y destacado activista francmasón, en 1859 fue electo Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo de grado 33 para la Southern Jurisdiction o “jurisdicción meridional“, una de las dos divisiones orgánicas del Rito Escocés Antiguo y Aceptado en los EE.UU. que ejerció hasta su fallecimiento. Como oficial participó en la guerra mexicano-estadounidense y por los Estados Confederados de América, durante la Guerra Civil Estadounidense. Es autor de la obra Morals and Dogma of the Ancient and Accepted Scottish Rite of Freemasonry que, publicada en 1871, se convirtió en una guía para la interpretación del simbolismo francmasónico, pero también utilizada por sectores antimasónicos críticos o contrarios a éste movimiento, especialmente de la Iglesia Católica Romana. Pike pasó su infancia en las localidades del Estado de Massachusetts de Byfield, Newburyport y Framingham, en cuya escuela logró aprobar el examen previo de la Universidad de Harvard. Aunque la falta de recursos le impidieron el ingreso en Harvard, Pike, autodidacta, logró el puesto de maestro de escuela que ejerció en Gloucester, Fairhaven y Newburyport, hasta que en 1831, con 22 años, decidió abandonar Massachusetts para integrar en San Luis e Independence, en el Estado de Misuri, una expedición de comerciantes de caza con destino al condado de Taos, en el territorio de Nuevo México. Pike sufrió un accidente con su montura y se vio forzado a completar andando unos 700 km hasta el destino para, después, asociarse a otra expedición con escaso éxito, trasladarse al territorio de Arkansas. Instalado en la localidad de Fort Smith a partir de 1833, Pike comenzó a escribir artículos para el periódico Arkansas Advocate de la capital, Little Rock, con el pseudónimo de Casca. Los escritos de Pike alcanzaron gran popularidad y su influencia creciente le llevaron a formar parte del comité de dirección de la publicación hasta que se convirtió en su propietario en 1835, tras contraer matrimonio con Mary Ann Hamilton. Pike que, mientras tanto, había proseguido y finalizado sus estudios en derecho, y consiguió ser admitido en el sindicato de la abogacía en 1837, año en el que vendió sus derechos sobre el Arkansas Advocate, que para entonces ya era conocido por su posicionamiento en favor de las políticas del partido Whig. El Partido Whig de los Estados Unidos fue un partido político que existió durante el siglo XIX en los Estados Unidos. Fue creado para servir de oposición a la política de Andrew Jackson y se denominó Whig por analogía a los Whig británicos, que se habían opuesto al poder real durante la Restauración inglesa.

Como primer reportero de la Corte suprema de Arkansas, escribió un manual profesional para abogados, titulado The Arkansas Form Book, que, sin embargo, se publicó de manera anónima. Tras declararse, en 1846, el conflicto de la guerra mexicano-estadounidense, Pike integró el arma de caballería con la misión de comandar el entrenamiento de tropas, participando en la Batalla de Buena Vista o de la Angostura. Las fuertes discrepancias entre Pike y su oficial superior John Selden Roane, gobernador de Arkansas, terminaron en un desafío en duelo en el que ninguno de los dos resultó herido. Tras la guerra, Pike retornó a la abogacía, mudándose a Nueva Orleáns, en 1853, donde redactaría una obra titulada Maxims of the Roman Law and some of the Ancient French Law, as Expounded and Applied in Doctrine and Jurisprudence, que, aunque sin publicar, le ayudaría a aumentar su prestigio en la profesión. En 1857, Pike regresó a Arkansas donde progresivamente se especializaría en la defensa de causas relacionadas con la esclavitud a pesar de su filiación al partido Whig que para entonces se encontraba en un proceso de fuertes tensiones internas. A la disolución del partido Whig, Pike se adhirió el movimiento Know Nothing, que se distinguía por su xenófoba oposición al incremento constante de inmigrantes de religión católica, principalmente de origen irlandés, y aunque también se posicionó en contra de la política de secesión de los Estados del sur, acabaría no obstante integrando el bando sureño al estallar la Guerra Civil en 1861. Pike, que había sobresalido por su capacidad de negociación con algunas de las naciones amerindias de la región, como con el tratado de asentamiento de los indios Creek, desempeñó inicialmente el cargo de representante de la Confederación para las Naciones amerindias pactando con el líder de los Cheroqui, John Ross, el apoyo de ésta nación para la causa secesionista tras el comienzo de la guerra civil en 1861. El 22 de noviembre de 1861, Pike fue destacado como brigadier general del estado mayor del general Ben McCullough, en el territorio de las llamadas Cinco Tribus Civilizadas, para entrenar tres regimientos de caballería nativa cheroqui. Estas unidades, que se caracterizaron por la variabilidad de su fidelidad a la causa, entraron en combate en marzo de 1862, durante la Batalla de Pea Ridge, y, aunque lograron tomar varias posiciones unionistas, fueron finalmente derrotadas y dispersadas tras el contraataque. Pike, que por sus divergencias con sus superiores había dirigido un escrito de protesta al presidente Jefferson Davis, fue entonces acusado de permitir a sus tropas la mutilación, según la costumbre nativa, de soldados enemigos en el campo de batalla y de malgastar dinero y materiales. Las acusaciones que más tarde se encontraron realizadas sin pruebas fundadas, forzaron el arresto de Pike que en cambio, logró evadirse al Arkansas desde donde envió su renuncia al ejército confederado el 12 de julio.

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Sin embargo, Pike fue nuevamente arrestado el 3 de noviembre y acusado esta vez de traición. Fue encarcelado provisionalmente en el poblado de Warren, en Texas, hasta que el 11 de noviembre se consideró su renuncia y fue liberado, pudiendo retornar a Arkansas. Durante la posguerra, Pike fue privado de la confianza de sus antiguos compañeros de armas, sin tampoco lograr la de las autoridades federales vencedoras, por lo que decidió mudarse a Nueva York y más tarde al Canadá, hasta que obtuvo el perdón formal de parte del presidente Andrew Johnson el 30 de agosto de 1865. Tras retomar su vida pública, logró el puesto de asociado de la Corte suprema de Justicia de Arkansas, hasta que abrió un bufete en Memphis entre 1867 y 1868 donde fue también editor del Memphis Appeal. En 1870, Pike decidió instalarse como abogado en la capital federal Washington DC, siendo también editor del diario Patriot. Se afirma que intercambió correspondencia por cartas en 1871 con Giussepe Mazzini, cabeza de la sociedad secreta revolucionaria “los carbonarios” y supuesta cabeza de los Illuminati de Europa, en las que se plantearía la supuesta preparación de 3 guerras mundiales, dos pasadas y otra que estaría por llegar, así como las consecuencias de estas sobre la población. Durante un breve periodo, estas cartas se dice se exhibieron en la Biblioteca del British Museum de Londres, y William Guy Carr, antiguo Oficial de Inteligencia de la Royal Canadian Navy, las habría copiado. Las citas de dichas cartas fueron tomadas de obras sobre teorías de conspiración Judeo-Masónicas hechas por Edith Starr Miller y sobre todo por William Guy Carr.  Albert Pike se distinguió como activista francmasón comprometido con la organización de los asuntos internos de su logia, alcanzando en 1859, tras elevarse al grado 33 del rito masónico, el título de Soberano Gran Comendador de la Southern Jurisdiction o “jurisdicción meridional“, una de las dos divisiones orgánicas del Rito Escocés Antiguo y Aceptado en los EE.UU., cargo que ejerció durante 32 años hasta su fallecimiento. Durante su mandato, Pike consagró una gran parte de su tiempo al desarrollo de los rituales esotéricos de la Orden, que recopiló en la obra titulada Morals and Dogma of the Ancient and Accepted Scottish Rite of Freemasonry, que desde su publicación en 1871 y subsiguientes, se convirtió en una de las obras de referencia de la masonería contemporánea.

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En Morals and Dogma, Pike presenta un estudio en 850 páginas sobre el simbolismo y fundamentos de los 32º primeros grados del rito escocés aunque sin develar detalles internos de la organización, siendo algunos de sus pasajes objeto de atención especial. Así, el capítulo dedicado al grado 19 destaca por ser considerado por sectores activistas cristianos evangélicos una prueba del satanismo que, según ellos, caracteriza a los grados superiores de la orden masónica. Sin embargo es menester señalar que el origen etimológico de la palabra lucifer proviene del latín “lux” y “fero“, que significan “luz” y “portador” respectivamente, lo que se traduciría en “portador de la luz“, y bien podría indicar su relación con un elemento más bien simbólico, y no con el aspecto comúnmente negativo que se le atribuye. Recordemos que la Masonería es un institución de carácter simbólico, por lo que la interpretación de ciertos elementos no corresponden, necesariamente, a los habituales. En su capítulo dedicado al grado 30º, Pike retoma la tesis de que la francmasonería habría inspirado y organizado secretamente la Revolución francesa. Pike que fallecería en la House of the Temple, de Washington DC, es considerado como uno de los más importantes miembros influyentes de la Orden en la historia de los Estados Unidos, a pesar de las críticas a sus posicionamientos en contra de la continua demanda de la Iglesia Católica Romana de prohibición de la masonería, que culminaría, en la época de Pike, por manifestarse en la encíclica de 1884 del papa León XIII titulada Humanum Genus, por lo que algunos le consideraron como un masón anticatólico.

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Actualmente Estados Unidos es el país más poderoso en el planeta. Pero los Estados Unidos han sido controlados desde Londres y todavía lo son. La aparente declinación del Imperio Británico y de Gran Bretaña como superpotencia, ha oscurecido aún más dónde reside el poder real. Al referirnos a Londres no queremos decir el gobierno británico, que es sólo una fachada. Por razones históricas, el centro de operaciones principal de la telaraña de sociedades secretas de la antigua Hermandad de Babilonia  está basado en Londres, esotéricamente conocida como Nueva Troya.  La estatua de Serpiente Voladora en el centro de Temple Bar, en Londres, las anteriores tierras de los Caballeros Templarios y el hogar para algunas de las sociedades secretas más importantes dentro de la Hermandad Babilónica. Gárgolas y serpientes voladoras han sido erigidas por toda la catedral de Notre Dame en París y muchas son versiones más pequeñas de los símbolos de la serpiente encontrados en sitios mayas en México. Las gárgolas son símbolos de los reptiles y fueron escogidas por las sociedades secretas de la Hermandad, especialmente los Caballeros Templarios; para “decorar” innumerables catedrales, iglesias, edificios suntuosos de los linajes aristocráticos y otros edificios.  El dragón y la cruz de fuego que señala la entrada al centro financiero de Ciudad de Londres, uno de los centros más importantes en el planeta para la Hermandad.  La llama eterna es el símbolo clásico de la Hermandad Babilónica. Una es sostenida por el héroe de la Hermandad, Prometeo, en el Rockefeller Center en Nueva York. También puede ser vista sobre la Estatua de la Libertad, en Nueva York. La llama es usada como una firma de la Hermandad. El Arco de Triunfo, el símbolo del Sol centro de un enorme dibujo geométrico en el plan de calles de París. Doce caminos desembocan en el círculo de la “Etoile“, o estrella, y los puntos del Sol son incluso retratados en el camino. El arco está en línea directa, bajando por los Champs Elysees, con otros arcos, el obelisco de Luxor en la Place de la Concorde, y la enorme pirámide de vidrio negra levantada fuera del museo del Louvre. La cruz roja sobre el fondo blanco era un símbolo del Sol para los fenicios, el logotipo de los Caballeros Templarios, y es la bandera de Inglaterra. El caballo blanco en Uffington, en Wiltshire, está fechado en el 3.000 a.C,, la época en que los fenicios habrían llegado a Gran Bretaña. El caballo blanco era un símbolo fenicio para el Sol. Hay ciertamente muchas conexiones fascinantes. Londres, París, y Washington, y muchas otras ciudades principales fueron diseñadas bajo las leyes de geometría sagrada y tienen muchos edificios y monumentos notablemente similares. Las cúpulas y los obeliscos son particularmente habituales.

Para comprender qué ha ocurrido en los Estados Unidos tenemos que remontarnos a tiempos remotos. Los fenicios desembarcaron allí en tiempos antiguos y lo que parecían ser restos egipcios, fenicios u orientales fueron encontrados en el Gran Cañón del Colorado. La fama de los fenicios recae en el hecho de que eran excelentes navegantes y su flota era muy avanzada para su época. ¿Es posible que los fenicios llegaran a América antes que Colón? Esta teoría es parecida a la egipcia, pero en vez de Punt, la extraña y lejana tierra que aparece en sus historias, en este caso se llama Ofir. Según la misma Biblia, Salomón pidió al rey Irma, de Tiro, que le mandara carpinteros para construir una flota sobre el mar Rojo, así como marinos para llevar esta flota hasta el país de Ofir. La localización geográfica de Ofir coincide con la tierra de Punt. El viaje empieza en un puerto en el mar Rojo y dura tres años, entre ida y vuelta. Los productos de Ofir coinciden en general con los que los egipcios traían de Punt, tales como oro, maderas preciosas, especias o incienso, además de esclavos. Uno de los datos que indican que los fenicios visitaron América se hallan en la costa peruana, más concretamente en el templo de Sechim, en el Valle de Casma, donde, según algunos investigadores, existen dos naves fenicias en las estelas centrales del templo. Un hallazgo más curioso es el del brasileño Bernardo Silva Ramos, quien ha recorrido la selva amazónica durante más de veinte años, buscando, fotografiando y copiando 2.800 inscripciones rupestres, reconociendo la mayor parte de ellas como fenicias y otras como griegas. La conocida como Piedra de Paraiba, descubierta en 1872 y reiteradamente estudiada al presentar caracteres fenicios, parece ser uno de los indicativos que sugieren la llegada de este pueblo, junto a otras numerosas estelas grabadas con signos del mismo alfabeto, del hebreo y también del egipcio. 450 años antes del nacimiento de Jesús existió en Egipto un emperador llamado Necao II, quien contrató una flota fenicia para que circunnavegara el África. Según Herodoto, la expedición duró tres años y hay quienes proponen que es probable que una de las naves de esta expedición haya sido desviada por la corriente hasta el Brasil. El nombre de la ciudad de Phoenix, situada en el Valle del Sol, en Arizona, fue inspirada por una comprensión de la historia verdadera. Hay pruebas de que los galeses, irlandeses, ingleses y escoceses atracaron en América del Norte muchos siglos antes de Colón. La historia oficial de que Cristóbal Colón fue el primero en descubrir América no se sostiene por las evidencias encontradas. A pocas millas de Edimburgo, en Escocia, hoy todavía se levanta la Capilla Rosslyn, el Santo Grial de la Hermandad. Fue construida en forma de cruz templaria por la familia Sinclair y contiene un gran simbolismo esotérico.  La Capilla Rosslyn (Rosslyn Chapel), originalmente Capilla de San Mateo, es una iglesia de mediados del siglo XV situada en el pueblo de Roslin, Midlothian, Escocia. La capilla fue fundada por Guillermo Saintclair, primer Conde de Caithness,  del clan Sinclair, una familia noble escocesa descendiente de caballeros Normandos.

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Tras la Reforma Escocesa, en 1560, el culto católico en la capilla llegó a su fin, aunque los Sinclair continuaron siendo católicos romanos hasta el siglo XVIII. A partir de ese momento la capilla se cerró al culto público hasta 1861, cuando se abrió de nuevo como lugar de culto de acuerdo con los ritos de la Iglesia Episcopal Escocesa. En los últimos años, la capilla Rosslyn ha aparecido en numerosas teorías especulativas acerca la masonería y los caballeros templarios. La construcción de la capilla comenzó el 20 de septiembre de 1456, aunque a menudo se ha visto registrada como del 1446. La confusión proviene de la carta fundacional de Roma para construir la capilla colegial, que data de dicha fecha. Proyectada inicialmente como Colegiata (Capilla Colegiata de San Mateo), Rosslyn quedó reducida a una pequeña capilla dada la complejidad de su decoración. Cuarenta años fueron necesarios para construir lo que aún hoy puede contemplarse. Escenas bíblicas, como la expulsión del Jardín del Edén, el ángel caído o la crucifixión, se dan la mano con esculturas paganas, relacionados con tradiciones templarias y masónicas, como el mítico “Pilar del Aprendiz”, uno de los tres pilares que separan el coro del ala central de la capilla. Algunos han dicho que las excavaciones realizadas en el siglo XIX sugieren que la capilla existente fuera parte de una estructura mucho más grande, cuya construcción fue detenida cuando Guillermo Sinclair murió. Sin embargo, Robert Lomas y Cristóbal Knight creen que la pared oeste de la Capilla es en realidad un modelo del Muro de las Lamentaciones, en Jerusalén. La capilla se sostiene sobre catorce pilares, que forman una arcada de doce arcos puntiagudos sobre tres lados de la nave. Los tres pilares al extremo este de la capilla son llamados, de norte a sur, el Pilar Maestro, el Pilar Oficial, y el más famoso, el Pilar del Aprendiz. Al extremo oeste, otros tres pilares dividen la nave y la Capilla de la Virgen. El Pilar de Aprendiz debe su nombre a una leyenda que implica al albañil responsable de la cantería en la capilla y a su joven aprendiz. Según la leyenda, el albañil fue a Roma en busca de inspiración de un pilar y no se atrevía a realizar el trabajo sin haber visto la columna original. Así que emprendió un largo viaje con esa finalidad. El aprendiz de albañil tuvo un sueño donde vio el pilar terminado, lo dibujó y comenzó a realizar el trabajo. El albañil, al volver de Roma, vio la columna terminada, preguntó quién había sido, a lo que respondieron que su aprendiz. Preso de la ira, lo atacó con una maza hasta matarlo.

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Entre muchas intrincadas esculturas de Rosslyn esta una secuencia de 213 cajas que sobresalen de pilares y arcos con un modelo simétrico. Es desconocido si este modelo tiene algún significado particular. Varios investigadores  han intentado encontrar información cifrada en ellos, pero ninguna interpretación ha sido considerada concluyente. Una de las ideas más prometedoras es interpretándolas como una cuenta musical. Las cajas realmente se parecen al modelo Chladni. Ernst Chladni fue un físico y músico alemán nacido en 1756 y fallecido en 1827. Se le considera el “padre de la acústica” debido a sus experimentos en la vibración de placas y en el estudio de los dibujos que aparecen. Esto se puede estudiar fácilmente mediante una placa plana y algún sistema para hacerla vibrar a una determinada frecuencia, Chladni utilizó un arco de violín. Si se espolvorea alguna sustancia, como arena, podemos apreciar la formación de figuras en la placa. La explicación es que al producir una vibración en la placa pueden producirse ondas estacionarias. Pero tendremos unas zonas que no vibrarán, llamadas nodos, en las que se acumulará la arena y se dibujarán unas figuras u otras, según sea la frecuencia. Las formas geométricas se forman cuando una placa cubierta de polvo vibra en frecuencias específicas. Thomas Mitchell y su hijo Stuart ha utilizado el modelo con apuntes musicales para producir una melodía que Stuart llama Motete de Rosslyn. Enrique I de Sinclair, conde de Orcadas y barón feudal de Roslin (1345 – 1400) fue un noble escocés. Es conocido debido a una leyenda moderna que afirma que participó en las exploraciones de Groenlandia y América del Norte casi 100 años antes de Cristóbal Colón.  William Thomson , en su Historia de las Islas Orcadas, escribió: “Ha sido el destino singular, del Conde Henry que disfruta de una reputación cada vez mayor póstuma que tiene muy poco que ver con lo que logró en su vida”. Henry fue el abuelo de William Sinclair,  constructor de la Capilla Rosslyn. Los autores Robert Lomas y Christopher Knight creen que algunos grabados en la capilla representan maíz del Nuevo Mundo. Este cultivo era desconocido en Europa en el momento de la construcción de la capilla, y no se cultivo allí hasta varios cientos de años más tarde. Knight y Lomas ven estas esculturas como la evidencia que apoya la idea de que Henry Sinclair viajó a las Américas mucho antes que Colón. Los académicos medievales interpretan estas tallas como representaciones estilizadas de trigo, fresas o lirios. El viaje de Sinclair se supone que se hizo, más o menos, por la misma ruta que los vikingos, es decir, a través del Atlántico Norte, por Islandia y Groenlandia. Y algunos conjeturan que esto es la evidencia de que esta vía nunca fue olvidada.

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Algunos medios esotéricos sostienen que estas esculturas son la base para un portal hacia otra dimensión, por la cual se dice que algunos habitantes de la región juran haber visto presencias de ovnis por los alrededores del pueblo. Algunos dicen que si el portal se abre, sería el fin del mundo, pues saldrían terribles monstruos de otras dimensiones. También se dice que en el jardín de la capilla o por los alrededores de ella se estrello una nave ovni, pero no se ha podido comprobar. Sobre la Capilla se han tejido una serie de leyendas o mitos.  También apareció en la obra El Código da Vinci, del escritor Dan Brown, como clave en la búsqueda del Santo Grial. Cristóbal Colón no fue el primero en llegar al Continente Americano. Los fenicios, escandinavos, irlandeses, galeses, bretones, vascos y portugueses, todos navegaron a América antes que él. Y también lo hizo Henry Sinclair, de Rosslyn, como se documenta en un libro de Frederick I. Pohl, titulado El Viaje Del Príncipe Henry Sinclair Al Nuevo Mundo En 1398. Sinclair hizo el viaje con la familia Zeno, una de las familias de la Nobleza Negra más ilustres en Venecia.  Henry Sinclair y Antonio Zeno atracaron en lo que hoy llamamos Newfoundland, en Terranova, y se internaron en Nueva Escocia, en 1398. Las descripciones de Antonio Zeno, en sus cartas, de la tierra que encontraron, corresponden perfectamente, y en detalle, con un área de depósitos de asfalto en el Condado de Pictou, Nueva Escocia, no lejos del pueblo actual de Nueva Glasgow. Sinclair siguió para desembarcar en lo que es ahora Nueva Inglaterra. En Massachussets, en un lugar llamado Prospect Hill, en Westford, a 40 km de Boston, han sido encontrados en la roca una representación de una espada y un caballero en armadura. T. C. Lethbridge, conservador del Museo de la Universidad de Arqueología y Etnología, en Cambridge, Inglaterra, dijo que las armas, la armadura y emblemas heráldicos eran los de un caballero de fines del siglo XIV, del norte escocés, y “un pariente del primer Sinclair “.  La Hermandad había sabido de la existencia de América durante miles de años y Cristóbal Colón fue el elegido para hacer el descubrimiento oficial. Después de la purga de 1307, muchos Templarios partieron de Francia hacia Escocia, pero otros fueron a Portugal, donde operaron bajo el nombre de los Caballeros de Cristo, dedicándose principalmente a las actividades marítimas. El Maestre  más famoso de los Caballeros de Cristo era Enrique el Navegante, que vivió entre 1394 y 1460. El término “Navegante” o “Nautier” fue usado por los Caballeros Templarios y el Priorato de Sión para representar a un Gran Maestre. Por lo tanto,  los Templarios tuvieron continuidad en los Caballeros de Cristo. Enrique era un explorador marítimo de sangre real y fueron sus marineros los que “descubrieron” Madeira y las Azores, dos posibles restos de la Atlántida. Debido a sus conexiones con los conocimientos secretos de la Hermandad, tenía acceso a muchos mapas compilados de los viajes de los fenicios y otros, incluyendo aquellos que trazaban la existencia del Continente Americano.

20 años después de que Colón zarpase hacia el Continente Americano, el Almirante turco Piri Reis dibujó un mapa de la Antártida unos 300 años antes de que ese continente fuera descubierto oficialmente. La exactitud de su mapa ha sido confirmada por técnicas modernas. Dijo que dibujó el mapa a partir de otros más antiguos, utilizando las mismas fuentes que Enrique el Navegante y los Caballeros de Cristo, herederos de los Caballeros Templarios. Es curioso remarcar que uno de los capitanes de marina de Enrique el Navegante era un Caballero de Cristo que fue el suegro de Cristóbal Colón. Es evidente que Colón no estaba buscando una ruta hacia la India. Supo dónde estaba yendo todo el tiempo. Esto explica que tantos exploradores marítimos, como Vasco de Gama y Américo Vespucio, vinieran desde Portugal. Como el historiador Manly P. Hall, ha explicado, Colón estaba conectado con la red de sociedades secretas en Génova e Italia del norte, el bastión de la Nobleza Negra veneciana – fenicia y de la Hermandad. Fue en cierto momento empleado por René d’Anjou, de la Casa de Lorena, un miembro de la Hermandad Babilónica y un noble con muchos contactos en toda Europa, incluyendo Génova y Venecia. Colón, cuyo nombre real era Colombo, era un miembro de un grupo inspirado por las creencias de Dante, que era un muy activo Cátaro y Templario. Dante Alighieri (1265 – 1321) fue un poeta italiano. Su obra maestra, La Divina Comedia, es una de las obras fundamentales de la transición del pensamiento medieval al renacentista. Es considerada la obra maestra de la literatura italiana y una de las obras cumbres de la literatura universal.  En italiano es conocido como “el Poeta Supremo” (il Sommo Poeta). A Dante también se le llama el “Padre del idioma” italiano. Su primera biografía fue escrita por Giovanni Boccaccio (1313-1375), en su obra Trattatello in laude di Dante. Participó activamente en las luchas políticas de su tiempo, por lo que fue desterrado de su ciudad natal. También fue un activo defensor de la unidad italiana. Escribió varios tratados en latín sobre literatura, política y filosofía. A su pluma se debe el tratado en latín De Monarchia, de 1310, que constituye una exposición detallada de sus ideas políticas, entre las cuales se encuentran la necesidad de la existencia de un Sacro Imperio Romano y la separación de la Iglesia y el Estado. Luchó contra los Gibelinos de Arezzo. La fecha exacta del nacimiento de Dante es desconocida, aunque generalmente se cree que fue alrededor de 1265. Esto puede deducirse de las alusiones autobiográficas reflejadas en La Vita Nuova.

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La bandera que Colón enarboló en sus embarcaciones en su viaje al Continente Americano era una cruz roja sobre un fondo blanco. El apoyo crucial a Colón vino de dos altos iniciados de la red de la Hermandad de Babilonia, Lorenzo de Médicis, una de las familias venecianas más poderosas, y el gran artista Leonardo da Vinci, un Gran Maestre del Priorato de Sión. Cinco años después de que Colón llegase al Caribe, un italiano conocido como Juan Caboto zarpó del puerto templario de Bristol, en el oeste de Inglaterra, para descubrir oficialmente Terranova, Nueva Escocia, y América del Norte. El nombre de Bristol evolucionó a partir de Barati y fue una vez llamado Caer Brito. Bristol era un centro de los Caballeros Templarios. Y la zona de la ciudad llamada Temple Meads se relaciona con este hecho. Caboto fue apoyado por Enrique VII de Inglaterra.  El hijo de Caboto, Sebastián, nacido en Venecia, era un explorador y cartógrafo de  Enrique VII. Sebastián navegó a la Bahía de Hudson, en Canadá, y condujo una expedición para los españoles a Sudamérica. Pero los Caboto dijeron que estaban buscando Asia. Las expediciones de los españoles a Sudamérica y las británicas y francesas a América del Norte fueron todas coordinadas por la Hermandad. La historia oficial no conecta a Caboto con Colón, pero no por falta de evidencias. El nombre real de Juan Caboto era Giovanni Caboto. Era un veneciano naturalizado que vino desde Génova, la misma ciudad desde donde Colón operó al mismo tiempo que Caboto estaba allí. Manly P. Hall dice que ambos estaban conectados con las mismas sociedades secretas y con los misteriosos “Hombres Sabios de Oriente“. Añade en su libro, La Asignación de América con el Destino: “Los exploradores que abrieron el Nuevo Mundo operaron desde un plan maestro y eran agentes del redescubrimiento en vez de descubridores. Poco se sabe sobre el origen, vidas, caracteres y políticas de estos aventureros intrépidos. Aunque vivieron en un siglo ampliamente provisto de historiadores y biógrafos, éstos vieron mejor quedarse silenciosos o inventarse relatos“.  No querían que la gente supiera que todo era un engaño y parte del programa de la Hermandad a largo plazo. Durante los siguientes cuatro siglos los países de Europa controlados por la Hermandad, particularmente Gran Bretaña, pero también incluyendo los holandeses, franceses, belgas, españoles, portugueses, alemanes y otros, saquearon todo el planeta, apoderándose del mundo y ampliando el control. Hernán Cortés fue un prototipo típico de la mentalidad y los métodos empleados y que condujeron a la toma española de América Central después de Colón.

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Los pueblos nativos tenían su propio sistema para medir el tiempo y tenían una fecha en la que esperaban el regreso de su dios, Quetzalcoatl, en muchos sentidos su particular versión de Jesús. Las historias contadas sobre Jesús en el Medio Oriente y Europa, así como las de Quetzalcoatl en América Central eran básicamente las mismas, ya que procedían de la misma fuente. La fecha del esperado segundo advenimiento del dios blanco, Quetzalcoatl, era, en cronología europea, el año 1519. Y los nativos aztecas esperaban que  llegaría  llevando un atuendo de acuerdo con su apodo de Serpiente Emplumada. Cortés se internó en México en 1519 usando plumas para escribir e incluso desembarcó cerca del sitio donde Quetzacoatl era esperado. También llevaba una cruz, otra vez de acuerdo con la leyenda de Quetzalcoatl. Debido a esto, el rey azteca, Moctezuma, creyó, como su pueblo, que la llegada de Cortés era el largamente esperado regreso de su dios. Esto permitió que Cortés, con sólo 598 hombres, ganara el control del país azteca. Cuando se dieron cuenta de que Cortés no era el esperado dios, ya era demasiado tarde. Había empezado una verdadera masacre de los pueblos nativos, que un historiador español calculó, al menos, en 12 millones de nativos, aparte de los que convirtieron  en esclavos. Entre las conquistas españolas estaban las tierras de los incas y los mayas, en que gran parte de su conocimiento fue destruido sistemáticamente. Lo mismo ocurrió en América del Norte, donde los europeos mataron incalculables números de americanos nativos y prácticamente borraron su cultura de la faz de la tierra. Los pueblos nativos de África, Australia, Nueva Zelanda, y otras partes sufrieron un destino similar. La Hermandad se apoderó del mundo a través de los imperios británicos y europeos y destruyeron el verdadero conocimiento de la historia. Uno de los ejemplos más obvios fue la destrucción de la gran biblioteca de Alejandría, en Egipto, por orden de los romanos, en el siglo IV. Los libros que no fueron destruidos fueron archivados en la Biblioteca secreta del Vaticano, en donde hay bóvedas selladas al vacío que albergan miles de libros antiguos.  En las paredes del templo en Saqqara, Egipto, pueden verse unas antiguas imágenes retratando a uno de sus “dioses“. La imagen de este “dios” coincide notablemente con las descripciones de la “raza serpiente“. Incluso tiene alas, como el Draco alado. La paloma es un símbolo de la Reina Semíramis, la esposa del rey Nimrod de Babilonia. También es remarcable el uso de cruces de Malta, que fueron encontradas en cuevas en la antigua región fenicia de Cappadocia, en lo que es ahora Turquía.

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El primer asentamiento inglés permanente en los Estados Unidos estaba ubicado en Jamestown, Virginia, a principios del siglo XVII. Virginia, se dice, fue nombrada en honor Elizabeth I, la llamada  “Reina Virgen“. Pero es probable que fuese nombrada así en honor de la diosa virgen de la antigua Babilonia, la Reina Semíramis, y a su equivalente en Egipto, Isis. Y aquí queremos hacer una referencia a Roger Bacon (1214 – 1294), que fue un filósofo, científico, y teólogo inglés, de la orden franciscana. Es conocido por el sobrenombre de Doctor Mirabilis (“doctor admirable“). Inspirado en las obras de autores árabes, herederos y conservadores de las antiguas obras del mundo griego, puso considerable énfasis en el empirismo y fue presentado como uno de los primeros pensadores que propusieron el moderno método científico, poniendo en crisis a la escolástica. Se piensa que Bacon nació cerca de Ilchester, en Somerset, aunque según algunos fue en Bilsey, Gloucester. La fecha de nacimiento es igualmente incierta. La única fuente es su afirmación en el Opus Tertium, escrito en 1267, en que se dice “cuarenta años han pasado desde que aprendí el alfabeto“. La fecha de 1214 significa que habían pasado 40 años desde que se matriculó en Oxford a la edad de 13. Si no quería decir esto, la fecha de nacimiento más probable sería alrededor de 1220. Parece que la familia de Bacon era acomodada, pero durante el tormentoso reinado de Enrique III de Inglaterra perdieron sus propiedades y varios miembros de la familia fueron desterrados. Roger Bacon estudió en Oxford, donde leyó a Aristóteles. No hay evidencia de que obtuviera un doctorado, ya que el título Doctor Mirabilis fue póstumo. Viajó a Francia, en 1241, a la Universidad de París, entonces el centro de la vida intelectual de Europa, donde la enseñanza de Aristóteles, hasta ese momento prohibida porque Aristóteles era sólo accesible a través de comentaristas islámicos, había sido recientemente reiniciada. Tras completar sus estudios, fue profesor de Artes en esta Universidad, entrando en contacto con Alejandro de Hales y Guillermo de Auvernia. En 1247 retornó a Oxford y estudió intensamente durante muchos años, omitiendo mucha vida social y académica. Allí fue discípulo de Roberto Grosseteste y Adam Marsh. Encargó libros caros, que tenían que ser copiados a mano,  y distintos instrumentos científicos. Posteriormente se hizo franciscano. Probablemente tomó los hábitos en 1253, después de 10 años de estudio que le habían dejado física y mentalmente exhausto.

Las dos grandes órdenes, Franciscanos y Dominicos, habían empezado a conducir la discusión teológica. Alejandro de Hales lideraba a los Franciscanos, mientras que Alberto Magno y Tomás de Aquino a los Dominicos. La habilidades de Bacon fueron pronto reconocidas, y se benefició de la amistad de hombres eminentes como Adam Marsh y Roberto Grosseteste, obispo de Lincoln. En el curso de su enseñanza e investigación realizó y describió varios experimentos. El entrenamiento científico que Bacon había recibido le mostró los defectos del debate académico existente. Ninguno de los profesores aprendía griego y Aristóteles era conocido solamente a través de malas traducciones. Y lo mismo era cierto para las Sagradas Escrituras. La ciencia física no estaba dirigida por experimentos a la manera aristotélica, sino por argumentos basados en la tradición. Bacon se retiró de la rutina escolástica y se hizo devoto del estudio de las lenguas y la investigación experimental. Al único profesor que respetaba era un tal Petrus de Maharncuria Picardus, o “de Picardie“, que es quizás cierto matemático, llamado Petrus Peregrinus de Picardie, que parece ser el autor de un tratado, De Magnete, guardado en la Biblioteca Imperial de París. El contraste entre la oscuridad de ese hombre y la fama de la que se beneficiaban los jóvenes doctores despertó la indignación de Bacon. En la Opus Minus y Opus Tertium arremete contra Alejandro de Hales y otro profesor, que, dice, adquirieron su aprendizaje enseñando a otros. Y adoptó un tono dogmático, que originó que fuese recibido en París con aplausos, como alguien igual a Aristóteles, Avicena o Averroes. Bacon fue siempre fiel a sus opiniones. Mantenía lo que creía que era verdad y atacaba a quien estaba en desacuerdo, lo que le causó repetidamente grandes problemas. En 1256 fue designada una nueva cabeza de la rama científica de la Orden Franciscana, llamado Richard de Cornwell, con quien Bacon había estado fuertemente en desacuerdo en el pasado. Pronto Bacon fue trasladado a un monasterio en Francia, donde durante cerca de 10 años solo pudo comunicarse con sus colegas intelectuales mediante escritos. Bacon escribió al cardenal Guy le Gros de Folques, que se interesó por sus ideas y le pidió que escribiese un tratado completo. Bacon, que estaba restringido por una regla de la orden franciscana, que le prohibía publicar trabajos sin un permiso especial, inicialmente dudó. El cardenal se convirtió en el Papa Clemente IV y urgió a Bacon a que ignorase la prohibición y a que escribiese el libro en secreto.

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Bacon escribió el libro y envió al Papa, en 1267, su trabajo, el Opus Maius, un tratado sobre las ciencias, que incluía Gramática, Lógica, Matemáticas, Física y Filosofía. Fue seguido por el Opus Minus (conocido también por Opus Secundum), sumario de los principales pensamientos de su primer trabajo. En 1268 envió su tercer trabajo, el Opus Tertium, al Papa, que murió ese mismo año, aparentemente antes de ver, incluso, el Opus Maius, aunque sabía que el trabajo había llegado a Roma. Algunos claman que Bacon cayó en desgracia y fue más tarde encarcelado por la Orden Franciscana, en 1278, en Ancona, por su difusión de la Alquimia árabe. Y, sin duda, sus protestas por la ignorancia e inmoralidad del clero favorecieron las acusaciones de brujería. Supuestamente permaneció en prisión durante diez años, hasta que la intercesión de un noble inglés promovió su liberación.  La Historia de la Ciencia, de David C. Linberg, mencionada por James Hannam, dice que su encarcelamiento, si es que ocurrió, probablemente fue consecuencia de sus simpatías por el ala radical “de pobreza” de los Franciscanos, una cuestión completamente teológica, más que de cualquiera de las novedades científicas que pudo haber propuesto. Bacon murió sin seguidores distinguidos o discípulos y fue rápidamente olvidado durante mucho tiempo. En sus escritos pide una reforma de los estudios teológicos. Proponía poner menos énfasis sobre cuestiones filosóficas menores, como en el Escolasticismo. En su lugar, la Biblia debería volver al centro de atención y los teólogos estudiar las lenguas en que sus fuentes originales fueron escritas. Él entendía varias lenguas, y lamentó la corrupción de las Sagradas Escrituras y los trabajos de los filósofos griegos por numerosas malas traducciones y malas interpretaciones. Además, urgió a todos los teólogos estudiar intensamente todas las ciencias y añadirlas al currículum universitario. Poseía uno de los intelectos más autorizados de su tiempo y, a pesar de todos los infortunios que sufrió, hizo muchos descubrimientos. Rechazó el seguimiento ciego de las autoridades, tanto en el campo en el estudio teológico, como en el científico. Roger Bacon es considerado por algunos como el autor del Manuscrito Voynich, debido a sus estudios en los campos de la Alquimia, Astrología y Lenguas. A Bacon también se le atribuye el manual de Alquimia Speculum Alchemiae.

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Fue un entusiasta proponente y practicante del Método Experimental para adquirir conocimiento sobre el mundo. Planeó publicar una enciclopedia completa, pero solo aparecieron fragmentos. Su frase más famosa fue «la matemática es la puerta y la llave de toda ciencia». Muchos miembros de la familia de Francis Bacon estaban entre los primeros colonos calvinistas, vistiendo la clásica ropa negra y sus sombreros altos, y que trataron a la población nativa con una arrogancia y crueldad más allá de toda descripción. Con los colonos, cuando la Hermandad cumplió su objetivo de ocupar todo el planeta, vinieron la aristocracia y la realeza europea, que se convertirían en los líderes políticos, banqueros, presidentes y administradores de los nuevos Estados Unidos. La propiedad financiera y de la tierra de América fue afianzada desde el comienzo con la formación de la Compañía de Virginia, creada por el Rey James I (Jacobo I, en español), en 1606. Jacobo Carlos Estuardo (1566 – 1625) fue rey de Escocia como Jacobo VI desde el 24 de julio de 1567 hasta su muerte, y rey de Inglaterra e Irlanda como Jacobo I desde el 24 de marzo de 1603 hasta su muerte. Hijo de María Estuardo, fue proclamado rey con un año de edad. Una serie de regentes gobernaron en su nombre y lucharon por el poder durante su minoría de edad, hasta que ésta terminó oficialmente en 1578. Sin embargo, no obtuvo el verdadero control del aparato del Estado hasta 1581. En 1603 sucedió en el trono de Inglaterra e Irlanda a la última Tudor, Isabel I, que murió sin descendencia. Rigió conjuntamente Inglaterra, Escocia e Irlanda por espacio de 22 años, hasta su muerte a los 58. Aunque gobernó con acierto en Escocia, se encontró con grandes dificultades en Inglaterra,  incluyendo el célebre Complot de la Pólvora, en 1605. y sucesivos conflictos con el Parlamento, que le era hostil, especialmente en lo referente al aumento de impuestos. De acuerdo a una tradición historiográfica iniciada a mediados del siglo XVII, la política absolutista de Jacobo, su irresponsabilidad financiera y los favores otorgados a favoritos impopulares sentaron las bases de la Guerra Civil Inglesa, durante la cual fue enjuiciado y ejecutado su hijo y sucesor, Carlos I. Sin embargo, en vida del monarca, la situación política de Inglaterra y de Escocia fue relativamente estable, y los historiadores contemporáneos consideran a Jacobo un soberano inteligente y reflexivo. Durante su largo reinado se mantuvo la paz con España, reanudando las hostilidades su hijo y sucesor Carlos. A lo largo de su vida Jacobo tuvo relaciones tan estrechas con los hombres de su corte, que muchos historiadores han especulado y debatido largo y tendido sobre su orientación sexual: La evidencia de su correspondencia y los testimonios contemporáneos han llevado a algunos historiadores a concluir que el Rey era homosexual o bisexual. Pero, de hecho, esta conclusión no está clara. El último de sus favoritos, el Duque de Buckingham, también sería el protegido de su hijo.

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Durante su reinado continuó la “Era Dorada” del drama y la literatura isabelinos, con grandes escritores como William Shakespeare, John Donne, Ben Jonson y Francis Bacon, a los que el Rey patrocinó, contribuyendo al florecimiento cultural. Apasionado por la teología, el Rey ordenó la traducción de la Biblia que lleva su nombre, la King James, y es la oficial de la Iglesia Anglicana. Probablemente jamás hubo tal concentración de talento literario bajo el patronazgo de la Corona inglesa. El propio Jacobo era un erudito de considerable talento, autor de poesías, traducciones y un tratado sobre poesía, así como obras condenando la brujería y el tabaco (Daemonologie [1597] y A Counterblaste to Tobacco [1604]), meditaciones y comentarios sobre las Sagradas Escrituras, obras de teoría política (The True Law of Free Monarchies [1598] y Basilikon Doron [1599]), y, por supuesto, discursos para el Parlamento. Entre 1597 y 1598, Jacobo escribió dos obras, The Trew Law of Free Monarchies y Basilikon Doron (El don real), en las que estableció la base ideológica para su monarquía. En la Trew Law desarrollaba la doctrina del derecho divino de los reyes, explicando que, por razones bíblicas, los reyes son superiores a los demás hombres, si bien “el banco más alto es el más resbaladizo para sentarse“. El documento proponía una administración centralizada y una política absolutista, según la cual un rey debía imponer nuevas leyes por prerrogativa real, aunque también atender a la tradición y al propio Dios, quien podría “accionar los azotes que le plugiesen, para castigo de los reyes corrompidos“. El Basilikon Doron, escrito como libro de instrucción para su hijo y heredero, el duque de Rothesay, por entonces de 4 años, era una guía más práctica para el arte de gobernar. A pesar de ciertas banalidades y advertencias santurronas, la obra está bien escrita, y es quizá el mejor exponente de la prosa de Jacobo. El consejo de Jacobo sobre los parlamentos, que consideraba solo como unas cortes subordinadas al soberano, lo cual recuerda sus propias dificultades con la Cámara de los Comunes: “No convoquéis Parlamentos“, recomendaba a su heredero, “excepto por la necesidad de nuevas Leyes, lo que debe ser rara vez“. En la Trew Law, Jacobo afirmaba que un monarca era propietario de sus estados del mismo modo que un señor feudal poseía su feudo, ya que: “[Los reyes surgieron] antes que ningún estado o clase de los hombres, antes de que ningún parlamento se reuniera, y de que ninguna ley se promulgara, y la tierra fuera distribuida por ellos, ya que al principio era completamente suya. Y de ahí viene necesariamente el que los reyes fueran los autores y hacedores de las leyes, y no las leyes de los reyes“.

Jacobo I nombró caballero a Francis Bacon y lo eligió para muchos puestos importantes, incluyendo el de Presidente de la Cámara de los Lores de Inglaterra (Lord Chancellor). Bajo el patrocinio de Jacobo I, los nuevos Templarios, los Rosacruces y otras sociedades secretas unieron fuerzas bajo un nombre común: la Masonería. Unos cuantos miembros fundadores de la Compañía de Virginia, tales como Francis Bacon, el Conde de Pembroke, el Conde de Montgomery, el Conde de Salisbury, el Conde de Northampton, y Lord Southampton eran miembros de la Hermandad. La Compañía de Virginia todavía existe bajo otros nombres y todavía controla los Estados Unidos. Los francmasones estaban al frente del aparente enfrentamiento al reinado de Gran Bretaña en el continente norteamericano. Esta transición es conocida en la Historia como la Guerra de la Independencia estadounidense. El programa de la Hermandad para América fue condensado en un trabajo de Francis Bacon, titulado La Nueva Atlántida, publicado en 1607, en que una “Universidad Invisible” de intelectuales selectos determinaba los eventos.  Uno de los Francmasones líderes en las colonias británicas en América era Benjamin Franklin, que todavía es reverenciado como un Padre Fundador, y que creía en la libertad para las personas. Su efigie aún puede ser vista en el billete de 100 dólares. Franklin pertenecía a los servicios de inteligencia británicos y era un miembro de la Hermandad Babilónica. Franklin fue el que, el 8 de diciembre de 1730, imprimió el primer artículo documentado sobre la Masonería en su periódico, La Gaceta de Pensilvania. Se hizo un Francmasón oficialmente en febrero de 1731, y fue hecho Gran Maestre  Provincial de Pensilvania en 1734. En el mismo año Franklin imprimió el primer libro masónico en América y creó la primera logia estadounidense en su estado en Filadelfia. Filadelfia es dónde fue organizada la guerra de Independencia estadounidense y allí todavía se encuentra la Liberty Bell (Campana de la Libertad), el símbolo de Bel, el dios del Sol de los fenicios y los arios.  La lengua fenicia es esencial para el lenguaje secreto simbólico de la Hermandad. Franklin, que era también un Gran Maestre Rosacruz, estaba en el corazón de la operación de la Hermandad para apoderarse de América y reemplazar el control manifiesto de Londres por un control encubierto, la forma más eficaz para gobernar las masas. Muchos de los principales Padres Fundadores, como Franklin y Jefferson, dijeron una cosa públicamente e hicieron otra cosa secretamente. Jefferson escribió que todos hombres eran creados iguales mientras tenía 200 esclavos negros.

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Y decía en privado que las personas negras son genéticamente e intelectualmente inferiores a los blancos. Franklin también tenía esclavos negros mientras hablaba sobre la libertad. Franklin era el líder de los francmasones en el mismo lugar donde fue organizada la Guerra de Independencia. También era miembro de redes masónicas en Francia, como las logias Nueve Hermanas y de San Juan, que ayudaron a manipular la Revolución Francesa en 1789. Era un iniciado de la muy exclusiva Logia Real de Comandantes del Templo Oeste de Carcassonne. Con su amigo, el Ministro de Hacienda británico, Sir Francis Dashwood, estuvo vinculado a muchos grupos esotéricos incluyendo el Druid Universal Bond. Otro miembro del Club Hellfire, al que pertenecía Franklin, era el Príncipe de Gales, y también el Primer Ministro Británico, el Primer Lord del Almirantazgo, y el Alcalde de la Ciudad de Londres.  El Club del Fuego Infernal, o Hellfire, fue una sociedad elitista hedonista de la Inglaterra del siglo XVIII, fundada por Phillip, Duque de Wharton, y continuada por sir Francis Dashwood, destacado político que fue miembro del Parlamento Británico, tesorero real, canciller y barón. El club operó entre 1749 y 1766, y aglutinó a gran cantidad de destacadas figuras, tanto de Gran Bretaña como de Estados Unidos, incluyendo al renombrado masón, Benjamín Franklin, padre fundador de los Estados Unidos. Algunos de los miembros del club fueron el Duque de Wharton, Robert Vansittart, Thomas Potter, Francis Duffield, Edward Thompson, Paul Whitehead, John Montagu, Earl of Sandwich, George Bubb Dodington, William Hogarth, John Wilkes y Benjamin Franklin.  El grupo se reunía, originalmente, en tabernas públicas,  pero luego se reunieron en la mansión de Darshwood, en West Wycombe, por lo que el club también recibió como nombres: Brotherhood of St. Francis of Wycombe (La Hermandad de San Francisco de Wycombe) y Order of Knights of West Wycombe (La Orden de los Caballeros de West Wycombe). Si bien se les acusaba de la realización de rituales satánicos y orgías, estudiosos modernos creen que el grupo, más que realmente satánico en práctica, era una sociedad filosófica e intelectual que blasfemaba jocosamente de la religión cristiana, sin que genuinamente practicaran el satanismo. Sus reuniones parecían más reuniones sociales con alcohol y prostitutas, sin que mediara una genuina unión religiosa. El club aparentemente se desintegró tras el nombramiento de Dashwood en la Cámara de los Lores y la polémica en torno a las acusaciones de insurrección contra John Wilkes. Y, sin embargo, Benjamin Franklin sería, sorprendentemente, el hombre que conduciría una rebelión contra la misma Corona Británica. Se dice que Franklin era agente de la Inteligencia Británica, exactamente la misma organización creada por personas como Francis Bacon y el Dr. John Dee, durante el reinado de Isabel I.

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Pero, ¿quién era John Dee? John Dee (1527 – 1609) fue un notorio matemático, astrónomo, astrólogo, ocultista, navegante y consultor de la reina Isabel I. Dedicó gran parte de su vida al estudio de la alquimia, la adivinación y la filosofía hermética. Dee incursionó en los mundos de la ciencia y de la magia. Siendo uno de los hombres más eruditos de su época, fue invitado a disertar sobre álgebra avanzada en la Universidad de París, mientras aun no superaba la veintena. Dee fue un ardiente promotor de las matemáticas y un respetado astrónomo, así como un destacado experto en navegación, habiendo adiestrado a muchos de aquellos que llevarían a cabo los viajes de los descubrimiento ingleses. En uno de los numerosos tratados que Dee escribió en los años 1580, alentaba a las expediciones exploratorias británicas en busca del Paso del Noroeste, y parece haber acuñado el término “Imperio británico“. Simultáneamente a estos esfuerzos, Dee se sumergió en los mundos de la magia, la astrología y la filosofía hermética. Dedicó mucho tiempo y esfuerzo en los últimos treinta años de su vida a tratar de comunicarse con los ángeles, a fin de aprender el lenguaje universal de la creación y lograr la unidad de la humanidad. Estudiante del neoplatonismo renacentista de Marsilio Ficino, Dee no dibujó distinciones entre su investigación matemática y su estudio de la magia hermética, la invocación de ángeles y la adivinación. Consideró sin embargo que todas sus actividades constituían diferentes facetas de la misma búsqueda: la indagación de una comprensión trascendente de las formas divinas que subyacen al mundo visible, que Dee llamó “verdades puras“. El alto estatus de Dee como erudito también le permitió desempeñar un papel en la política isabelina. Sirvió como asesor ocasional y tutor de Isabel I y cultivó relaciones con sus ministros Francis Walsingham y William Cecil. Dee también instruyó y disfrutó de relaciones de patronazgo con Sir Philip Sidney, su tío Robert Dudley, I conde de Leicester,  y con Edward Dyer. También disfrutó del patronazgo de Sir Christopher Hatton. A lo largo de su vida Dee acumuló la biblioteca más grande en Inglaterra y una de las más grandes en Europa.Dee nació en Tower Ward, Londres, en el seno de una familia galesa, cuyo apellido deriva del galés du (“negro“). Su padre Roland fue un mercero y cortesano menor. La familia de Dee llegó a Londres a raíz de la coronación del galés Henry Tudor como Enrique VII. Dee asistió al Chelmsford Catholic School desde 1535 y después – desde noviembre de 1542 a 1546 – al St. John’s College, Cambridge.

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Sus grandes habilidades fueron reconocidas, siendo nombrado miembro fundador del Trinity College, donde los efectos especiales de la escenificación que realizó para una producción de La Paz, de Aristófanes, le procuraron la reputación de ser un mago. Durante los últimos años de la década de 1540 y los primeros de la de 1550, viajó por Europa, estudiando en Lovaina (1548) y Bruselas, y disertando en París sobre Euclides. Estudió con Gemma Frisius y se convirtió en un amigo íntimo del cartógrafo Gerardus Mercator, regresando a Inglaterra con una importante colección de instrumentos matemáticos y astronómicos. En 1552, conoció a Gerolamo Cardano en Londres. Durante su amistad investigaron una máquina de movimiento perpetuo, así como una joya que pretendía tener propiedades mágicas.  Rector en Upton-upon-Severn desde 1553, a Dee le fue ofrecido el cargo de profesor adjunto en matemáticas en Oxford en 1554, que declinó citando el énfasis de las universidades inglesas en la retórica y la gramática en detrimento de la filosofía y la ciencia. Estaba ocupado con la escritura y quizá con la esperanza de una mejor posición en la corte. En 1555, Dee se convirtió en un miembro del Worshipful Company of Mercers, como su padre, a través del sistema de patrimonio de la compañía.Ese mismo año, 1555, fue arrestado y acusado de calcular horóscopos de la reina María I de Inglaterra y la princesa Isabel. Los cargos fueron luego elevados a traición a María. Dee compareció en la Cámara estrellada y se exoneró a sí mismo. Pero fue entregado al obispo católico Edmund Bonner para un examen religioso. Su fuerte y perdurable inclinación al secreto tal vez empeoraba las cosas. Este episodio fue sólo el más dramático de una serie de ataques y difamaciones que perseguirían a Dee a lo largo de su vida. Limpiando su nombre una vez más, pronto se convertiría en un estrecho colaborador del obispo Bonner.Dee se presentó, en 1556,  a la reina María con un visionario plan de preservación de antiguos libros, manuscritos y archivos y la fundación de una biblioteca nacional, pero su propuesta no fue aceptada. En cambio, amplió su biblioteca personal en su casa de Mortlake, adquiriendo incansablemente libros y manuscritos en Inglaterra y en el continente europeo. La biblioteca de Dee, un centro de aprendizaje fuera de las universidades, llegó a ser la más grande en Inglaterra y atrajo muchos estudiosos.Cuando Isabel subió al trono en 1558, Dee se convirtió en su consejero de confianza en asuntos astrológicos y científicos, eligiendo él mismo el día de su coronación. Desde la década de 1550 a la de 1570 sirvió como consejero en los viajes de descubrimiento de Inglaterra, proporcionando asistencia técnica en navegación y apoyo ideológico en la creación de un “Imperio británico“, término que fue el primero en usar. Dee escribió una carta a William Cecil, primer barón de Burghley, en octubre de 1574, buscando mecenazgo.  Afirmó tener conocimiento oculto del tesoro de Welsh Marches, y de valiosos manuscritos antiguos guardados en Wigmore Castle, conociendo que los antepasados de Lord Treasurer venían de esta área.

En 1577, Dee publicó su obra General and Rare Memorials pertayning to the Perfect Art of Navigation, una obra en la que proponía su visión de un imperio marítimo y hacía valer las demandas territoriales inglesas en el Nuevo Mundo. Dee fue presentado a Humphrey Gilbert, próximo a Sir Philip Sidney y su círculo. En 1564, Dee escribió la obra hermética Monas Hieroglyphica (“La mónada jeroglífica“), una exhaustiva interpretación cabalística de un glifo de su propio diseño, queriendo expresar la unidad mística de toda la creación. Viajó a Hungría a presentar personalmente una copia a Maximiliano II de Habsburgo. Esta obra fue muy apreciada por muchos de los contemporáneos de Dee, pero la pérdida de la tradición oral secreta del entorno de Dee hace hoy difícil un trabajo de interpretación. En una edición de la popular serie de televisión “QI“, proyectada inicialmente en la BBC1 el 2 de abril de 2010, el anfitrión Stephen Fry declaró que el código ‘007‘ usado para referirse a James Bond se derivó de este glifo. En 1570 publicó un Prefacio matemático a la traducción inglesa de Henry Billingsley de los Elementos de Euclides, argumentando la importancia central de las matemáticas y esbozando la influencia de estas en las otras artes y ciencias. Destinado a un público fuera de las universidades, resultó ser la obra de Dee más influyente y ampliamente reproducida.Desde 1570, Dee abogó por una práctica de fortalecimiento político y económico de Inglaterra y de su expansión imperial en el Nuevo Mundo. En su manuscrito, Brytannicae reipublicae synopsis (1570), perfiló el estado corriente en la época isabelina y estuvo preocupado por el comercio, ética y fortaleza nacional.Su General and rare memorials pertayning to the Perfect Arte of Navigation, de 1576, fue el primer volumen de una serie inconclusa planeada para defender el aumento de la expansión imperial. En el frontispicio altamente simbólico, Dee incluye una figura de Britannia arrodillada a la orilla y suplicando a Isabel I para proteger su imperio mediante el fortalecimiento de su marina. Dee usó las obras de Godofredo de Monmouth sobre las conquistas imperiales del Rey Arturo para argumentar que Arturo había establecido un ‘Imperio británico’ en el extranjero. Argumentaba, además, que Inglaterra explotaba nuevas tierras mediante la colonización, y que esta visión podría hacerse realidad a través de la supremacía marítima. Al utilizar estos argumentos, a Dee se le atribuye el primer uso en inglés de los términos Islas Británicas e Imperio británico.

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Dee colocó una reclamación formal de Norteamérica en la parte posterior de un mapa dibujado en 1577-80, haciendo referencia a que, alrededor de 1494, Mr. Robert Thorn su padre, y Mr. Eliot of Bristow, hallaron tierra recién descubierta. En su Title Royal, de 1580, inventó la afirmación de que Madog ab Owain Gwynedd había descubierto América, intentando demostrar que la reclamación de Inglaterra hacia el Nuevo Mundo era más fuerte que la de España. Asimismo, afirmó que Brutus of Britain y el Rey Arturo, así como Madog, habían conquistado tierras en las Américas y, por lo tanto, su heredera Isabel I tenía una reclamación prioritaria allí. Hacia los primeros años de la década de 1580, Dee estaba cada vez más disconforme con su progreso en el aprendizaje de los secretos de la naturaleza y con su propia falta de influencia y reconocimiento. Empezó a volverse hacia lo sobrenatural como un medio de adquirir conocimiento. Específicamente buscó ponerse en contacto con ángeles a través del uso de un “scryer” o bola de cristal, que actuaría como un intermediario entre Dee y los ángeles.  Los primeros intentos de Dee no fueron satisfactorios, pero, en 1582 conoció a Edward Kelly, entonces bajo el nombre de Edward Talbot, quien lo impresionó enormemente por sus capacidades. Dee tomó a Kelly bajo su servicio y comenzó a invertir todas sus energías en sus propósitos sobrenaturales. Estas “conferencias espirituales” fueron conducidas con un aire de intensa piedad cristiana, siempre después de períodos de purificación, oración y ayuno. Dee estaba convencido de los beneficios que podrían aportar a la humanidad. El carácter de Kelly es más difícil de evaluar y algunos han concluido que actuó con completo cinismo. Pero la ilusión y el autoengaño no son inadmisibles. La “producción” de Kelly es notable por su enorme cuantía, complejidad y viveza. Dee sostuvo que los ángeles le dictaron laboriosamente varios libros, alguno en un lenguaje especial angélico o idioma enoquiano.En 1583, Dee se reunió con el noble polaco Albert Łaski, quien invitó a Dee a acompañarlo en su regreso a Polonia. Con alguna instigación por parte de ángeles, Dee fue convencido para ir. Dee, Kelly y sus familias partieron hacia el continente europeo en septiembre de 1583, pero Łaski resultó estar en bancarrota y desprovisto de todo favor en su propio país. Dee y Kelly comenzaron una vida nómada en Europa Central, pero continuaron sus conferencias espirituales, que Dee registraba meticulosamente. Tuvo audiencias con el emperador Rodolfo II y el rey Esteban I Báthory, de Polonia, y trató de convencerlos de la importancia de sus comunicaciones angelicales.

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Particularmente interesante fue su encuentro con el rey polaco Esteban I. El evento tuvo lugar en el castillo real, en Niepołomice, cerca de Cracovia, entonces la capital de Polonia, y siendo más tarde ampliamente analizado por historiadores polacos, como Ryszard Zieliński, Roman Żelewski o Roman Bugaj, y por escritores, como Waldemar Łysiak. Mientras mayoritariamente lo aceptaron como un hombre de amplio y profundo conocimiento, señalaron también sus conexiones con la reina inglesa Isabel. Esto los incitó a concluir que la reunión podría haber ocultado objetivos políticos. No obstante, el rey polaco que, siendo un devoto católico, era muy cauteloso sobre cualquier tema sobrenatural, comenzó la reunión con una declaración de que todas las revelaciones proféticas fueron ultimadas con la intervención  de Jesucristo. También hizo hincapié en que iba a participar en el evento siempre que no hubiese nada en contra de la enseñanza de la Santa Iglesia Católica. Durante una conferencia espiritual en Bohemia, en 1587, Kelly le informó a Dee que el ángel Uriel había ordenado que los dos hombres debían compartir sus esposas. Kelly, quien por entonces se estaba convirtiendo en un prominente alquimista y era mucho más codiciado que Dee, puede haber querido utilizar esto como una forma de terminar con las conferencias espirituales. La orden causó en Dee gran angustia, pero no dudó de su autenticidad y aparentemente permitió seguir adelante, pero interrumpió las conferencias inmediatamente después y no vio a Kelly de nuevo. Dee regresó a Mortlake después de seis años para encontrar su biblioteca en ruinas y muchos de sus preciados libros e instrumentos robados. Buscó el apoyo de Isabel, que finalmente lo hizo director del Christ’s College, Manchester, en 1595. Este antiguo colegio de sacerdotes había sido restablecido como una institución protestante por un Decreto Real de 1578.Sin embargo, no podría ejercer mucho control sobre los becarios, que lo despreciaron o engañaron. Al principio de su mandato, fue consultado sobre la posesión demoníaca de siete niños, pero tomó poco interés en el asunto, aunque permitió a los involucrados consultar su aún extensa biblioteca. Dejó Manchester en 1605 para regresar a Londres. Sin embargo, siguió siendo director hasta su muerte. Para entonces, la reina Isabel había muerto, y Jacobo I, indiferente a todo lo relacionado con lo sobrenatural, no proveyó ayuda alguna. Dee pasó sus últimos años sumido en la pobreza en Mortlake, obligado a vender varias de sus posesiones para mantenerse a sí mismo y a su hija, Katherine, quien cuidó de él hasta el final. Murió en Mortlake a finales de 1608, o principios de 1609, a la edad de 82 años.

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No existen expedientes de la fecha exacta ya que tanto los registros parroquiales como la lápida de Dee han desaparecido.Dee se casó dos veces y tuvo ocho hijos. Los detalles de su primer matrimonio son incompletos, pero es probable que hubiese estado casado desde 1565 hasta la muerte de su esposa, en torno a 1576. Desde 1577 hasta 1601, Dee guardó un diario muy detallado. En 1578 se casó con Jane Fromond, de veintitrés años de edad, mientras que Dee tenía por entonces cincuenta y uno. Ella debía ser la esposa que Kelly reclamó, tal y como el ángel Uriel había demandado que él y Dee compartiesen. Y, aunque Dee accedió durante algún tiempo, finalmente causó la separación de los dos hombres. Jane murió durante la plaga en Manchester y fue enterrada en marzo de 1604, junto con varios de sus hijos: Theodore se sabe que murió en Manchester, si bien no existen registros de sus hijas Madinia, Frances y Margaret después de este tiempo, ya que Dee había dejado de mantener su diario. Su hijo mayor fue Arthur Dee, de quien Dee escribió una carta a su director en la Westminster School, que se hace eco de las preocupaciones parentales referentes al internado. Arthur fue también un alquimista y autor hermético. El anticuario John Aubrey da la siguiente descripción de Dee: “Era alto y delgado. Llevaba un vestido como el traje de un artista, con mangas colgando, y una comisura… Una bella, lúcida complexión sanguínea… una larga barba tan blanca como la leche. Un hombre bien parecido“.Dee fue un cristiano intensamente piadoso, pero su cristianismo estaba profundamente influido por el hermetismo y las doctrinas platónico-pitagóricas que impregnaron todo el Renacimiento. Creía que los números eran la base de todas las cosas y la llave del conocimiento, así como que la creación de Dios fue un acto de numeración. Partiendo del hermetismo, extrajo la creencia de que el hombre tenía el potencial derivado del poder divino, y pensaba que dicho poder podría ser ejercitado a través de las matemáticas.  Su magia angélica cabalística, que era fuertemente numerológica, y su trabajo en matemáticas prácticas, como la navegación, eran simplemente los extremos exaltados y mundanos del mismo espectro, no las actividades contrapuestas que muchos podrían considerar hoy en día. Su objetivo final era ayudar al devenir de una religión mundial, unificada a través de eliminación de la brecha existente entre las iglesias católica y protestante, y la recuperación de la teología pura de la antigüedad.Unos diez años después de la muerte de Dee, el anticuario Robert Cotton compró tierras alrededor de la antigua casa de Dee y comenzó a cavar en busca de papeles y artefactos.

Descubrió varios manuscritos, sobre todo los registros de las comunicaciones angelicales de Dee. El hijo de Cotton entregó estos manuscritos al estudioso Méric Casaubon, quien los publicó en 1659, junto con una larga introducción crítica de su autor, A True & Faithful Relation of What passed for many Yeers between Dr. John Dee (A Mathematician of Great Fame in Q. Eliz. and King James their Reignes) and some spirits. Al ser la primera revelación pública de las conferencias espirituales de Dee, el libro fue sumamente popular y se vendió rápidamente. Casaubon, quien creía en la realidad de los espíritus, argumentó, en su introducción, que Dee estaba actuando como instrumento involuntario de malos espíritus cuando creía que se estaba comunicando con ángeles. Este libro es en gran parte responsable de la imagen, frecuente durante los dos siglos y medio siguientes, de Dee como un crédulo y fanático engañado.Alrededor de la misma época en que fue publicado True and Faithful Relation, miembros del movimiento rosacruz reclamaron a Dee como uno de sus afiliados. Existe la duda, sin embargo, de que un movimiento rosacruz organizado existiese en vida de Dee, y no hay evidencia de que alguna vez perteneciera a alguna fraternidad secreta. La reputación de Dee como mago y la vívida historia de su asociación con Edward Kelly han hecho de él una figura aparentemente irresistible para fabulistas, escritores de novelas de terror y magos modernos. El incremento de información falsa y a menudo fantástica sobre Dee oscurece los hechos de su vida, notables en sí mismos. Una reevaluación del carácter e importancia de Dee tuvo lugar en el siglo XX, en gran parte como resultado del trabajo de la historiadora Frances Yates, quien trajo un nuevo enfoque sobre el papel de la magia en el Renacimiento y el desarrollo de la ciencia moderna. Como resultado de esta reevaluación, Dee es visto actualmente como un estudioso serio y apreciado, y como uno de los hombres más cultos de su época.Su biblioteca personal en Mortlake fue la más grande en el país y fue considerada una de las mejores en Europa, quizás sólo superada por la de Jacques Auguste de Thou. Además de ser asesor astrológico y científico de Isabel y su corte, fue un temprano defensor de la colonización de América del Norte y un visionario de un Imperio Británico extendiéndose por el Atlántico Norte. El término “Imperio Británico” es de hecho invención propia de Dee, que promovió las ciencias de la navegación y la cartografía. Estudió en estrecha colaboración con Gerardus Mercator, y poseyó una importante colección de mapas, globos e instrumentos astronómicos.

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Desarrolló nuevos instrumentos, así como técnicas especiales de navegación para su uso en las regiones polares. Dee sirvió como asesor de los viajes de descubrimiento ingleses, seleccionó pilotos personalmente y los entrenó en la navegación.Creía que las matemáticas,  que entendió místicamente, eran centrales para el progreso del aprendizaje humano. La posición central de las matemáticas en la visión de Dee lo hace más moderno que Francis Bacon, aunque algunos estudiosos creen que Bacon restó importancia deliberadamente a las matemáticas en la atmósfera contraria al ocultismo del reinado de Jacobo I. Cabe señalar, sin embargo, que el entendimiento de Dee del papel de las matemáticas es radicalmente diferente de nuestro punto de vista contemporáneo.La promoción de las matemáticas de Dee fuera de las universidades fue un logro práctico perdurable. Su “Prefacio matemático” a Euclides tuvo la intención de promover el estudio y aplicación de las matemáticas a aquellos sin una educación universitaria, y fue muy popular e influyente entre los “mecanicistas“, la nueva y creciente clase de especialistas técnicos y artesanos. El prefacio de Dee incluyó demostraciones de los principios matemáticos que los lectores podrían realizar por sí mismos.Dee fue amigo del astrónomo danés Tycho Brahe y estuvo familiarizado con el trabajo de Nicolaus Copernicus. Muchos de sus cálculos astronómicos estuvieron basados en hipótesis copernicanas, pero nunca adoptó abiertamente la teoría heliocéntrica. Dee aplicó la teoría copernicana al problema de la reforma del calendario. Sus sólidas recomendaciones no fueron aceptadas, sin embargo, por razones políticas.  Dee ha sido asociado a menudo con el misterioso Manuscrito Voynich. Wilfrid M. Voynich, que compró el manuscrito en 1912, sugirió que Dee pudo haber sido dueño del manuscrito y haberlo vendido a Rodolfo II. Los contactos de Dee con Rodolfo fueron sin embargo mucho menos extensos de lo que había sido pensado previamente, y los diarios de Dee no muestran evidencia de la venta. Dee fue conocido, sin embargo, por haber poseído una copia del Libro de Soyga, otra obra cifrada.  A petición de Isabel I, Dee abrazó el viejo mito galés del ‘Príncipe Madog’ para reclamar Norteamérica para Inglaterra. La conocida historia hablaba de un joven príncipe galés que descubrió América en 1170, más de trescientos años antes del viaje de Cristóbal Colón, en 1492. El hecho fue que Isabel I tuvo poco interés en el Nuevo Mundo y las esperanzas de Dee fueron prematuras.El Museo Británico posee varios objetos pertenecientes a Dee relacionados con las conferencias espirituales. Uno es el espéculo o espejo de Dee, un objeto de culto azteca de obsidiana con forma de espejo de mano, traído a Europa a finales de la década de 1520, que una vez perteneció a Horace Walpole, político, escritor e innovador arquitecto británico.

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También son remarcables los pequeños sellos utilizados para soportar las patas de la “mesa de práctica” de Dee, mesa en la que se realizaban las visiones.  También destaca el voluminoso y elaboradamente decorado “Sello de Dios” de cera, usado para soportar la “piedra que muestra“, o la bola de cristal utilizada para las visiones.  Hay asimismo un amuleto de oro grabado con una representación de una de las visiones de Kelly.  Por último, un globo de cristal, de seis centímetros de diámetro. Este artículo permaneció inadvertido durante muchos años en la colección. Posiblemente perteneció a Dee, pero la procedencia de este objeto es menos certera que la de los otros.  En diciembre de 2004, tanto una “piedra que muestra“, utilizada para las visiones,  perteneciente con anterioridad a Dee, como un manual de uso escrito por Nicholas Culpeper, fueron robadas del Museo de Ciencias de Londres. Pero fueron recuperadas poco tiempo después. En 1998 se efectuaron excavaciones bajo la casa de Benjamin Franklin, en el 36 de Craven Street, cerca de Trafalgar Square, en Londres, encontrándose los restos de diez cuerpos, seis de niños, que fueron datados en la época en que Franklin vivió allí. La historia oficial  dice que debían ser fruto del robo de tumbas para investigación médica. Pero también se dice que Franklin era miembro de un grupo involucrado en sacrificios rituales, de acuerdo con los rituales antiguos de la Hermandad Babilónica. Franklin estaba trabajando tanto en América como Europa para el programa de la Hermandad, junto con otros Padres Fundadores. Y no es casualidad que tanto Franklin como Jefferson fueran nombrados en momentos diferentes para representar los intereses estadounidenses en París. Fueron los contactos de Franklin con la red de sociedades secretas en Francia los que condujeron a tantos revolucionarios y francmasones franceses, como Lafayette, a involucrarse en la Guerra de Independencia estadounidense. Sus contactos también aseguraron los servicios del Francmasón alemán, Barón von Streube, que servía en el ejército de Federico de Prusia. Streube tuvo un papel importante en la guerra, a la cabeza de las fuerzas estadounidenses, así como George Washington, otro importante masón y el primer Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica. La mayoría de sus oficiales eran francmasones, como lo eran los jefes y muchos de los soldados en los ejércitos británicos. Lord Geoffrey Amherst era comandante en jefe de las fuerzas británicas en la Guerra de Independencia. Y el hombre que pagó una comisión para convertirse en oficial fue Lionel Sackville,  primer Duque de Dorset y socio del Duque de Wharton. En 1741, Sackville y Wharton se hicieron Caballeros de la Jarretera, la selecta orden de caballería del monarca británico, que se conecta con otras redes de caballeros, como los Caballeros de San Juan de Jerusalén (Malta).

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El símbolo de los Caballeros de la Jarretera es una cruz roja sobre un escudo blanco. Sackville fundó el Gran Oriente de la Masonería en Italia, que trabajaba con los grupos secretos de los Carbonari y los Alta Vendita. Sus hijos, George y Charles, Conde de Middlesex, eran ambos Francmasones muy activos. Charles Sackville formó una logia en la sede de la Nobleza Negra, en Florencia, Italia, en 1733, y cofundó la sociedad Dilettanti con el amigo de Benjamin Franklin, Sir Francis Dashwood. Charles Sackville y Dashwood eran miembros de un grupo selecto de francmasones, relacionados con Frederick, Príncipe de Gales, un miembro del Club Hellfire.  El hermano menor de Charles Sackville, George, se hizo coronel del 20º Regimiento de los Fusileros de Lancashire y Maestre de su logia masónica. Uno de los directores en esta logia era el Teniente Coronel Edward Cornwallis, otro de los máximos comandantes del Ejército británico durante la guerra con las colonias estadounidenses. Cornwallis, cuyo hermano gemelo era el Arzobispo de Canterbury, fue nombrado Gobernador de Nueva Escocia en 1750 y formó allí una logia de francmasones. Sirviendo bajo órdenes de Cornwallis estaba el Capitán James Wolf, otra figura que jugaría un papel vital para los británicos durante la Guerra de Independencia. En 1751, George Sackville se hizo Grand Maestre de la Gran Logia Irlandesa, la misma sociedad a la que estaban afiliadas las logias de campo del Ejército británico en las colonias. Y en 1775, justo cuando la guerra en América estaba en pleno apogeo, ese mismo George Sackville, un amigo íntimo del Rey Jorge III, perteneciente a la Nobleza Negra, fue nombrado Secretario Colonial a cargo de las colonias estadounidenses. Ésta era la misma red a la que Benjamin Franklin pertenecía. En pocas palabras, la Hermandad Babilónica, vía los francmasones, controló y manipuló ambos lados en la Guerra de Independencia estadounidense, justo como se hace en cada guerra. Como los historiadores han documentado, la operación militar y naval británica durante la Guerra de Independencia fue increíblemente inepta. No fue que las colonias ganaron la guerra, más bien fue que los británicos eligieron perderla. Ahora podemos ver por qué, y las vías a través de las que esto fue hecho posible. También, los regimientos británicos estaban llenos de logias de campo masónicas que se relacionaron con sus hermanos en el Ejército estadounidense. Benjamin Franklin estuvo en París durante el período crucial y desde allí podía comunicarse fácilmente con las logias francesas y  británicas. París era también un centro principal, y todavía lo es, para la red de espías británica. El papel de Director General de Correos británico estaba tradicionalmente ligado al espionaje, sobre todo porque tenía el control sobre todas las comunicaciones. Gran Bretaña dividió el trabajo entre dos personas: Sir Francis Dashwood, el compañero de Franklin, y el Conde de Sandwich que, con Dashwood, formó otra sociedad secreta más, llamada la Orden de St Francis, que era otro Club Hellfire.

El Conde de Sandwich fue nombrado Primer Lord del Almirantazgo, a cargo de la guerra naval contra las colonias estadounidenses. Y la Enciclopedia Británica dice que la administración del Conde de Sandwich se distinguió, en la historia de la Marina Británica, por su corrupción e incapacidad. Igualmente inepto, aparentemente a propósito, era el comandante de las operaciones marítimas, el Almirante Lord Richard Howe, promocionado  por la hermana de Franklin, una miembro de su red de espionaje, que vivía en Inglaterra. Howe admitió después públicamente que no había explicado a sus superiores sus reuniones con Franklin. En los tres o cuatro años que precedieron a la Declaración de Independencia estadounidense en 1776, Franklin pasó el verano en la propiedad de Dashwood, en West Wycombe, al norte de Londres, donde tomaron parte en los rituales en las cuevas especialmente cavadas por orden de Dashwood. Una estatua de Harpócrates, el dios griego del silencio, se encontró en las instalaciones del Club Hellfire.  Otras estatuas de Harpócrates fueron encontradas a menudo en las entradas a templos, cuevas y otros sitios donde se practicaron los misterios. Fueron Dashwood y Franklin, en aquel momento un delegado del Director General de Correos para las colonias, los que coordinaron la guerra desde ambos lados para asegurar el resultado, que no era otro que el control encubierto de los nuevos Estados Unidos por la Hermandad Babilónica en Londres. Una carta fechada el 3 de junio de 1778, escrita por John Norris, un agente de Dashwood, dice “Hizo este día inteligencia Heliográfica del doctor Franklin en París para Wycombe.”  La Guerra de Independencia estadounidense estalló oficialmente en 1775, provocada por la imposición, por parte de la Corona Británica, de una tributación más alta sobre las colonias, a fin de compensar los enormes gastos de la Guerra de los Siete Años entre Gran Bretaña y Francia, otro conflicto manipulado por la Hermandad. La misma Guerra de los Siete Años comenzó después de que George Washington, entonces un joven jefe militar alistado en el Ejército Colonial Británico, había ordenado aparentemente el asesinato de tropas francesas en Ohio.

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Las semillas de la revolución en América fueron sembradas cuando la Hermandad, en Londres, se aseguró de que fueran introducidos nuevos impuestos y que sus representantes en las colonias empezaron a estimular la rebelión contra ellos. Ésta es una técnica clásica usada en numerosas ocasiones. La masa estaba en el medio sin ninguna idea de lo que estaba ocurriendo, aceptando todo lo que veían o escuchaban. Entre los “rebeldes” estadounidenses estaban los francmasones, Patrick Henry y Richard Henry Lee, que condujeron una rebelión de la Asamblea de Virginia en 1769. La situación llegó a un punto crítico con la aprobación de la Ley del Té, que permitió que una empresa de la Hermandad, la Compañía de Indias del Este Británica, descargara su té sobrante en las colonias sin pagar impuestos. Esto destruyó el mercado para todos los demás. La historia oficial dice que un grupo de indios Mohawk abordó una embarcación llamada Dartmouth en el Puerto de Boston y lanzó su carga de té al agua. A decir verdad, los “rebeldes” no eran indios Mohawk, sino miembros de la logia de francmasones de San Andrés en Boston disfrazados de indios. Fueron conducidos por su director adjunto, Paul Revere. Este evento no podría haber ocurrido sin el apoyo de las milicias coloniales controladas por los británicos, que habían sido destacadas para proteger el Dartmouth. El capitán del destacamento, Edward Proctor, también era un miembro de la logia de San Andrés. Esta logia fue la primera en el mundo en otorgar un nuevo título masónico llamado el Grado Caballero Templario. El Gran Maestre, Joseph Warren, fue nombrado Gran Maestre para toda América del Norte por parte de la Gran Logia de Escocia. Otros miembros de la logia de San Andrés incluían a John Hancock. Él sería un jefe del Congreso que firmó la Declaración de Independencia. Al menos tres miembros de la logia de San Andrés, incluyendo Paul Revere, eran miembros de los “nueve leales“, la élite de un importante grupo revolucionario llamado los Hijos de la Libertad. Fue este grupo el que organizó la Fiesta del Té, en Boston. Gran parte de esta información está documentada por el historiador Manly P. Hall, que también señala que, de los 56 firmantes de la Declaración de Independencia estadounidense, casi 50 era conocidos francmasones y sólo de uno se sabía que no lo era. El 3 de septiembre de 1783, las colonias fueron reconocidas como una república independiente, los Estados Unidos, en el Tratado de París.

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La nueva constitución fue elaborada por George Washington, Benjamin Franklin, Edmund Randolph, Thomas Jefferson, y John Adams, al menos oficialmente. La mayoría de los Padres Fundadores que estaban tan entregados a la libertad eran, como Franklin y Jefferson, propietarios de esclavos. Franklin poseyó esclavos durante 30 años. George Washington también poseía esclavos, como hicieron otros grandes nombres en la Guerra de Independencia, como John Hancock y Patrick Henry. Henry fue el que dijo: “Denme la libertad o denme la muerte“. En total, nueve presidentes eran propietarios de esclavos y uno, Andrew Johnson, puso un anuncio pidiendo la recaptura de un esclavo fugitivo y ofreciendo unos diez dólares adicionales por cada 100 azotes que el captor diera al esclavo. Edmund Randolph, asistente de George Washington y, después, Grand Maestre de la Gran Logia de Virginia, fue nombrado el primer Procurador General y Secretario de Estado de los Estados Unidos. Randolph fue el que propuso un sistema de gobierno central basado en la estructura de “Universidad Invisible” y en la red de Francis Bacon. La mayoría de los estadounidenses creen que la Constitución fue compilada para asegurar la libertad, pero fue formulada cuidadosamente para crear escapatorias a través de las que el programa de la Hermandad podría cumplirse. Si el presidente veta un proyecto de ley aprobado por el Congreso, la ley regresa a la Cámara de Representantes y al Senado. Y para invalidar el veto presidencial tiene que ser votada otra vez por una mayoría de, al menos, dos tercios en ambas cámaras. Esto quiere decir que controlando al presidente y un tercio de una Cámara, puede impedirse que cualquier propuesta legislativa se convierta en ley. Los norteamericanos creen que la creación de dinero por los bancos privados es inconstitucional en los Estados Unidos, porque la Constitución dice que el congreso debe crear la moneda. Pero no dice eso. El Artículo Uno, Sección 8, dice que: “El Congreso tendrá el poder de acuñar dinero y regular su valor“.  No dice (a propósito) que sólo el congreso tendrá ese poder, ni que tiene que usar ese poder. La Sección 10 dice que ningún Estado acuñará dinero y que las monedas de oro y de plata serán el único pago de deudas. Un área de Maryland fue dada al nuevo Congreso para crear el Distrito de Columbia, donde se ubicó la nueva capital federal, llamada Washington, DC. Dentro de este distrito está el banco central privado de América, la Reserva Federal, que emite el papel moneda de la nación. El Distrito de Columbia está eficazmente blindado de muchas de las cláusulas de la Constitución que son aplicables a los Estados federales. Los Padres Fundadores lo habrían sabido.

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El primer presidente fue George Washington, que se sentaba en una silla con un Sol naciente esculpido en la parte posterior, un símbolo ario antiguo de la religión del Sol. Era Gran Maestre de la logia de francmasones en Alexandria, cerca de Washington, DC. Cuando juró como presidente, el 30 de abril de 1789, el día antes del día del ritual principal de la Hermandad, el Primero de Mayo, el juramento fue tomado por Robert Livingstone, el Gran Maestre de la Gran Logia de Nueva York. La ceremonia siguió el ritual masónico y fue llevado a cabo por francmasones. Como la mayoría de los Padres Fundadores, Washington era de un linaje aristocrático inglés. Y uno de sus antepasados era un caballero inglés del siglo XII, la época en que fueron creados los Templarios, y otro era un pariente del Duque de Buckingham, que había luchado para la Corona en la Guerra Civil Inglesa. Washington fue sólo el primer ejemplo de cómo la Hermandad Babilónica, basada en Gran Bretaña, ha usado sus linajes para gobernar los Estados Unidos desde el primer día hasta hoy. Observando la genealogía de los presidentes estadounidenses, los líderes políticos, los magnates de banca y la empresa, los jefes militares, los propietarios de medios de comunicación, los funcionarios públicos o los jefes de la agencia de inteligencia, la mayoría provienen de los mismos linajes, que pueden ser rastreados  hasta las familias reales y aristocráticas británicas y europeas, así como sus orígenes en el Medio y Cercano Oriente, durante la época de Sumeria y Babilonia. Como ejemplo, al menos 33 de los primeros 42 Presidentes de los Estados Unidos de Norteamérica han estado relacionados con el Rey Alfredo El Grande (849-899) de Inglaterra, y con Carlomagno (742-814), el gran monarca francés. 19 presidentes están relacionados con el Rey Eduardo III (1312-1377) de Inglaterra. Puede seguirse la ascendencia de muchos de ellos hasta el Rey Enrique III de Inglaterra, que reinó de 1227 a 1273, durante los años de la preeminencia templaria. Esta información viene de la publicación Burkes Peerage, que sigue el linaje de familias reales y aristocráticas. Harold Brooks Baker, director editorial de Burkes Peerage, dijo: “El candidato presidencial con el número mayor de genes reales ha sido siempre el vencedor, sin excepción, desde George Washington “.  Los Estados Unidos nunca han sido libres del control de Londres. De hecho, fueron una creación de Londres.

En 1604, un grupo de líderes políticos, hombres de negocios, comerciantes, fabricantes y banqueros, se encontró en Greenwich, entonces en el condado inglés de Kent, y formó una corporación llamada la Compañía de Virginia, en previsión del flujo inminente de europeos blancos, principalmente británicos al principio, hacia el continente norteamericano. Su accionista principal era el Rey Jacobo I (James I), y la escritura de constitución original para la compañía fue terminada por el 10 de abril de 1606. La Compañía de Virginia comprendía dos ramas, la Compañía de Londres y la Compañía de Compañía de Plymouth o Nueva Inglaterra. La Compañía de Londres fue responsable de la primera colonia permanente en América, en Jamestown, el 14 de mayo de 1607, y la Compañía de Plymouth eran los llamados “Padres Peregrinos“, que llegaron a Cape Cod en la embarcación Mayflower, en noviembre de 1620, y fueron a desembarcar en Puerto de Plymouth el 21 de diciembre. Los “Peregrinos” del mito histórico estadounidense eran, de hecho, miembros de la segunda rama de la Compañía de Virginia llamada la Compañía de Plymouth o de Nueva Inglaterra. La Compañía de Virginia poseía la mayor parte de la tierra de lo que ahora llamamos los Estados Unidos, y cualquier tierra hasta 1.448 km. de la costa. Esto incluía Bermudas y la mayor parte de lo que es ahora conocido como las islas del Caribe. La Compañía de Virginia  tenía derechos sobre el mineral de oro y plata extraído en sus tierras, más porcentajes de otros minerales y materias primas, así como el 5 % de todos los beneficios de otras empresas. Estos derechos, según detallaron las cartas constitucionales, serían transferidos a los herederos de los dueños de la Compañía de Virginia y por consiguiente se continuarían aplicando para siempre. Después de los primeros 21 años de la formación de la Compañía de Virginia, todos los “derechos, impuestos e impuestos indirectos” pagados sobre las actividades comerciales en las colonias tenían que ser pagados directamente a la Corona Británica a través del Tesorero de la Corona. Ningún comerciante podía exportar artículos fuera de las colonias sin el permiso de la Corona Británica. Y hacerlo involucraría el embargo de todos sus artículos y de la embarcación o vehículo que los llevara.

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Las tierras de la Compañía de Virginia fueron concedidas a las colonias en arrendamiento y, por lo tanto, no podían reclamar la propiedad de la tierra. Podían traspasar el uso perpetuo a sus herederos o vender el uso perpetuo, pero nunca podían poseerla. La propiedad fue conservada por la Corona Británica.  Las tierras coloniales iban a ser gobernadas por dos Concejos Coloniales, cada uno con 13 miembros. Pero el Concejo de los Reyes, en Londres, tenía la voz final en todas decisiones. El monarca británico en el trono también elegía al Gobernador de las Colonias Estadounidenses, a quien hoy llamaríamos Presidente. El monarca, a través de sus Concejos para las Colonias, insistía en que los miembros de las colonias impusieran la religión cristiana sobre todas las personas, incluyendo los americanos nativos. Para usar el lenguaje de la época: “Con toda diligencia, cuidado y respeto, proveer que la palabra verdadera de Dios y la fe cristiana sea predicada, plantada y usada, no sólo dentro cada una de las varias dichas colonias y plantaciones, sino también tanto como puedan entre los pueblos salvajes que lindan o lindarán con nosotros o en la frontera con ellos, de acuerdo con la doctrina, los derechos, y la religión, ahora profesada y establecida dentro de nuestro reino de Inglaterra”. Si los americanos nativos no aceptasen la religión cristiana, tendrían que ser forzados a hacerlo, insistía la Corona. Ésta era la orden para destruir la cultura y conocimientos de los pueblos nativos de América del Norte y también para mantener a los colonizadores blancos bajo el yugo. Era una licencia libre para matar, torturar y raptar a los pueblos nativos con completa impunidad. Los juzgados en las tierras de la Compañía de Virginia iban a aplicar el Derecho Marítimo (Ley del Almirantazgo), Y, sorprendentemente, todo lo indicado todavía se aplica hoy. Después que las 13 colonias originales estadounidenses ganaron su independencia en 1783, la Compañía de Virginia sólo cambió su nombre por el de los Estados Unidos de América. Estas tierras todavía son poseídas por la Corona Británica como la propietaria de la antigua Compañía de Virginia. Los Estados Unidos de América son una corporación poseída por los mismos linajes de la Hermandad que poseían la Compañía de Virginia, porque los USA son, de hecho, la Compañía de Virginia.

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Esto quiere decir que todos los derechos aplicados a los propietarios de la Compañía de Virginia, con respecto al oro, la plata, los minerales y los impuestos, explotados y pagados en América, todavía se aplican a las familias británicas que poseen los Estados Unidos de América y las tierras de los Estados Unidos de América. Esos mismos porcentajes han sido pagados desde la independencia y están todavía siendo pagados por los estadounidenses La Corona Británica posee las tierras e instituciones de los Estados Unidos, incluyendo la Dirección General Impositiva (IRS), que recolecta la tributación, así como el Consejo de Administración de la Reserva Federal, el “Banco Central” privado de América que presta al gobierno dinero que no existe y le carga al contribuyente interés sobre el mismo. El Consejo de Administración de la Reserva Federal es gestionado por las mismas familias de la Hermandad en Gran Bretaña y Europa. Pero,  ¿quién posee la Compañía de Virginia?. !O sorpresa!: el Vaticano. El 3 de octubre de 1213, 3 años antes de su muerte, el Rey inglés Juan sin Tierra  reclamó la autonomía sobre todos los derechos soberanos de Inglaterra y los asignó al Papa, quien, como Vicario de Cristo, reclamó el dominio sobre el mundo entero. A cambio, el Papa concedió potestad ejecutiva a la Corona Inglesa sobre todos estos dominios. En otras palabras, la corona era la jefatura ejecutiva y el Vaticano era el propietario, aunque, por supuesto, el verdadero propietario es quien controle al Vaticano. Esto es la razón por la  que Londres es el centro de operaciones de la Hermandad. Pero, además del Vaticano, el poder está en algún lugar subterráneo en Tibet y Asia. Juan I de Inglaterra, más conocido como Juan sin Tierra, originalmente Sans-Terre, en francés, y Lackland, en inglés (1166 – 1216), fue rey de Inglaterra y Señor de Irlanda. Reinó sobre Inglaterra desde el 6 de abril de 1199 hasta su muerte en 1216. Sucedió en el trono a su hermano mayor, el rey Ricardo I de Inglaterra, conocido como «Ricardo Corazón de León». Juan se ganó el apodo de «Sin tierra» debido a su carencia de herencia, por ser el menor de los hijos y por su pérdida de los territorios en Francia. También fue apodado «Espada Suave» por su conocida ineptitud militar. Fue un rey Plantagenet de la línea angevina.

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Nació en el Palacio de Beaumont, Oxford, siendo el quinto hijo varón del rey Enrique II de Inglaterra y de Leonor de Aquitania. Existe una certeza casi total de que su nacimiento se produjo el año 1166 y no en 1167, como afirman algunos. El rey Enrique y la reina Leonor no estuvieron juntos durante los nueve meses precedentes a diciembre de 1167, pero se reunieron en marzo de 1166. Asimismo, Juan nació en Oxford alrededor del día de Navidad, pero Leonor y Enrique pasaron la Navidad de 1167 en Normandía. El canónigo de Laon escribiría un siglo después que Juan recibió ese nombre debido a que nació el día de San Juan Apóstol, cuya fiesta se celebra el 27 de diciembre. El cronista Ralph de Diceto también afirma que Juan nació en 1166 y que la reina le dio su nombre. Él era medio hermano menor, por parte materna, de María de Champaña y Adelaida de Francia. Asimismo fue el hermano menor de Guillermo de Poitiers, Enrique el Joven, Ricardo I de Inglaterra, Godofredo II, Duque de Bretaña, Leonor de Inglaterra y Juana de Inglaterra, Reina de Sicilia. Siendo el hijo favorito de su padre, por ser el menor, no esperaba heredar. Su vida familiar fue tumultuosa, con todos sus hermanos involucrados en rebeliones en contra de Enrique en 1173 y 1174. Leonor fue encarcelada en 1173, cuando Juan sólo era un niño pequeño. Geraldo de Gales relata que el rey Enrique tenía una curiosa pintura en una cámara del castillo de Winchester que mostraba un águila atacada por tres de sus polluelos, mientras un cuarto se agazapaba esperando su oportunidad de atacar. Cuando se le preguntó por el significado de ella, el rey respondió: «Los cuatro jóvenes del águila son mis cuatro hijos, que no cesarán de perseguirme, incluso hasta la muerte. Y el más joven, al que ahora abrazo con tierno afecto, un día me afligirá en forma más grave y peligrosa que todos los otros». Desde muy joven intrigó para perjudicar a su hermano mayor Ricardo —luego Ricardo Corazón de León— y ser nombrado heredero del trono. Pero no ocurrió así. Su hermano Ricardo, el preferido de su madre Leonor, logró suceder a su padre en el trono a su muerte (6 de julio de 1189). Antes de su ascensión, Juan ya había adquirido reputación de traidor, por haber conspirado con y en contra de sus hermanos mayores, Enrique, Ricardo y Godofredo. En el año 1184, Juan y Ricardo alegaron tener pleno derecho a heredar Aquitania, uno de los muchos desencuentros entre ambos. En 1185, Juan se convirtió en regente de Irlanda, cuyo pueblo se alzó para despreciarlo, lo que causó la partida de Juan sólo ocho meses después.

Durante la ausencia de su hermano Ricardo, que había partido a la Tercera Cruzada entre 1190 y 1194, Juan intentó derrocar a Guillermo Longchamp, obispo de Ely y designado como regente por Ricardo. Este fue uno de los eventos que inspiraron a escritores para hacer de Juan el villano en sus leyendas de Robin Hood, originalmente localizadas un siglo antes de la época de Juan. Por otra parte, trató de arrebatarle el trono mediante un acuerdo con el Rey Felipe II de Francia. Mientras retornaba de la Tercera Cruzada, Ricardo fue capturado y encarcelado por el emperador Enrique, del Sacro Imperio Romano Germánico. Se dice que Juan envió una carta a Enrique pidiéndole que mantuviera a Ricardo lejos de Inglaterra por el mayor tiempo posible, pero los partidarios de Ricardo pagaron el rescate para su liberación, porque pensaron que Juan sería un rey terrible. A su regreso a Inglaterra en 1194, Ricardo perdonó a Juan y le nombró su heredero. Otros historiadores argumentan que Juan no trató de derrocar a Ricardo, sino que hizo esfuerzos para mejorar un país arruinado por los impuestos excesivos para financiar la Cruzada. Es probable que la imagen de subversivo de Juan fuese creada por monjes cronistas resentidos por su negativa a participar en la Cuarta Cruzada. En 1189, Juan se casó con Isabel de Gloucester, hija y heredera de Guillermo Fitz Robert, segundo conde de Gloucester. A Isabel se le han dado diversos nombres a través de la historia, tales como Avisa, Hawise, Joan y Eleanor. No tuvieron hijos y Juan pidió la anulación de su matrimonio alegando consanguinidad, ya que el abuelo de Isabel era Roberto Fitzroy, hijo ilegítimo del rey Enrique I de Inglaterra. Ello aconteció poco después de su ascensión al trono, que tuvo lugar el 6 de abril de 1199, y nunca se le reconoció como reina. Ella se casó después con Godofredo de Mandeville en segundas nupcias y con Huberto de Burgh en terceras nupcias. Tras haber conseguido la anulación de su primer matrimonio, Juan sin Tierra volvió a casarse en la ciudad francesa de Burdeos, el 24 de junio de 1200, con Isabel de Angulema, niña de apenas 12 años de edad, a la cual había raptado el mismo día de su boda con Hugo X de Lusignan, heredero del conde de la Marche. Era la hija de Aymer Taillefer, Conde de Angulema. Isabel le dio cinco hijos, entre ellos dos varones.

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Cuando Ricardo murió, Juan no ganó inmediatamente el reconocimiento de todos como rey. Alguien con mayores derechos, su sobrino Arturo I, duque de Bretaña, hijo póstumo de su hermano Godofredo y cuarto hijo de Enrique II, fue reconocido por algunos. Ricardo le había nombrado su heredero antes de morir. Arturo luchó contra su tío por el trono, con el apoyo del rey Felipe II de Francia. El conflicto entre ellos tuvo consecuencias fatales. La guerra molestó a los barones de Poitou a tal punto que buscaron reparación en el rey de Francia, que era señor feudal del rey Juan con respecto a algunos territorios en el continente. En 1202, Juan fue citado a la corte francesa para contestar los cargos. Juan rehusó y, bajo la ley feudal, debido a su falta de servicio a su señor, el rey francés reclamó las tierras y territorios regidos por el rey Juan como Conde de Poitou, declarando todos los territorios franceses de Juan, excepto Gascuña en el suroeste, como perdidos por este último. Los franceses invadieron rápidamente Normandía, el rey Felipe II invistió a Arturo con todos aquellos feudos que poseía antes el rey Juan, excepto Normandía, y le comprometió con su hija María. En vista de la necesidad de iniciar una guerra al otro lado del Canal, Juan ordenó, en 1203, a todos los astilleros de Inglaterra que entregaran por lo menos un barco, siendo Portsmouth el que envió la mayoría. Hizo de este último lugar el nuevo hogar de la armada. Hacia fines de 1204 tenía disponibles 45 galeras grandes y, desde entonces, tuvo un promedio de cuatro galeras nuevas al año. También creó el almirantazgo, compuesto por cuatro almirantes, responsables de varias secciones de la nueva armada. Durante el reinado de Juan, las mayores mejoras se produjeron en el diseño de barcos, incluyendo la adición de velas y de cubiertas superiores. Asimismo, creó los primeros barcos grandes de transporte, llamados buisses. En ocasiones, se atribuye a Juan la fundación de la Armada Real moderna, pero lo que se sabe hoy de esta armada proviene de los Pipe rolls, archivos financieros de Inglaterra entre los años 1130 y 1833, dado que estos logros son ignorados completamente por los cronistas e historiadores de la época. Con la esperanza de evitar problemas con Inglaterra y Gales, mientras se encontraba ausente para luchar y recobrar sus tierras francesas, en 1205 formó una alianza casando a su hija ilegítima, Juana, Señora de Gales, con el príncipe galés Llywelyn el Grande. En el marco de la guerra, Arturo intentó secuestrar a su abuela, Leonor de Aquitania, en Mirebeau, pero fue derrotado en la batalla y capturado por las fuerzas de Juan. Le encarcelaron primero en Falaise y luego en Ruan. Nadie sabe a ciencia cierta qué ocurrió con Arturo después de ello.

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Según los anales de Margam, el 3 de abril de 1203: «Luego de que el rey Juan capturara a Arturo y lo mantuviera vivo en prisión algún tiempo en el Castillo de Ruan, cuando Juan estaba borracho y poseído por el demonio, mató a Arturo con sus propias manos y, atando el cuerpo a una piedra pesada, lo arrojó al Sena». Sin embargo, el oficial que comandaba la fortaleza de Ruan, Huberto de Burgh, declaró haber entregado a Arturo, durante la Pascua de 1203, a los agentes del rey para ser castrado y que Arturo murió de una conmoción. Más tarde, Huberto se retractó y declaró que Arturo aún estaba vivo, pero nadie volvió a ver a este último con vida, y la suposición de su asesinato causó una rebelión contra el rey Juan en Bretaña y después en Normandía. Además de Arturo, Juan también capturó a su sobrina, Eleanor, Primera Doncella de Bretaña, que permaneció prisionera el resto de su vida, hasta 1241. Por actos como aquellos, Juan adquirió una reputación de implacable. En 1203, Juan eximió a los ciudadanos y mercaderes de Burdeos del principal impuesto sobre sus exportaciones. A cambio, las regiones de Burdeos, Bayona y Dax le prestaron apoyo en contra de la corona francesa. Los puertos desbloqueados otorgaron por primera vez a los mercaderes gascones acceso abierto al mercado del vino inglés. Al año siguiente, Juan concedió las mismas exenciones a La Rochelle y Poitou. El Papa Inocencio III y el rey Juan tuvieron un desacuerdo por el futuro arzobispo de Canterbury, que duró desde 1205 hasta 1213. Cuando Huberto Walter, el arzobispo de Canterbury, murió el 13 de julio de 1205, Juan se vio envuelto en una disputa con el Papa Inocencio III. Los monjes de la Catedral de Canterbury declaraban tener el único derecho para elegir al sucesor de Huberto, pero tanto los obispos ingleses como el rey tenían interés en elegir al sucesor de este poderoso cargo. Cuando la disputa no pudo ser resuelta, los monjes eligieron en secreto a uno de sus miembros como arzobispo. Una segunda elección fue impuesta por Juan, resultando en otro candidato. Cuando ambos aparecieron en Roma, Inocencio desautorizó ambas elecciones y su candidato Esteban Langton fue elegido, con las objeciones de los observadores de Juan. Inocencio, entonces, hizo caso omiso del derecho del rey en la selección de sus propios vasallos. Juan mantuvo su posición apoyado por los barones ingleses, y la mayoría de los obispos se negaron a aceptar a Langton. Juan expulsó a los monjes de la Catedral de Canterbury en julio de 1207 y el Papa ordenó un interdicto contra el reino. Juan tomó inmediatamente represalias embargando las propiedades de la iglesia por faltar al servicio feudal y continuó la disputa. Los feligreses de Inglaterra teóricamente fueron dejados sin ninguno de los servicios de la iglesia, pero durante este período se acostumbraron a las privaciones.

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Mientras tanto, el Papa se dio cuenta de que un periodo tan largo sin servicios eclesiásticos podrían llevar a la pérdida de la fe y dio permiso a algunas iglesias para celebrar liturgias masivas a puerta cerrada, en 1209. El año 1212 permitieron las extremas unciones a los moribundos. Mientras el interdicto era una carga para muchos, no tuvo como resultado una rebelión contra Juan. En noviembre de 1209, Juan fue excomulgado y en febrero de 1213, Inocencio amenazó con medidas más drásticas a menos que Juan se rindiera. Los términos papales de sumisión fueron aceptados en presencia del legado papal Pandulfo en mayo de 1213, en la iglesia de los Caballeros Templarios en Dover, según el cronista Matías París. Además, Juan ofreció la rendición del reino de Inglaterra a Dios y a los Santos Pedro y Pablo, con un impuesto feudal de 1.000 marcos anuales, 700 por Inglaterra y 300 por Irlanda. Con esta rendición, formalizada en la Bula Áurea, Juan se ganó el valioso apoyo de su nuevo señor feudal, el Papa, en su nueva lucha contra los barones ingleses. Habiendo tenido éxito en sofocar el levantamiento galés de 1211 y cerrado su disputa con el papado, Juan llevó su atención a sus intereses de ultramar. Las guerras europeas culminaron en la derrota de la Batalla de Bouvines, lo que forzó al rey a aceptar un acuerdo de paz desfavorable con Francia. Esto finalmente volvió a los barones en su contra, aunque algunos ya se habían rebelado después de su excomunión, y se reunieron con sus líderes en Runnymede, cerca de Londres, el 15 de junio de 1215, para sellar la Carta Magna. Debido a que había sido firmada por coacción, sin embargo, Juan recibió la aprobación de su señor el Papa para romper su palabra tan pronto como las hostilidades cesaran, provocando la primera guerra de los barones e invitando a la invasión francesa del príncipe Luis VIII de Francia, a quien la mayoría de los barones ingleses había invitado a reemplazar a Juan en el trono. Juan viajó por el país para oponerse a las fuerzas rebeldes, incluyendo un asalto personal de dos meses al Castillo de Rochester. Retirándose de la invasión francesa, Juan tomó una ruta segura por el área pantanosa del Wash, para evitar el área rebelde de Anglia Oriental. A pesar de la lentitud de su caravana con el equipaje, incluyendo las Joyas de la Corona, tomó una ruta directa y se perdieron en una marejada inesperada. Esto significó un golpe para Juan, que afectó su salud y su estado mental. Sucumbió a la disentería y viajó de lugar en lugar. Estuvo una noche en el castillo de Sleaford antes de su muerte, el 18 ó 19 de octubre, en el castillo de Newark, Nottinghamshire, entonces Lincolnshire, hoy en el límite de Nottinghamshire con ese condado.

Circularon muchas versiones dudosas sobre su muerte, como que había sido asesinado con cerveza envenenada, ciruelas o por un «exceso de duraznos». Fue enterrado en la Catedral de la ciudad Worcester, Inglaterra. Su hijo de nueve años le sucedió en el trono de Inglaterra y se convirtió en Enrique III (1216–1272) y, aunque Luis VIII de Francia continuó reclamando su derecho a dicho reinado, los barones cambiaron su preferencia hacia el nuevo rey, forzando a Luis a renunciar a su reclamo y firmar el Tratado de Lambeth en 1217. El acuerdo entre el Rey Juan y el Papa presumiblemente también cedió la soberanía de Inglaterra. ¿Y quién controlaba al Rey Juan? Lo hacían los Templarios. Tal como ya hemos dicho, la Compañía de Virginia y el Rey Jacobo decretaron que las cortes judiciales en las colonias serían controladas por el Derecho Marítimo (Ley del Almirantazgo), que de hecho era el Tribunal Marítimo Británico. Cuando un tribunal funcionaba bajo el Almirantazgo o la ley marítima, la bandera en la corte judicial tenía que tener un fleco dorado. En cualquier juzgado de los Estados Unidos puede verse este fleco dorado. La Corona y las familias de la Hermandad de Gran Bretaña controlan los juzgados estadounidenses y el núcleo de ese control está en las sociedades secretas ubicadas en Temple Bar, en Londres. La Gran Logia de la masonería inglesa está en la calle Great Queen (Gran Reina, Isis / Semíramis), en Londres, y ha controlado la masonería mundial desde que fue formada en 1717. Mediante ella, los británicos se supone que controlan a los jueces estadounidenses, mientras que con otras organizaciones, como el Consejo de Relaciones Exteriores y la Comisión Trilateral, controlan el sistema político estadounidense. Los jueces estadounidenses probablemente sean conscientes que sus salas de tribunal son controladas por el Derecho Marítimo Británico, pero lo mantienen en secreto. La familia Rockefeller dirigen la sucursal en América para las oficinas centrales de Londres y son los Rockefellers los que deciden quién va a ser candidato a presidente. En otras palabras, la élite de Londres, entre los que se cuenta la Reina de Inglaterra, son los que deciden. Y ¿Quién era el Gran Maestre de la Logia Inglesa de la Masonería?. El primo de la Reina, el Duque de Kent. Pero también hay una conexión francesa. Generalmente son Londres y París los centros de operaciones principales de la Hermandad. Muchas veces las alas francesa e inglesa han luchado por la supremacía, pero todavía son, al final, dos caras de la misma moneda. La Revolución Francesa de 1789, el año en que George Washington se convirtió en el primer presidente de los EE.UU., fue tramada por los francmasones y su retoño, los Iluminati bávaros.

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Después de que los revolucionarios ejecutaron a la Reina María Antonieta, su hijo y príncipe de la Corona, Luis, todavía un bebé, fue puesto bajo arresto domiciliario en el Temple de París. Dos años después fue pasado de contrabando en un cesto de la ropa sucia por su médico, el Dr. Naudin. El príncipe fue llevado en secreto al Palacio de Vendee y recibió asilo del Príncipe Conde. Fue trasladado después a una fortaleza sobre el río Rin, donde vivió bajo el nombre de Barón de Richemont. Llegó a Inglaterra en febrero de 1804 con el ex encargado de la nómina real de Francia, George Payseur, y fue protegido por el Rey, Jorge III, el monarca en la época de la Guerra de Independencia estadounidense. El Príncipe cambió su nombre otra vez a Daniel Payseur, mientras George Payseur se convirtió en George Bayshore. El Rey Jorge III dio una embarcación al príncipe, ahora Daniel Payseur, y otorgó 600 acres de tierra a George Bayshore en Carolina del Norte. Cuando llegaron a América recibieron ayuda de la familia Boddie, que estaba relacionada con la monarquía británica. Antes de dejar Inglaterra, el príncipe compró acciones en la Compañía de Virginia y, una vez en América, adquirió minas de oro, incluyendo la Gold Hill Mining Company, que compró en secreto usando un fideicomisario, George Newman, como su apoderado. Con la invención del motor a vapor, Payseur empezó a construir ferrocarriles y los arrendó a las compañías que los operaban. También fundó la Lancaster Manufacturing Company para producir madera para el ferrocarril y para la compañía de hierro Lincolnton, que después se estableció en Chicago y formó dos filiales, Carnegie Steel y Pullman Standard Company. Para suministrar combustible para locomotoras, el Gobierno Federal, o la Compañía de Virginia, de la que Payseur era un accionista, asignó un terreno que se extendía 30,5 metros a cada lado de las vías. Áreas mucho mayores de tierra al lado de los ferrocarriles también fueron divididas en secciones de unas diez millas cuadradas, y la mitad de éstas fueron dadas a Payseur, que también acaparó muchas otras. Por lo tanto, él y los ferrocarriles poseían algunos de los bienes raíces más valiosos de América.

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Gran parte de esta legislación está contenida en el Registro del Congreso de 1854. El Lancaster Railway de Payseurs era, a través de la compañía de mineral de Alabama, la propietaria real de Coca Cola, Pepsi Cola, General Motors, Boeing, Ford y Standard Oil. Después de la Guerra Civil estadounidense, durante la década de 1860, todos los ferrocarriles y bienes raíces poseídos por los partidarios de los perdedores, los Confederados del Sur, fueron confiscados y subastados en Wilmington, Carolina del Norte. Fueron comprados por nueve fideicomisarios de Daniel Payseur a precios sumamente bajos. Una escritura de confianza,  o arrendamiento, fue firmada en Nashville entre los propietarios del ferrocarril y el gobierno, estableciendo el sistema de Ferrocarril Militar de Estados Unidos, que concedió un monopolio sobre el transporte y las comunicaciones. Todos estos contratos todavía son aplicables. El director general de Payseur era un pariente de Rothschild llamado Leroy Springs, antes Leroy Springstein. Parece que Leroy Springs era medio hermano del presidente estadounidense, Abraham Lincoln. Una dama llamada Nancy Hanks dio a luz a un hijo en 1808, después de una aventura amorosa con el padre de Springs. En su testamento su padre dejó un área grande de tierra en Huntsville, Alabama, a Abraham Lincoln. Los rumores de que Lincoln era un Rothschild parecerían tener una base. En la década de 1850, la aventura amorosa de Lincoln con un la hija del monarca alemán Leopold, en 1856, produjo niñas gemelas, llamadas Ella y Emily. Uno de los descendientes de esta línea fue el multimillonario Howard Hughes. Muchas de las familias estadounidenses famosas más poderosas resultan haber sido testaferros de Payseur y la Compañía de Virginia. Andrew Carnegie era un empleado joven en unas plantas siderúrgicas de Payseur, que fue empleado para liderar otra compañía de Payseur, que se llamó Carnegie Steel. La familia Vanderbilt afirma que una mansión llamada Biltmore es su casa rural. Pero no es cierto. Biltmore fue construido por la familia Payseur como un hotel en la década de 1880 y fue gestionado por los fideicomisarios de Payseur, los Vanderbilts, en un arrendamiento de 99 años. Otro fideicomisario de Payseur era John Pierpont Morgan, más conocido como J. P. Morgan y uno de los industriales y banqueros más famosos en la historia estadounidense. Era otra cara detrás de la que, los que realmente tenían el control, podían esconder la extensión de su poder. Muchos de los principales depósitos de petróleo y minerales en los EE.UU. están en tierra poseída por las compañías del ferrocarril. Y los derechos mineros de Payseur fueron transferidos a compañías de gasolina y minería, a cambio de unas acciones controladoras. Otros derechos fueron arrendados a compañías de la madera.

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Cuando Daniel Payseur murió en 1860, su fabuloso imperio fue dirigido por su nieto, Lewis Cass Payseur, y la expansión continuó. En 1872, una compañía de Payseur, el ferrocarril de Charleston, Cincinnati y Chicago, fundó una compañía de telégrafo llamada Western Union. Formó una filial llamada AT y T en 1875 y hoy es una de las mayores compañías de teléfono y comunicación de América. La compañía del ferrocarril de Charleston, Cincinnati y Chicago es la compañía matriz para la Reserva Federal, el “Banco Central” privado de los Estados Unidos. El imperio Payseur se involucró en la Banca. Su Banco de Lancaster se hizo el Banco de Carolina del Norte y luego Nationsbank. El mayor banco en Texas, Interfirst, del que George Bush fue director, se fusionó en 1987 con el Republic Bank, para constituir First Republic. Este fue después absorbido por Nationsbank, que después se fusionó con el Bank of America. Éstos dos bancos de dice que blanquean dinero procedente de las drogas y manejado por la CIA. Y es interesante saber que el precursor de la CIA, la OSS u Oficina de Servicios Estratégicos, fue creado a partir de la red de seguridad de los Payseurs, que fue creada  por la Selma, Rome y Dalton Railroad para proteger el Sistema del Ferrocarril Militar. Todo se queda en familia y los estadounidenses no tienen idea de quién rige realmente sus vidas y su país. Pero, ¿quién controlaba a los Payseurs?. La familia Payseur perdió el control de su imperio, pero los mismos grupos todavía están al timón. El fideicomisario principal de Payseur, Leroy Springs, murió en 1931 y su hijo, Elliot, se hizo cargo. Ofreció actualizar el sistema de archivo de Registros del Condado local y retiró los registros del juzgado de Lancaster. Cuando los devolvió, cientos de escrituras de tierra de Payseur habían sido reasignadas a Elliot Springs, un pariente de los Rothschild. Parece obvio que se le dijo exactamente qué hacer para impedir a las hijas de Payseur heredar el imperio. A comienzos de la década de 1950, Anne, la hija de Elliot Springs, se casó con una figura del crimen organizado de Nueva Jersey, llamado Hugh Close, y Close fue nombrado presidente de todas las compañías de Payseur traspasadas a Elliot Springs. Una hija de Close, Crandall Close Bowles, se convirtió en directora del Banco de la Reserva Federal de Carolina. Hay una lucha continúa por el control de las anteriores propiedades de Payseur, pero, por el momento, parece que son controladas por los Rothschilds.

 

Algunas personas que piensan que poseen tierras que han comprado a las compañías del ferrocarril, en realidad no lo son, ya que la tierra no era de las compañías de ferrocarril, ya que solo fue arrendada por el imperio de Payseur. En realidad son propiedad de la Compañía de Virginia. Franklin Delano Roosevelt, el Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica de la Hermandad durante la Segunda Guerra Mundial, dijo que nada ocurría nunca accidentalmente en la política. Si ocurre, es porque es querido que ocurra. Así ha ocurrido con todos los eventos que se han promovido mediante el programa para la centralización del poder mundial, sea mediante guerras, colapsos económicos, asesinatos o “escándalos” para eliminar a políticos que no están jugando el juego. Las tres guerras en suelo estadounidense han sido: la guerra con los nativos, la Guerra de Independencia y la Guerra Civil  o Guerra de Secesión, cuando los estados del sur trataron de retirarse de la unión en 1860. Hemos visto que las guerras con los nativos y la Guerra de Independencia fueron tramadas por la Hermandad, y lo mismo es también cierto para la Guerra Civil. Francmasones de todas partes de Europa asistieron a reuniones masónicas en París, entre 1841 y 1845. Y fue en reuniones secretas del Consejo Supremo que la Guerra Civil estadounidense fue planeada para imponer más aún el control masónico sobre América. Lord Palmeston, Ministro de Relaciones Exteriores británico, así como Primer Ministro, y un Gran Patriarca de la Masonería, estaban en el núcleo de estas conspiraciones.  Dos masones de grado 33 del Rito Escocés fueron elegidos para manipular el conflicto. Caleb Cushing trabajó en el norte entre los unionistas, y Albert Pike, Gran Maestre de la jurisdicción del Sur del Rito Escocés, organizó la rebelión del Sur.  Irónicamente, la financiación para la rebelión del Sur fue organizada, a través de banqueros masónicos de Londres, por Cushing, que estaba operando en el norte.  Pike, un satanista que creía en la Raza Superior Aria, consiguió la ayuda de Giuseppe Mazzini, la cabeza de la Masonería y Gran Oriente de Italia, desde la que surgió el crimen organizado llamada la Mafia.  En 1851, Mazzini empezó a fundar grupos en América que empezaron a hacer campaña en contra de la esclavitud. Los francmasones usaron estos grupos para cubrir la verdadera motivación de la Guerra Civil. Algunas logias llamadas “América Joven” fueron organizadas para gestionarlo y sus oficinas centrales estaban en la Logia de Cincinnati. Su principal financiación vino del banquero masónico británico y portavoz de los Rothschild, George Peabody, que nombró a J. P. Morgan para manejar los fondos en América. Morgan era un fideicomiso de Daniel Payseur.

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Los mismos nombres siguen surgiendo en los círculos de poder. Franklin Pierce fue elegido  presidente en 1853 y Mazzini escribió que: “casi todos sus nombramientos son tal como deseábamos” Uno de estos “nombramientos” fue la designación de Caleb Cushing como su Procurador General. Cushing era controlado por la Masonería inglesa y estaba conectado al comercio de opio británico en China a través de su padre y su primo, John Perkins Cushing. Caleb Cushing escribió exhaustivamente contra la esclavitud y se hizo el arquitecto, junto con Pike, de la Guerra Civil norteamericana. Pike había sido director de escuela en el pueblo natal de Cushing, Newburyport, Massachusetts, pero estaba viviendo en Little Rock, Arkansas. Un grupo crucial de la Élite en la Guerra Civil eran los Caballeros del Círculo Dorado (Golden Circle), ubicados en Cincinnati, Ohio. Uno de sus miembros era el proscrito Jesse James, un masón de grado 33, asignado por Albert Pike para robar bancos en el norte a fin de financiar la guerra. Otro Caballero del Golden Circle era el francmasón, General P. T. Beauregard, que empezó la Guerra Civil con un ataque sobre Fort Sumter, en 1861. Una de las voces más famosas en contra de la esclavitud era John Brown, que se hizo una leyenda a través de una canción. Brown, de hecho, era un miembro de varias sociedades secretas, incluyendo los francmasones. Se hizo un Maestro Masón en la Logia Hudson Nº 68, en Hudson, Ohio, el 11 de mayo de 1824, y era un miembro de la América Joven de Mazzini. Brown fue financiado por la familia de John Jacob Astor, otro miembro de la Hermandad. Con los francmasones fustigando en ambos lados, la Guerra Civil estaba a punto de estallar. En enero de 1857, el francmasón John Buchanan fue elegido presidente y nombró al francmasón John B. Floyd, como su Secretario de Guerra. El Vicepresidente era John C. Breckinridge, de Kentucky, que recibió el grado 33º del Rito Escocés de Albert Pike el 28 de marzo de 1860. El presidente de los estados rebeldes o Confederados del sur era otro francmasón, Jefferson Davis, y el primer estado en retirarse de la Unión fue Carolina del Sur, en donde estaban las oficinas centrales de la jurisdicción del sur del Rito Escocés de Pike. También francmasones estaban a la cabeza de todos los demás estados que siguieron a Carolina del Sur. Significativamente, sólo once estados se separaron de la Unión, pero la bandera de los Estados Confederados tenía 13 estrellas, un número sagrado para los francmasones y los Caballeros Templarios.

Cuando Abraham Lincoln se hizo presidente de los Unionistas del Norte, el 4 de marzo de 1861, le fue ofrecido respaldo financiero para la guerra por las mismas personas que estaban financiando el sur: los banqueros masónicos de Londres. Había una trampa, sin embargo. Lincoln tenía que aceptar crear un “Banco Central” privado en América. Una de las razones principales para la Guerra Civil fue hacer quebrar América, para que  se aceptase la creación del “Banco Central” privado, a fin de generar las reservas necesarias para financiar la guerra. Pero Lincoln lo rechazó y simplemente imprimió su propio dinero sin intereses, y los usó para financiar el gobierno. El Presidente John F Kennedy se embarcó en una política similar. Esta es la peor pesadilla de los banqueros de la Hermandad y Lincoln fue asesinado el 14 de abril de 1865, justo como Kennedy fue asesinado el 22 de noviembre de 1963. El asesino de Lincoln fue John Wilkes Booth, un masón de grado 33º, y un miembro de la América Joven de Mazzini. Fue seleccionado por los caballeros del Golden Circle que, a su vez, fueron financiados por los banqueros masónicos de Londres. El encubrimiento fue dirigido por el francmasón Edwin Stanton, que ordenó el bloqueo de todos los caminos de salida de Washington, DC, salvo el que Booth usó para escapar. Al lado de este camino, una persona de similar apariencia y complexión que Booth fue asesinado y su cuerpo se quemó en un establo. Edwin Stanton lo identificó inmediatamente como Booth. En el juicio de conspiración por la muerte de Lincoln, en Indianápolis, en Junio de 1865, los Golden Circle fueron involucrados,  por lo que Albert Pike decidió cambiar su nombre y los llamó Ku Klux Klan, cuyos miembros, vestidos de blanco, se dedicaron a aterrorizar a las personas de raza negra en América. Su nombre fue tomado de la palabra griega, kuklos, que significa “círculo”. Cuando Pike murió, en 1891, en Washington, DC, su funeral fue realizado en el Templo Masónico a medianoche, con la sala completamente revestida en negro. Este hombre era un satanista cuya estatua está cerca de los cuarteles centrales de la policía de Washington, a poca distancia de Capitol Hill. Antes de que Lincoln muriera, el congreso, controlado por francmasones, había aprobado la Ley De Banca Nacional (National Banking Act) de 1863, que creó un Banco nacional con el poder de emitir billetes de banco de los EE.UU.. Estos billetes eran préstamos al gobierno a un interés marcado por los banqueros masónicos.

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Los banqueros habían sobrevivido y el arquitecto de esa ley, el Secretario de Hacienda de Lincoln, Salmon P. Chase, fue considerado un héroe por los francmasones, que decidieron poner su nombre a uno de sus bancos: el Banco de Chase, ahora el Chase Manhattan, controlado oficialmente por David Rockefeller. Los grandes acontecimientos que han dividido la humanidad y causado constante conflicto, sean guerras, religiones, etc., vuelven a la misma fuente y al mismo programa. Y, además, envuelven a las mismas personas. En la historia de la creación de los Estados Unidos hay también una conexión con el conflicto en Irlanda del Norte. Involucró a un químico llamado Dr. Edward Bancroft, amigo de Benjamin Franklin, que había patrocinado la asociación de Bancroft a la Hermandad en Londres, la Royal Society.  Después se convirtió en secretario privado de Franklin en París, un centro de la red de la Hermandad, y se unió a la logia Neuf Soeurs (Nueve Hermanas), en la que Franklin era su Gran Maestre. Bancroft condujo una misión secreta en Irlanda, en 1779, y un año después Lord Stormont, embajador británico en Francia, informó al rey que una delegación secreta irlandesa había estado en París para ver al Rey Luis XVI para proponerle una Irlanda independiente. El embajador dijo que: “los delegados están todos relacionados con Franklin….”.  En los años que siguieron fue formada una sociedad secreta de la Hermandad, llamada la Sociedad de Irlandeses Unidos, que involucró a personajes como Lord Edward Fitzgerald y Wolfe Tone.  Esta Sociedad  estaba detrás de las rebeliones irlandesas de 1798 y 1803. Encontraos a la Hermandad involucrada en todos los eventos mundiales más importantes de la Historia. Por ejemplo, Simón Bolívar, libertador de Venezuela, Nueva Granada (Colombia), Ecuador y Perú, era un miembro de la logia de francmasones de Cádiz, en España y un maestre en la logia Nueve Hermanas, de París.

noviembre 30, 2013 - Posted by | Historia oculta | ,

2 comentarios »

  1. Como siempre un gran trabajo, gracias

    Comentario por el blues | diciembre 3, 2013 | Responder


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