Oldcivilizations's Blog

Antiguas civilizaciones y enigmas

¿Qué sabemos sobre avanzadas civilizaciones en épocas prehistóricas?

Platón ya nos dijo que “acaecieron grandes terremotos é inundaciones y, en el breve espacio de una noche, la Atlántida se sumió en la tierra entreabierta“. Y el gran poeta catalán Jacint Verdaguer, en su poema La Atlántida (1877) nos ha dejado estos hermosos y enigmáticos poemas: “¿Ves ese mar que abarca la tierra de polo á polo? un tiempo fue jardín de Hespérides alegres; aun arroja el Teyde reliquias suyas, rebramando de continuo, cual monstruo que vela un campo de matanza.  Acá luchaban titanes, allá florecían ciudades; cánticos de vírgenes y gorjeos de pájaros por doquiera; hoy en marmóreos palacios congréganse las focas, y de algas se visten los prados do pacían los corderos. Aquí extendió sus márgenes el hesperio continente; qué mares ó qué tierras fueron sus confines, no hay quien lo sepa; el sol, empero, que de una ojeada mide el hemisferio, fue pequeño para contemplarlo á su sabor de cabo á cabo. Era el yugo de oro que unía las tierras ponentinas, y, corazón de todas, cual fuente del paraíso, dábales á beber claras argentinas aguas, y en sus inmensos brazos dormía feliz el mundo. Por él, cual por anchuroso puente, trasmitíanse, en alas de perenne mayo, sus crías y sus simientes; aves de pintado plumaje y de dulcísimo trino, aromas, cánticos, tesoros. Atlas fue su rey; aquél que de la azulada bóveda transportó los signos á una esfera de jaspe, y del sol y del astro que más lejano gira explicó la misteriosa y armónica danza. Por ello, la mente fantaseadora de los hijos de Grecia le vió á modo de montaña, coronado de estrellas, y, agobiado, sin ceder, bajo su inmensa bóveda, sustentando sobre su firme espalda la máquina celeste. En gigantez y en musculatura á él salieron sus hijos; mas ¡ay! su corazón fué quebradizo como el vidrio; que, después de haber trastornado reinos y tronos, también el de Dios escalar pretendieron.  Mas una noche la mar y el trueno rebramaron; trémula cual hoja á merced del Bóreas, trepidó Europa; y, despierta por el estruendo al alborear del día, de espasmo crujiendo su osamenta, no vió al mundo hermano.  Y, saboreando el no entibiado recuerdo de sus caricias, parecía decirle en su viudez: —¡Oh, Atlántida! ¿dó estás?”. Sigue leyendo

marzo 26, 2017 Posted by | Atlántida, Egipto, Egipto, Historia oculta, Mu, Otras ant. civil., Otros | 3 comentarios