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Antiguas civilizaciones y enigmas

Los grandes mitos universales demuestran un antiguo conocimiento común

Los visibles logros de antiguas culturas, como las pirámides o la metalurgia, son razón más que suficiente para deducir que había unos seres humanos inteligentes, que debían de utilizar un lenguaje técnico“. Esta frase es debida a Giorgio de Santillana, profesor de Historia de la Ciencia en el Instituto de Tecnología de Massachusetts. Giorgio de Santillana (1902 – Imagen 131974) fue un filósofo e historiador científico italoamericano. En 1941 comenzó su carrera académica en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), convirtiéndose en profesor adjunto al año siguiente. De 1943 a 1945 sirvió en el Ejército de los EE. UU. como corresponsal de guerra. En 1945, regresó al MIT. Tres años después trabajó como profesor asociado y en 1954 como titular de Historia de la Ciencia en la Facultad de Humanidades. En 1969, publicó Hamlet’s Mill (El molino de Hamlet), junto con la doctora Hertha von Dechend. Giorgio de Santillana llevó a cabo revolucionarias investigaciones sobre mitología antigua. Su propuesta es la siguiente: “hace muchos siglos, unas gentes serias e inteligentes concibieron un sistema para disfrazar la terminología técnica de una avanzada ciencia astronómica tras el lenguaje del mito”. Si consideramos que Giorgio de Santillana tenía razón, nos tendríamos que preguntar quiénes eran esos astrónomos, esos científicos antiguos, que trabajaban tras las bambalinas de la prehistoria.  Se sabe que la Tierra ejecuta un circuito completo alrededor de su eje cada veinticuatro horas y tiene una circunferencia ecuatorial de 40.075,5 kilómetros. De ello se deduce, por tanto, que un hombre inmóvil sobre el ecuador en realidad se está moviendo, girando con el planeta a una velocidad de algo más de 160 kilómetros por hora. Vista desde el espacio exterior, mirando hacia el polo norte, la dirección de la rotación se desarrolla en sentido contrario a las manecillas del reloj. Mientras gira diariamente sobre su eje, la Tierra también gira alrededor del Sol, de nuevo en sentido contrario a las manecillas del reloj, en una órbita ligeramente elíptica más que circular. Sigue esta órbita a gran velocidad, recorriendo en una hora 106.560 kilómetros, la distancia que un conductor medio recorre en su automóvil en seis años. Ello significa que nos movemos a través del espacio con mucha mayor rapidez que una bala, a la velocidad de 29,6 kilómetros por segundo. Sigue leyendo

noviembre 2, 2015 Posted by | Atlántida, Biblia, Egipto, Egipto, enigmas en general, Extraterrestres, Grecia, Historia oculta, Incas, Incas, India, India, Lemuria, Mayas, Mayas, Mu, Otras ant. civil., Sumer, Sumer | 3 comentarios