Oldcivilizations's Blog

Antiguas civilizaciones y enigmas

¿Qué sabemos sobre la historia y orígenes del mundo árabe?

Mucha gente opina sobre el mundo musulmán, especialmente árabe, pero muy poca gente conoce algo sobre su historia y orígenes. Lo que indicaremos en este artículo era cierto en la época de Mahoma, aunque, en la actualidad, el poder y riquezas que les ha aportado el petróleo han cambiado mucho su filosofía de la vida. En este artículo nos centramos en los acontecimientos, costumbres y filosofía de vida de aquella época (principalmente los siglos VI y VII). Ante todo hay que tener en cuenta que el inmovilismo ha sido Imagen 3un carácter distintivo de las innumerables tribus que han recorrido, desde tiempos inmemoriales, con sus tiendas y sus rebaños, los áridos e interminables desiertos de Arabia. Los beduinos de nuestros días conservan aún en toda su pureza el espíritu que animaba a sus antepasados, contemporáneos de Mahoma, y no hay comentarios más exactos sobre la historia y la poesía de los árabes que las noticias aportadas por los viajeros del siglo XIX y anteriores acerca de las costumbres y la manera de pensar de los beduinos. Si permanecen estacionarios ante el progreso, es porque, indiferentes al bienestar y a las satisfacciones materiales que proporciona la civilización, no quiere cambiar de vida. En su orgullo, el beduino se considera como el tipo más perfecto de la creación, desprecia a los demás pueblos porque no son como él, y se cree infinitamente más dichoso que el hombre civilizado. Guiados, no por principios filosóficos, sino por su propio instinto, adoptaron desde el primer momento la divisa de la Revolución francesa: libertad, igualdad, fraternidad. El beduino es el hombre más libre de la tierra. “No reconozco otro dueño que el del Universo“, afirma. En nuestra sociedad, un Gobierno es un mal necesario, inevitable, que se supone es condición imprescindible para un bien común. Pero los beduinos no tienen gobierno. Cierto que cada tribu elige su jefe, pero éste no posee más que cierta influencia. Se le respeta, se escuchan sus consejos, pero no tiene en modo alguno el derecho de dictar órdenes. En vez de disfrutar de un sueldo, se ve forzado a sustentar a los pobres, a distribuir entre sus amigos los presentes que recibe, a ofrecer a los extranjeros una hospitalidad más suntuosa que a ningún individuo de la tribu. En cualquier circunstancia está obligado a consultar al consejo de la tribu, formado por los jefes de las diferentes familias, sin cuyo consentimiento no puede declarar la guerra, ultimar la paz ni levantar el campo. Cuando una tribu confiere el título de jefe a uno de sus miembros, este título no es, a menudo, más que un testimonio de pública estimación, un solemne reconocimiento de que el elegido es el hombre más capaz, más valiente y más adicto a los intereses de la comunidad. “Jamás concedemos esta dignidad a nadie —decía un árabe antiguo—, a menos que nos haya dado todo lo que posee, que no haya sacrificado cuanto le es querido, cuanto estima y honra, y nos haya prestado servicios como un esclavo“. Sigue leyendo

julio 24, 2014 Posted by | Historia | 1 comentario