Oldcivilizations's Blog

Antiguas civilizaciones y enigmas

¿Se puede viajar en el Tiempo?


 En este artículo expongo algunos conceptos sobre el viaje en el tiempo en forma de un relato de ficción  con diálogos entre varios contertulios. En él participan varios personajes ficticios:  Wolfrang, uno de los más importantes físicos de la actualidad, Charles, un filántropo, en cuya finca se produce la reunión, Mathieu, un arqueólogo experto en antiguas civilizaciones, Aghata, una famosa escritora, Meiji, un psicólogo japonés, François, un sociólogo francés y Jean, representándome a mí.

— Jean – señaló Charles -, tal como te dije, aprovechando que Wolfrang está con nosotros,  hoy dedicaremos nuestra tertulia al intrigante tema de un posible viaje en el tiempo.

— En efecto – inició el coloquio Wolfrang -, uno de los principales conceptos de Albert Einstein en su famosa teoría de la relatividad fue que el tiempo podía considerarse como una dimensión más. Todos sabemos que vivimos en un espacio de tres dimensiones, por lo que sí queremos determinar la posición de un punto cualquiera en un recinto necesitamos saber la distancia del punto a las dos paredes contiguas y al techo. Einstein llegó a la conclusión de que el tiempo debía añadirse a las tres coordenadas espaciales como una coordenada más. De esta manera, el intervalo entre dos acontecimientos cualesquiera no solamente debería tener en cuenta la distancia espacial en la que ocurrieron sino también la diferencia de tiempo entre ellos. La cuestión que se plantea es la siguiente: Si el tiempo es una dimensión equivalente a la longitud, la anchura o la altura y si podemos movernos en cualquier dirección del espacio, ¿podríamos desplazarnos del mismo modo en el tiempo?

 

— Pero – preguntó Charles -, ¿qué significa realmente viajar en el tiempo?

— De manera simplificada podríamos decir que viajando a la velocidad de la luz se conseguiría la eternidad – respondió Wolfrang -, que viajando a más velocidad que la luz, se llegaría al pasado, y si se ralentizara la velocidad de la luz se llegaría al futuro. En cierto modo a lo largo de nuestra vida viajamos constantemente en el tiempo, pero únicamente hacia el futuro. Sin embargo, un viaje real hacia el futuro equivaldría a llegar a un tiempo claramente posterior a aquel en el cual vivimos, sin percibir el paso de los períodos intermedios necesarios para llegar hasta dicho futuro de una manera natural. Esto sería posible mediante la criogenia, que implica congelar a alguien para descongelarlo después, por lo que la persona afectada no registraría el paso del tiempo y teóricamente habría viajado al futuro. También sería posible si nos moviésemos a una velocidad cercana a la de la luz, de tal modo que se produjese una significativa dilatación del tiempo, o si nos acercásemos a un campo gravitatorio de gran intensidad, tal como el generado por un agujero negro.

 

—  Pero – pregunté -, ¿cómo podría viajarse al pasado?

 

Por lo que tengo entendido – intervino Meiji –, viajar al pasado es algo completamente diferente y no creo que en la actualidad exista ningún mecanismo para dicho viaje. Generalmente cuando se quiere hablar de viajes en el tiempo con cierto aire científico se menciona a unas extrañas partículas llamadas taquiones, ya que según la teoría de la relatividad un objeto no podría moverse a una velocidad mayor que la de la luz, debido a que su masa sufre cambios con la velocidad.

— En efecto – dijo Wolfrang -, a partir de las ecuaciones de la transformación de Lorentz se deduce que una partícula cuya velocidad se aproxima a la de la luz experimenta un aumento de masa, que tiende al infinito cuando más próxima es su velocidad a la de la luz. Esto implica que la fuerza necesaria para provocar la aceleración que permita a la partícula superar la velocidad de la luz tendría que ser también infinita. De todos modos se podría considerar la existencia de partículas que viajaran a velocidad mayor que la de la luz, pero deberían tener una masa imaginaria, que es la característica principal del taquión. Sin embargo, el concepto de imaginario no tiene nada que ver con la ficción o la brujería. Los números imaginarios son entidades muy importantes en matemáticas, formando parte de los números complejos. ¿Sabéis que son los números imaginarios y complejos?

 

— Pues la verdad es que no demasiado bien – respondió Aghata

— Bien – respondió Wolfrang con un cierto deje de suficiencia -. En realidad son unos números bastante raros que se generan a partir de la raíz cuadrada de -1. Si utilizáis una calculadora e intentáis calcular la raíz cuadrada de –1, comprobaréis que obtenéis un mensaje de error, a causa de que no es posible determinar la raíz cuadrada de un número negativo. La manera en que los matemáticos solucionaron este problema fue ideando un valor al que llamaron i, ounidad imaginaria, en sustitución de esta raíz cuadrada de -1. Los números complejos son los que se obtienen al combinar este valor icon los números reales, por ejemplo 6 – i3. Los números complejos de la forma ki, siendo k cualquier numero real, son llamados imaginarios. Un número real puede representar la cantidad de objetos que hay en una mesa, la distancia entre dos ciudades o el tiempo necesario para viajar entre ellas, mientras que un número complejo no representa cantidades. Asimismo, los números reales pueden representarse en una recta, mientras que para representar los números complejos necesitamos un plano.

— Pero – pregunté con impaciencia  -, ¿a dónde nos lleva esta docta lección en matemáticas?

— Os pido un poco de paciencia – dijo Wolfrang -. ¿Cómo creéis que sería una partícula con masa imaginaria?

— Pues la verdad es que no tengo ni la más remota idea –respondí, un poco confundido ya que no sabía a donde nos llevaba la disertación de Wolfrand sobre los números complejos.

— En realidad casi nadie lo sabe – afirmó con aire misterioso -. Pero se conocen algunas peculiaridades interesantes, tales como que un taquión debe moverse siempre a mayor velocidad que la luz y que nunca puede tener una velocidad menor. Sin embargo, en este caso se produce un fenómeno intrigante. Cuando a cualquier partícula normal le aplicamos más energía, aumenta su velocidad, mientras que cuando la aplicamos a un taquión, su velocidad disminuye. Tal como os indiqué anteriormente, cuando una partícula se aproxima a la velocidad de la luz, su tiempo propio se dilata y por lo tanto se hace mas lento. Si esto fuese así, los taquiones, ¿retrocederían en el tiempo?

 

— Esto me recuerda una entrevista que le hicieron a Richard Feinman – dijo François -, famoso premio Nobel de Física, en la que decía que probablemente todos los electrones del universo son un único electrón que viaja en el tiempo. No obstante, creo que los viajes al pasado provocarían una serie de paradojas que han sido ampliamente reflejadas en la literatura. Una paradoja típica es el caso del hombre que viaja al pasado para asesinar a uno de sus antepasados, por ejemplo su bisabuelo. Si dicho antepasado muriera antes que el padre del protagonista, se supone que el asesino dejaría de existir. Pero en este caso, ¿quién mataría al antepasado?

— Me viene a la memoria un libro que leí – interrumpí a François -. En las Puertas de Anubis, el novelista Tim Powers relata el caso de un profesor de literatura interesado en la obra de un poeta del siglo XIX, que para conocerle decide viajar al pasado y esperarlo en la taberna donde se supone escribió su poesía más conocida. Después de esperarlo infructuosamente durante varias horas, decide escribir el mismo la poesía, ya que se la sabe de memoria. Más tarde, y después de una infructuosa búsqueda, se percata de que el poeta es él mismo. Esta clase de problema es una de las paradojas que pueden darse con el viaje al pasado. Todo ello me lleva a la siguiente pregunta: ¿es posible cambiar el pasado?

— Algunos científicos consideran que el problema de las paradojas se soluciona introduciendo el concepto de universos paralelos – dijo Wolfrang –. Ciertas ideas en mecánica cuántica y en la física del caos implican que ante una cierta situación cada posibilidad de solución distinta podría dar lugar a una ruta de tiempo distinto. Por ejemplo, debemos decidir si hacemos un determinado viaje en coche o en avión. Al final decidimos hacerlo en avión, pero la posibilidad de hacerlo en coche generaría otro universo en donde efectivamente viajaríamos en coche con todos los cambios que eso implicaría. Bajo esta hipótesis, si viajamos al pasado y cambiamos algo, no alteraríamos nuestro propio pasado sino el pasado de un universo paralelo. Al regresar a nuestro propio tiempo, no habrá cambiado nada.

 

— Creo que si algún día se consiguiera viajar en el tiempo se desvanecerían las fronteras entre pasado, presente y futuro – intervino François -. Tal vez ya hay alguien del futuro entre nosotros y ya ha modificado nuestro pasado o nuestro futuro. Podemos considerar el presente como un flujo sutil, el futuro como una bruma indefinida y el pasado como algo que está en nuestras mentes pero que es inalcanzable, y al que llamamos historia.

— Una idea muy utilizada en las novelas de ciencia-ficción es el viaje en el tiempo – afirmé -, pero, ¿es una idea razonable? Según ha comentado Wolfrang, la teoría de la relatividad permite viajes en el tiempo, especialmente hacia el futuro. Sin embargo, un viaje de un año de un astronauta supone avanzar varios años terrestres, lo cual implica  que se adelanta hacia el futuro. Si se llegara a alcanzar una velocidad próxima a la de la luz, se podría realizar esta excursión al futuro casi sin limitaciones, pero con un gran inconveniente, el viajero en el tiempo no podría regresar, ya que solamente son imaginables los viajes hacia el futuro.

— La teoría de la relatividad no descarta explícitamente los viajes al pasado – respondió Wolfrang -. Sin embargo, prescindiendo de los problemas técnicos, una excursión por el pasado nos conduciría a una serie de situaciones paradójicas, tal como antes hemos indicado. Supongamos que un viajero en el tiempo se encuentra a él mismo en su juventud, y lo mata. ¿Estaría entonces muerto el viajero? ¿Cómo habría podido emprender ese viaje, si ya estaba muerto antes de comenzarlo?

— Esta aparente imposibilidad de volver hacia atrás en el tiempo nos plantea otra cuestión filosófica – dijo François -, ¿tuvo el tiempo un comienzo? Si el tiempo es un elemento más de la creación, se podría suponer que la explosión que formó el universo fue también el origen del tiempo. Para averiguarlo los cosmólogos han utilizado la teoría de la relatividad de Einstein y han deducido que con la explosión original se produjo un comienzo repentino del tiempo. No existe ningún indicio de que hubiera podido existir el tiempo antes de esta explosión, lo cual implicaría que no existió un antes.

 

— Si el tiempo tiene un comienzo –intervino Meiji -, ¿puede tener un fin? Actualmente, los científicos no se ponen de acuerdo sobre si la expansión cósmica continuará eternamente o no.

– Si en el espacio hubiese suficiente materia con una fuerza de atracción gravitatoria suficientemente potente – respondió Wolfrang -, podría ocurrir que el universo detuviera su movimiento dentro de algunos millones de años antes de empezar a contraerse. Entonces, este proceso de contracción se aceleraría hasta que todo quedase comprimido en un punto imaginario, con lo que finalizaría el tiempo y no habría un después.

— Causa turbación pensar que hace pocos siglos el tiempo estaba limitado a una pequeña escala – dijo François -, que podía ser comprendida por el hombre. Sin embargo, actualmente se ha demostrado que el tiempo tiene unas dimensiones impresionantes. No obstante, sigue vigente un gran enigma sobre el tiempo. El tiempo no es solamente algo que medimos, sino que es también algo que percibimos. Todos notamos su marcha imparable hacia el futuro. ¿Cuál es la razón por la que el flujo continuo del tiempo transcurra a veces, para cada persona individual, con aparente lentitud y otras con gran rapidez? Parece que cada persona percibe el tiempo de manera distinta. Creo que habría que lograr un punto de encuentro entre la física y la psicología para explicar la verdadera relación del hombre con el tiempo.

— En efecto – intervino Aghata -, el tiempo es como un río con una corriente muy poderosa que arrastra lo que encuentra hacia el pasado. Esta es una imagen del tiempo que todos aceptamos espontáneamente. El tiempo pasa sin parar y va convirtiendo el futuro en pasado. El presente, situado en medio de ambos, es sólo un instante infinitamente corto y tal vez, en línea con lo que antes dijo Wolfrang, puramente imaginario.

 

— Toda nuestra experiencia está basada en la hipótesis primordial de que el tiempo se puede dividir en pasado, presente y futuro – dijo François -, y que con el paso incesante del tiempo se empuja el presente hacia delante. Sin embargo, Albert Einstein dijo que “Para nosotros, los físicos, el pasado, el presente y el futuro son sólo ilusiones, aunque se trate de imágenes muy enraizadas”.

— ¿Ilusiones? – pregunto Charles – ¿Cómo puedes explicar esto?

— Vamos a considerar el problema más detenidamente – respondió François, que parecía encontrarse muy a gusto hablando de los aspectos filosóficos del tiempo -.  Podemos aproximarnos a la naturaleza del tiempo como psicólogos, como físicos o como filósofos, aunque cada una de estos puntos de vista  presenta sus propias contradicciones y restricciones. Desde un punto de vista psicológico, nuestra experiencia consciente del tiempo parece estar claramente definida, ya que consideramos que los acontecimientos del mundo exterior están ocurriendo y no solamente existen. Además, estos acontecimientos ocurren en una secuencia ordenada, en que un instante sigue consecutivamente a otro. Que se sepa, nunca ocurre que nos vayamos a dormir un domingo y nos despertemos el jueves anterior.

— Según creencia generalizada – afirmó Meiji -, el pasado está formado por acontecimientos que han ocurrido, pero que ya han transcurrido, por lo que ya no existen. Lo único que permanece de ellos son las imágenes que guardamos en nuestros recuerdos y archivos. Los sucesos pasados quedan registrados de una vez para siempre, como en una foto, sin que nadie pueda modificarlos.

— Lo mismo que el pasado, también el futuro está formado por acontecimientos que aún no existen – dijo François -, y que se producirán en un momento posterior,  pero que en la actualidad son todavía desconocidos. Los que creemos en el libre albedrío de las personas estamos convencidos de que el futuro está abierto y  aún sin decidir.

 

— Todos estamos de acuerdo en que la frontera entre el pasado y el futuro es el presente – dijo Mathieu -. Pero no es una frontera rígida, sino que según va avanzando el tiempo, el futuro se convierte en presente y posteriormente, de manera casi inmediata, en pasado. El presente de nuestra experiencia consciente es arrastrado continuamente hacia el futuro a lo largo del flujo del tiempo. Mientras tanto, los acontecimientos futuros se convierten en pasados, sin que podamos detener ese movimiento incesante del presente.

— Nadie puede ocultar que los acontecimientos actuales se distinguen de los futuros en que son reales – intervino François -. La única evidencia del mundo exterior es la realidad del momento actual. Cuando hablamos del pasado o del futuro, sabemos que no podemos alcanzarlos. En cambio el presente es el momento en el que podemos interaccionar de manera consciente con el mundo exterior.

— ¿A qué nos referimos cuando afirmamos que vivimos conscientemente el presente? – dije -. La manera en que percibimos el tiempo depende fundamentalmente de lo que estamos pensando en aquel momento. Si estamos ocupados en algo que nos apasiona, el tiempo parecerá acelerarse, mientras que si estamos esperando a que ocurra algo sentiremos que el tiempo transcurre con gran lentitud.

— La percepción psicológica del tiempo puede quedar también distorsionada si a una persona se le priva de las impresiones de los sentidos – dijo Meiji -. Algunas personas que han tomado drogas alucinógenas han declarado que se invierte el orden de los acontecimientos y se tiene la sensación de viajar a través del tiempo.

— El ser consciente del presente tiene un significado más profundo que solamente observar el reloj – intervino François -. En el mundo consciente debemos sincronizar en cada instante nuestra mente con las agujas del reloj. Por otro lado, si no tuviésemos memoria no percibiríamos el pasado ni sabríamos que los hechos suceden en un orden correlativo, en cuyo caso las ideas sobre el pasado y el presente carecerían de relevancia.

 

— Pero, ¿cuánto se extiende el presente?  – preguntó Aghata.

— El presente no delimita un trazo consistente entre el pasado y el futuro – respondió François -. El pincel que lo define es nuestra propia conciencia, que reacciona parsimoniosamente, por lo que muchos acontecimientos que suceden muy rápidamente, nos parecen repentinos.

— Einstein relacionó el tiempo con el espacio– volvió a intervenir Wolfrang después de haber estado mucho rato callado -. Antes de Einstein cualquier persona podía afirmar que dos acontecimientos habían ocurrido simultáneamente en lugares distintos, como si  todo el universo tuviese el mismo presente. La teoría de la relatividad destruyó los fundamentos de esta creencia, mostrándonos que dos sucesos pueden ocurrir simultáneamente para un determinado observador, mientras que un segundo observador, que se desplaza con respecto al primero, puede percibir estos dos acontecimientos consecutivamente, y un tercer observador tal vez los distinga en un orden inverso al del segundo observador. Sin embargo, esto no se percibe en nuestra vida cotidiana, ya que las distancias y las velocidades relativas en nuestro hábitat son demasiado pequeñas para que se aprecie la teoría de la relatividad. La conclusión es que no existe ningún presente que sea igual en un extremo u otro del universo, por lo que el concepto de presente es único para cada  persona.

— Esto me recuerda un asunto sobre el que argumentan los filósofos desde hace mucho tiempo – intervino François -, ¿existe el presente como algo objetivo, o es únicamente una ilusión psicológica? En realidad el tiempo parece algo intangible, si creemos en lo que afirmó Albert Einstein de que “la diferenciación entre pasado, presente y futuro no es más que una ilusión”. Pero nosotros nos aferramos a nuestras sensaciones, que nos indican que el tiempo transcurre, aunque solamente el presente nos parezca real, mientras que el pasado contiene todo aquello que ya no existe, y el futuro está todavía sin dibujar.

— No obstante – dijo Meiji -, hay una clara diferencia entre tiempo y espacio. Mientras que podemos movernos en todas direcciones, no podemos retroceder en la sucesión cronológica de acontecimientos, por lo que, desgraciadamente,  no podemos pasar de la vejez a la juventud.

 

— Quizá el paso del tiempo sea efectivamente una ilusión que se sale de los límites de la física – dijo Mathieu -. Estoy de acuerdo en que se necesita un mayor conocimiento sobre la relación entre nuestro pensamiento y el mundo exterior. Aunque parece que el tiempo y la realidad están relacionados, su percepción depende de nuestras observaciones.

— En la mecánica cuántica – dijo Wolfrang -, que se ocupa del comportamiento de sistemas microscópicos, el observador tiene un papel fundamental. Los movimientos de las partículas son imposibles de prever, pero si un experimentador examina el microcosmos, cada observación es susceptible de una sola interpretación, que convierte este mundo cuántico en una realidad.

— Todo esto está muy bien – dije -, pero ¿es factible viajar en el tiempo? 

— El físico alemán Karl Schwarzchilds afirmó haber descubierto unos pasillos espaciales a los que bautizó como agujeros de gusano – afirmó Wolfrang -, que podrían servir como túneles de comunicación para posibles viajes en esa dimensión desconocida que es el tiempo. Se ha llegado a la conclusión de que estamos rodeados por un gran número de agujeros de gusano, que podrían funcionar como máquinas del tiempo si pudiesen controlarse sus condiciones físicas para utilizarlos como pasadizos hacia el pasado o el futuro. La posibilidad más prometedora de viajar al pasado se deriva de un efecto de la distorsión espacio temporal provocada por la fuerza de gravedad. Un campo gravitatorio muy intenso puede distorsionar el espacio de tal manera que dos puntos distantes varios años luz puedan quedar enlazados por un túnel mucho más corto, permitiendo realizar viajes espaciales a grandes distancias en poco tiempo.

<< Un segundo efecto implicaría que el tiempo transcurriese con mayor lentitud a medida que aumentásemos la intensidad de un campo gravitatorio local. Como consecuencia, se produciría un desfase temporal entre dos puntos sometidos a distintas gravedades. Si un campo gravitatorio alcanzase valores tan elevados como los de un agujero negro, el curso del tiempo entre un punto inmerso en él y otro fuera del mismo puede diferir de tal manera que unos minutos en el primero correspondan a muchos años en el segundo. Si pudiese mantenerse un túnel lo bastante estable, solamente habría que cruzar de un campo al otro para viajar entre dos puntos del espacio y dos épocas distintas. Introduciéndonos en una de las bocas del túnel, viajaríamos al futuro, mientras que por la otra lo haremos al pasado, como si se tratase de una línea de metro.

 

<< Sin embargo, la principal dificultad reside en generar un campo gravitatorio suficientemente intenso sin emplear grandes concentraciones de materia o sin que se convierta en un agujero negro que se trague para siempre todo lo que se envíe al túnel.  No obstante, algunos científicos entre los que me cuento, opinamos que un agujero negro no es un callejón sin salida, sino que desgarra el espacio tiempo desembocando en otro lugar y otro tiempo bajo la forma de un agujero blanco por el que se escupe todo lo absorbido. Si esto fuese así, lo único que habría que lograr sería proteger la nave espacial de las fuerzas de gravedad reinantes en la distorsión espacio temporal, que estirarían la materia con presiones enormes. Para mantener el túnel estable habría que inundarlo con un chorro de partículas cuyos efectos cuánticos fuesen capaces de contrarrestar la presión de la gravedad, alcanzándose así un equilibrio de fuerzas.

<< La posibilidad de que pueda generarse gravedad a partir de poca masa está basada en las modernas teorías que consideran la gravedad como una forma de onda. Mediante el estudio de las emisiones de energía producidas por el nacimiento de supernovas, que son estrellas que aumentan enormemente su brillo de forma súbita y temporal, debido a una misteriosa explosión que las altera profundamente, se descubre la manera de producir ondas gravitacionales, mostrando como generar artificialmente un campo gravitatorio. Hay posibilidades de que en las inmediaciones de los agujeros negros puedan haber túneles que comuniquen regiones con diferencias temporales significativas. La existencia de estos pasadizos secretos del cosmos, equivalentes a atajos temporales, ya fue pronosticada por Einstein en su teoría de la relatividad.

— La medición del tiempo ha estado presente en toda la historia de la humanidad – dijo Mathieu -. Las piedras megalíticas de Stonehenge, en el Reino Unido, son un ejemplo de  calendario. También los Mayas tenían un calendario basado en el año sideral que era tan exacto como los calendarios actuales. Pero,  ¿qué es lo que miden realmente los relojes?

— Podemos considerar el tiempo como un río que fluye en una dirección y que nos arrastra irremediablemente – dijo François -. ¿Está allí o es algo que llena el Universo? Parece claro que experimentamos el paso del tiempo, ya que la gente nace, vive y muere como si el tiempo nos empujase constantemente. No obstante, el tiempo es algo que percibimos con nuestros sentidos, que son imperfectos, por lo que es posible que el tiempo simplemente esté relacionado con la forma en que nuestro cerebro procese la información procedente de nuestros sentidos. La mente especula con el futuro, que se transforma en presente, convirtiéndose luego en  pasado, que la mente recuerda.

 

— Desde el origen de los tiempos el hombre se pregunta cuál es la naturaleza del tiempo y si existe objetivamente o no – concluyó Wolfrang -. Planteando el tema desde un punto de vista lógico, llegamos a la conclusión que el tiempo es solamente algo percibido por nuestra mente. Pero también hemos visto que el tiempo puede entenderse como una dimensión física que pertenece a una serie continua del espacio tiempo. También os he explicado las experiencias que demuestran la teoría de la relatividad, donde el tiempo no es una constante universal sino que está condicionado por la posición del observador. Aplicando la lógica deducimos que no existen el pasado y el futuro, pero al descubrir que es factible viajar en tiempo y, por lo tanto, visitar el pasado o el futuro, deducimos que también deben existir. Si podemos viajar en el tiempo es probable que exista un número infinito de universos paralelos a los que podamos viajar, evitándonos caer en inexplicables paradojas. Otra posibilidad que no hay que perder de vista es la de  que el pasado y el futuro coexistan e interactúen entre ellos. 

— Tal vez el tiempo no existe y la dimensión a la que llamamos tiempo es algo que depende de lo que nosotros pensemos sobre él – pontificó François -. O posiblemente el tiempo existe en una sucesión infinita de dimensiones, pero nuestras mentes finitas solamente pueden experimentar un único acontecimiento al mismo tiempo. Los conocimientos actuales sugieren que el universo comenzó con una explosión, pero su destino sigue siendo una incógnita. Tal vez la única manera de averiguarlo sea viajar al futuro. 

Charles dio por finalizada la tertulia y luego de despedirme de todos ellos regrese a mi apartamento. No sabría decir la razón, pero creí vislumbrar una sombra de profunda tristeza en la mirada de Wolfrang.  Múltiples pensamientos se agolpaban en mi mente, por lo que decidí ir a dar una vuelta por el Museo del Louvre y, de esta manera distraerme. Allí estuve admirando el Bathsheba deRembrandt, el principal exponente del arte barroco holandés, el Apolo y Marsias, del pintor renacentista italiano Rafael, El concierto campestre de Tiziano, el principal representante de la escuela veneciana, y finalmente no pude abstraerme a la obsesión que me provocaba la famosa obra La Gioconda de Leonardo da Vinci. Este artista florentino y uno de los más geniales maestros del renacimiento pintó este retrato, también conocido como Monna Lisa en honor a la esposa de Francesco del Giocondo, en el que destaca la enigmática y misteriosa sonrisa de la retratada.

Este artículo forma parte de un capítulo de mi novela:  Siguendo la senda de Shamballah (2007) – (publicado en Bubok)

febrero 13, 2011 - Posted by | Ciencia | , , , ,

8 comentarios »

  1. Una pregunta que ha de perdurar en el tiempo de toda civilizacion !!!

    Saludos a todos !!

    Juan –

    Comentario por juan | febrero 13, 2011 | Responder

  2. This was actually an interesting matter, I’m very fortunate to be able to come to your blog and I will bookmark this page in order that I could come again another time.

    Comentario por Electronic Cigarettes | abril 5, 2011 | Responder

  3. Viajar en el tiempo seria como querer ver una sombra en la oscuridad, sin luz no hay sombra, El universo está estructurado en dimensiones, hablamos de elementos que interactúan entre sí , se mueven en un mismo espacio pero su magnitud y tiempo son totalmente diferentes, al igual que su naturaleza y prospectiva, el universo está en constante movimiento, como nuestra mente, se puede predecir y comprender mediante la lógica pero se está expuesto a fuerzas que alteran la prospectiva y la dirección de las cosas. El tiempo no es más que un sistema que nosotros utilizamos para ordenar la secuencia de sucesos establecidos en un espacio, somos espontáneos por naturaleza buscamos respuestas, pero debemos de entender y asimilar que el pasado y futuro solo existe en nuestra mente, podemos ir más rápido, prolongar nuestro tiempo y cambiar la dirección de las cosas referente nuestra dimensión, lo que ustedes visualizan con respecto a viajar en el tiempo va mas allá de nuestra prospectiva, nuestra naturaleza nos prohíbe y por el momento nuestra lógica, totalmente ajeno a nosotros, como pretender que la materia tenga el comportamiento de la energía y si esto fuera posible, creo que confunden el hecho de viajar más rápido o acortar distancias con viajar en el tiempo. Las leyes de la física que conocemos solo tienen relevancia aquí, afuera existen otras condiciones y fuerzas que aplican, no descarto viajar a gran velocidad, pero viajar en el tiempo para mi es ilógico, saludos

    Comentario por Luis Arturo.a.v | julio 16, 2011 | Responder

    • Ante todo muchas gracias por este comentario tan bien argumentado. Evidentemente, en este y otros artículo de este blog, me estoy moviendo en terrenos en los que es difícil demostrar fehacientemente que lo que digo sea verdadero. Mi objetivo es hacer pensar sobre temas que se prestan a múltiples interpretaciones y para los cuales ni siquiera la ciencia oficial tiene una respuesta.

      A este respecto mi opinión es que no podemos decir que algo sea imposible, ya que la propia ciencia ha tenido que revisar anteriores teorías a partir de nuevas observaciones. Otro tema es poder demostrar algo. De todos modos te recomiendo leer el artículo en este blog “La física moderna, ¿debe algunos de sus conceptos a civilizaciones remotas?”, en el aprtado Ciencias.

      Comentario por oldcivilizations | julio 16, 2011 | Responder

  4. Muy interesante artículo. Muchas cosas explicadas en el blog, han sido expuestas en el programa “The Universe” o El Universo, del canal History o History Channel. Recomiendo esa serie. Realmente deja tanto para pensar, como este apasionado relato del amigo oldcivilizations.
    Si me podes recomendar novelas tan interesantes como esta o libros que expliquen las teorías matemáticas sobre este tema, te lo agradecería ya que estos temas realmente me apasionan y me gustaría aprender en detalle.

    Comentario por Emilio A. F. | agosto 15, 2011 | Responder

  5. Pienso que el tiempo existe solo desde mi perspectiva personal… se me asigno este tiempo .. microscopico .. en el cual… estoy viviendo …. debo vivir intensamente para mejorar mi futuro…

    Saludos virtuales

    Comentario por Ricardo Inquilla | septiembre 15, 2011 | Responder

  6. un texto muy interesante me parece , yo creo que si se podria viajar en el tiempo en un futuro con nuevas tecnologias.
    saludos!!

    Comentario por paula andrea gomez | mayo 5, 2012 | Responder

  7. yo creo que si, tienen argumentos y en mi percpectiva si lo creo.en un futuro creo que se podra con las nuevas tecnologias .
    saludos!!

    Comentario por paula andrea gomez | mayo 5, 2012 | Responder


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