Oldcivilizations's Blog

Blog sobre antiguas civilizaciones y enigmas

¿Quiénes somos?


“¿De dónde venimos? ¿Quiénes somos? ¿Adónde vamos?” es un cuadro de Paul Gauguin, pintado en diciembre de 1897, durante su segunda estancia en Tahití. Se conserva en el Museo de Bellas Artes de Boston. Las tres preguntas son las típicas que un tahitiano, curioso y hospitalario, hace a un extraño que se encuentra por el camino: ¿quién eres? ((o vai ´oe?), ¿De dónde vienes? (nohea roa mai ´oe?), ¿Dónde vas? (te haere ´oe hea?). Seguramente a Gauguin le habían hecho a menudo estas tres preguntas, que las transforma en la primera persona del plural y hace una alegoría de la vida.  En 1897 Gauguin vivió sucesivamente en un estado de euforia y de depresión. Se encontraba enfermo, sin dinero, decepcionado de los amigos de París que no lo ayudaban y enfrentado con las autoridades coloniales. En la primavera de 1897 recibió la noticia de la muerte de su hija Aline, de diecinueve años, de quien tenía esperanzas con su talento artístico. Su salud empeoró con una infección en los ojos y una crisis cardíaca. Anunció una decisión drástica: si el próximo barco no traía buenas noticias, de su marchante o de sus amigos, se suicidaría. Antes, sin embargo, durante un mes pintó el gran cuadro que tenía pensado. Tenía que ser la culminación de su vida artística y su legado. Una vez acabado se subió a la montaña y se tomó una sobredosis de arsénico que el médico le había recetado para el eccema. La dosis era tan grande que la vomitó y sobrevivió. La curiosidad por ver las reacciones de su cuadro le ayudó a recuperarse. De hecho, se vendió de inmediato.

La escena es un paisaje tropical lleno de mujeres y niños tahitianos, cada uno de ellos en una actividad diferente y simbólica. A la derecha, un bebé duerme en el suelo rodeado de tres chicas sentadas y un perro. Al fondo, se encuentran dos personajes con túnica y abrazados, caminan mientras hablan y una figura sentada en el suelo les mira en una posición simiesca rascándose la cabeza. En el centro, una figura andrógina coge una fruta. A sus pies, un niño come otra fruta rodeado de gatos y una cabra. Al fondo en la izquierda hay una estatua oriental con los brazos levantados con una mujer a su lado y un embrión humano en el otro. Finalmente, a la izquierda, hay una mujer apoyada sobre su brazo, una vieja sentada en posición fetal tapándose la cara, y un pájaro blanco con una lagartija entre las patas.Gauguin lo describe de esta forma: “Los dos ángulos superiores son amarillos [...] de forma que parece un fresco doblado de los cantos y fijado sobre una pared dorada. Abajo a la derecha hay un bebé dormido y tres mujeres en cuclillas. Dos figuras vestidas de púrpura se confían sus conversaciones. Una figura enorme agachada, realizada deliberadamente a pesar de la perspectiva, levanta el brazo y mira sorprendida a los dos personajes que osan hablar sobre su destino. En el centro, hay una figura que recoge una fruta, dos gatos cerca de un niño, y una cabra. El ídolo, con los dos brazos levantados misteriosamente y con ritmo, parece indicar el más allá. Una figura agachada parece escuchar al ídolo. Y, finalmente, una vieja cerca de la muerte parece aceptar, resignada, lo que está pensando, y cierra la leyenda [...] El conjunto de la escena se sitúa entre un arroyo y bajo los árboles, al fondo está el mar , y, más allá, las montañas de la isla vecina”.

La isla vecina es Moorea, visible desde el oeste de Tahití a pesar de que proporcionalmente se muestra como si estuviera más cercana. Gauguin se muestra molesto por tener que explicar la idea del cuadro. Dice que cuando un crítico no encuentra referentes históricos o pictóricos no entiende nada, y que no tiene por qué abrir los ojos al gran público. Pero en diferentes cartas da algunas interpretaciones. Escribe: «He hecho una obra filosófica temáticamente similar al evangelio». Curiosamente el cuadro representa a doce figuras humanas más un ídolo. El cuadro es un escenario de la vida y la actividad humana, desde el nacimiento hasta la muerte, leído de derecha a izquierda. ¿De dónde venimos? «La fuente. El niño. La vida en común».Un bebé marca el primer límite de la escena, y al lado, unas chicas jóvenes lo velan. Es la vida familiar o comunitaria, con perro doméstico incluido, la esperanza y el sueño por la vida. ¿Quiénes somos? «Vida cotidiana. El hombre instintivo se pregunta a sí mismo qué significa todo esto». Es el mundo de los adultos, con sus temores y alegrías. Gauguin lo identifica con el jardín del Edén con una mujer cogiendo un fruto del árbol de la ciencia, símbolo del pecado de Eva. A su izquierda dos personajes filosofan sobre la vida, mientras los hombres se dejan llevar por la felicidad de vivir. A su derecha, un ídolo muestra el aspecto espiritual y religioso. «Volviendo a mi cuadro grande, el ídolo no está puesto como una cita literaria, sino como una estatua [...] que representa lo indefinido y lo incomprensible ante el misterio de nuestros orígenes y de nuestro futuro“.  La estatua del ídolo no existe en Tahití y está inspirada en los ídolos hindúes. Representa a Hina, la diosa de la Luna, considerada exageradamente por Gauguin como una de las principales divinidades tahitianas. Al igual que los constantes ciclos lunares, Hina es la diosa responsable de la regeneración y el renacimiento. Los gatos tradicionalmente se asocian con la luna.

¿Adónde vamos? «Junto la muerte de una vieja, un pájaro extraño y estúpido lleva todo a su final». Es la muerte pero también el renacimiento. La mujer tumbada y apoyada con un brazo es Vairaumati, que Gauguin llama Eva tahitiana. Según la leyenda, Vairaumati engendró el primero de los arioi, una sociedad privilegiada dedicada al amor y a la guerra, y luego fue divinizada. La mujer vieja, representada previamente como «Eva bretona» que se tapa los oídos para no escuchar la tentación del pecado, es una réplica de una momia peruana en posición fetal que fue expuesta en el Musée de Ethnologie du Trocadéro de París, y que hoy se encuentra en el Musée de l’Homme. Se puede interpretar tanto como la muerte, la eternidad o el ciclo de nacimiento, muerte y reencarnación. «A sus pies un extraño pájaro blanco, con una lagartija entre las garras, representa la inutilidad de las palabras vanas». Como en Tahití no hay serpientes, la lagartija representa el pecado original. Gauguin dijo que decidió «pintar antes de morir un gran cuadro que tengo en la cabeza». Había dejado en un manuscrito la descripción del «cuadro que quería pintar» y que tiene muchos rasgos de lo que finalmente hizo. El tamaño debía ser de la anchura de su estudio, y lo suficientemente alto para hacer las figuras de tamaño natural en primer plano: «Pero debido a las reglas de la perspectiva tendré que hacer un horizonte alto [...] Tendré que pisar las reglas, por lo que seré lapidado [...] Sin duda, existe el camino intermedio, que satisface la gente pero que a mí no me produce ningún placer».

El personaje central es una mujer estatuaria. Geométricamente la composición de líneas parte del centro hacia los extremos de forma simétrica y piramidal. El hieratismo de las figuras, la simplicidad de las formas y los colores francos son los componentes del primitivismo de Gauguin. La figura central es una réplica invertida de un estudio de Rembrandt sobre el Cristo atado a la columna. Las dos figuras de la izquierda ya las había pintado previamente a Eva bretona(1889) y Vairumati(1897). La composición es una respuesta a las alegorías de Pierre Puvis de Chavannes, especialmente El bosque sagrado (1884-1889) donde también hay trece figuras de mujeres y niños. El mismo tema ya había sido pintado por Tiziano en Alegoría de las tres edades de la vida (1512). Gauguin envió el cuadro a París, en 1898, junto con otros de tamaño menor con la intención de mostrarlos en conjunto. Son variaciones de extractos del cuadro grande: Te pape nave nave (Agua deliciosa), Taitiano con los brazos levantados, Paisaje con dos cabras, Rave te htit aamy (El ídolo). Esta descripción de esta obra de Gauguin nos sirve de introducción a un artículo que lo centramos en un intento de respuesta a la pregunta de ¿Quiénes somos?

El ser humanos dispone de una serie de instrumentos y cuerpos mediante los que puede manifestarse como alma o conciencia en cualquiera de los diferentes planos, mundos o dimensiones del cosmos. Esto nos dará una amplia visión para comprender cuál es la esencia  del hombre para exteriorizarse y evolucionar en la vida de su manifestación. Conocerse a sí mismo es necesario, si queremos alcanzar algún grado de sabiduría. Conocerse es llegar a ser consciente de los diferentes cuerpos que componen nuestra verdadera naturaleza, tanto humana como divina, así como conocer la composición como estructura, no tan sólo de nuestro mecanismo físico, sino también del psíquico, mental y espiritual de nuestro verdadero ser. Desde los cuerpos más densos hasta los más sutiles; de los principios que animan dichos cuerpos, de las necesidades que nos hacen sentir y de los estados de conciencia correspondientes. Todos tratamos de conocer cuáles son algunas de nuestras tendencias mentales y emocionales. Pero todavía no nos conocemos, ni siquiera nos hemos aproximado a nuestro mundo interior. En realidad, hoy en día, no existe ninguna representación del ser humano completa que abarque íntegramente su gran complejidad. Por ello no hay que extrañarse de que las religiones y los diferentes sistemas filosóficos no hayan tenido una  misma concepción integral.

¿Dónde está la verdad? Depende del punto de vista con el que se observe al hombre. Cuando escuchamos estas afirmaciones, aparentemente tan extrañas, de que el hombre posee varios cuerpos, surge en la mente de cualquier persona normal un cierto nivel de  escepticismo. Pero debemos comprender que el ser humano no nace como cuerpo físico y después lo habita un alma. Su andanza en el universo no empieza en este plano físico, sino que “desciende desde lo alto”, se introduce en un embrión y le da la vida. Antes de nacer, nuestro Ser ya está en otros planos, en otras dimensiones. Por lo tanto allí también necesita “cuerpos sutiles” para moverse o manifestarse como en el mundo físico. Por lo tanto, cuando nacemos ya poseemos varios cuerpos o vehículos de energías diferentes, aunque no seamos conscientes de ello. Y aquí introducimos a Theophrastus Phillippus Aureolus Bombastus von Hohenheim, o Theophrastus Bombast von Hohenheim, conocido como Paracelso o Teofrasto Paracelso (1493 –1541), que fue un alquimista, médico y astrólogo suizo. Fue conocido porque se creía que había logrado la transmutación del plomo en oro mediante procedimientos alquimistas y por haberle dado al zinc su nombre, llamándolo zincum. El nombre Paracelso (Paracelsus, en latín), que escogió para sí mismo y por el que es generalmente conocido, significa «superior a Celso», un médico romano del siglo I. El orden cósmico era lo que le interesaba a Paracelso en primera instancia y lo halló en la tradición astrológica. La doctrina del Astrum in corpore es su idea capital y más querida.

Fiel a la concepción del hombre como microcosmos, puso el firmamento en el cuerpo del hombre y lo designó como Astrum o Sydus (astro o constelación). Fue para él un cielo cuyo curso estelar no coincide con el cielo astronómico, sino con la constelación individual que comienza con el «Ascendente» u horóscopo. Paracelso afirmó la unidad constitutiva del universo, al decir, que “el cuerpo humano contiene materia cósmica”, pues el espectroscopio no sólo ha demostrado la existencia en el sol y demás estrellas, con los mismos elementos químicos de la tierra, sino también que cada estrella es un sol de constitución similar al nuestro. Las condiciones magnéticas de la tierra dependen de las variaciones que sufre la superficie solar a cuyas emanaciones está sujeta, por lo que si las estrellas son soles, también han de influir proporcionalmente en la tierra. Sigue diciendo Paracelso: “Durante el sueño nos parecemos a las plantas que también tienen cuerpo elementario y vital, pero no espíritu. Entonces el cuerpo astral queda libre y gracias a su elástica índole puede vagar en torno del vehículo dormido o lanzarse al espacio y conversar con sus padres astrales y con sus hermanos, desde lejanas distancias. Los sueños proféticos, la presciencia y los presentimientos son facultades del cuerpo astralnegadas al grosero cuerpo físico, que al morir se restituye a los elementos de la tierra, mientras que los distintos espíritus vuelven a los astros. También los animales tienen presentimientos, porque asimismo poseen cuerpo astral.” ¿Cuál es el potencial sin explotar de la mente humana? La tesis general es simple: «Apenas hemos rascado la superficie de nuestra capacidad mental y espiritual».

Primeramente hay que aclarar que nuestro verdadero “YO” no es ninguno de estos cuerpos. Nuestro Ser Superior, que en los estudios esotéricos recibe el nombre de “Mónada” o “Espíritu”, por residir en el Plano Monádico, es una Entidad de tal luminosidad que difícilmente, debido a su altísimo estado de vibración, puede descender a los planos más densos de la creación y experimentar allí, o manifestarse plenamente con todo su poder y gloria. Ese es uno de los propósitos o misterios de la vida del Hombre. Manifestar toda su gloria  en el plano físico y a través de un cuerpo denso. Cuando se alcanza tal supremo estado de manifestación, entonces redimimos la materia,  creando un canal perfecto de unión entre lo superior y lo inferior, entre el Cielo y la Tierra. A esto se le llama  Gran Obra. Para conseguir este descenso, el Espíritu se va rodeando, plano tras plano, de vestiduras más densas, hasta alcanzar el último vehículo de manifestación que llamamos Cuerpo Físico. Anteriormente se ha tenido que recubrir necesariamente de un Cuerpo Mental, y de un Cuerpo Astral. El conjunto de estos tres cuerpos: Mental, Astral y Físico, que corresponden a los niveles de pensamiento, emoción y actuación respectivamente, es lo que esotéricamente se denomina personalidad. Así pues el hombre piensa, porque tiene un cuerpo mental, siente porque tiene un cuerpo astral y actúa porque tiene un cuerpo físico. Y mediante estos tres aspectos del Ser, el hombre evoluciona a través de experimentar en dichos planos, correspondiéndole a cada uno, diferentes estadios de conciencia y percepción. Veamos ahora cada cuerpo del hombre por separado.

La naturaleza corpórea y el aspecto del cuerpo físico han sido objeto de investigaciones y tema de reflexión y discusión de los pensadores durante muchos siglos. Muchas de las conclusiones a las que han llegado son fundamentalmente correctas.  Todos nosotros tenemos una forma y mediante esa forma hacemos cosas en la vida. El Cuerpo Físico tiene 5 sentidos conocidos, y mediante ellos el ser interno percibe la vida física. Todas las relaciones del hombre con el mundo están ligadas a estos cinco sentidos. Por esa razón se afana en aprovechar al máximo sus posibilidades y, sobre todo multiplicar las sensaciones sensorias, más o menos intensas. Pero a medida que el hombre va evolucionando espiritualmente, van apareciendo otros sentidos, sensibilizándose en otros aspectos más elevados. Si bien es importante recordar que las percepciones basadas en los cinco sentidos tiene un límite, un tope natural, como lo tiene cualquier instrumento creado. El querer amplificarlos con métodos artificiales como las drogas o cualquier estimulante artificial, no hace más que embrutecer al hombre. El hombre, en su naturaleza corpórea, es una totalidad, una unidad. Dicha totalidad está subdividida en muchas partes y organismos. Estas innumerables subdivisiones, sin embargo, actúan en forma integral, siendo el cuerpo un todo correlacionado.

Dentro de nosotros también tenemos los cinco elementos, que son: la materia  o elemento tierra, tales como la piel o los huesos;  el agua, en forma de sangre y secreciones; el fuego, representado por el calor interno; el aire, representado por nuestra actividad respiratoria; el éter o Akasha, un aspecto del espacio dentro de nosotros. Al Cuerpo Físico también se le conoce como cuerpo denso, cuerpo sólido o cuerpo de la apariencia. Cuando hablamos del cuerpo físico, es difícil separarlo de su doble etérico, o cuerpo etérico, puesto que ambos funcionan en el Plano Físico, están compuestos de materia física y son abandonados por el hombre al tiempo de su muerte. Y se desintegran conjuntamente en el mundo físico cuando aquél pasa al astral. Los dos pertenecen al plano físico por la materia de que están formadas, y no pueden pasar del mismo. La conciencia que obra dentro de ellas, se halla circunscrita a los límites físicos, y está sujeta a las leyes ordinarias del espacio y del tiempo. Aunque parcialmente separables, se separan rara vez durante la vida terrestre. Y ahora, como primera etapa en el análisis de quiénes somos,  vamos a centrarnos con cierto nivel de detalle en el cuerpo humano, que es la estructura física y material del ser humano. El cuerpo humano de un adulto tiene 206 huesos, mientras que el de un recién nacido está formado por cerca de 300, ya que algunos huesos, sobre todo los de la cabeza, se van fusionando durante la etapa de crecimiento. El cuerpo humano se subdivide en cabeza, tronco y extremidades; en que los brazos son las extremidades superiores y las piernas las inferiores.

Uno de los sistemas de clasificación del cuerpo humano, respecto a sus componentes constituyentes, es la establecida por Wang y Col. en 1992: Nivel atómico: hidrógeno, nitrógeno, oxígeno, carbono, minerales; Nivel molecular: agua, proteínas, lípidos, hidroxi–apatita; Nivel celular: intracelular, extracelular; Nivel anatómico: tejido muscular, adiposo, óseo, piel, órganos y vísceras; Nivel cuerpo íntegro: masa corporal, volumen corporal, densidad corporal. El cuerpo humano está organizado en diferentes niveles jerarquizados. Así, está compuesto de aparatos. Éstos los integran sistemas, que a su vez están compuestos por órganos conformados por tejidos, que están formados por células compuestas por moléculas. El cuerpo humano posee más de cincuenta billones de células, que se agrupan en tejidos, los cuales se organizan en órganos, y éstos en ocho aparatos o sistemas: locomotor (muscular y óseo), respiratorio, digestivo, excretor, circulatorio, endocrino, nervioso y reproductor. A nivel atómico y molecular, sus elementos constitutivos son el Hidrógeno (H) Oxígeno (O), Carbono (C) y Nitrógeno (N), presentándose otros muchos elementos en proporciones más bajas. Estos átomos se unen entre sí para formar moléculas, ya sean inorgánicas como el agua (el constituyente más abundante de nuestro organismo, entre un 65 y un 75%) u orgánicas como los glúcidos, lípidos, proteínas, que convierten al ser humano en una extraordinaria máquina compleja, analizable desde cualquier nivel: bioquímico, citológico, histológico, anatómico. La proporción de los principales elementos químicos del cuerpo humano es: hidrógeno 10,0%; oxígeno 65,0%; carbono 19,37%; nitrógeno 3,2%; calcio 1,38%; fósforo 0,64%; cloro 0,18%; potasio 0,22%.

La Citología es la rama de las ciencias biológicas que estudia las células. La célula es la mínima unidad de la vida. Todas las células humanas son células eucariotas, como las células de todos los animales y plantas. Todas las células comparten unos elementos esenciales, como son la membrana envolvente, el citoplasma, rico en orgánulos en las células eucariotas y un núcleo claramente diferenciado en este tipo de células, con una membrana nuclear que envuelve al material genético. El núcleo, es el “cerebro” organizador de la célula, y sigue un “programa” o plan general coordinado, escrito, en la especie humana, en 100.000 genes, ordenados en 23 pares de cromosomas. Cuando el ser humano alcanza la edad adulta, el cuerpo se compone de cerca de cien billones de células. La Histología se ocupa del estudio de los tejidos biológicos. Existen sólo unos pocos tejidos básicos, que son el epitelial, el conjuntivo, el muscular y el nervioso, con los que el organismo se relaciona, se protege, secreta sustancias, mantiene su forma, se desplaza, coordina sus funciones y relaciones con el medio. La piel del cuerpo humano tiene una superficie aproximada de 2 m², y su espesor varía entre los 0,5 mm en los párpados a los 4 mm en los talones. La densidad media del cuerpo humano es de unos 933 kg/m³. La altura media de un adulto humano es aproximadamente de 1,7 m. El cuerpo humano sigue en constante evolución, pero es un recién llegado al planeta. Si se considera que la vida surgió en la Tierra hace 24 horas, el ser humano (Homo sapiens) apenas ha vivido los últimos 3 segundos.

El agua es el principal componente del cuerpo humano, que posee un 75% de agua al nacer y cerca del 65% en la edad adulta. Aproximadamente el 65% de dicha agua se encuentra en el interior de las células y el resto circula en la sangre y baña los tejidos. Es imprescindible para la existencia del ser humano, que no puede estar sin beber agua más de cinco o seis días sin poner en riesgo su vida. El cuerpo pierde agua por medio de los excrementos, la transpiración y la exhalación del vapor de agua en nuestro aliento, en función del grado de actividad, temperatura, humedad u otros factores. La anatomía humana es la ciencia —de carácter práctico y morfológico principalmente— dedicada al estudio de las estructuras macroscópicas del cuerpo humano; dejando así el estudio de los tejidos a la histología y de las células a la citología y biología celular. La anatomía humana es un campo especial dentro de la anatomía general (animal). Bajo una visión sistemática, el cuerpo humano —como los cuerpos de los animales—, está organizado en diferentes niveles según una jerarquía. Así, está compuesto de aparatos. Éstos los integran sistemas, que a su vez están compuestos por órganos, que están compuestos por tejidos, que están formados por células, que están formados por moléculas, etc. Otras visiones (funcional, morfogenética, clínica, etc.), bajo otros criterios, entienden el cuerpo humano de forma un poco diferente.

Históricamente se tiene constancia de que la anatomía era enseñada por Hipócrates en el siglo IV antes de Cristo. Se atribuye a Aristóteles el uso por primera vez de la palabra griega ἀνατομία (‘anatomía’) derivada del verbo ἀνατέμνειν anatémnein es decir cortar (témnein) de abajo a arriba (ána) con el significado de diseccionar (separando las partes cortadas). Bartolomeo Eustachio, también conocido con su nombre latino Eustachius, fue uno de los fundadores de la ciencia de la anatomía humana. Leonardo da Vinci realizó estudios anatómicos artísticos, reflejados en variados bocetos y dibujos, como el modelo del cuerpo humano llamado el Hombre de Vitruvio. En el siglo XVI, Andreas Vesalius reformó y reivindicó el estudio de la anatomía para la medicina, corrigiendo los errores interpretativos de Galeno, que disecaba monos y perros, con su magna opus De Humani Corporis Fabrica (Sobre las funciones del cuerpo humano). Miguel Servet describió la circulación sanguínea en el siglo XVI. Posteriormente, lo hizo William Harvey, un médico inglés del siglo XVII. Algunas ramas o disciplinas como la osteología, la miología, la artrología, la angiología o la neuroanatomía cercan los límites de estudio del cuerpo humano de una manera más particular. Así, la miología realiza el estudio específico de los músculos, sus características y funciones; y la neuroanatomía realiza el estudio del sistema nervioso en forma extensiva. La anatomía sistemática o descriptiva: esquematiza el estudio del cuerpo humano fraccionándolo en las mínimas partes constituyentes, y organizándolas por sistemas y aparatos.

La anatomía topográfica o regional: organiza el estudio del cuerpo por regiones, siguiendo diversos criterios. La anatomía regional tiende a un arreglo más funcional y práctico, bajo un entendimiento que abarca las relaciones entre las diferentes estructuras componentes. La anatomía de superficie es un área esencial en el estudio, pues los recuadros de anatomía de superficie ofrecen una información visible y táctil sobre las estructuras que se sitúan debajo de la piel. La anatomía clínica: pone énfasis sobre el estudio de la estructura y la función en correlación a situaciones de índole médico-clínica (y otras ciencias de la salud). Aquí importan diferentes áreas como: la anatomía quirúrgica; la anatomía radiológica y ultrasonográfica en relación al diagnóstico por imágenes; la anatomía morfogenética que se relaciona con las enfermedades congénitas del desarrollo; la anatomopatología, etc. La anatomía artística: trata de las cuestiones anatómicas que afectan directamente a la representación artística de la figura humana. Por ejemplo, los músculos que aparecen superficialmente y sus tensiones según las diferentes posturas o esfuerzos; las transformaciones anatómicas que se producen en función de la edad, de la “raza” (o mejor dicho fisiotipo), de las enfermedades. Las transformaciones anatómicas debidas al gesto o las emociones se estudian en una subdivisión de la anatomía humana artística denominada fisiognomía o bien fisiognómica.

Sistema: es un grupo de órganos asociados que concurren en una función general y están formados predominantemente por los mismos tipos de tejidos. Por ejemplo: el sistema esquelético, el sistema cardiovascular, el sistema nervioso, etc. Aparato: es un grupo de sistemas que desempeñan una función común y más amplia. Por ejemplo el aparato locomotor, integrado por los sistemas muscular, óseo, articular y nervioso. Aparato digestivo: procesador de la comida, boca, esófago, estómago, intestinos y glándulas anexas. Sistema endocrino: comunicación dentro del cuerpo mediante hormonas. Aparato excretor: eliminación de residuos del cuerpo mediante la orina. Sistema inmunitario: defensa contra agentes causantes de enfermedades. Sistema tegumentario: piel, pelo y uñas. Sistema nervioso: recogida, transferencia y procesado de información, por el cerebro y los nervios. Aparato reproductor: los órganos sexuales (masculinos y femeninos). Aparato respiratorio: los órganos empleados para la respiración son los pulmones, en el que podemos encontrar la tráquea, bronquios, bronquiolos, cilios etc. Sistema muscular: movimiento del cuerpo. Sistema óseo: apoyo estructural y protección mediante huesos. Sistema articular: formado por las articulaciones y ligamentos asociados que unen el sistema esquelético y permite los movimientos corporales. Aparato locomotor: conjunto de los sistemas esquelético, articular y muscular. Estos sistemas coordinados por el sistema nervioso permiten la locomoción. Sistema cardiovascular: formado por el corazón, arterias, venas y capilares. Sistema linfático: formado por los capilares, vasos y ganglios linfáticos, bazo, timo y médula ósea. Aparato circulatorio: conjunto de los sistemas cardiovascular y linfático.

La fisiología (del griego physis, naturaleza, y logos, conocimiento, estudio) es la ciencia que estudia las funciones de los seres multicelulares (vivos). Es una de las ciencias más antiguas del mundo. Muchos de los aspectos de la fisiología humana están íntimamente relacionadas con la fisiología animal. La anatomía y fisiología son campos de estudio estrechamente relacionados en donde la primera hace hincapié en el conocimiento de la forma, mientras que la segunda pone interés en el estudio de la función de cada parte del cuerpo, siendo ambas áreas de vital importancia en el conocimiento médico general. La homeostasia, (del griego homoios que significa similar, y stasis, en griego στάσις, posición, estabilidad) es un término que usan los fisiólogos para describir y explicar la persistencia de las condiciones estáticas o constantes en el medio interno. Esencialmente, todo órgano y tejido en el cuerpo llevan a cabo funciones que ayudan a mantener estas condiciones constantes. Desde los pulmones que captan el oxígeno, hasta los riñones que mantienen constantes las concentraciones de iones en el cuerpo, cada órgano y célula aporta una función que se suma a las funciones totales de los demás sistemas que permiten la vida del ser humano.

Alrededor del 70% del cuerpo humano está formado de líquido y la mayor parte de este líquido se encuentra dentro de las células (líquido intracelular). De cualquier modo, alrededor de un tercio se encuentra en los espacios por fuera de las células y compone lo que conocemos como líquido extracelular. A diferencia del primero, este líquido se encuentra siempre en movimiento en el organismo. Es mezclado rápidamente por la circulación de la sangre y por difusión entre la misma y los líquidos tisulares, y en el líquido extracelular se encuentran los iones y nutrientes que se requieren para que las células conserven su función. Prácticamente, todas las células viven rodeadas de líquido extracelular, por lo que a este líquido se le conoce como medio interno del cuerpo o milieu intérieur como le llamó el fisiólogo Claude Bernard.  Las células se desarrollan y llevan a cabo sus funciones, tanto más si estas son especializadas, mientras tengan a mano en el medio interno las concentraciones adecuadas de iones, oxígeno, glucosa, diversos aminoácidos y otras sustancias que le sirven como bloques de nutrición. El sistema nervioso consiste en el sistema nervioso central (el que consta del cerebro y la médula espinal) y el sistema nervioso periférico. El cerebro es el órgano del pensamiento, las emociones, el procesamiento de la información sensorial y muchos otros aspectos que coordinan la función integrada del organismo. Los ojos, oídos, lengua, piel y nariz, reúnen la información sensorial proveniente del medio ambiente.

El sistema musculoesquelético consiste en el esqueleto humano (que incluye huesos, ligamentos, tendones, cartílagos, bolsas sinoviales y mecanismos de articulación en general) con la musculatura. Este sistema nos da nuestra estructura mecánica básica, además de la capacidad de movimiento. Además de la función básica de sostén y movimiento, los huesos largos en los adultos mayores presentan médula ósea, la que tiene por función la formación de glóbulos rojos (eritropoyesis)).Además, los huesos juegan un papel fundamental en el metabolismo del calcio, al ser el mayor reservorio de fósforo y calcio del organismo. El sistema circulatorio consiste en el corazón y las vías sanguíneas ( arterias, venas y capilares). El corazón tiene por función el bombeo de la sangre a través de las vías circulatorias con el fin de que ésta tenga la capacidad de llegar a irrigar cada uno de los tejidos del organismo, proveyendo así de oxígeno, “combustible“, información hormonal, productos de desecho y la llegada del sistema inmune. La sangre consiste en un fluido con proteínas (plasma) junto a células sanguíneas (elementos figurados). El sistema respiratorio consiste en la nariz, faringe, laringe, árbol bronquial y los pulmones. El sistema se encarga del intercambio gaseoso para proveer al organismo el oxígeno necesario para el metabolismo intermediario, además de eliminar el dióxido de carbono producido por este último y controlar el pH sanguíneo para mantenerlo en condiciones fisiológicamente aptas.

El sistema gastrointestinal consiste en la boca, esófago, estómago, intestino delgado, intestino grueso y recto, además de las glándulas anexas que cooperan en la digestión de los alimentos: hígado y vesícula biliar(sales biliares), páncreas (secreción exocrina) y las glándulas salivales.El objetivo de la digestión es el convertir los alimentos en sustancias que puedan ser aprovechadas por el organismo, además de producir la eliminación de los residuos tóxicos o no-metabolizables por el cuerpo. El sistema integumentario consiste en las porciones que cubren el cuerpo (la piel), incluyendo, pelo y uñas así como también glándulas sudoríparas y glándulas sebáceas. La piel provee la estructura, sostén y protección para otros órganos, pero también ofrece una gran área de contacto con el medio externo y de vías sensitivas para la detección de calor, dolor o presión. El sistema urinario consiste en los riñones, uréteres, vejiga urinaria y la uretra. Es el encargado de filtrar la sangre para producir orina, la que consiste en agua junto a diversas sustancias del desecho metabólico celular. El sistema reproductivo consiste en las gónadas y los órganos sexuales externos e internos. El sistema reproductivo produce gametos (en testículos y ovarios según sea hombre y mujer respectivamente), además de producir hormonas y proporcionar un ambiente necesario para mantener en condiciones óptimas el desarrollo de estos gametos. En el caso del sexo femenino se proporciona además un ambiente apto para el desarrollo del embrión (útero).

El sistema inmune consiste en los glóbulos blancos, el timo, ganglios linfáticos y los conductos linfáticos, los cuales también son parte del sistema linfático. Otros órganos que participan dentro del sistema inmune son el bazo y la médula ósea, en donde se produce, respectivamente, la recirculación y la producción de células inmunes. El sistema inmune es el encargado de generar una respuesta de defensa ante organismos externos que podrían conllevar al desarrollo de una enfermedad o de un posible daño a nivel tisular del organismo. Dentro de los mecanismos de defensa existen dos tipos de respuesta, innata y adaptativa, la segunda dependiente de la primera y en donde existen variadas interacciones para reaccionar de la mejor forma posible según sea el agente patógeno. El sistema endocrino consiste en las principales glándulas endocrinas: hipófisis, tiroides, glándula suprarrenal, paratiroides, páncreas y gónada, aunque la secreción de hormonas también sea realizada por diversos tejidos de manera local, así como también existen unas cuantas hormonas producidas a nivel del riñón y del hígado. Las hormonas endocrinas sirven como mecanismo de comunicación entre las diversas partes del cuerpo, teniendo en general un predominio de cefálico hacia caudal, es decir, la hipófis es la glándula endocrina con mayor poder de acción a nivel del cuerpo humano, desencadenando diversas respuestas a nivel de muchos órganos blancos.

Esta clasificación por sistemas es realizado de manera arbitraria. Muchas partes del cuerpo participan de manera interconectadas (sobre todo el cerebro por su función hormonal a nivel del hipotálamo sobre el resto del organismo)), es por ello, que los sistemas pueden ser organizados según función, origen embriológico u otro tipo de característica particular. Dentro de estos casos, es el sistema neuroendocrino, el complejo que se encarga de la regulación fisiológica por medio de efectores a nivel periféricos en cada uno de los otros sistemas. Además, muchos aspectos de la fisiología clásica no son fácilmente incluidos dentro de esta clasificación tradicional. El estudio de cómo la fisiología es afectada en ciertas enfermedades o situaciones extrafisiológicas se denomina fisiopatología. El cuerpo humano posee variados sistemas de control. Son estos mecanismos los que permiten la vida y poseen una gran importancia biomédica, en virtud de que si uno de los sistemas falla, el equilibrio homeostático se ve en riesgo y en ocasiones el fallo puede ser incompatible con la vida. Los más complejos son los sistemas de control genético dentro de la célula, pero existen otros que se hacen patentes desde el punto de vista de un órgano o sistema como un todo. Dentro de estos mecanismos de control, que son unos cientos, tenemos la regulación de concentraciones de oxígeno y dióxido de carbono, regulación de la presión arterial, la regulación de la temperatura corporal, regulación hormonal, entre otros.

Los sistemas de control del cuerpo humano actúan mediante un proceso de retroalimentación negativa (negative feedback). Si algún factor cualquiera alcanza concentraciones exageradas o excesivas o demasiado bajas, un sistema de control inicia una retroalimentación negativa que consiste de una serie de cambios que devuelven al factor antes mencionado hacia un valor medio determinado, con lo que se mantiene la homeostasis. Un buen ejemplo para ilustrar este proceso es la regulación de la concentración de dióxido de carbono en el organismo. Cuando existe una concentración incrementada de CO2 en el líquido extracelular, se aumenta la ventilación pulmonar, lo que al mismo tiempo hace disminuir la concentración del gas en el medio interno, ya que aumenta su expulsión en cada respiración. Esto es lo mismo que decir que la respuesta es negativa con respecto del estímulo inicial. Del modo contrario, si el CO2 disminuye de manera excesiva, se comienza el proceso del sistema de control para que los niveles del gas se incrementen a un nivel adecuado del mismo ya que es de vital importancia para el ser humano. A la retroalimentación positiva también se le conoce como círculo vicioso y es regularmente fatal para el organismo que lo padece. Una retroalimentación positiva, al contrario de la retroalimentación negativa, no deriva en una estabilidad del sistema, si no en una inestabilidad peligrosa.

Un ejemplo para ilustrar este concepto es: cuando un hombre sufre una hemorragia severa de dos litros de sangre provocando que el volumen de sangre sea tan bajo que el corazón no disponga del suficiente como para bombear con eficacia. Esto hace que la presión arterial caiga y el riego sanguíneo de las arterias coronarias del corazón al músculo cardíaco sea tan bajo que el órgano comienza a sufrir, por falta de oxígeno. Esto debilita al corazón y hace que el bombeo sea más débil y disminuido, lo que hace que el corazón se debilite más, continuando así hasta que el sistema se colapse por culpa del círculo vicioso generado. En muchos casos el mismo organismo tratará de proveer una retroalimentación negativa para romper el círculo vicioso en el que se encuentran los factores. Si en el ejemplo de la hemorragia, a la persona en lugar de dos litros fuera solo un litro la pérdida de sangre, los mecanismos de control normales proporcionarían la retroalimentación negativa para controlar el gasto cardiaco y la presión arterial compensarán de manera eficaz la retroalimentación positiva y la persona se recuperará sin dificultades. Lo mismo sucede si hay una intervención de urgencia con transfusión de sangre al paciente para evitar un shock. Durante el parto ocurre un efecto beneficioso de la retroalimentación positiva con la hormona oxitocina. La anticipación es un mecanismo de control especial del sistema nervioso. Permite adaptarse a una situación antes de que se alteren las variables, y siempre son mediados por el mismo sistema nervioso. Cuando el cerebro ordena hacer algo, recibe una señal retrospectiva sobre lo que ha hecho, y si fuera necesaria una corrección la hará la próxima vez que realice ese movimiento. Intervienen particularmente el cerebelo y los ganglios basales, y está relacionado con habilidades de aprendizaje motor y coordinativo.

Una célula (del latín cellula, diminutivo de cella, “hueco“) es la unidad morfológica y funcional de todo ser vivo. De hecho, la célula es el elemento de menor tamaño que puede considerarse vivo.  De este modo, puede clasificarse a los organismos vivos según el número de células que posean: si sólo tienen una, se les denomina unicelulares (como pueden ser los protozoos o las bacterias, organismos microscópicos); si poseen más, se les llama pluricelulares. En estos últimos el número de células es variable: de unos pocos cientos, como en algunos nematodos, a cientos de billones (1014), como en el caso del ser humano. Las células suelen poseer un tamaño de 10 µm y una masa de 1 ng, si bien existen células mucho mayores. La teoría celular, propuesta en 1839 por Matthias Jakob Schleiden y Theodor Schwann, postula que todos los organismos están compuestos por células, y que todas las células derivan de otras precedentes. De este modo, todas las funciones vitales emanan de la maquinaria celular y de la interacción entre células adyacentes; además, la tenencia de la información genética, base de la herencia, en su ADN permite la transmisión de aquella de generación en generación. La aparición del primer organismo vivo sobre la Tierra suele asociarse al nacimiento de la primera célula. Si bien existen muchas hipótesis que especulan cómo ocurrió, usualmente se describe que el proceso se inició gracias a la transformación de moléculas inorgánicas en orgánicas bajo unas condiciones ambientales adecuadas; tras esto, dichas biomoléculas se asociaron dando lugar a entes complejos capaces de autorreplicarse. Existen posibles evidencias fósiles de estructuras celulares en rocas datadas en torno a 4 o 3,5 miles de millones de años.

Se han encontrado evidencias muy fuertes de formas de vida unicelulares fosilizadas en microestructuras en rocas de la formación Strelley Pool, en Australia Occidental, con una antigüedad de 3,4 Ga. Se trataría de los fósiles de células más antiguos encontrados hasta la fecha. Evidencias adicionales muestran que su metabolismo sería anaerobio y basado en el sulfuro. Existen dos grandes tipos celulares: las procariotas (que comprenden las células de arqueas y bacterias) y las eucariotas (divididas tradicionalmente en animales y vegetales, si bien se incluyen además hongos y protistas, que también tienen células con propiedades características). La historia de la biología celular ha estado ligada al desarrollo tecnológico que pudiera sustentar su estudio. De este modo, el primer acercamiento a su morfología se inicia con la popularización del microscopios rudimentarios de lentes compuestas en el siglo XVII, se suplementa con diversas técnicas histológicas para microscopía óptica en los siglos XIX y XX y alcanza un mayor nivel resolutivo mediante los estudios de microscopía electrónica, de fluorescencia y confocal, entre otros, ya en el siglo XX. El desarrollo de herramientas moleculares, basadas en el manejo de ácidos nucleicos y enzimas permitieron un análisis más exhaustivo a lo largo del siglo XX.

Las primeras aproximaciones al estudio de la célula surgieron en el siglo XVII,  tras el desarrollo a finales del siglo XVI de los primeros microscopios.  Estos permitieron realizar numerosas observaciones, que condujeron en apenas doscientos años a un conocimiento morfológico relativamente aceptable. A continuación se enumera una breve cronología de tales descubrimientos: 1665: Robert Hooke publicó los resultados de sus observaciones sobre tejidos vegetales, como el corcho, realizadas con un microscopio de 50 aumentos construido por él mismo. Este investigador fue el primero que, al ver en esos tejidos unidades que se repetían a modo de celdillas de un panal, las bautizó como elementos de repetición, «células» (del latín cellulae, celdillas). Pero Hooke sólo pudo observar células muertas por lo que no pudo describir las estructuras de su interior. En la década de 1670,  Anton van Leeuwenhoek observó diversas células eucariotas (como protozoos y espermatozoides) y procariotas (bacterias). En 1745, John Needham describió la presencia de «animálculos» o «infusorios»; se trataba de organismos unicelulares. Durante la década de 1830,  Theodor Schwann estudió la célula animal. Junto con Matthias Schleiden postularon que las células son las unidades elementales en la formación de las plantas y animales, y que son la base fundamental del proceso vital. En 1831, Robert Brown describió el núcleo celular. En 1839, Purkinje observó el citoplasma celular. En 1850, Rudolf Virchow postuló que todas las células provienen de otras células. En 1857,  Kölliker identificó las mitocondrias. En 1860, Pasteur realizó multitud de estudios sobre el metabolismo de levaduras y sobre la asepsia. En 1880, August Weismann descubrió que las células actuales comparten similitud estructural y molecular con células de tiempos remotos. En 1931,  Ernst Ruska construyó el primer microscopio electrónico de transmisión en la Universidad de Berlín. Cuatro años más tarde, obtuvo un poder de resolución doble a la del microscopio óptico. En 1981,  Lynn Margulis publica su hipótesis sobre la endosimbiosis serial, que explica el origen de la célula eucariota.

El concepto de célula como unidad anatómica y funcional de los organismos surgió entre los años 1830 y 1880, aunque fue en el siglo XVII cuando Robert Hooke describió por vez primera la existencia de las mismas, al observar en una preparación vegetal la presencia de una estructura organizada que derivaba de la arquitectura de las paredes celulares vegetales. En 1830 se disponía ya de microscopios con una óptica más avanzada, lo que permitió a investigadores como Theodor Schwann y Matthias Schleiden definir los postulados de la teoría celular, la cual afirma, entre otras cosas: Que la célula es una unidad morfológica de todo ser vivo: es decir, que en los seres vivos todo está formado por células o por sus productos de secreción. Este primer postulado sería completado por Rudolf Virchow con la afirmación Omnis cellula ex cellula, la cual indica que toda célula deriva de una célula precedente (biogénesis). En otras palabras, este postulado constituye la refutación de la teoría de generación espontánea o ex novo, que hipotetizaba la posibilidad de que se generara vida a partir de elementos inanimados.Un tercer postulado de la teoría celular indica que las funciones vitales de los organismos ocurren dentro de las células, o en su entorno inmediato, y son controladas por sustancias que ellas secretan. Cada célula es un sistema abierto, que intercambia materia y energía con su medio. En una célula ocurren todas las funciones vitales, de manera que basta una sola de ellas para tener un ser vivo (que será un ser vivo unicelular). Así pues, la célula es la unidad fisiológica de la vida.

Finalmente, el cuarto postulado de la teoría celular expresa que cada célula contiene toda la información hereditaria necesaria para el control de su propio ciclo y del desarrollo y el funcionamiento de un organismo de su especie, así como para la transmisión de esa información a la siguiente generación celular. Por tanto, podemos definir a la célula como la unidad morfológica y funcional de todo ser vivo. De hecho, la célula es el elemento de menor tamaño que puede considerarse vivo. Como tal posee una membrana de fosfolípidos con permeabilidad selectiva que mantiene un medio interno altamente ordenado y diferenciado del medio externo en cuanto a su composición, sujeta a control homeostático, la cual consiste en biomoléculas y algunos metales y electrolitos. La estructura se automantiene activamente mediante el metabolismo, asegurándose la coordinación de todos los elementos celulares y su perpetuación por replicación a través de un genoma codificado por ácidos nucleicos. La parte de la biología que se ocupa de ella es la citología. Las células, como sistemas termodinámicos complejos, poseen una serie de elementos estructurales y funcionales comunes que posibilitan su supervivencia; no obstante, los distintos tipos celulares presentan modificaciones de estas características comunes que permiten su especialización funcional y, por ello, la ganancia de complejidad. De este modo, las células permanecen altamente organizadas a costa de incrementar la entropía del entorno, uno de los requisitos de la vida.

Todas las células están rodeadas de una envoltura (que puede ser una bicapa lipídica desnuda, en células animales; una pared de polisacárido, en hongos y vegetales; una membrana externa y otros elementos que definen una pared compleja, en bacterias Gram negativas; una pared de peptidoglicano, en bacterias Gram positivas; o una pared de variada composición, en arqueas) que las separa y comunica con el exterior, que controla los movimientos celulares y que mantiene el potencial de membrana. Contienen un medio interno acuoso, el citosol, que forma la mayor parte del volumen celular y en el que están inmersos los orgánulos celulares. Poseen material genético en forma de ADN, el material hereditario de los genes y que contiene las instrucciones para el funcionamiento celular, así como ARN, a fin de que el primero se exprese. Tienen enzimas y otras proteínas, que sustentan, junto con otras biomoléculas, un metabolismo activo. Las células vivas son un sistema bioquímico complejo. Las características que permiten diferenciar las células de los sistemas químicos no vivos son: Nutrición. Las células toman sustancias del medio, las transforman de una forma a otra, liberan energía y eliminan productos de desecho, mediante el metabolismo. Crecimiento y multiplicación. Las células son capaces de dirigir su propia síntesis. A consecuencia de los procesos nutricionales, una célula crece y se divide, formando dos células, en una célula idéntica a la célula original, mediante la división celular. Diferenciación. Muchas células pueden sufrir cambios de forma o función en un proceso llamado diferenciación celular. Cuando una célula se diferencia, se forman algunas sustancias o estructuras que no estaban previamente formadas y otras que lo estaban dejan de formarse. La diferenciación es a menudo parte del ciclo celular en que las células forman estructuras especializadas relacionadas con la reproducción, la dispersión o la supervivencia.

Señalización. Las células responden a estímulos químicos y físicos tanto del medio externo como de su interior y, en el caso de células móviles, hacia determinados estímulos ambientales o en dirección opuesta mediante un proceso que se denomina quimiotaxis. Además, frecuentemente las células pueden interaccionar o comunicar con otras células, generalmente por medio de señales o mensajeros químicos, como hormonas, neurotransmisores, factores de crecimiento… en seres pluricelulares en complicados procesos de comunicación celular y transducción de señales. Evolución. A diferencia de las estructuras inanimadas, los organismos unicelulares y pluricelulares evolucionan. Esto significa que hay cambios hereditarios (que ocurren a baja frecuencia en todas las células de modo regular) que pueden influir en la adaptación global de la célula o del organismo superior de modo positivo o negativo. El resultado de la evolución es la selección de aquellos organismos mejor adaptados a vivir en un medio particular. Las propiedades celulares no tienen por qué ser constantes a lo largo del desarrollo de un organismo: evidentemente, el patrón de expresión de los genes varía en respuesta a estímulos externos, además de factores endógenos.  Un aspecto importante a controlar es la pluripotencialidad, característica de algunas células que les permite dirigir su desarrollo hacia un abanico de posibles tipos celulares. En metazoos, la genética subyacente a la determinación del destino de una célula consiste en la expresión de determinados factores de transcripción específicos del linaje celular al cual va a pertenecer, así como a modificaciones epigenéticas. Además, la introducción de otro tipo de factores de transcripción mediante ingeniería genética en células somáticas basta para inducir la mencionada pluripotencialidad, luego este es uno de sus fundamentos moleculares.

El tamaño y la forma de las células depende de sus elementos más periféricos (por ejemplo, la pared, si la hubiere) y de su andamiaje interno (es decir, el citoesqueleto). Además, la competencia por el espacio tisular provoca una morfología característica: por ejemplo, las células vegetales, poliédricas in vivo, tienden a ser esféricas in vitro. Incluso pueden existir parámetros químicos sencillos, como los gradientes de concentración de una sal, que determinen la aparición de una forma compleja. En cuanto al tamaño, la mayoría de las células son microscópicas, es decir, no son observables a simple vista. A pesar de ser muy pequeñas (un milímetro cúbico de sangre puede contener unos cinco millones de células), el tamaño de las células es extremadamente variable. La célula más pequeña observada, en condiciones normales, corresponde a Mycoplasma genitalium, de 0,2 μm, encontrándose cerca del límite teórico de 0,17 μm. Existen bacterias con 1 y 2 μm de longitud. Las células humanas son muy variables: hematíes de 7 micras, hepatocitos con 20 micras, espermatozoides de 53 μm, óvulos de 150 μm e, incluso, algunas neuronas de en torno a un metro. En las células vegetales los granos de polen pueden llegar a medir de 200 a 300 μm y algunos huevos de aves pueden alcanzar entre 1 (codorniz) y 7 cm (avestruz) de diámetro. Para la viabilidad de la célula y su correcto funcionamiento siempre se debe tener en cuenta la relación superficie-volumen. Puede aumentar considerablemente el volumen de la célula y no así su superficie de intercambio de membrana lo que dificultaría el nivel y regulación de los intercambios de sustancias vitales para la célula.

Respecto de su forma, las células presentan una gran variabilidad, e, incluso, algunas no la poseen bien definida o permanente. Pueden ser: fusiformes (forma de huso), estrelladas, prismáticas, aplanadas, elípticas, globosas o redondeadas, etc. Algunas tienen una pared rígida y otras no, lo que les permite deformar la membrana y emitir prolongaciones citoplasmáticas (pseudópodos) para desplazarse o conseguir alimento. Hay células libres que no muestran esas estructuras de desplazamiento pero poseen cilios o flagelos, que son estructuras derivadas de un orgánulo celular (el centrosoma) que dota a estas células de movimiento. De este modo, existen multitud de tipos celulares, relacionados con la función que desempeñan; por ejemplo: Células contráctiles que suelen ser alargadas, como las fibras musculares. Células con finas prolongaciones, como las neuronas que transmiten el impulso nervioso. Células con microvellosidades o con pliegues, como las del intestino para ampliar la superficie de contacto y de intercambio de sustancias. Células cúbicas, prismáticas o aplanadas como las epiteliales que recubren superficies como las losas de un pavimento.

Los biólogos utilizan diversos instrumentos para lograr el conocimiento de las células. Obtienen información de sus formas, tamaños y componentes, que les sirve para comprender además las funciones que en ellas se realizan. Desde las primeras observaciones de células, hace más de 300 años, hasta la época actual, las técnicas y los aparatos se han ido perfeccionando, originándose una rama más de la Biología: la Microscopía. Dado el pequeño tamaño de la gran mayoría de las células, el uso del microscopio es de enorme valor en la investigación biológica. En la actualidad, los biólogos utilizan dos tipos básicos de microscopio: los ópticos y los electrónicos. Las células procariotas son pequeñas y menos complejas que las eucariotas. Contienen ribosomas pero carecen de sistemas de endomembranas (esto es, orgánulos delimitados por membranas biológicas, como puede ser el núcleo celular). Por ello poseen el material genético en el citosol. Sin embargo, existen excepciones: algunas bacterias fotosintéticas poseen sistemas de membranas internos. También en el Filo Planctomycetes existen organismos como Pirellula que rodean su material genético mediante una membrana intracitoplasmática y Gemmata obscuriglobus que lo rodea con doble membrana. Esta última posee además otros compartimentos internos de membrana, posiblemente conectados con la membrana externa del nucleoide y con la membrana nuclear, que no posee peptidoglucano.

El ADN humano es como unsuper-Internet biológico. La última investigación científica rusa explica fenómenos como clarividencia, intuición, actos espontáneos y remotos de sanación, la curación misma, técnicas de afirmación, las auras de luz alrededor de las personas (como en los maestros espirituales, tal como pude verse en múltiples pinturas), la influencia de la mente en patrones climáticos y mucho más. Hay evidencia, además, para un nuevo tipo completo de medicina en que el ADN puede ser influenciado y puede ser reprogramado con palabras y frecuencias Sin recortes invasivos, reemplazando genes individuales. Solamente el 10% de nuestro ADN se usa para construir proteínas. Es este subconjunto de ADN que es interesante para los investigadores occidentales y está siendo examinado y categorizado. El otro 90% es considerado “ADN basura“. Sin embargo, los investigadores rusos convencieron que la naturaleza no es tonta, y lingüistas y genetistas se unieron en una aventura para explorar ese 90% deADN basura. Sus resultados, y conclusiones son absolutamente revolucionarios. Según ellos, nuestro ADN no sólo es responsable de la construcción de nuestro cuerpo, en base a un modelo, sino que también sirve como almacenamiento de datos y comunicación. Los lingüistas rusos encontraron que el código genético, sobre todo en el aparentemente inútil 90%, sigue las mismas reglas que todos nuestros idiomas humanos. Con este fin, ellos compararon las reglas de sintaxis (la manera en que se reúnen las palabras para formar frases y oraciones), semántica (el estudio del significado en formas de lenguaje) y las reglas básicas de gramática. Ellos encontraron que los alcalinos de nuestro ADN siguen una gramática regular y poseen reglas como nuestros idiomas. Así que los idiomas humanos no aparecieron por coincidencia, sino que son un reflejo de nuestro ADN inherente. El biofísico y biólogo molecular ruso, Pjotr Garjajev y sus colegas también exploraron la conducta vibratoria del ADN.

Dado que las invocaciones a la selección natural prebiótica presuponen pero no explican el origen de la información específica necesaria para un sistema autorreplicativo medianamente complejo, el diseño inteligente es la mejor explicación del origen de los más de 500 bits de información específica requerida para producir el primer sistema vivo mínimamente complejo. Así, suponiendo un punto de partida no biológico, la aparición de 500 bits o más de información específica indican diseño de manera fiable. La generalización de que la inteligencia es la única causa de información o complejidad especificada, por lo menos, a partir de una fuente no biológica, ha obtenido el apoyo de la investigación sobre el origen de la vida. Durante los últimos cuarenta años, todo modelo naturalista propuesto ha fracasado a la hora de explicar el origen de la información genética específica requerida para construir una célula viviente. Así, mente o inteligencia, o lo que los filósofos llaman “agente causal”, es ahora la única causa conocida capaz de generar grandes cantidades de información a partir de un estado abiótico. Como resultado, la presencia de secuencia específicas ricas en información incluso en los más simples sistemas vivientes implicaría un diseño inteligente.

Recientemente ha sido desarrollado un modelo teórico formal de deducción del diseño para apoyar esta conclusión. En su libro “La inferencia de diseño”, el matemático y probabilista teórico William Dembski señala que los agentes racionales a menudo infieren o detectan la actividad a priori de otras mentes por el tipo de efectos que dejan tras ellos. Por ejemplo, los arqueólogos suponen que agentes racionales produjeron las inscripciones en la piedra de Rosetta; los investigadores de fraude de seguros detectan ciertos “patrones de estafa” que sugieren la manipulación intencional de las circunstancias; los criptógrafos distinguen entre signos aleatorios y aquellos que llevan codificados los mensajes. El trabajo de Dembski muestra que reconocer la actividad de agentes inteligentes constituye un modo común, totalmente racional, de inferencia. Y lo que es más importante, Dembski identifica los criterios que permiten a los observadores humanos reconocer actividad inteligente y distinguir los efectos de tal actividad respecto de los efectos de causas estrictamente materiales. Señala que invariablemente atribuimos a causas inteligentes, diseño-, y no al azar o a leyes físico-químicas, sistemas, secuencias o sucesos que tienen las propiedades conjuntas de “alta complejidad” (o baja probabilidad) y “especificidad”. Estos patrones de inferencia reflejan nuestro conocimiento de la manera en que el mundo funciona. Por ejemplo, dado que la experiencia enseña que los sucesos o sistemas complejos y específicos surgen invariablemente de causas inteligentes, podemos inferir diseño inteligente de sucesos que muestran conjuntamente las propiedades de complejidad y especificidad.

El trabajo de Dembski sugiere un proceso de evaluación comparativa para decidir entre causas naturales e inteligentes basado en las características de probabilidad o “firmas” que dejan tras ellas. De esta manera vemos que la teoría de Dembski, cuando se aplica a la biología molecular, implica que el diseño inteligente jugó un papel en el origen de la información biológica. El cálculo lógico sigue un método que se usa en las ciencias forenses e históricas. En las ciencias de la historia, el conocimiento de las inferencias actuales, potencias causales de varias entidades y procesos permite a los científicos hacer inferencias acerca de las causas posibles en el pasado. Cuando un estudio minucioso de varias causas posibles produce solo una sola causa adecuada para un efecto dado, los científicos forenses o históricos pueden hacer inferencias definitivas acerca del pasado. Efectivamente, ya que la experiencia afirma que la mente o el diseño inteligente son condición y causa necesaria de la información, puede detectarse la acción pasada de una inteligencia a partir de un efecto rico en información, incluso si la causa misma no puede ser directamente observada.

El ordenamiento específico y complejo de las secuencia nucleotídicas del ADN implica la acción pasada de una inteligencia, incluso si tal actividad mental no puede ser directamente observada. Muchos admiten que podemos inferir con justificación la acción de una inteligencia operativa en el pasado, dentro del ámbito de la historia humana, a partir de un artefacto o un suceso rico en información, pero solamente porque ya sabemos que existe la mente humana. Pero aducen que inferir la acción de un agente diseñador que antecede a los humanos no puede justificarse, incluso cuando observamos un efecto rico en información, dado que no sabemos si un agente o agentes inteligentes existieron con anterioridad a los humanos. Sin embargo los científicos del SETI tampoco saben si existe o no una inteligencia extraterrestre. Pero suponen que la presencia de una gran cantidad de información específica, como la secuencia de los 100 primeros números primos, establecería definitivamente su existencia. Efectivamente, SETI busca precisamente establecer la existencia de otras inteligencias en un dominio desconocido. De manera similar, los antropólogos han revisado a menudo sus estimaciones sobre el comienzo de la historia humana o de la civilización porque han descubierto artefactos ricos en información procedentes de épocas que anteceden a sus estimaciones previas. Y, tal como hemos explicado en varios artículos, la presencia extraterrestre en distintas épocas de la historia es bastante evidente.

 

La mayoría de las inferencias de diseño establecen la existencia o la actividad de un agente mental operativo (al que generalmente llamamos Dios) en un tiempo o lugar en el que la presencia de tal agente era previamente desconocido. Por tanto, inferir la actividad de una inteligencia diseñadora en un tiempo anterior al advenimiento de los humanos en la Tierra no tiene un estatus cualitativamente distinto de otras inferencias de diseño que ya se aceptan como reales y producidas por causas naturales; la búsqueda de inteligencia artificial extraterrestre de la NASA (SETI) presupone que cualquier información incluida en las señales electromagnéticas proveniente del espacio exterior indicaría una fuente inteligente. Sin embargo, de momento, los radioastrónomos no han encontrado ninguna información en las señales. Pero los biólogos moleculares han identificado las secuencias ricas en información y los sistemas de las células que sugieren, por la misma lógica, una causa inteligente para esos efectos. Algunos opinan que cualquier argumento sobre el diseño inteligente constituye un argumento desde la ignorancia o el fanatismo religioso. Los objetores acusan a los defensores del diseño de utilizar nuestra ignorancia presente acerca de cualquier causa de información, natural y suficiente, como base única para inferir una causa inteligente de la información presente en la célula. Dado que aún no sabemos como pudo surgir la información biológica, invocamos la noción misteriosa de diseño inteligente. Según este punto de vista, el diseño inteligente funciona no como explicación sino como un sustituto de la ignorancia.

Aunque la inferencia de diseño a partir de la presencia de información en el ADN no significa tener una prueba de certeza deductiva del diseño inteligente, no constituye un argumento surgido de la ignorancia. Los argumentos nacidos de la ignorancia se dan cuando la evidencia en contra de la proposición X es presentada como la única razón para aceptar una proposición Y alternativa. En todo caso, la supuesta ignorancia acerca de cualquier causa natural suficiente es solo parte de la base para inferir diseño. También se sabeque los agentes inteligentes pueden y de hecho producen sistemas ricos en información: tenemos un conocimiento positivo basado en la experiencia de una causa alternativa que es suficiente, a saber, la inteligencia. Por esta razón, la inferencia de diseño no constituye un argumento de ignorancia sino una inferencia para la mejor explicación. Consideramos que el argumento del diseño inteligente es la mejor explicación del origen de la información biológica. Como hemos visto, ningún escenario basado en el azar, en la necesidad, o en una combinación de ambos, puede explicar el origen de la información biológica específica en un contexto prebiótico. Este resultado concuerda con la experiencia: Los procesos naturales no producen estructuras ricas en información a partir puramente de precursores físicos o químicos. Tampoco la materia, tanto si actúa al azar como bajo la fuerza de la necesidad físico-química, se ordena a si misma en secuencias complejas ricas en información.

Sin embargo, no es correcto decir que no sabemos como surge la información. Sabemos por experiencia que los agentes conscientes inteligentes pueden crear secuencias y sistemas informativos. La creación de nueva información está asociada habitualmente con la actividad consciente. Además, la experiencia enseña que cuando grandes cantidades de información o complejidad especificada están presentes en un artefacto o entidad cuya historia es conocida, invariablemente la inteligencia creativa, o el diseño inteligente, ha jugado un papel causal en el origen de esa entidad. Así, cuando encontramos tal información en las biomacromoléculas necesarias para la vida, podemos inferir, basándonos en el conocimiento de las relaciones de causa y efecto, que una causa inteligente operó en el pasado para producir la información o complejidad especificada necesaria para el origen de la vida. Esta inferencia de diseño emplea el mismo método de argumentación y razonamiento que los científicos de la historia utilizan generalmente. En el “Origen de las especies”, Darwin desarrolla su argumento a favor de un ancestro común universal como inferencia para la mejor explicación. Como explicó en una carta a Asa Gray: “Compruebo esta hipótesis [de ascendencia común] comparando con tantas proposiciones generales y muy bien establecidas como puedo encontrar –en distribuciones geográficas, historia geológica, afinidades, etc. Y me parece que, suponiendo que tal hipótesis fuera a explicar tales proposiciones generales, deberíamos, de acuerdo con la manera común de proceder de todas las ciencias, admitirla hasta que otra hipótesis mejor sea encontrada”.

Además, tal y como se ha explicado, el argumento de diseño de la información del ADN se adecua a los cánones empleados en las ciencias de la historia. El principio de uniformidad establece que “el presente es la clave del pasado”. En particular, el principio especifica que nuestro conocimiento de las relaciones actuales de causa y efecto debe gobernar nuestras valoraciones de la plausibilidad de las inferencias que hacemos acerca del pasado causal remoto. Sin embargo, es precisamente ese conocimiento de las relaciones de causa y efecto el que informa la inferencia del diseño inteligente. Ya que nosotros sabemos que los agentes inteligentes producen grandes cantidades de información, y ya que todos los procesos naturales conocidos no lo hacen, podemos inferir diseño como la mejor explicación del origen de la información en la célula. La objeción de que la inferencia de diseño constituye un argumento nacido de la ignorancia se reduce en esencia a replantear el problema de la inducción. Sin embargo podría hacerse la misma objeción contra cualquier ley o explicación científica o contra cualquier inferencia histórica que tenga en cuenta el presente conocimiento, no en el futuro, de las leyes naturales y los poderes causales. Como han señalado Barrow y Tipler, criticar los argumentos de diseño, como hizo Hume, simplemente porque asumen la uniformidad y el carácter normativo de las leyes naturales realiza un profundo corte en “la base racional de cualquier forma de investigación científica”.

Nuestro conocimiento acerca de lo que puede y de lo que no puede producir grandes cantidades de información específica puede tener que ser revisado, pero lo mismo sucede con las leyes de la termodinámica. Las inferencias de diseño pueden demostrarse más adelante incorrectas, como sucede con otras inferencias que implican varias causas naturales. Tal posibilidad no detiene a los científicos a la hora de hacer generalizaciones acerca de poderes causales de varias entidades o de utilizar esas generalizaciones para identificar causas probables o muy plausibles en casos concretos. Las inferencias basadas en la experiencia presente y pasada constituye conocimiento, aunque provisional, pero no ignorancia. Aquellos que objetan contra tales inferencias objetan contra la ciencia, tanto como objetan contra una hipótesis de diseño particular de base científica. Es evidente que algunos rechazan la hipótesis de diseño alegando que no alcanza la categoría de “científica”. Tales críticos afirman un principio fuera de toda evidencia conocido como naturalismo metodológico. El naturalismo metodológico afirma que, por definición, para que una hipótesis, teoría, o explicación sea considerada “científica”, tiene que invocar solo entidades naturalistas o materialistas. De acuerdo con tal definición, los críticos dicen que el diseño inteligente no es válido. Sin embargo, incluso si se da por buena esta definición, no se sigue que ciertas hipótesis no científicas, según las define el naturalismo metodológico, o metafísicas no puedan constituir una mejor explicación, más adecuada causalmente.

Pero cualquiera que sea su clasificación, la hipótesis de diseño constituye una explicación mejor que sus rivales materialistas o naturalistas para el origen de la información biológica específica. Seguramente, la mera clasificación de un argumento como metafísico no lo refuta. Para ser un buscador de la verdad, la cuestión que el investigador del origen de la vida debe plantearse no es “¿qué modelo materialista es el más adecuado?” sino más bien “¿qué provocó la aparición de la vida en la Tierra?”. Claramente, una posible respuesta a esta última cuestión sea esta: “la vida fue diseñada por un agente inteligente que existió antes del advenimiento de los humanos”. La apertura a la hipótesis del diseño parecería necesaria, por tanto, para cualquier biología histórica que busque la verdad, Una biología histórica comprometida a seguir la evidencia dondequiera que esta lleve, no excluirá hipótesis a priori por razones metafísicas. Este enfoque más abierto y más racional sugeriría ahora la teoría del diseño inteligente como la mejor explicación o más adecuada causalmente para el origen de la información necesaria para construir el primer organismo vivo.

Los metales alcalinos, litio, sodio, potasio, rubidio, cesio y francio, son metales blandos de color gris plateado que se pueden cortar con un cuchillo. Presentan densidades muy bajas y son buenos conductores de calor y la electricidad; reaccionan de inmediato con el agua, oxigeno y otras substancias químicas, y nunca se les encuentra como elementos libres (no combinados) en la naturaleza. Los compuestos típicos de los metales alcalinos son solubles en agua y están presentes en el agua de mar y en depósitos salinos. Como estos metales reaccionan rápidamente con el oxígeno, se venden en recipientes al vacío, pero por lo general se almacenan bajo aceite mineral queroseno. En este grupo los más comunes son el sodio y el potasio. Los compuestos de los metales alcalinos son isomorfos, lo mismo que los compuestos salinos del amonio. Este radical presenta grandes analogías con los metales de este grupo. Estos metales, cuyos átomos poseen un solo electrón en la capa externa, son monovalentes. Dada su estructura atómica, ceden fácilmente el electrón de valencia y pasan al estado iónico. Esto explica el carácter electropositivo que poseen, así como otras propiedades. La línea del fondo era: “Los cromosomas vivos funcionan como computadoras solitonicas-hológrafas usando la radiación láser endógena del ADN“. Esto significa que ellos lograron, por ejemplo, modular ciertos patrones de frecuencia hacia un rayo láser y con él influenciaron la frecuencia del ADN, y de ese modo, la propia información genética. Puesto que la estructura básica de pares de ADN-alcalinos y el idioma (como hemos explicado antes) tienen la misma estructura, no es necesario descifrar ningún ADN. ¡Uno puede simplemente usar palabras y frases del idioma humano! Esto, también, fue comprobado experimentalmente.

La sustancia del ADN vivo (en el tejido viviente, no en el in vitro) siempre reaccionará a los rayos láser modulados con el idioma e incluso con ondas de radio, si se usan las frecuencias apropiadas. Esto explica final y científicamente por qué las afirmaciones, el entrenamiento autógeno, la hipnosis y la auto-aceptación pueden tener fuertes efectos en los humanos y sus cuerpos.Es completamente normal y natural para nuestro ADN reaccionar al lenguaje. Mientras los investigadores occidentales recortan genes individuales de los hilos de ADN y los insertan en otra parte, los rusos trabajaron con mucho entusiasmo en dispositivos que pueden influir en el metabolismo celular a través de frecuencias de radio y luz convenientemente moduladas y reparar así los defectos genéticos. El grupo de investigación de Garjajev ha tenido éxito demostrando que, con este método, los cromosomas dañados, por ejemplo, con rayos X, pueden repararse. Ellos hasta han capturado patrones de información de un ADN en particular y lo han transmitido a otro, reprogramando así células hacia otro genoma. De esta manera, por ejemplo, han transformado exitosamente embriones de ranas en embriones de salamandra, simplemente transmitiendo los patrones de información del ADN. Así, la información completa fue transmitida sin ningún efecto secundario o desarmonías encontradas como cuando se recorta o se reintroducen genes sueltos del ADN. Esto representa una increíble y sensacional revolución de transformar el mundo. Todo ello simplemente aplicando vibración y lenguaje en lugar del procedimiento del recorte. Este experimento apunta al inmenso poder de las ondas genéticas, que tienen una mayor influencia en la formación de organismos que los procesos bioquímicos de secuencias alcalinas.

Los maestros esotéricos y espirituales han sabido durante mucho tiempo que nuestro cuerpo es programable a través del idioma, las palabras y el pensamiento. Esto ha sido ahora científicamente comprobado y explicado. Claro que la frecuencia tiene que ser la adecuada. Y esto es por qué no todos tienen éxito por igual o no pueden hacerlo siempre con la misma fuerza. La persona individual debe trabajar en los procesos internos y madurez para poder establecer una comunicación consciente con el ADN. Los investigadores rusos trabajan en un método que no depende de estos factores, pero siempre dará resultado, con tal de que se use la frecuencia correcta. Pero mientras más altamente desarrollada sea la conciencia de un individuo, habrá menos necesidad de cualquier tipo de dispositivo. Uno puede lograr estos resultados por uno mismo y la ciencia finalmente parará de burlarse de estas ideas y confirmará y explicará los resultados. Y no termina aquí. Los científicos rusos también averiguaron que nuestro ADN puede causar patrones perturbadores en el vacío, produciendo de este modo, agujeros de gusano magnetizados. Los agujeros de gusano son equivalentes microscópicos a los llamados puentes de Einstein-Rosen, en la vecindad de agujeros negros (remanentes de estrellas gigantes rojas). Éstas son conexiones de túneles entre áreas completamente diferentes en el universo, a través de los cuales puede trasmitirse información fuera del espacio y tiempo. El ADN atrae estos pedazos de información y los pasa a nuestra conciencia. Este proceso de hipercommunicación es muy eficaz en un estado de relajación. Estrés, preocupaciones o un intelecto hiperactivo previenen la hipercommunicación exitosa o bien la información se distorsiona y se vuelve inútil.

En la naturaleza, la hipercomunicación ha sido aplicada exitosamente durante millones de años. El flujo organizado de vida en los estados de los insectos lo demuestra. El hombre moderno conoce esto a un nivel mucho más sutil, como “intuición“. Pero nosotros, también, podemos recobrar su uso completo. Un ejemplo de la Naturaleza: Cuando una hormiga reina está espacialmente separada de su colonia, la construcción aun continúa fervorosamente y según el plan. Sin embargo, si la reina muere, se detiene todo el trabajo de la colonia. Ninguna hormiga sabe qué hacer. Al parecer, la reina envía losplanes de construccióna distancia, vía conciencia grupal. Ella puede estar tan lejos como quiera, con tal de que esté viva. La hipercommunicación del ser humano se encuentra más a menudo cuando uno, de repente, encuentra acceso a información que está fuera de la base del conocimiento consciente. Tal hipercommunicación es, entonces, experimentada como inspiración o intuición. El compositor italiano Giuseppe Tartini, por ejemplo, soñó una noche que un diablo se sentaba a su lado en la cama tocando el violín. La mañana siguiente Tartini pudo anotar exactamente la pieza de memoria y la llamó la Sonata del Trino del Diablo. Durante años, un enfermero de 42 años soñó con una situación en la que él estaba enganchado a una especie de CD-ROM de conocimiento. Se le transmitió conocimiento comprobable en todos los campos imaginables, lo cual él podía recordar por la mañana. Había tal cantidad de información que parecía que una enciclopedia entera se le había transmitido por la noche. La mayoría de los datos estaban fuera de su base de conocimiento personal y alcanzaba detalles técnicos sobre los que él no sabía absolutamente nada. Cuando ocurre estahipercommunicación, uno puede observar fenómenos especiales en el ADN, así como en el ser humano. Los científicos rusos irradiaron las muestras de ADN con rayos láser. En la pantalla se formó un modelo de onda típica. Cuando ellos quitaron la muestra de ADN, el patrón de la onda no desapareció, permaneció allí.

Muchos experimentos de control demostraron que el patrón todavía llegaba desde la alejada muestra, cuyo campo de energía permanecía. Este efecto se llama ahora efecto ADN fantasma. Se conjetura que la energía desde fuera del espacio y tiempo fluye aún a través de los agujeros de gusano activados después de que el ADN se aleja. El efecto colateral, más frecuentemente encontrado en la hipercomunicación en los seres humanos, son los campos electromagnéticos inexplicables en la cercanía de las personas involucradas. Los dispositivos electrónicos, como reproductores de CD y similares, pueden dejar de funcionar durante horas. Cuando el campo electromagnético se disipa poco a poco, los dispositivos funcionan de nuevo normalmente. Muchos sanadores y psíquicos saben este efecto en su trabajo. Mientras mejor sea la atmósfera y la energía, más frustrante es que el dispositivo magnetofónico deje de funcionar y de grabar exactamente en ese momento. Y el encenderlo y apagarlo después de la sesión aun no restaura la función. Sin embargo, a la mañana siguiente todo regresa a la normalidad. En su libro “Inteligencia de red de computadoras”, Grazyna Gosar y Franz Bludorf explican estas conexiones claramente. Los autores también citan fuentes que asumen que la humanidad en tiempos tempranos había sido, como los animales, muy fuertemente conectada a la conciencia grupal, actuando como grupo social. Sin embargo, para desarrollar y experimentar la individualidad, nosotros, los humanos, tuvimos que olvidarnos casi completamente de la hipercomunicación.

Tal vez sea esto el famosopecado original del Génesis, ya que se dice que en al paraíso había una perfecta comunicación entre el hombre y los animales. Y en muchos contactos OVNI se ha experimentado que los supuestos alienígenas tienen muy desarrollada la hipercomunicación y la conciencia grupal. Ahora que somos bastante estables en nuestra conciencia individual, podríamos crear una nueva forma de conciencia de grupo, en la cual logremos acceso a toda la información vía nuestro ADN, sin ser controlados remotamente sobre qué hacer con esa información. Ahora sabemos que de manera similar a Internet, nuestro ADN puede alimentar su base de datos desde la red, puede acceder a datos de la red y establecer contacto con otros participantes en la red. La curación remota, la telepatía o “el sentir remoto” sobre el estado de parientes etc. puede explicarse de esta manera. Algunos animales también saben, desde lejos, cuando sus dueños planean volver a casa. Eso puede explicarse vía los conceptos de conciencia de grupo e hipercomunicación. Cualquier conciencia colectiva no puede utilizarse con sensibilidad por un periodo de tiempo indefinido sin una individualidad distintiva. De otro modo, revertiríamos hacia un instinto primitivo de manada, fácilmente manipulable. La Hipercomunicación en el nuevo milenio significa algo muy diferente:

Los nombres más utilizados para el Cuerpo Etérico son cuerpo sutil, doble etéreo o cuerpo vital. El nombre de doble etéreo  expresa exactamente la naturaleza y constitución de la parte más sutil del cuerpo físico. El cuerpo etérico está íntimamente relacionado con el cuerpo físico denso, siendo el cuerpo etérico su parte más sutil, pero dentro del Plano físico). Es etéreo porque se compone de materia etérea, y doble por ser el duplicado exacto del cuerpo grosero, su sombra energética. La ciencia física moderna afirma que todo cambio corporal, ya sea en los músculos, en las células o en los nervios, está acompañado por una acción electromagnética. y esto es probablemente la verdad hasta en los cambios químicos que consecuentemente tiene lugar dentro de cualquier organismo. De esto se tiene amplio testimonio, obtenido por cuidadosas observaciones con los galvanómetros más delicados. Donde quiera que ocurra la acción electromagnética, el éter tiene que estar presente, de modo que la presencia de la corriente implica la del éter, que compenetra a todo y a todo envuelve. Ninguna partícula de materia física se halla en contacto con otra, sino que cada una flota en una atmósfera de éter. Aquí encontramos que lo que los hombres científicos occidentales aseguran, como hipótesis necesaria, los Iniciados y Ocultistas afirmaban como una observación directa que puede probarse, pues el éter es de hecho tan visible como un objeto físico, sólo que para percibirlo se necesita una vista diferente de la física.

El cuerpo denso se construye en la matriz  de este cuerpo vital durante la vida prenatal. Este doble etéreo es perfectamente visible a la vista ejercitada, siendo su color de un violáceo gris, grosero o delicado en su textura, según el cuerpo denso sea grosero o fino, energéticamente hablando. Por medio del cuerpo etérico circula la vitalidad a lo largo de los nervios del cuerpo. Estos nervios físicos densos tienen su contraparte etérica llamada conductus nadis, y por ellos circula lo que los orientales llaman prana, que vendría a ser como una energía positiva y activa, vitalizando por su acción el sistema nervioso del cuerpo humano. Por esta razón generalmente en nuestra literatura se la menciona al cuerpo etérico como el “vehículo del prana“. También en el cuerpo etérico encontramos numerosos chakras, que son núcleos energéticos, que pueden darnos poderes superiores. La contraparte física de estos chakras son las glándulas físicas del sistema endocrino. Para los crarividentes que pueden ver el cuerpo etérico, les resulta sencillo diagnosticar las posibles perturbaciones de salud que pueda tener, o pudiera tener, el observado, ya que por alguna razón a este cuerpo también se le denomina el cuerpo de salud. En la mayoría de los casos las enfermedades van descendiendo de cuerpo en cuerpo hasta que al final se manifiestan en el cuerpo físico denso. Por esta razón es tan importante el reconocimiento científico de este dato, pudiendo anticiparse a la enfermedad, reconocida anticipadamente en sus cuerpos superiores. El Gran Médico y Ocultista Paracelso  decía que las enfermedades habían de ser curadas en los tres cuerpos.

Los experimentos que se llevaban a cabo en instalaciones como el Instituto de Ciencias Noéticas (IONS) de California o el laboratorio de Investigación de Anomalías en Ingeniería de Princeton (PEAR) habían demostrado categóricamente que el pensamiento humano, debidamente canalizado, tenía la capacidad de afectar y modificar la masa física. Sus experimentos no eran trucos de salón «dobla-cucharas», sino investigaciones altamente controladas, que obtenían, todas, el mismo resultado extraordinario: nuestros pensamientos interactuaban con el mundo físico, lo supiéramos o no, y efectuaban cambios a todos los niveles, incluido el mundo subatómico. Dicho en otras palabras: «La mente actuaba sobre la materia». En 2001, en las horas que siguieron a los dramáticos atentados del 11 de septiembre, el campo de la ciencia noética dio un gran salto adelante. Cuatro científicos descubrieron que cuando el dolor y el miedo ante esa tragedia unieron al mundo en el duelo, los resultados de treinta y siete generadores de eventos aleatorios repartidos por todo el mundo, de repente se volvieron significativamente menos aleatorios.

Por alguna razón, la unicidad de esa experiencia compartida, la coalescencia de millones de mentes, había afectado la aleatoriedad de esas máquinas, organizando sus resultados y obteniendo orden del caos. Como aclaración debemos decir que la coalescencia es la posibilidad de dos o más materiales de unirse en un único cuerpo. Este sorprendente descubrimiento tenía paralelismos con la antigua creencia espiritual en una «conciencia cósmica»; una vasta coalescencia de intención humana capaz de interactuar con la materia física. Recientemente, estudios sobre la meditación y la oración habían obtenido resultados similares en los generadores de eventos aleatorios, avivando la afirmación de que la «conciencia humana», tal y como la escritora noética Lynne McTaggart la describía, era una sustancia exterior a los confines del cuerpo, una energía altamente organizada capaz de modificar el mundo físico.

A este respecto debemos decir que hay considerables evidencias para sugerir que existe una plantilla de energía holográfica asociada con un cuerpo físico. Este cuerpo etéreo es un cuerpo que se asemeja mucho al cuerpo físico sobre el cual está sobrepuesto. El cuerpo etéreo también acarrea información espacial de cómo se ha de desarrollar el feto en el útero y también información estructural para crecimiento y reparación del organismo adulto. Esta estructura energética funciona junto con los mecanismos genéticos celulares. El cuerpo físico está conectado a y es dependiente del cuerpo etéreo para la orientación celular – el cuerpo físico no puede ser mantenido sin este. Si el campo etéreo se distorsiona, pronto le seguirá la enfermedad física. Muchas enfermedades tienen su origen en distorsiones del campo etéreo que lo apoya. Este cuerpo etéreo está compuesto de material, pero es de una frecuencia y densidad diferente que la materia que compone el cuerpo físico. No está completamente separado del sistema físico con el cual interactúa. Hay canales específicos de intercambio de energía los cuales permiten que el flujo de información se mueva de un sistema al otro. Estos canales han sido discutidos en la literatura oriental. La antigua teoría china considera que los puntos de la acupuntura en el cuerpo humano son puntos a lo largo de un sistema meridiano, no visible, que corre en lo profundo de los tejidos del cuerpo. A través de esos meridianos se pasa la información codificada. Ha habido una serie de estudios de la naturaleza anatómica del sistema meridiano en animales, que se llevó a cabo en Corea durante los años sesenta, por un equipo de investigadores, encabezado por el Profesor Kin B.Han. Los estudios histológicos de Kim del sistema tubular meridiano mostraban que parecía estar dividido en un sistema superficial y un sistema profundo. El sistema profundo está subdividido en varios otros subsistemas. El primero de estos sistemas meridianos profundos fue llamado el Sistema de Ducto Interno.

Estos túbulos fueron encontrados flotando libremente dentro de los vasos vasculares y linfáticos, penetrando las paredes de los vasos en los puntos de entrada y salida. Se encontró que los fluidos dentro de estos ductos internos viajaban en la misma dirección que el flujo en el vaso en el que fueron descubiertos. En ciertas circunstancias, los fluidos conductuales fueron observados que fluyen en dirección opuesta. El hecho de que estos conductos penetren y dejen las paredes de los vasos indican que la formación de estos conductos es diferente (y quizás más temprana en el tiempo) que el origen de los sistemas vasculares y linfáticos. Los meridianos pudieran actuar como guías espaciales para el crecimiento y desarrollo de los sistemas vascular y linfáticos. Al desarrollarse los vasos, ellos crecen alrededor de los meridianos. Una segunda serie de túbulos fue caracterizada y llamada Sistema Intra-Externa de Conducto. Estos conductos se encuentran a lo largo de la superficie de los órganos internos y parecen formar una red que es completamente independiente de los sistemas vascular, linfático y nervioso. Una tercera serie, conocida como el Sistema Externo del Conducto, funciona a lo largo de la superficie externa de las paredes de los vasos sanguíneo y linfático. Estos conductos también son encontrados en capas de la piel y son conocidos allí como al Sistema de Conducto Superficial. Es este último sistema superficial el que es más familiar para los acupunturistas clásicos.

La cuarta serie de túbulos, conocida como el Sistema de Conducto Neural, está distribuida en el sistema nervioso central y periférico. Se encontró que todos los ductos están interconectados (desde los sistemas superficiales hasta los profundos), de modo que la continuidad del sistema entero se mantiene. Los varios sistemas conductuales están entrelazados por medio de la conexión a las terminales ductuales de los diferentes sistemas. Kim encontró que las terminales ductuales alcanzan el núcleo de las células del tejido. También, especiadas a intervalos a lo largo de estos meridianos, Kin encontró unas pequeños corpúsculos especiales. Estos corpúsculos en el Sistema Superficial Ductual parecen estar en correspondencia con los clásicos puntos de acupuntura y los meridianos del cuerpo. El líquido extraído de esos túbulos reveló altas concentraciones de ADN, RNA, aminoácidos, ácido hialurónico, dieciséis tipos de nucleótidos libres, adrenalina, cortico-esteroides, estrógeno y otras sustancias hormonales en niveles muy diferentes de aquellos ordinariamente encontrados en el torrente sanguíneo. Parece que hay una relación importante entre el sistema meridiano de acupuntura y la regulación endocrina del cuerpo físico. Durante los experimentos hemos visto que cuando los meridianos se separan, tiene lugar una seria degeneración vascular. También hubo un cambio en el tiempo reflejo, el cual fue prolongado más del 500 por ciento. Los meridianos proporcionan un flujo especializado nutritivo a los órganos del cuerpo. Kim encontró que los conductos meridianos, en algunas especies, se forman dentro de las primeras 15 horas de la concepción. Esto sugeriría que el funcionamiento de los sistemas meridianos ejercen una influencia en la migración y orientación espacial de los órganos internos. Dado que los meridianos se conectan con el centro de control genético de cada célula, los meridianos también juegan un papel importante tanto en la réplica como en la diferenciación de todas las células del cuerpo.

El doctor Harold Burr llevó a cabo experimentos trazando los campos eléctricos alrededor de los embriones en desarrollo. A través de su investigación, descubrió un eje eléctrico desarrollado en el óvulo no-fertilizado, que se corresponde con la futura orientación del cerebro y del sistema nervioso central en el adulto. La creación de tales ejes eléctricos forma una onda guía para el campo energético direccional que proporciona la orientación espacial a las células en el embrión en desarrollo. También fue descubierto que el contorno del campo eléctrico de los embriones seguía la forma del adulto. Parecería, de la investigación de estos y otros científicos, que el sistema de meridianos forma una interfase entre los cuerpos etéreo y físico. Es el primer enlace físico entre ambos. Investigadores electrográficos han encontrado que cambios en los puntos de acupuntura pudieran preceder a cambios en la enfermedad física en el cuerpo, en horas, días e incluso semanas. Según el hinduismo y algunas culturas de Asia, los chakras son siete centros de energía inmensurable (no medible de ninguna manera) situados en el cuerpo humano. El término deriva de la palabra sánscrita cakraṃ, que significa ‘círculo, disco, rueda’. Esl término cakraṃ a su vez deriva del idioma protoindoeuropeo, de la que se encuentran en griego, latín y germánico reflejos con el significado de ‘círculo‘ o ‘rueda‘. El griego antiguo kyklós el latín circus (/kírkus/) y círculus (/kírkulus/) y esta palabra latina dio en español «círculo» y del griego se tomó la palabra ciclo.

Según el Sanskrit-English Dictionary del británico Monier Monier-Williams (1819-1899), los chakras no son siete sino seis: mula-adhará (‘sostén de la raíz’), la zona entre el ano y los genitales; sua adhisthana (‘su-propio lugar-de-estar’), la región umbilical; maní-pura (‘joya-ciudad’), la punta del estómago o epigastrio; an-ajata (‘no-herido’ o ‘no-golpeado’), la raíz de la nariz; vi-shudha (‘muy puro’), el hueco entre los senos frontales (dentro de la nariz); agña-akhia (‘conocer por el entendimiento’), el bregma (unión de las suturas coronal y sagital, en el cráneo). En esos huecos se supone que existen varias facultades y divinidades. En dos antiguos Upanishad hinduistas, el Yoga-kundalini-upanishad (siglo II d. C.) y el Yoga-tattua-upanishad (siglo XV d. C.),  se menciona fugazmente a los chakras. También en la creencia vashraiana del budismo tibetano (aproximadamente de la misma época) también se los menciona. Con otros nombres, hay otros centros de energía corporal en otras tradiciones, incluyendo la medicina china, la cábala judía y el sufismo islámico. A fines del siglo XIX, la teosofía —en su acercamiento al hinduismo— mostró un creciente interés por los chakras. Hay una extensa literatura acerca de estos temas, sin ningún fundamento científico. En la creencia teosófica tántrica tiene importancia un libro muy detallado, escrito por Arthur Avalon (nombre artístico del británico John Woodroffe), titulado The Serpent Power (El poder de la serpiente), que dice ser la traducción de dos textos sánscritos desconocidos: el Sat-chakra-nirupana (‘apariencia de los seis chakras’) y el Padaka-panchaka. Pero Woodroffe nunca presentó pruebas de la existencia de esos textos en sánscrito.

A fines del siglo XIX, Woodroffe suponía que los chakras se correspondían en gran medida con los plexos nerviosos. Otros han supuesto una relación con algunas glándulas endocrinas, por lo que atribuyen a la ejercitación de los chakras la generación de algunas hormonas. Muchos creen en la existencia real (aunque «espiritual») de estos elementos. Mircea Eliade le llama «fisiología sutil». Otros opinan que los chakras son meras alegorías para practicar una especie de auto hipnosis yóguica. Estas ideas fueron desarrolladas por el teósofo  C. W. Leadbeater en su libro Los chakras, que se refiere a sus propias reflexiones sobre este tema. Después, muchos escritores contemporáneos han escrito acerca de los chakras con grandes detalles, incluyendo su apariencia y sus variadas funciones. Los chakras se encuentran en los cuerpos sutiles del ser humano, llamados kama-rupa (‘forma del deseo’) o linga sharira (‘cuerpo simbólico’). En la India se creía que el aire aspirado (prana) recorría el cuerpo, dándole fuerza. La función de los chakras era la de recibir, acumular y distribuir este aire. En Occidente no se considera que el prana sea aire sino una forma de energía invisible e inmensurable. Los chakras se describen alineados desde la base de la columna vertebral, o, más exactamente en un nadi central a lo largo del raquis y hasta el vértex, llamada abadhuti. En el chakra muladhara (en el ano) yacería dormida la serpiente Kundalinī (invisible e inmensurable). El propósito del yoga tántrico es elevar esta serpiente invisible a través del canal central pasando por los chakras, hasta lograr que se una con Brahman (el dios abstracto) en el chakra superior.

En creencias esotéricas occidentales contemporáneas se considera que hay un séptimo chakra, el sajasra-ara (mil-rayos [de una rueda]’), con la forma de una flor de loto invertida, que se encuentra en la cabeza. Éste,  por ser el último, se considera a veces el más importante o a veces el menos importante.  A cada chakra se le asignaría un color. Son visualizados como flores de loto con distinta cantidad de pétalos en cada chakra. Cada uno de estos centros se asemejaría a una flor abierta y poseería ciertos colores. Asignar los siete colores de la luz visible a los siete chakras, y en el mismo orden en el que aparecen en el espectro (rojo para el primer chakra, naranja para el segundo, amarillo para el tercero, etc.) es una mera conjetura occidental que no tiene base alguna en la tradición yóguica o tántrica, ni en la experiencia de los yoguis, ni en las representaciones pictóricas tradicionales de Oriente. El sajasra-ara es el chakra del sentido, el chakra maestro que controla a los demás. Simbolizado por un loto con mil pétalos, se localiza —completamente invisible— encima de la cabeza, fuera del cuerpo. Se relaciona con la glándula pineal. El agñá chakra se relaciona con la glándula hipófisis. Agñá es el chakra del tiempo, la percepción y luz. Simbolizado por un loto con dos pétalos. También llamado “tercer ojo“.

El vishuddha chakra se relaciona con la comunicación y el crecimiento; siendo el crecimiento una forma de expresión. Simbolizado por un loto con dieciséis pétalos. Cuando el practicante (yogui) envía la energía kundalini a este chakra, desarrolla siddhis (poderes extrasensoriales). Los occidentales creen que este chakra está relacionado con la tiroides, una glándula en la garganta que produce distintas hormonas responsables del crecimiento y el desarrollo. El An-ajata chakra se relaciona con la emoción, la compasión, el amor, el equilibrio y el bienestar. Simbolizado por un loto de doce pétalos. El manipura chakra se encuentra en el plexo solar, su elemento es el fuego, fortalece nuestra voluntad y fuerza. Es donde con fuerza controlamos nuestras grandes emociones y a kundalini, para ser depositada en el chakra del amor; se relaciona con la digestión. Simbolizado por un loto de diez pétalos. El suadhisthana chakra se relaciona con la sexualidad y la creatividad. Simbolizado por un loto de seis pétalos. Se relacionaría con los testículos. Según los occidentales también se relacionaría con los ovarios de la mujer. El muladhará chakra (‘sostén de la raíz’), se representa con un loto de 4 pétalos y se encuentra en la zona cerca del pubis.

Desde un punto de vista fisiológico, los Chakras parecen estar involucrados con el flujo de altas energías, mediante específicos y sutiles canales de energía, hacia la estructura celular del cuerpo. A cierto nivel, parecen funcionar como transformadores de energía, encaminando la energía. Esta energía, a su vez, es transformada en cambios celulares hormonales y fisiológicos dentro del cuerpo. Allí parece haber por lo menos siete chakras principales asociados con el cuerpo físico. Anatómicamente, cada chakra principal está asociado con un importante plexo nervioso y una glándula endocrina principal. También hay chakras menores implicados. Hay dos en las palmas de las manos, dos en las plantas de los pies y otro en el cerebro, asociado con partes de la médula. Cada uno de los siente chakras principales está también asociado con un tipo de funcionamiento de la psique. El aina o chakra de la frente está asociado con la clarividencia. Subjetivamente, es como si se abre una ventana en la oscuridad delante de uno (con los ojos cerrados). En esta ventana, que es brillante, se pueden ver cosas.

Los chakras primarios se originan en el nivel del cuerpo etéreo. Los chakras están, a su vez, conectados uno con el otro y con porciones de la estructura física-celular por medio de finos y sutiles canales, conocidos como Nadis. Los Nadis son diferentes de los meridianos, los cuales realmente tienen una contraparte física en los sistemas conductores. Los Nadis representan una extensa red de energías, como fluidos, paralelas a los nervios corporales. Varias fuentes han descrito hasta 72.000 nadis o canales etéreos de energía en la sutil anatomía del cuerpo. Estos canales están entretejidos con el sistema nervioso físico. La disfunción en el nivel de los chakras y los Nadis puede ser asociado con cambios patológicos en el sistema nervioso. El Dr. Hiroshi Motoyama, en Japón, ha presentado sus hallazgos que confirman la presencia del sistema de chakras en los seres humanos. Su trabajo está descrito en “Ciencia y Evolución de la Conciencia: Chakras, Ki, y Psi”. Motoyama encontró que ciertos individuos podían conscientemente proyectar energía a través de sus chakras.

Itzhak Bentov, un investigador de cambios psicológicos asociados con la meditación, ha confirmado los hallazgos de Motoyama respecto a la emisión de energía electrostática desde los chakras. El Dr. Valerie Hunt, de UCLA, usó equipo de medición más convencional en un estudio de los chakras y el campo de energía humano. Hunt encontró oscilaciones regulares, de alta frecuencia y ondas senoidales viniendo desde esos puntos. La frecuencia normal de las ondas cerebrales es entre 0 y 100 cps (ciclos por segundo), con la mayor parte de la información ocurriendo entre 0 y 30 cps. En comparación, la frecuencia muscular sube hasta aproximadamente 225 cps y el corazón va hasta cerca de 250 cps. Las lecturas de los chakras estaban en una banda entre 100 y 1600 cps, mucho más alta de lo que tradicionalmente irradia el cuerpo humano. Cada color del aura humana está asociado con un diferente patrón de onda, y estos patrones de onda fueron grabados por el Dr. Hunt en los puntos de los chakras. Cuando los colores, tales como “luz blanca” fueron vistos en el campo del aura, la señal de frecuencia medida era de más de 1000 cps. Hunt plantea la hipótesis que este alto nivel de frecuencia es realmente un subarmónico de una señal de frecuencia original, la cual está en el rango de muchos miles de ciclos por segundo: un subarmónico de la energía sutil original del chakra.

Astral, o Cuerpo Astral, cuerpo etéreo, doble astral, cuerpo lunar, sombra o contra parte etérea del hombre o del animal. También llamado linga-zarira (sharira o sarira), palabra sánscrita que significa cuerpo, refiriéndose al símbolo aéreo del cuerpo, quinto principio de la Constitución septenaria del Hombre. Mundo astral o plano astral es el plano inmediatamente superior al físico, más sutil, dúctil y plástico, y al cual interpenetra. Es el asiento de la psique humana, instintos, emociones, pasiones y sentimientos. Puede afectar por somatización los vehículos físico y energético o vital (Prana). En la antigua civilización egipcia es el Ka o doble. Es el llamado eidolon por los griegos antiguos, confuso concepto entre cuerpo vital (Prana) y doble del cuerpo de carne, con una forma análoga a éste. También conocido como Doppelgänger en alemán. En Alquimia, se relaciona con el elemento Aire. Hemos visto algunos aspectos científicos y esotéricos del cuerpo físico, en su doble vertiente: Visible e Invisible. Y comprendemos ya cómo el hombre, en su conciencia en estado de “vigilia“, viviendo en el mundo físico, sólo puede demostrar aquella parte de sus conocimientos  y poderes que le es posible expresar por medio de un cuerpo físico y sus limitaciones. Conforme sea la perfección o imperfección de su desarrollo, así será la perfección o imperfección de su expresión en el plano físico. Del mismo modo, cuando el Hombre funciona sin su cuerpo físico en otra región del Universo, por ejemplo en el Plano Astral o mundo astral, sólo puede expresar en él la parte de sus conocimientos y facultades desarrolladas, aquella parte de sí mismo que pueda responder a la sensibilidad superior. En una palabra, depende de la evolución adquirida del Cuerpo Astral, así será su reflejo en el Hombre Espiritual.

El Plano Astral es una región determinada que rodea y compenetra al mundo físico, pero que es imperceptible a la observación ordinaria, por estar constituido por una clase más sutil de materia. Todos los átomos físicos tienen su envoltura astral, como una matriz del plano físico. Si imaginamos el mundo físico desapareciendo de la existencia sin que tenga lugar ningún otro cambio, tendríamos todavía una copia perfecta del mismo en la materia astral. Y si pensamos, además, que todos estamos dotados de facultades astrales activas, el hombre permanecería en un principio inconsciente de la diferencia entre la vida y lo que normalmente consideramos la muerte, porque pasaríamos de un cuerpo a otro más sutil sin pérdida de conciencia. Así como en el cuerpo etérico circulaba el principio prana (energía vital), en el cuerpo astral actúa el principio kama (deseo), este principio es llamado a veces como el Alma Animal del hombre, y comprende el conjunto de apetitos, pasiones, emociones y deseos más o menos inferiores, o más o menos elevados que puede expresar o sentir el hombre durante su vida.  La capacidad de poder sentir emociones la tenemos gracias a poseer un cuerpo astral. La Psicología Occidental clasifica a este aspecto como instintos, sensaciones, sentimientos y emociones. Y son considerados como una subdivisión del pensamiento. Los sentimientos pueden ser definidos como nuestra naturaleza pasional y emocional.

Todas las necesidades animales están contenidas en el deseo, así como las pasiones, tales como el amor (en su sentido inferior), el odio, la envidia y los celos. También está el deseo por la existencia sensual y por los goces materiales. Este principio “kamasico” es el más poderoso de nuestras vidas, de nuestra naturaleza inferior, es el que nos une vigorosamente a la vida terrestre y sus apegos y apetitos. Todos reconocemos que el hombre siente y que el sentimiento o las emociones forman parte de nuestra vida diaria. Unos sentirán más, y otros con menor intensidad, pero sin duda las emociones juegan un papel decisivo en cualquiera de nuestras actividades y relaciones cotidianas. Por lo tanto sería útil, para el estudio integral del hombre, el conocer con profundidad todo lo relativo al origen, funcionamiento y propósito de la naturaleza emocional. El hombre siente, luego las emociones existen, pero ¿Dónde se manifiestan? Todos estamos acostumbrados a tener una gran cantidad de emociones diferentes, no sólo en cantidad sino también en calidad. Por ejemplo: la ira, la gula o la sexualidad, la envidia,.. Pero también en el hombre se dan las emociones más elevadas y los sentimientos más nobles que se puedan imaginar, como: la alegría, la sinceridad, la bondad, el amor más desinteresado y espiritual o la devoción mística. Vemos pues la variedad de emociones que el hombre puede manifestar, siendo unas más materiales, y otras más elevadas y espirituales. Pero todas ellas tienen algo en común, y es que tienen su raíz en lo que los esotéricos llaman cuerpo emocional o astral.

Las emociones no se pueden ver. Sin embargo para el vidente entrenado sí son visibles. Y las ve como vibran en el cuerpo astral del hombre, unas emociones de colores más suaves y otros más turbios, dependiendo de qué tipo de emociones esté expresando en ese momento. Las emociones son una realidad indiscutible, y como manifestaciones que son, necesitan necesariamente un lugar donde manifestarse. Ese lugar es denominado cuerpo emocional, astral o de deseos del Hombre. Durante la vida del hombre, su cuerpo astral no tiene la misma forma que sus cuerpos denso y vital. Después de la muerte es cuando asume esa forma, la que mantuvo en vida, mientras que durante la vida tiene la apariencia de un ovoide luminosos, que en las horas de vigilia rodea completamente el cuerpo físico. Se extiende de doce a dieciséis pulgadas más allá del cuerpo denso. En este cuerpo astral existe cierto número de centros sensoriales. Pero en la gran mayoría de los hombres sólo están latentes y no desarrollados, y el desarrollo de estos centros astrales le proporcionaría una visión más amplia del mundo que le rodea, tanto en los planos físicos como astrales o invisibles. El cuerpo astral está formado de los siete estados de la materia astral, y puede contener o estar construido de materiales más groseros o más sutiles sacados de cada uno de aquellos estados.

Es fácil describir a un hombre en un cuerpo astral bien formado; podemos imaginarlo abandonando el cuerpo físico y apareciendo en uno más sutil, una copia luminosa de aquél, visible en su propia semejanza para el clarividente, a pesar de que es invisible a la vista ordinaria. Una persona no desarrollada presenta en su cuerpo astral una apariencia incipiente. Sus contornos son indefinidos, sus materiales constitutivos son toscos y mal coordinados, y si se le saca del cuerpo físico, sería solamente una mera nube flotante e informe, que es impropia para obrar como vehículo independiente. Es más bien un fragmento de materia astral que un cuerpo astral organizado, una masa de protoplasma astral. Un cuerpo astral bien formado significa que el hombre ha alcanzado un nivel verdaderamente elevado de cultura intelectual o desarrollo espiritual, de modo que la apariencia del cuerpo astral implica el progreso realizado por su dueño, por lo definido de los contornos, por la luminosidad  de sus componentes y por lo perfecto de su organización. Puede juzgarse del estado de evolución alcanzado por el Alma que lo usa. El cuerpo astral es sensible a las impresiones del pensamiento. Esto es cierto, pues la materia astral responde más rápidamente que la física a todos los impulsos del mundo mental. Conociendo este dato podemos deducir, que una correcta forma de pensar  puede desarrollar un cuerpo astral lo suficientemente puro como para que en él puede actuar el ego o la conciencia más plenamente.

El cuerpo astral del hombre responde mediante vibraciones a todos los pensamientos, ya vengan de afuera de las mentes de otros hombres, o de adentro de la mente de su dueño. Los pensamientos, la capacidad de imaginar, la memoria, la posibilidad de visualizar en nuestras mentes figuras, como si realmente tuviéramos un ojo y una pantalla interna capaz de “ver” en la oscuridad, dentro de nuestro cerebro. El razonamiento, la analítica, la reflexión abstracta, incluidos el poder de hablar y coordinar, todo ello y muchas cosas más que todavía no hemos alcanzado a comprender, son el resultado y la posibilidad que nos confiere el tener un cuerpo mental. El cuerpo astral está compuesto de materia astral, la cual es una sustancia sutil de más altas frecuencias que la materia etérea. El conocimiento acerca de esta parte de la anatomía sutil humana ha sido enseñado desde las más tempranas dinastías egipcias. El cuerpo astral es otro componente del cuerpo multidimensional total, que está colocado sobre el cuerpo físico. Porque la materia astral existe en una banda de frecuencia que está muy por encima de la materia etérea y física, pero coexiste y ocupa el mismo espacio que los otros dos planos. Según fuentes esotéricas, el cuerpo astral, así como el cuerpo etéreo, también tienen siete chakras principales. Al igual que los chakras etéreos, son transformadores de energía. Puesto que el cuerpo astral está implicado con la expresión emocional, los chakras astrales proporcionan una conexión de energía sutil por la que el estado emocional de una persona puede perturbar o realzar la salud física.

Otro nombre para el cuerpo astral ha sido el cuerpo del deseo o cuerpo emocional. El miedo es una de las energías astrales dominantes. El grado en que las personas son afectadas por estos deseos y miedos es gobernado por la extensión y naturaleza de la expresión de la personalidad de uno sobre esta frecuencia. Los médicos consideran la expresión emocional humana como una característica de la actividad neuronal del sistema límbico dentro del cerebro. El sistema límbico es solo un sistema subsidiario a otros sistemas de más alta energía. Al contrario del cuerpo etéreo, que apoya y da energía al cuerpo físico, el cuerpo astral también funciona como vehículo de la conciencia que puede existir separada, y sin embargo conectada, con el cuerpo físico. La conciencia móvil del individuo puede interactuar con el ambiente por medio del cuerpo astral, mientras que el cuerpo físico está inactivo. Los esfuerzos de investigación han establecido la presencia de la proyección astral de la conciencia. De hecho, algunas instalaciones subterráneas secretas tienen sistemas de seguridad que se extienden hacia el astral para detectar intrusión. Algunos de los sistemas de seguridad en los Sitios de Pruebas en Nevada y en Dulce tienen esta característica. La Base Dulce es un misterioso y ultrasecreto complejo subterráneo en USA, que se dice es un laboratorio genético. Parte de su investigación parece que está relacionada con los Efectos Generales de Radiación (Mutaciones y Genética Humana). Su investigación también incluye otras “especies inteligentes” o formas de Vida Biológica Alienígena.

Los experimentos llevados a cabo en el Instituto Stanford de Investigacón (Stanford Research Institute) por los físicos Targ y Puthoff,en 1974, obtuvieron una copia o repetición de la onda senoidal de frecuencia en un magnetómetro, durante la proyección de la conciencia. La evidencia de este y otros experimentos implican que el cuerpo astral puede crear disturbios electromagnéticos en energías de una octava armónica más baja, la cual puede ser medida por un equipo electrónico sensitivo. El dominio astral tiene ciertas propiedades únicas, una de las cuales es que los pensamientos astrales cargados emocionalmente tienen vida propia. Ellos existen como campos de energía distintos o formas de pensamiento con formas, colores y características únicas. Los investigadores piensan que si los humanos con plena individualidad recobraran laconciencia de grupo, tendrían un poder de crear similar al de los dioses, ¡alterar y formar cosas en la Tierra! Y la humanidad está acercándose colectivamente a una conciencia de grupo de un nuevo tipo. El cincuenta por ciento de los niños tendrán problemas en cuanto vayan a la escuela. El sistema amontona a todos juntos y demanda que se ajusten al sistema. Pero la individualidad de los niños de hoy es tan fuerte que ellos rechazarán este ajuste, gestionando sus idiosincrasias de las maneras más diversas. Al mismo tiempo, más y más niños nacen con clarividencia. Para verlo puede consultarse el libro “los Niños Índigo de China”, de Paul Dong.

Algo en esos niños está esforzándose cada vez más hacia una conciencia de grupo de nuevo tipo. Y ya no podrá ser suprimida. Como regla, el tiempo meteorológico, por ejemplo, es bastante difícil de influenciar por un solo individuo. Pero puede influenciarse por una conciencia de grupo (nada nuevo para algunas tribus que hacen sus rituales de bailes para que llueva). El tiempo es influenciado fuertemente por las frecuencias de resonancia de la Tierra, llamadas frecuencias de Schumann (ver artículo “¿Por qué tenemos la sensación de que el tiempo cada vez pasa más rápido?”). Pero esas mismas frecuencias también son producidas en nuestros cerebros, y cuando muchas personas sincronizan su pensamiento, o ciertos individuos (los maestros espirituales, por ejemplo), enfocan sus pensamientos en un modo parecido al láser, entonces, científicamente hablando, no es sorprendente que esto pueda influir en el tiempo meteorológico. Investigadores de la conciencia de grupo han formulado la sorprendente teoría de las Civilizaciones de Tipo I. Una humanidad que desarrollase una conciencia de grupo del nuevo tipo no tendría problemas medioambientales ni escasez de energía. Y si utilizase su poder mental como civilización unificada, tendría control de las energías de su planeta. ¡Y eso incluiría las catástrofes naturales! Un teórico Tipo de Civilización II incluso podría controlar todas las energías de su galaxia. Siempre que muchas personas enfoquen su atención o conciencia en algo común, como la Navidad, un campeonato mundial de fútbol o un concierto de los Beatles, ciertos generadores de números al azar de computadoras comienzan a entregar números en orden en vez de al azar. ¡Una conciencia de grupo organizada crea orden! Cuando un gran número de personas enfoquen su atención o conciencia en algo común, los potenciales de violencia también se disuelven. Parece como si aquí, también, se crea un tipo de conciencia humanitaria de toda la humanidad.

El ADN es, al parecer, también un superconductor orgánico que puede funcionar a la temperatura normal del cuerpo. Los superconductores artificiales requieren temperaturas sumamente bajas, de entre -200 y -140°C para funcionar. Como recientemente hemos descubierto, todos los superconductors pueden guardar la luz y la información. Ésta es una explicación extensa de cómo el ADN puede guardar información. Hay otro fenómeno vinculado al ADN y a los agujeros de gusano. Normalmente, estos pequeñísimos agujeros de gusano son muy inestables y sólo se mantienen durante pequeños fragmentos de segundos. Bajo ciertas condiciones, los agujeros de gusano estables pueden organizarse a sí mismos, y formar dominios distintivos de vacío en que, por ejemplo, la gravedad puede transformarse en electricidad. Los dominios de vacío (Vacuum domains) son bolas radiantes de gas ionizado que contienen considerables cantidades de energía. Hay regiones en Rusia en dónde esas bolas radiantes aparecen muy a menudo. Siguiendo la confusión resultante de estas visiones, los rusos comenzaron intensos programas de investigación que los llevaron finalmente a algunos de los descubrimientos mencionados anteriormente. Hay gente que conoce los dominios de vacío como pelotas brillantes en el cielo. Las miran atentamente preguntándose qué podría ser. Uno puede pensar que son OVNIs y que quiere que vuelen formado un triángulo. Y de repente, las ligeras bolas se mueven formando un triángulo. O se disparan por el cielo como pelotas de hockey. Pueden acelerar desde cero hasta velocidades increíbles y luego deslizarse suavemente por el cielo. Uno se queda asombrado y piensa que en realidad son OVNIs.

Ahora los rusos han encontrado en las regiones dónde aparecen a menudo los dominios de vacío que a veces vuelan como pelotas de luz desde el suelo hasta arriba, hacia el cielo, y que estas pelotas pueden ser dirigidas con el pensamiento. Se ha averiguado que estosdominios de vacío emiten ondas de baja frecuencia como las que se producen también en nuestros cerebros. Debido a esta similitud de ondas, ellas pueden reaccionar a nuestros pensamientos. No es una buena idea correr agitadamente hacia una que esté a nivel del suelo, ya que estas bolas de luz pueden contener inmensas energías y son capaces de mutar nuestros genes. Debe decirse que pueden hacerlo, no necesariamente tienen que hacerlo siempre… Algunos maestros espirituales también producen esas bolas visibles o columnas de luz durante fases de meditación profunda, produciendo sentimientos agradables y sin causar daño alguno. Al parecer esto también depende de alguna orden interna o de la calidad y procedencia del dominio del vacío. Hay algunos maestros espirituales a los que, cuando uno intenta tomar una fotografía mientras están sentados hablando o meditando enhipercomunicación, uno consigue una fotografía de una nube blanca. En algunos proyectos de curación, tales efectos de luz también aparecen en fotografías.

Estos fenómenos tienen que ver con la gravedad y fuerzas de anti-gravedad, así como con agujeros de gusano más estables e hipercomunicación, perocon energías de fuera de nuestro tiempo y estructura de espacio. Generaciones antiguas que entraron en contacto con tales experiencias de hipercomunicación y con dominios de vacío visibles se convencieron que un ángel se había aparecido ante ellos. No podemos estar demasiado seguros a qué formas de conciencia podríamos tener acceso usando la hipercomunicación. El hecho que no haya actualmente pruebas científicas de su existencia real, (las personas que han tenido tales experiencias no todos sufren de alucinaciones) no significa que no haya algún fondo metafísico en ello. Simplemente hemos hecho otro paso agigantado hacia el entendimiento de nuestra realidad. La ciencia oficial también conoce las anomalías de la gravedad en la Tierra (eso contribuye a la formación de dominios de vacío), pero sólo aquellas de menos del uno por ciento. Sin embargo, recientemente han sido encontradas anomalías de gravedad de entre tres y cuatro por ciento. Uno de estos lugares es Rocca di Papa, al sur de Roma. Los objetos redondos de todas clases, desde bolas hasta autobuses llenos, ruedan de forma ascendente; pero el tramo de Rocca di Papa es más bien corto, y desafiando la lógica, los escépticos aun se refugian en la teoría de ilusión óptica.

Pjotr Garjajev y Vladimir Poponin fueron dos investigadores cuyo trabajo fue mencionado anteriormente. Su dispositivo, el cual puede acceder al proceso genético vía la vibración e información, puede, según Herbert Groß, reparar los genes seleccionados de una persona (o animal) incluso a cientos de kilómetros de distancia. Para hacer esto, los científicos requieren – además de su dispositivo – una pequeña muestra del cuerpo a ser tratado, como por ejemplo una uña o la raíz de un cabello, ya que el cabello sin la raíz no da resultado. Esto suena un poco como magia escénica, y por ello tiene que ser mejor explicado, ya que es una técnica reproducible real. También ayuda el tener conocimiento del trabajo del investigador de ciencias naturales, Hartmut Müller. Él usa las ondas gravitatorias verticales para transmitir el lenguaje, y ha demostrado esto en los medios de comunicación de Tölzer en octubre de 2001. Él telefoneó primero a un colega en St. Petersburg y el público pudo escuchar la conversación. Luego, él desconectó el teléfono y continuó hablando con su colega en St. Petersburgo, pero ahora vía laonda gravitacional vertical. El Dr. Müller espera que sus descubrimientos puedan algún día reemplazar completamente la tecnología actual de teléfonos móviles.

Mientras los teléfonos móviles usan campos producidos artificialmente, que afectan principalmente los organismos vivientes de una manera dañina, las ondas gravitatorias verticales son completamente naturales. Ellas ya existen y no tienen que ser instaladas artificialmente. Estas ondas verticales penetran en el cosmos entero y con ellas uno podría llamar a la luna sin demora de tiempo. Los rusos mencionados anteriormente, para reparan genes remotamente, también usan estas ondas. La segunda técnica que se relaciona al dispositivo ruso es el experimento de Ciba-Geigy. En 1989 el gigante químico Ciba-Geigy había registrado una patente para una manera de cultivar formas originales de plantas y animales que usa campos electrostáticos simples. La patente se llama “Técnica Mejorada de Cultivo“, y los efectos de largo alcance no fueron mencionados en los documentos de las patentes. Ciba-Geigy, entonces, retiró esta técnica, quizás porque tenía demasiadas desventajas para su negocio. Las formas originales de plantas son mucho más resistentes que todos los híbridos de hoy en día. Estas plantas no necesitan ni fertilización ni aditivos químicos. Pero ésta es una suposición, puesto que la realidad podría ir mucho más lejos (debido a las posibilidades gigantescas que ofrece esta técnica). Durante tres días, las semillas de una planta se ponen a germinar entre dos platos de aluminio que están enganchados a una fuente de energía. Luego se ponen en la tierra de la manera normal. ¡De esta manera, dentro de los tres días en el campo electrostático, el helecho del“Wurm” con 36 cromosomas transmuta al helecho de“Hirschzungen” con 41 cromosomas. Los cuatro años siguientes, el helecho de “Hirschzungen” recientemente formado (realmente conocido solamente en forma petrificado en los depósitos antiguos de carbón) mutó en muchas posibles variedades de helecho. A estas alturas los investigadores se preguntaron si la información para formar un ser vivo realmente estaba guardada en los genes, o si la carga electrostática de la atmósfera no es un factor que co-determina la información completa en la Naturaleza.

Pero el helecho original desarrolla un tipo de red entre todos los tallos. Los cauces, sumamente delgados, plateados, y rectos van de la punta de la hoja directamente a la próxima hoja. Así la planta se comporta como una multicopista con su capacidad de propagación. El trigo original muestra una habilidad también espectacular comparada con las variedades de hoy en día. El trigo original ya puede cosecharse después de cuatro u ocho semanas (lo normal son siete meses). Simplemente imaginad las posibilidades para países que padecen hambrunas. Lo que es particularmente interesante es la memoria increíble de la Naturaleza. Teóricamente, la Naturaleza simplemente tendría que jugar con los campos electrostáticos naturales (cuando aparecen después de las tormentas, por ejemplo), para hacer obsoletos todos nuestros esfuerzos genéticos. Ni siquiera el número de cromosomas es tabú, como lo han demostrado los experimentos de Ciba-Geigy. El experimento también se hizo con huevas de truchas, y aquí, también, fue creada una forma mucho más resistente que la original. Otra maravilla es la reavivación de esporas después de 200 millones de años. Las muestras fueron tomadas a una profundidad de 140 metros, en estratos de 200 millones de años de antigüedad, en las minas de sal del Rin. Hasta ahora, todos los esfuerzos para reavivarlas fallaron. Pero en un campo electrostático, el esfuerzo tuvo éxito. Si la Naturaleza juzga necesario reavivar los dinosaurios o tener seres humanos más saludables en la Tierra, aparentemente ella tiene los medios para hacerlo. Para la Naturaleza, lo extinto ahora no significa que esté extinto para siempre. Hay esperanza que un día el planeta se recupere de muchas enfermedades causadas por los humanos. Y al parecer, la Naturaleza ya ha empezado con estas correcciones genéticas.

Según el investigador americano Gregg Braden, por todas partes de la Tierra, y aparentemente sin plan alguno, nacen bebés con genéticas diferentes. ¡Esos niños son prácticamente inmunes a todas las enfermedades de nuestro tiempo!La información sobre el trabajo de Gregg Braden puede verse en su libro “Despertando al Punto Cero”. Durante algún tiempo, el texto de los documentos de las patentes de Ciba-Geigy podían hallarse en Internet. Los tulipanes en el jardín de repente tenían espinas como el arbusto de la rosa. Al parecer, hace mucho tiempo, los tulipanes tenían también espinas, que los jardineros modernos, probablemente con mucho trabajo, eliminaron. Estas tecnologías tienen mucho que ver con la última investigación rusa: Las ondas verticales y los campos electrostáticos intervienen en el proceso genético de tal manera que la forma original más estable de cada gen, aun disponible, se reactiva. Sin embargo, deberán incorporarse también señales acústicas y otros efectos. Pero Poponin y Garjajev han refinado sus técnicas de manera que ellos pueden ahora reparar genes a grandes distancias. Si refinaran esta tecnología de manera que cualquiera pudiera usarla en sus vidas diarias, la industria de la salud probablemente se arruinaría. El dispositivo ruso también puede aplicarse a las frutas y verduras.

Poponin y Garjejev pueden intervenir en el proceso genético de tal manera que se mantienen mucho más tiempo y poseen un sabor apropiado. Hoy, incluso las verduras orgánicas tienen un sabor insípido, y sólo en los días de fiestas, en los países del tercer mundo que no pueden permitirse el lujo de fertilizantes, se puede paladear el sabor real de fruta madura. Pero esto puede mejorarse con reparación de genes. Pero quién sabe cuando esta tecnología llegará al mercado. Herbert Groß está convencido que cada uno de nosotros tiene los poderes espirituales para efectuar la reparación de genes etc.. Pero esto es similar a una persona que, debido a un accidente, tiene que pasarse dos años en una silla de ruedas. Si él recobra de nuevo la salud, todavía tiene que re-aprender despacio a caminar apropiadamente, como si nunca antes hubiera podido caminar. Y esto es exactamente lo que sucede con nuestrospoderes espirituales. Muy despacio comienza a visualizarse que nosotros tendríamos el poder para efectuar bastantes cosas en muchas áreas de la vida. Pero durante muchos siglos, si no milenios, hemos estado sentados en una silla de ruedas espiritual y ahora tenemos que aprender a usar de nuevo estos poderes existentes.

Algunos estudiosos del tema confunden muy a menudo algunos aspectos sutiles e internos sobre este maravilloso instrumento, que llamamos la mente. Por ejemplo, la diferencia existente entre el cerebro y la mente, o entre la mente y el pensador,  y entre el pensador y el pensamiento. Por lo que en la medida en que podamos, vamos a tratar de arrojar un poco de luz sobre cada uno de esos aspectos diferentes, que existen dentro del hombre: El cerebro es el vehículo físico de la mente. Es el recipiente o tabernáculo donde las impresiones procedentes de la mente pueden posarse e interpretarse físicamente. El cerebro es el “cáliz”, y la mente es el “vino”, como si formasen un Santo Grial. El cáliz contiene el vino para que éste pueda ser bebido, pero el vino no es el cáliz, sino un elemento más sutil que la copa. El cerebro  es el espacio físico, donde la mente, que no es física, puede trabajar. Por lo tanto es obvio, que cuanto mejor esté el cerebro, físicamente hablando, mejor será la comunicación entre ambos. El cuerpo mental tiene una peculiaridad con respecto al cuerpo astral, y es que el cuerpo mental,  al mostrar su parte externa en el aura humana, crece y crece, aumenta su tamaño y su actividad, vida tras vida, encarnación tras encarnación, con el crecimiento y desarrollo del hombre mismo. Como cualquiera de los otros cuerpos, el cuerpo mental es un vehículo para ser utilizado por el hombre. Y su organización, su eficacia, así como la evolución del mismo, dependen en sumo grado, de la ejercitación consciente y del esfuerzo constructivo para su crecimiento, en cantidad y calidad. La “Luz” y la “Paz” son las características más sobresaliente del cuerpo mental, dando como resultado, la perfecta y amorosa inteligencia superior.

Mirando la un hombre avanzado, que aunque no tenga inquietud espiritual haya desarrollado sus facultades mentales, un hombre que haya educado y desenvuelto su inteligencia, veremos que su cuerpo mental ha empezado a adquirir un desarrollo muy definido; construido de un material delicado y de hermosos colores, que vibra continuamente con una actividad enorme, lleno de vida, lleno de vigor. Es la expresión de la mente en el Mundo Mental. En cuanto a sus funciones, es el vehículo inmediato, en el cual el Yo se manifiesta como inteligencia. Cuando está obrando con el astral y el físico su forma es oval -semejante a un huevo- en sus contornos, y compenetra los cuerpos astral y físico, y los rodea con una atmósfera radiante a medida que se desarrolla, haciéndose más y más grande conforme aumenta el desarrollo intelectual. En el Plano o Mundo Mental y al igual que en los demás planos, está subdividido en siete subplanos, teniendo la particularidad de estar dividido claramente en dos grupos: uno de tres y otro de cuatro subplanos. Los tres subplanos superiores se llaman Arupa o sin forma, debido a su extremada sutileza, mientras que los cuatro inferiores se llaman Rupa o con forma. El hombre por lo tanto, tiene dos vehículos o cuerpos de conciencia para funcionar en este Plano. Dentro de los tres subplanos superiores del plano mental se encuentra, lo que esotéricamente se denomina “la Morada del Alma Divina”, morada o estancia especial conocido como Cuerpo Causal.

Tal como hemos indicado, el primero de los cuerpos sutiles que se extiende hasta un rango de frecuencia más allá del cuerpo astral, es conocido como el cuerpo mental. El cuerpo mental es el vehículo a través del que se manifiesta el ser y se expresa el intelecto concreto. El cuerpo mental también tiene sus chakras correspondientes, que están ultimadamente vinculados a la forma física. En el nivel mental, las formas de pensamiento pueden representar puramente ideas mentales que un individuo está (o estará) procesando. Si el cuerpo mental está funcionando apropiadamente, le permite al individuo pensar claramente y enfocar energías mentales en las direcciones apropiadas, con fuerza y claramente. Sanando a una persona a nivel mental es más fuerte y produce resultados más duraderos que sanándola desde los niveles astrales o etéreos. Más allá de los campos mentales, está lo que se conoce como campos causales o cuerpo causal. El cuerpo causal es lo más cercano al Ser individual. El cuerpo causal está involucrado con las áreas de las ideas abstractas y de los conceptos. La conciencia causal trata con la esencia de un tema, mientras que el nivel mental estudia los detalles del tema. El cuerpo mental mora entre las imágenes mentales obtenidas de sensaciones, y analíticamente razona sobre objetos concretos. El cuerpo causal trata con la esencia de la sustancia y causas verdaderas detrás de la ilusión de la apariencia. La densidad causal es un mundo de realidades. A este nivel, ya no tratamos con emociones, ideas o concepciones, sino con la esencia y naturaleza subyacente del asunto en cuestión.

Debido a los factores perceptuales limitantes del cerebro físico, la mente conciente está normalmente bloqueada a una referencia espacio-temporal. Esto se refiere al marco de referencia del tiempo en la Tierra. La proyección astral puede ser vista como la transferencia del sentido de las conexiones neuronales y del marco del tiempo fijo del cerebro físico hacia el vehículo astral de conciencia. El sistema nervioso autónomo permite que el cuerpo funcione normalmente, mientras la entidad individual está fuera de él. El estudio de las facetas ocultas del ser humano parece indicarnos que las limitaciones de nuestros cinco sentidos no son las que habitualmente creemos. Todo parece indicar que por cada uno de ellos podemos recibir señales que no siguen los cauces normales. Es como si pudiéramos ver y oír sin utilizar los ojos ni los oídos. Existen infinidad de teorías esotéricas que pretenden explicar estos hechos. Cada secta, cada doctrina, cada religión, los explica a su manera, y siempre aprovechando la oportunidad para apoyar gratuitamente sus hipótesis sobre las magnitudes ocultas que ellos defienden. No vamos a detenernos a estudiar todas las hipótesis que existen, pues se nos haría interminable, y seguro que nos dejaríamos alguna. Si hubiera algún acuerdo entre tanta teoría lo indicaríamos, pero, como el clásico desacuerdo en este tema se hace más notable que nunca, no vamos a perder el tiempo en hablar de ellas. Las percepciones extrasensoriales parecen generarse en el propio cerebro, todo parece indicar que la materia gris destinada al sentido de la vista o del oído, por ejemplo, ve y escucha por su cuenta las señales que le llegan de otras zonas del cerebro.

De esta forma cada sentido puede percibir señales que no le llegan a través de su órgano correspondiente sino de la propia mente. Y con esto no se infiere que estas percepciones se produzcan exclusivamente en el individuo y no le lleguen también del exterior. Si decimos que somos capaces de sentir, de ver y de escuchar a nuestra propia mente, también estamos diciendo que podremos ver, sentir y escuchar también señales del inconsciente colectivo, dimensión psicológica apenas explorada y de la que no conocemos sus límites. Las limitaciones de las percepciones normales de nuestros sentidos están definidas científicamente, pero las limitaciones de las percepciones anormales, extraordinarias, extrasensoriales, no están en absoluto definidas; éste es un terreno inexplorado, y, como tal, lleno de peligros. Estas impresiones extraordinarias de nuestros sentidos suelen ser insignificantes comparadas con las percepciones normales. De hecho, todas las personas tenemos algún tipo de percepción extrasensorial y no le damos apenas importancia. Pero, cuando no sólo se le da importancia, sino que se les presta especial atención, se pueden producir cambios importantes en la personalidad de los individuos. Una pequeña percepción extrasensorial puede cambiar toda una vida si el interés de la persona así lo propicia. Recordemos que el interés mantenido sobre algo puede cambiar el programa de selección de preferencias de nuestros cerebros, y algo muy insignificante puede cobrar prioridad absoluta si así lo queremos. Estas percepciones, si se toman con un interés proporcional al grado de sensaciones que habitualmente transmiten, no tienen porque producir importantes cambios en la personalidad.

Pero, si nos empeñamos en otorgarle un interés extraordinario, podemos originarnos transformaciones importantes de dudosos efectos, pues la inseguridad en los resultados que vamos a obtener del desarrollo de estas facultades está garantizada. En los psiquiátricos acabaron muchas personas que se obsesionaron con estas percepciones anormales. También es cierto que podremos acudir a algunas sectas supuestamente expertas en estos temas, donde se nos darán todo tipo de explicaciones a nuestras extrañas percepciones, e incluso se nos puede decir que poseemos unas dotes extraordinarias que deberíamos desarrollar. De esta forma nos convertiremos en conejillos de Indias al servicio de los planes de experimentación de la secta, con el propósito de confirmar sus hipótesis. Cualquier persona es muy libre de experimentar con su cuerpo o con su mente introduciéndose por terrenos inseguros y llenos de peligros. De hecho, si no hubiésemos actuado así a lo largo de la Historia, apenas habríamos salido de la Prehistoria. Lo que resulta intolerable en nuestro mundo moderno, donde tanto se defienden los derechos humanos, es que haya personas que estén sirviendo de conejillos de Indias sin saberlo. Cierto es que la mayoría de las veces los dirigentes de algunas sectas no son conscientes de los riesgos que están corriendo ellos y sus adeptos, ya que están cegados por su ansia de encontrar la tierra prometida; como nuestros antiguos exploradores. Y emprenden expediciones llenas de peligros, embarcando a una tripulación ignorante de lo que le espera en una aventura que les hará padecer innumerables penalidades. Sus objetivos son muy dignos; pero, deben hacerse sin engaños. Prometer lo que no podemos dar es un fraude, ya que la mayoría de sus promesas se nos dice que se cumplirán en la otra vida, y eso es algo que nadie puede poner en duda, porque aún no hemos podido constatar que alguien regrese de allí para contarlo. ¿O sí?

A este respecto queremos mencionar las extraordinarias investigaciones del Dr. Raymond A. Moody, doctor en filosofía y medicina, además de ser psiquiatra. Creo que sus investigaciones nos pueden dar una visión completamente distinta de la muerte. Fue el primer médico que estudió de modo sistemático los fenómenos de supervivencia a la muerte corporal, publicando el resultado de sus investigaciones en su éxito mundial de ventas “Vida después de la vida”. Su último libro, The Last Laugh, contiene, como él indica, el material inédito de Vida Después de la Vida, que alguno de sus admiradores confunden con su propio punto de vista del fenómeno de las ECM (Experiencias Cercanas a la Muerte), que tanto le costó publicar. El Dr. John Dee Memorial Theater of the Mind, es un instituto de investigación de Alabama que fue fundado por Moody como un lugar donde la gente puede experimentar estados modificados de conciencia con la intención de invocar las apariciones de los muertos. Moody ha investigado también las regresiones a vidas pasadas y piensa, debido a una sesión hipnótica llevada a cabo por la psicóloga Diana Denholm, que él mismo ha tenido nueve vidas pasadas. De un estudio de 150 personas que habían estado en muerte clínica o que casi murieron, Moody concluyó que hay nueve experiencias comunes en la mayoría de la gente que ha tenido una ECM (Experiencia Cercana a la Muerte). Éstas son: sonidos audibles tales como un zumbido; una sensación de paz y sin dolor; tener una experiencia extracorporal (sensación de salir fuera del cuerpo); sensación de viajar por un túnel; sentimiento de ascensión al cielo; ver gente, a menudo parientes ya fallecidos; encontrarse con un ser luminoso; ver una revisión de su vida; sensación de aversión con la idea de volver a la vida. La vida es sueño es una obra de teatro de Pedro Calderón de la Barca estrenada en 1635 y perteneciente al movimiento literario del barroco. El tema central es la libertad frente al destino. La concepción de “la vida es como un sueño” es muy antigua: existen referencias en el pensamiento hindú, en la mística persa, en la moral budista, así como en la tradición judeo-cristiana y en la filosofía griega. Según Platón, el hombre vive en un mundo de sueños, de tinieblas, cautivo en una cueva de la que sólo podrá liberarse tendiendo hacia el Bien. Únicamente entonces el hombre desistirá de la materia y llegará a la luz. El influjo de esta concepción platónica en la obra es evidente. Segismundo vive en un principio dentro de una cárcel, de una caverna, donde permanece en la más completa oscuridad por el desconocimiento de sí mismo; sólo cuando es capaz de saber quién es, consigue el triunfo, la luz. Los últimos versos de uno de lo monólogos son los que dan nombre a la obra: “¿Qué es la vida? Un frenesí. ¿Qué es la vida? Una ficción, una sombra, una ilusión, y el mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son”.

Por consiguiente, si no tenemos espíritu aventurero, y escuchamos pequeños sonidos que no nos entran precisamente por los oídos, o vemos tenues luces que no nos entran por los ojos, mejor no prestarles especial atención. A nuestro potente ordenador cerebral se le puede perdonar algún pequeño cruce de cables que perturbe un poco nuestra sensible percepción. Si por el contrario estamos dispuestos a desarrollar nuestra percepción extrasensorial, habremos de saber que pisaremos terrenos inexplorados, y si nuestro interés mantenido así lo propicia, podemos acabar convertidos en videntes que ven más con su mente que con sus ojos, y oyen más son su cerebro que con sus oídos. Y con el sentido del tacto, del gusto y del olfato puede suceder lo mismo. Los agradables aromas celestiales o el olor a azufre del infierno no son afirmaciones gratuitas, son experiencias extrasensoriales de aquellos que aseguraron visitar esos lugares. Otro tanto sucede con el gusto, sintonizar con un nivel agradable o desagradable de nuestro inconsciente puede dejarnos un buen o un mal sabor de boca. Y a través del sentido del tacto podemos sentir la presencia de esa entidad del más allá que nos puede poner los pelos de punta. Son muy pocos los casos en los que este tipo de percepciones llegan a ser importantes, la mayoría de las veces es el interés o la obsesión del propio individuo quien propicia su desarrollo, cuando no es un impulso vanidoso de sentirse diferente a los demás, elegido por los dioses para percibir lo extraordinario. Debemos insistir en la tremenda peligrosidad que implican las percepciones extrasensoriales. Si se quieren correr riesgos, adelante, pero siendo conscientes de que los estamos corriendo. Podemos hacer uso de toda la información que nos han dejado infinidad de videntes en sus inmersiones por nuestros misterios profundos; cierto es que unos nos hablan de fabulosos tesoros encontrados, de dichas inmensas disfrutadas, sentidas a través de nuestra manera de percibir extraordinaria; no olvidemos los éxtasis de los místicos, auténticas orgías de sensaciones celestiales; pero no olvidemos tampoco a quienes cayeron en los infiernos y padecieron visiones y sensaciones tan horribles que acabaron enloquecidos.

Mientras no abramos seguras autopistas por nuestro inconsciente que nos lleven allí donde queramos ir, todo aquel que se introduzca en el mundo oculto del ser humano está dispuesto a correr unos riesgos que en la mayoría de los casos no son compensados por los resultados obtenidos. Sin embargo, y a pesar de ello, muchas personas continúan adentrándose en su interior, poniendo un interés especial en ese tipo de percepciones, anhelando descifrar los sonidos que llegan de nuestra frondosidad inconsciente, y pretendiendo reconocer alguna figura en las sombras de la espesura de nuestra mente. Este interés de escuchar algo más de lo que oyen nuestros oídos o de ver más de lo que ven nuestros ojos, hace que nuestro programa cerebral de selección de preferencias destine a gran parte de nuestra inteligencia para descifrar y entender lo que nos llega a través de las percepciones extrasensoriales. Y aquí debemos resaltar la capacidad que tiene nuestro cerebro de mostrarnos una visión de la realidad diferente de la que nos llega por los sentidos, cuando se trata de procesar los datos que nos llegan a través de la percepción extrasensorial. Pero el riesgo de obtener una visión falsa de lo que estamos percibiendo es de un elevadísimo porcentaje. Nuestra inteligencia es tan lista que, cuando le pedimos insistentemente que nos dé una visión inteligente de unas vagas impresiones que estamos recibiendo, intentará componer con esos datos un esquema inteligente que encaje en nuestro puzzle cerebral, y, si lo consigue, nos dará la visión correcta; pero, si no lo consigue, se la inventará. Y los datos aportados por las percepciones extrasensoriales, son tan difíciles de encajar en la lógica de nuestra inteligencia, que la mayoría de las veces nuestra mente ha de inventarse una visión personal de ellos para satisfacer nuestro empeño de entenderlos.

De hecho, en este tipo de percepciones, las deducciones lógicas de lo que se percibe son formadas, más que por las propias percepciones, por las creencias de los individuos que las perciben. Esta facultad de fantasear de nuestra mente también se aplica a las percepciones que recibimos por nuestros sentidos, pero en un grado mucho menor, ya que la precisión de las leyes físicas de nuestro mundo que percibimos por los cinco sentidos no nos ofrecen mucho margen para la fantasía. Nuestra mente termina por aprender la fría realidad matemática de nuestro mundo tridimensional, aunque para ello haya necesitado tropezar varias veces en la misma piedra. Nuestro cerebro procurará mostrarnos una visión de la realidad lo más fiel posible de lo que le llega por los sentidos. Es de suponer que siempre procurará darnos una visión correcta de lo que tenemos delante de los ojos para evitar accidentes. Pero no le resultará muy agradable que nos rompamos los huesos por no ver bien lo que tenemos delante de los ojos, sobre todo si esos huesos son los de la cabeza. Pero este duro y obligado aprendizaje no se da cuando se trata de obtener una visión de las percepciones extrasensoriales, ya que fuera de nuestra dimensión tridimensional no parece que existan leyes como las físicas, gobernando las realidades. Un ejemplo de ello lo tenemos en el mundo de los sueños, donde nuestra mente tiene libertad absoluta para mostrarnos cualquier tipo de realidad virtual.

La creación de las características figurativas de la realidad onírica no implican dificultad alguna para nuestra mente, ya que cada noche creamos innumerables situaciones de realidad virtual. Una de las funciones más importantes de nuestro cerebro, y a la que se le presta muy poca atención, es su capacidad de crear escenarios de realidad virtual, mundos y personajes creados exclusivamente para protagonizar en el teatro de nuestra mente impulsos que no protagonizamos en nuestra realidad tridimensional. Las características figurativas de estos escenarios y personajes son extraídas de nuestra memoria, consciente o inconsciente, elegidos entre aquellos que estén más familiarizados con nosotros y mejor puedan escenificar las pasiones, los temores, conflictos, represiones, etc. Lo importante para nuestra mente es hacernos vivir nuestros impulsos psicológicos, realizarlos en los sueños. Y para ello elegirá un mundo y unos personajes que mejor puedan hacernos vivir esos impulsos. Y al actuar así no está actuando caprichosamente, sino que responde a las órdenes de nuestros impulsos personales y al programa de selección de preferencias. Y esto precisamente sucede cuando le ordenamos que nos interprete y nos dé una explicación a las percepciones extrasensoriales, puesto que prácticamente estamos obligando a nuestro cerebro a que nos cree realidades virtuales, cosa que hace muy a gusto y a poco que le insistamos. Y, como nada le obliga a darnos una visión fiel de ese tipo de percepciones, nos ofrecerá la visión más lógica para nosotros, la que nos resulte más creíble, la fantasía que mejor nos podamos creer. Buscará en nuestros patrones heredados culturales los materiales necesarios para crear un mundo esotérico o espiritual donde hará encajar las visiones y sonidos extraordinarios. Y esto no es un capricho de nuestra mente, es el resultado de invitarla a darnos una visión precisa de unos datos tan imprecisos como son los que recibimos a través de la percepción extrasensorial.

La personalidad la forma el conjunto de acciones que realizamos en los tres mundos: físico, astral y mental. El hombre no es la personalidad, pero cuando se manifiesta a través de sus cuerpos inferiores, ésta personalidad se manifiesta. Así como el hombre piensa, siente y hace físicamente, así es la personalidad del hombre. Luego cuando hablamos de la personalidad del hombre nos estamos refiriendo a la actividad de sus cuerpos inferiores. Cuando en los estudios esotéricos se hace referencia al equipaje del hombre, se refiere a la cualidad y al desarrollo por parte del Alma de los cuerpos inferiores, de tal suerte, que así será el potencial que dispone el hombre para desarrollarse y evolucionar en la vida terrestre. Como es fácil observar, no todos disponen de un mismo equipaje para hacer frente a las mismas circunstancias que la vida nos plantea. Cuanto mejor estemos equipados, mejor será la coordinación de la personalidad, que podrá manifestar con mayor poder las cualidades más elevadas del Alma. Aún existen más Cuerpos de Manifestación Superiores, más elevados y refinados. Pero también es cierto que a medida que ascendemos en grado más difícil resulta explicarlo, ya que sólo es posible para el Iniciado tener vivencias. Solo aquel que ha alcanzado un nivel de despertar muy por encima del estado ordinario.  Hay que intenta descubrirlos y experimentarlos, ya que son nuestros y nos pertenecen por naturaleza divina. El misterio Cristiano de la Santísima Trinidad  dice: “el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son una misma Persona“, un sólo Dios expresándose de tres maneras distintas. Ahora utilizando la clave hermética de la ley de las analogías nos podemos preguntar: ¿Cómo actúa el hombre? El hombre también actúa como una Trinidad. Actúa obrando, sintiendo y pensando. Pero sigue siendo Uno.

El hombre se manifiesta de una forma triple, pero sin dejar por ello de ser un solo Ser. Siempre que queramos estudiar algún aspecto del Creador, debemos recordar que lo podemos descifrar con el estudio de nosotros mismos. Ya que como dicen en las Sagradas Escrituras, el hombre es un ser que está hecho a imagen y semejanza de Dios. Conociendo al Hijo, también podremos conocer al Padre. Sólo hay que profundizar en la verdadera naturaleza del hijo, en la verdadera esencia de nosotros mismos, para alcanzar la verdad más elevada del Universo y de su Creador. El Aura Humana es el mismo hombre, manifestación de todos los planos de conciencia, en los cuales puede obrar con arreglo a su desarrollo. Es el agregado de sus cuerpos, de sus vehículos de conciencia. En una palabra, es la forma en que aparece el Hombre en su totalidad. Todo lo que existe, tanto en los planos inferiores como en los superiores, desde el más insignificante átomo hasta el más excelso Arcángel, todos emiten luz, producen emanaciones y esta atmósfera fluida, sutil que envuelve todas las cosas. Es, justamente, lo que llamamos el Aura. Evidentemente no es visible para todos, pero sí para aquellos que han agudizado sus sentidos internos como los clarividentes. El Aura es esta especie de halo que envuelve a cada ser humano. En algunos es ancha, amplia, luminosa, potente, posee vibraciones intensas y colores espléndidos. En otros es pequeña, apagada y fea. Se puede comparar el Aura con la piel. El Aura puede considerarse como si fuera la piel del Alma. Al igual que el Aura del Hombre lo rodea y envuelve, así también el Aura del Planeta, que es también un Gran Ser, rodea y envuelve a todas sus criaturas que en él habitan. Podría decirse que es la “Atmósfera Energética del Mundo”.

A través de nuestra Aura se produce un intercambio continuo entre nosotros y las fuerzas de la Naturaleza y el Cosmos. Todas las influencias cósmicas, planetarias y zodiacales que se difunden constantemente por el espacio, llegan hasta nosotros. Y a través de la calidad de nuestra Aura, de su sensibilidad y de su grado de pureza, recibimos el impacto de esas fuerzas, o, por el contrario no las recibimos. El Aura hace la función de antena, siendo un aparato receptor de mensajes, ondas y fuerzas que proceden del Universo. Si se tiene un Aura muy potente y muy luminoso, las fuerzas malignas no podrán penetrar ni llegar hasta las conciencias para afectarlas, debilitarlas o traer desgracias. Pero si poseemos un Aura débil, estas influencias sí que podrían afectarnos sin saber por qué, nos sentimos enfermos, agobiados o cansados. El Aura está compuesta de emanaciones, pero no solamente de emanaciones del cuerpo físico, que serían insuficientes. El Aura es mucho más. Es una combinación de todas nuestras materias sutiles. Y cada una de ellas, debido a sus emanaciones particulares, añade nuevos aspectos. Los cuerpos etérico, astral y mental, debido a su actividad o a su inercia, sus cualidades o sus defectos, añaden otras emanaciones, otros colores a esta primera Aura, revelando, de este modo, la naturaleza de los sentimientos y de los pensamientos. Si los cuerpos causal, búddhico y átmico están despiertos, añaden aún otros colores más luminosos, otras vibraciones más potentes. El aura es como un libro abierto, pero un libro de tal sutilidad que resulta difícil formarse una idea.

junio 5, 2012 - Posted by | Ciencia, Metafísica

5 comentarios »

  1. esta medio feito

    Comentario por susy | junio 13, 2012 | Responder

    • mentira esta chabere

      Comentario por susy | junio 13, 2012 | Responder

  2. Muy completo

    Comentario por Lacrimann | junio 29, 2012 | Responder

  3. Que interesante :D

    Comentario por julia | octubre 9, 2013 | Responder

  4. Gracias por toda la información compartida. Veremos que todo lo que somos poco a poco es develado y nuestra conciencia despierta para mostrarnos quienes somos en verdad.

    Comentario por Yo Soy | octubre 30, 2014 | Responder


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