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Las plagas, ¿son un castigo de los dioses venidos del espacio?


El escritor norteamericano William Bramley  ha trabajado en investigaciones que intentan relacionar las plagas que hemos sufrido a lo largo de la historia con hipotéticos visitantes extraterrestres. Y, tal como pude verse a lo largo del artículo, hay suficientes motivos para investigar este tema de las plagas bajo una nueva perspectiva.  En la elaboración de este artículo me he basado en gran parte en dicha información.  

Una de las plagas más famosas de la historia son las diez plagas de Egipto,  también conocidas como las plagas bíblicas, que son una serie de calamidades que, según el Antiguo Testamento y la Torá judía, Dios infligió a los egipcios para que el faraón dejara partir a los hebreos de Egipto. La narración aparece en el segundo libro del Pentateuco, el Éxodo. Este libro describe como Moisés y Aarón aperciben al faraón que, de no liberar a su pueblo, Dios les castigaría, de manera sucesiva, con diez grandes males que caerían sobre Egipto. Conforme al relato, sólo después de los enormes padecimientos, el faraón autorizó que los israelitas abandonaran Egipto. La tradición judía nos dice de Moisés que fue encontrado en las aguas del Nilo por una hija del Faraón; que creció en la corte egipcia, destacando por su talento y valor; que finalmente reconoció su origen judío y que se enfrentó al propio Faraón, enviando las famosas plagas y huyendo de Egipto con todo su pueblo; que atravesó las aguas del Mar Rojo, sepultando al ejército faraónico bajo ellas; que bajo su guía, los judíos vagaron por el desierto portando la misteriosa Arca de la Alianza hasta encontrar la Tierra Prometida de Canáan; que subió al Sinaí donde Yahvéh le reveló las Tablas de la Ley… y que, finalmente, condujo a los judíos hasta su nuevo hogar, aunque a él se le vetó la entrada, muriendo solo en el desierto.

Según el parecer mayoritario de los especialistas en temas bíblicos, tuvo lugar durante el reinado del faraón Merneptah, cuarto rey de la XIX Dinastía, hijo de Ramsés II el Grande. Ello parece confirmarlo la famosa Estela de Israel, descubierta en 1896 en el templo funerario de Merneptah, en Tebas. La Estela de Merenptah, también llamada Estela de la victoria o Estela de Israel, es una losa de granito gris, erigida por el faraón Amenhotep III e inscrita más tarde, en el reverso, por el faraón Merenptah para conmemorar su victoriosa campaña militar en tierras de Canaán hacia 1210 a. C. La estela fue descubierta en 1896 por Flinders Petrie en el templo funerario de Merenptah, en la región de Tebas (Egipto). La piedra ha alcanzado gran notoriedad porque el texto grabado incluye la primera mención conocida a Israel (o a los israelitas), en la penúltima línea, dentro de la lista de pueblos derrotados por Merenptah. Esta es la mención: “Los príncipes están postrados, diciendo: ¡clemencia!; Ninguno alza su cabeza a lo largo de los Nueve Arcos; Libia está desolada, Hatti está pacificada, Canaán está despojada de todo lo que tenía malo, Ascalón está deportada, Gezer está tomada, Yanoam parece como si no hubiese existido jamás, ysyriar (Israel) está derribado y yermo, no tiene semilla; Siria se ha convertido en una viuda para Egipto. ¡Todas las tierras están unidas, están pacificadas!

Todos los pueblos mencionados en la estela llevan el determinativo de tierra extranjera, pero Israel es mencionado de diferente manera, al utilizar el determinativo como un gentilicio: se habla de «las gentes de Israel», mostrando que para los egipcios de esa época, Israel no era considerado un país. Este importante primer documento extra-bíblico apoya la idea de que estamos ante un origen multi-étnico.  El hecho de que los especialistas en el Antiguo Testamento pensaran que el Éxodo tuvo lugar bajo la égida de Merneptah ha originado que esta inscripción se haya hecho famosa y tome una importancia que de otro modo no hubiera tenido nunca, por lo que ha pasado a la historia como “la estela de Israel”.  No obstante, según la Biblia, el faraón que reinaba murió ahogado al intentar atravesar el Mar Rojo en persecución de Moisés y su pueblo, y que Merneptah -cuya momia fue hallada y sometida a diversos reconocimientos- murió como consecuencia de una calcificación de las arterias.

Por otro lado algunos estudiosos apuntan que Moisés pudo no ser judío sino egipcio, probablemente un príncipe o sacerdote; siendo él el fundador de la religión hebraica bajo la influencia del culto solar del dios único egipcio Atón. A este respecto debemos indicar que de todas las tribus que acompañaban a Moisés destaca la de Leví, que probablemente eran un séquito de procedencia egipcia que le acompañó en su aventura, a juzgar por la cantidad de raíces egipcias que todavía quedan en los nombres de los descendientes de aquellos primitivos levitas. Esta tribu operaba como el cuerpo de seguridad personal de Moisés y como casta sacerdotal ostentaba el monopolio del ejercicio de los ritos y la custodia del Tabernáculo, un tipo de templo móvil de los judíos durante su éxodo, y de la misteriosa Arca de la Alianza. Además de iniciar a los sacerdotes del Tabérnaculo,  Moisés transmite la Ley por escrito y se guarda en el Arca de la Alianza, otra influencia clara de los cultos iniciáticos egipcios, donde se guardaban los libros sagrados también en un arca.

En el relato bíblico se exponen las continúas rebeliones que los Hijos de Israel mantienen frente a Yahvéh y a Moisés. El mismo Dios se muestra más intolerante y soberbio que Moisés, cuando intenta en varias ocasiones exterminar a todo el pueblo en masa y los consejos de Moisés le detienen. Otto Rank, uno de los padres del psicoanálisis escribió una obra titulada “El mito del nacimiento del héroe”, donde descubre cómo todos los pueblos de la Antigüedad revistieron sus orígenes con las míticas vidas de sus héroes. Y en muchas de ellas se dan asombrosas circunstancias comunes: “El héroe es hijo de ilustrísimos padres, casi siempre hijo de reyes. El niño recién nacido es condenado, casi siempre por el padre, a ser muerto o abandonado; de ordinario se le abandona a las aguas en una caja. Luego es salvado por animales o pastores… y tras azarosos avatares termina alcanzando grandeza y gloria…”. Otto Rank recoge los nombres de Sargón, Moisés, Ciro, Rómulo, Edipo, Paris, Perseo, Gilgamesh y otros muchos héroes fundadores de pueblos más desconocidos. Pero el personaje antiguo más conocido que ejemplifica esta leyenda-tipo es Sargón, el fundador de Babilonia hacia el 2800 a.C., tal como recogen textos en escritura cuneiforme, en los que explica, entre otras cosas, el abandono en el río por parte de su madre sacerdotisa dentro de una cesta de juncos…

Habría que recordar que Abraham, considerado el padre dinástico del pueblo judío, fue rey de Ur, ciudad-estado de la antigua Caldea, aunque la Biblia nos lo presente como pastor de ovejas que emigró a las tierras de Canaán. Otro patriarca, Isaac, revela en su ascendencia orígenes egipcios. Jacob y José dejan entrever su origen fenicio. Probablemente serían líderes de pueblos distintos, que siglos después que Moisés la leyenda enlazó en una misma cadena genealógica, para dar cierta fuerza a sus ancestros y confianza a sus descendientes.  El sacerdote egipcio Manathón, que compiló los datos más exactos de las dinastías faraónicas, afirma que Moisés era un sacerdote de Osiris. La propia Biblia reconoce que Moisés fue educado en los templos egipcios y que ostentaba un alto cargo político, como inspector del Imperio en las tierras de Gosen, donde se asentaba una parte importante del pueblo judío. En la crónica de Flavio Josefo se dice que Moisés era un jefe militar egipcio, que había conducido una victoriosa campaña militar en Etiopía, justo en el lugar donde se retira refugiado, se casa con la hija del sumo sacerdote y descubre por primera vez a Yahvéh en una zarza ardiente. En otro pasaje bíblico  se menciona a Moisés como “torpe de lengua”, de tal forma que necesitaba a su hermano Aarón para comunicarse con los judíos. Tal vez esto fuera debido a que Moisés no hablaba hebreo y por tanto necesitaba de la ayuda de algún intérprete, al menos al principio del viaje.

Si Moisés era egipcio, ¿Qué pudo hacerle abandonar su tierra y sus funciones para adentrarse en el desierto con una horda de inmigrantes judíos? Conocido es el desprecio histórico que sentían los egipcios por los pueblos extranjeros. Por otro lado, los judíos eran herméticos en sus costumbres y endogámicos en sus relaciones. ¿Cuál fue el motivo que les impulsó a elegir a un egipcio como su jefe, legislador y profeta de una nueva religión? Existen numerosas contradicciones históricas en el relato bíblico del Éxodo, probablemente destinadas a dar coherencia forzosa al origen mítico del pueblo de Israel, como el único de toda la Tierra elegido por Dios para consolidar una Alianza Cósmica. Significativo es que Herodoto cite a los fenicios y asirios de Palestina (los judíos) como practicantes de la circuncisión, costumbre que confesaban haber heredado de Egipto. Según Freud, “conceder que la circuncisión era una costumbre egipcia introducida por Moisés, casi equivaldría a aceptar que la religión mosaica también había sido de origen egipcio”.

Hacia el 1375 a.C. sube al trono el joven faraón que pasaría a la Historia con el nombre de Akenatón. Durante los diecisiete años que duró su reinado impuso sorprendentemente  a todo el imperio una nueva religión monoteísta de adoración al Dios Supremo -Atón- cuyo símbolo visible era el disco solar, como fuente de radiación de la energía y de la luz. Encontramos versos áureos de Akenatón a su Dios Universal que nos recuerdan a los salmos de los profetas judíos y, más tarde, al Corán de Mahoma. Y dice el Faraón: “¡Oh Tú, Dios Único! ¡No hay otro Dios sino Tú!” Y es curiosa esta línea genealógica que entronca tres grandes culturas en el tiempo: El Atón de Akenatón, el Yahvéh de Moisés y el Allah de Mahoma. ¿No pudo ser que Moisés fuera un sacerdote de la Escuela de On, templo dedicado a Atón, y coetáneo seguidor del faraón iluminado?  Las fechas coinciden. Podría ser que Moisés, viendo destrozado el culto al Dios Único a la muerte de Akenatón y siendo gobernador militar de la provincia limítrofe de Gosen, decidiera llevar a cabo el experimento social más arriesgado de la Historia: crear “casi de la nada” un pueblo, una religión y una nación.

Para el autor angloegipcio Ahmed Osman, Moisés y Akenatón habrían sido la misma persona. Las Tablas de la Ley estaban escritas con signos jeroglíficos, probablemente egipcios, pero ¿decían lo mismo que nos cuenta la Biblia?  Se refieren a Elohim y Adonai… El Dios Único ancestral de los judíos antes de la revelación de Yahvéh ante Moisés. En el Pentateuco se mencionan a los nombres de Yahvéh, Elohim y Adonai para referirse a Dios. Históricamente, Yahvéh era un dios primitivo, cruel, patriarcal y vengativo, adorado por las tribus medianitas de Qadesh, un oasis situado al sur de Palestina, entre la península del Sinaí y Arabia, a quien las enseñanzas egipcias de Moisés y después los profetas intentarían dulcificar y darle un sentido universal. Y para ello Moisés no dudó en emplear la alta magia que es signo inequívoco de que había bebido en los Misterios Egipcios, por lo que sabía preservar los secretos, como el referido al hecho ya citado de guardar los libros sagrados en un arca, siguiendo los cultos iniciáticos egipcios, Tradición ésta que no salió nunca del Templo.

Son diversas, además, las coincidencias entre Atón y el Dios de los judíos, un “pueblo elegido” que terminó asesinando a su libertador Moisés… Y fue gracias a su inmolación, al igual que después ocurriría con Jesús, que su religión se implantó en el inconsciente del pueblo judío, terminando por transformarse con el tiempo. Por eso tiene sentido como expiación del tremendo pecado cometido, el epitafio final de la obra de Moisés a modo de terrible maldición sobre su propio pueblo, que en castigo a su rebeldía lo condena a dispersarse por el mundo y a sufrir sin consuelo los males más terribles. Y todo esto ocurre antes de la conquista de Canaán. Lo cierto es que Moisés fue sin duda el fundador del monoteísmo, de la idea de un Dios Único y de una religión universal, que a través de la maldición del pueblo judío, dispersado entre las naciones por siglos, se ha mantenido y ampliando, alcanzando todos los rincones de la Tierra. Pero hay un enigma adicional en las figuras y hechos de Moisés y Yahvéh. En especial el pasaje del Mar Rojo, en que va conduciendo a los judíos una extraña nube (¿) desde la que Yahvéh habla (¿) a unos cuantos elegidos. Y, al parecer, lo hace a través de la misteriosa Arca de la Alianza. De esta forma la narración bíblica encaja perfectamente con la versión ufológica del éxodo, en la que Yahvéh sería una especie de comandante de una escuadrilla de naves extraterrestres.  En el Arca de la Alianza podemos vislumbrar un artilugio tecnológico radiotransmisor para comunicarse con “Dios”. Efectivamente, no encaja con la idea de Dios un personaje con unos comportamientos tan humanos como Yahvéh. Por el contrario, si podemos entender que unos seres extraterrestres con alta tecnología puedan estar en una nube – nave espacial, comunicarse a través del Arca, facilitar el paso por el Mar Rojo y originar las terribles plagas que asolaron Egipto. Y también está la existencia de otro artilugio que alimentó a los judíos durante los cuarenta años que duró su éxodo. Nos estamos refiriendo al Maná del que hablan diversas tradiciones, que también explican que los sacerdotes de Leví custodiaron y se hicieron cargo del mantenimiento del artilugio proveedor del Maná.

En la medida que entramos en los años después de Cristo, la historia se hace más firme y la documentación es mejor. Aún así, la visión de la historia parece pedir una comprensión de que hay factores extremadamente extraños que  nunca han sido resueltos. En  sus  primeros años, la cristiandad atrajo un gran número de personas humanitarias que estaban entusiasmadas con el mensaje que Jesús había transmitido. Los primeros líderes cristianos, a pesar de la influencia de los Esenios, estaban preparados para promover una religión más benigna. Los primeros cristianos daban esperanza a la gente de lograr la salvación espiritual mediante la adquisición de sabiduría, comprometiéndose a llevar una conducta ética, descargándose a través de la confesión de sus pecados y haciendo enmienda de  aquellas transgresiones que causaban a una persona el sentimiento de culpa. Dado el carácter benigno de la primera iglesia cristiana, no había necesidad de un código de ética severo. La pena más alta que una persona podía sufrir en la mayoría de las sectas cristianas de esa época era la excomunión. Esta era considerada una  pena muy severa, ya que el individuo era considerado un destinado al eterno deterioro espiritual. Un sacerdote estaba en la obligación de hacer cualquier cosa apelando a la racionalidad de una persona entes de excomulgarlo.

La transformación política más grande de la Cristiandad se produjo durante el llamado Imperio Romano Occidental, con la conversión al cristianismo de su emperador, Constantino I El Grande. A finales del siglo III d.C., el emperador romano Diocleciano nombró tres nuevos emperadores para que lo ayudaran a gobernar el imperio Romano. El imperio fue partido en las divisiones Este y Oeste  por conveniencia administrativa, cada una de las cuales con un emperador separado. Sin embargo, desde el año 324 hasta el 337 d.C., Constantino gobernó ambos: el imperio Romano Este y Oeste como único emperador. Numerosos historiadores creen que Constantino estaba ya alineado en la dirección de la conversión cristiana porque su  padre era monoteísta. Sin embargo, contemporáneo de Constantino han señalado que la verdadera conversión de Constantino llegó como resultado de una visión que relató haber tenido en el año 312 d.C.  Según Sócrates: “ …. Cuando marchaba a la cabeza de sus tropas, una visión sobrenatural se le apareció trascendiendo toda descripción. En efecto, en la hora del día cuando el sol, habiendo pasado el meridiano, comienza a declinar hacia el Oeste, él vio un pilar de luz en forma de cruz sobre la cual estaba inscrito “en esta vences”. La aparición del signo lo impactó son sorpresa, y dudando de sus  propios ojos, preguntó a aquellos que lo rodeaban si ellos podían ver lo que él veía; y como ellos declararon unánimemente que sí lo veían,  la mente del emperador fue fortalecida  por su divina y milagrosa   aparición. La noche siguiente, mientras dormía, vio a Cristo, quien lo instruyó para que hiciera un estandarte conforme al patrón que él le había señalado, y usarlo contra sus enemigos como una garantía de victoria. Obedeciendo esta orden divina, él tenía un estandarte hecho en forma de cruz, el cual es conservado en el palacio hasta el día de hoy”.

La verdad de la visión de Constantino es discutida. Algunos pueden ver en la cruz aérea una infrecuente reflexión de la posición del sol, seguida por un sueño. Algunos teóricos pueden argumentar que fue otra manifestación del fenómeno OVNI. Cualquiera que sea la verdad de la historia, la pretendida visión de Constantino de una luz brillante en el cielo seguida por la aparición de “Jesús” la siguiente noche, señaló el acontecimiento que empujó a Constantino en los brazos de la cristiandad. Un año más tarde publicó el famoso Edicto de Milán, que garantizaba oficialmente la tolerancia de la religión cristiana dentro del imperio Romano, terminando con casi tres siglos de persecución romana. Constantino fue responsable de otros cambios significativos para la cristiandad. Fue él quien convocó y con frecuencia asistió al Concilio de Niza en el año 325 d.C. En esta ocasión, muchos cristianos, tales como los Gnósticos, resistieron fuertemente los esfuerzos hechos por Constantino y otros para deificar a Jesús. Los Gnósticos simplemente veían a Jesús como un maestro espiritual. El Concilio de Nicea no se reunió en gran parte para poner fin a tales resistencias y crear una imagen divina de Jesús. Con este propósito en mente, el Concilio creó el famoso Credo de Niza el cual hace creer en Jesús como el “hijo de Dios”,  piedra angular de la fe cristiana. Para hacer cumplir esos dogmas, a menudo impopulares, Constantino puso el poder del estado a la disposición de la recién romanizada iglesia cristiana.

El reino de Constantino fue notable por otros logros. Marcó el comienzo de la Edad Media europea, ya que puso las bases para el feudalismo y la servidumbre medieval, a similitud  del sistema de castas hindú. Constantino decretó que los “colonos”, una clase de propietarios de granjas,  debían permanecer apegados al suelo sobre el cual vivían. La cristiandad romanizada de Constantino —la cual se llegó a conocer como catolicismo romano— y su feudalismo opresivo hizo que la cristiandad se apartara súbitamente de las enseñanzas de Jesús y se acercara a casi un completo sistema de custodia. A medida que progresaba el tiempo y continuaban los cambios oficiales a la doctrina cristiana, emergieron dos nuevos crímenes: la herejía, es decir, opinar en contra del dogma establecido, y el paganismo, o la absoluta negación de adherirse al cristianismo. En los días primitivos de la iglesia, los líderes cristianos  percibían que sólo podían llegar a ser cristianos la gente cuando se apelaba a su razón y que nadie podría ser o debería ser forzado. Después de Constantino, los líderes de la nueva ortodoxia romana tomaron una visión completamente diferente. Ellos exigieron obediencia como un asunto de ley obligatoria y creer únicamente en base a la fe en vez de la razón. Con estos cambios llegaron nuevas penas. Ya no era la excomunión la pena más severa de la iglesia, aunque todavía se practicase. Se aplicaron también penas físicas y económicas. Muchos devotos cristianos fueron víctimas de la nueva ley por no estar de acuerdo con la nueva ortodoxia romana. Aquellas víctimas correctamente vieron que la iglesia se estaba moviendo fuera de las verdaderas enseñanzas de Jesús.

Las nuevas enseñanzas cristianas sufrieron un gran impulso al final de la cuarta centuria después de Cristo por el Emperador del Este romano Teodosio I.  Teodosio sacó al menos dieciocho leyes destinadas a la penalización de aquellas personas que rechazaban las doctrinas establecidas por el Concilio de Nicea. Él convirtió al cristianismo en la religión oficial del estado y clausuró por la fuerza muchos templos paganos. Ordenó a los ejércitos cristianos incendiar la famosa biblioteca de Alejandría, la cual era un centro de enseñanzas y depositario mundial de libros antiguos. La biblioteca de Alejandría contenía registros históricos, científicos y literarios procedentes de todo el mundo, los cuales habían sido recopilados durante miles de años. Aunque parte de la biblioteca había sido saqueada por guerras anteriores, los ejércitos de Teodosio arrasaron con lo que quedaba. Ya que la mayoría de los documentos eran copia única, se perdió una enormidad de historia y sabiduría grabada. El asunto continuó para empeorar. Por la mitad del siglo VI después de Cristo, se decretó la pena de muerte contra los herejes y paganos. El nuevo emperador del Este romano, Justiniano, ordenó una campaña genocida para establecer con mayor rapidez la ortodoxia cristiana. Sólo en Bizancio, fueron asesinadas unas cien mil personas. Bajo Justiniano, la caza de herejes llego a ser una actividad frecuente y comenzó la práctica de quemar herejes en la hoguera.

Justiniano introdujo más cambios a la doctrina cristiana y convocó el Segundo Sínodo de Constantinopla en el año 553 d.C. El Sínodo no fue presentado ni aparentemente sancionado por el Papa en Roma. De hecho, en este tiempo, muchos de los cambios en la doctrina cristiana en el imperio romano oriental no habían llegado del papado. El Segundo Sínodo sacó un decreto excluyendo de la doctrina las referencias a “vidas pasadas”, o “reencarnación”, aunque esta doctrina era importante para Jesús. El Sínodo decretó: “Si alguien afirma la fabulosa preexistencia del alma y cediera a la monstruosa doctrina que se deriva de ella, hazle dar anatema“. A partir de este decreto, toda referencia aunque velada a la “preexistencia” fue sacada de la Biblia. Creer en la preexistencia fue declarada herejía. Esta supresión fue de obligado cumplimiento en el mundo cristiano occidental y en sus ciencias. La idea de preexistencia personal todavía subsiste, en alto grado, en occidente como herejía religiosa y científica. La cristiandad fue modelada en una poderosa institución bajo los emperadores romanos de Oriente. Fiel al patrón de la historia, la cristiandad romanizada fue otra facción de la Hermandad, ayudando con ello a generar guerras entre los seres humanos. La nueva cristiandad ortodoxa fue colocada en oposición a todas las religiones e iglesias, incluyendo a la escuelas  orientales de los misterios, a las cuales arrasó Justiniano.

Los acontecimientos históricos desencadenados por la visión de Constantino  fueron como una bola de nieve. Este período marcó uno de los episodios del “fin de mundo” para la humanidad, resultado de “visiones” religiosas. Otro elemento importante del “fin de mundo” estaba también presente. Un ataque masivo de plagas, acompañado por relatos de fenómenos aéreos extraños. Entre los años 540 y 592 d.C., cuando Justiniano estaba publicando sus reformas cristianas, una peste bubónica sumergió al imperio romano oriental y se expandió por Europa. La epidemia comenzó durante el reinado de Justiniano y por esto se llamó la “Plaga de Justiniano”. Esta plaga fue una de las más devastadoras de la historia y mucha gente creyó en este tiempo que era un castigo de Dios. En efecto, la palabra “plaga” viene de la palabra latina “llaga” y también ha sido apodada “enfermedad o mal de Dios”. Una de las razones por la cual la gente pensaba que la plaga venía de Dios era la frecuente aparición de extraños fenómenos aéreos conjuntamente con los brotes de plaga. Uno de los cronistas de la plaga de Justiniano fue el famoso historiador Gregorio de Tours, quien documentó una cantidad de extraños eventos que se sucedieron en los años de la plaga. Gregorio relata que exactamente antes de que la plaga invadiera la región de Auvergne en Francia,  el año 567 d.C., aparecieron tres o cuatro luces brillantes alrededor del sol y el cielo parecía encendido. Esto puede haber sido un efecto natural, pero otro fenómeno celeste extraño también fue visto en  el área. Otro historiador relató un acontecimiento similar veintitrés años más tarde en otra parte de Francia: en Avignon. Extrañas visiones fueron reportadas en el cielo, y la tierra era algunas veces tan brillantemente iluminada en la noche como en el día. Poco tiempo a  partir de entonces, ocurrió allí un desastroso brote de plaga. Gregorio reportó una visión en Roma consistente de un inmenso “dragón” que flotaba alrededor de la ciudad y bajó al mar, seguido por un brote severo de la plaga inmediatamente después de esto.

Tales relatos espeluznantes sugieren lo impensable: que la Plaga de Justiniano fue causada por agentes de guerra biológica propagados por naves de los llamados Custodios, los “dioses” de la antigüedad. Esto constituiría la repetición de las plagas relatadas en la Biblia y en los textos antiguos de Mesopotamia. Sin embargo, en el tiempo de la plaga de Justiniano, los Custodios permanecían invisibles, a diferencia de periodos más antiguos. De acuerdo a la profecía, un evento como la Plaga de Justiniano, supone el anuncio de la venida de un nuevo Mesías o mensajero de Dios. Es bastante seguro que una figura tal llegaría. Y su nombre fue Mahoma. Él nació cuando reinaba Justiniano y cuando la plaga estaba todavía en su furor. Proclamado en su edad adulta  como el nuevo salvador, Mahoma, se convirtió en el líder de una nueva religión monoteísta apocalíptica: el Islam. La centralización del poder papal culminó con el Papa Inocente IV  quien ejerció el poder papal desde 1243 hasta  el 1254. El Papa Inocente IV intentó dar un vuelco al papado convirtiéndolo en la más alta autoridad política del mundo, proclamando que el Papa era el vicario, o representante en la Tierra, del Creador, para quien cada criatura humana es un súbdito. Fue bajo Inocente IV que se hizo de la Inquisición una institución oficial de la Iglesia Católica Romana. A pesar de la opresión de la Inquisición, la Europa del siglo XIII se comenzó a recuperar de la crisis económica y social causada por las cruzadas. Los signos de un renacimiento europeo eran visibles en los entornos intelectual y artístico. El comercio con otras  partes del mundo hizo mucho para el enriquecimiento europeo. Europa estaba entrando en una época en la cual la caballería, la música, el arte y los valores espirituales estaban jugando un gran papel. Apenas había transcurrido una centuria de este progreso, cuando un desastroso acontecimiento detuvo abruptamente todo el avance logrado. Este acontecimiento fue la aparición de la peste bubónica, mejor conocida como la Muerte Negra.

La Muerte Negra comenzó en Asia y pronto se extendió por Europa donde dio muerte a más de 25 millones de personas, aproximadamente un tercio de la población total de Europa en aquella época,  en menos de cuatro años. Algunos historiadores colocan la cifra de víctimas más cercana a los 35 y 40 millones de personas, es decir, aproximadamente la mitad de todos los europeos. Al principio la epidemia se extendió por Europa entre los años de 1347 y 1350. La peste bubónica continuó golpeando a Europa con mortalidad decreciente cada diez y veinte años, en brotes de corta duración a lo largo del tiempo hasta el siglo XVIII. Aunque es difícil calcular el número de muertes durante este largo período de 400 años, se cree que más de 100 millones de personas murieron por causa de la peste. Se cree que fueron dos tipos de peste los que causaron la Muerte Negra. La primera es de tipo “bubónica”, que es la más común. La forma bubónica de la peste se caracteriza por inflamación de los ganglios linfáticos, en que la inflamación se llama bubón. Los bubones son acompañados por vómito, fiebre y muerte  si no se tratan en  pocos días. Este tipo de peste no es contagiosa  entre los seres humanos, sino que requiere un portador activo como una pulga. Por esta razón muchos historiadores creen que roedores infestados con pulgas fueron los que causaron la peste bubónica. Un número de registros abarcando los años entre el 1347 y finales del 1600 hablan de infecciones de roedores previas a varios brotes de la Muerte Negra, aportando credibilidad a la teoría de los roedores.

La segunda forma que contribuyó a la Muerte Negra es el tipo altamente contagioso conocido como peste “neumónica”. Se presenta con escalofríos, respiración acelerada y tos con sangre. La  temperatura del cuerpo es muy alta y con frecuencia se produce la muerte en los dos o tres días posteriores de haber contraído la enfermedad. Este segundo tipo de la peste es casi siempre fatal y se transmite más fácilmente en sitios de clima frío y pobre ventilación. Hoy día, algunos médicos creen que fue la segunda forma, la peste neumónica, la responsable por la mayoría de las víctimas fatales de la Muerte Negra, mayormente debido a la promiscuidad, el hacinamiento y las pobres condiciones higiénicas que prevalecían entonces en Europa. Normalmente sacudiríamos nuestra cabeza al pensar en este período trágico de la humanidad y daríamos gracias a la medicina moderna por haber desarrollado curas para esa terrible enfermedad. No obstante, aun persiste el enigma del mal provocado por la Muerte Negra. En efecto, muchos de los brotes ocurrieron en regiones despobladas durante el clima caluroso del verano. No todos los brotes de la peste bubónica estuvieron precedidos de invasión anormal de roedores infectados; es más, sólo una minoría de casos parecía tener relación con el incremento de la presencia de animales. El más grande acertijo en relación a la Muerte Negra es cuando nos preguntamos cómo es  posible contagiar poblaciones enteras aisladas y sin contacto con áreas anteriormente infectadas. Además, las epidemias tendían a desaparecer abruptamente.

Para resolver esos acertijos, un historiador normalmente buscaría el registro de los años de la peste para ver lo que la gente estaba informando al respecto. Cuando lo hace así, encuentra historias tan alucinantes e increíbles que posiblemente las rechaza considerándolas fantasías y supersticiones de mentes altamente fantasiosas. Una gran cantidad de gente por toda Europa y otras regiones del mundo que fueron tocadas por la peste, informaban que los brotes eran ocasionados por una “niebla” de olor nauseabundo. Esa niebla llegaba con frecuencia después de la aparición de extrañas luces brillantes en el cielo. Los historiadores se dieron cuenta rápidamente que la niebla y las luces brillantes eran reportadas con mucha regularidad y en muchas más localidades de las que se señalaban como infectadas por roedores. Los años de la peste eran, de hecho, períodos de fuerte actividad OVNI. Entonces, ¿qué cosa era esa niebla misteriosa? Hay otra forma muy importante  mediante la cual puede ser transmitida una peste: por medio de armas bacteriológicas. Actualmente varios países poseen almacenes repletos de armas biológicas que contienen peste bubónica y  otras plagas epidémicas. Los gérmenes se mantienen vivos en proyectiles que rociarían el aire con la peste en forma de niebla espesa artificial, frecuentemente visible. Cualquiera que inhale aire contaminado con la niebla contrae la enfermedad. Hay armas biológicas en suficiente cantidad en el mundo actual como para barrer una buena parte de la humanidad. Los informes sobre una niebla similar, inductora de la enfermedad en los años de la peste, sugieren fuertemente que la Muerte Negra fue causada por guerra bacteriológica.

Al primer brote de la peste en Europa siguió una serie de acontecimientos extraños. Entre los años 1298 y1314 fueron vistos sobre Europa siete grandes “cometas”, uno de los  cuales fue de una  “oscuridad impresionante”. Un año antes del primer brote de la peste en el continente europeo, se informó de “una columna de fuego” divisada sobre el palacio del Papa, en Avignón,  Francia. Este fue un segundo Papa, no oficial, que subió al trono como resultado de un cisma dentro de la iglesia católica. Al principio del año fue observada una “bola de fuego” sobre París, y según se dice, ésta permaneció visible a los observadores por algún tiempo. Para la gente de Europa, esas visiones presagiaban la  aparición de la peste y en efecto así sucedía. Es cierto que algunos de los “cometas” anunciados eran realmente cometas. Otros también pueden haber sido pequeños meteoros o bolas de fuego. En siglos pasados la gente en general era mucho más supersticiosa que en la actualidad, y los tan naturales meteoros y fenómenos similares ordinarios, frecuentemente eran reportados como precursores de futuros desastres, aunque no tuvieran ninguna relación con acontecimientos de la vida real. Por otra parte, es importante destacar que casi todos los objetos extraños observados en el cielo eran considerados “cometas”. Un buen ejemplo se encuentra en el famoso libro editado en 1557, “Una Cronología de  Prodigios y Portentos” de Conrad Lycosthenes. El título completo lleva esta sorprendente descripción: ”Una cronología de los prodigios y portentos que han ocurrido más allá del orden correcto, operación y trabajo de la naturaleza, en ambas, las regiones más altas y más bajas de la Tierra, desde el comienzo del mundo hasta estos tiempos presentes”.

En aquel libro leemos la información sobre un “cometa” observado en el año 1479 : “Un cometa fue visto en Arabia con la forma de un rayo de madera puntiagudo…..” La ilustración que lo acompaña estuvo basada en descripciones de testigos oculares, señala lo que claramente parece ser la mitad frontal de un cohete metido entre algunas nubes. El objeto descrito parece poseer muchas ventanillas. Hoy día llamaríamos a ese objeto un OVNI y no un cometa. Esto nos conduce  a preguntarnos cuántos de los muchos antiguos cometas no eran realmente similares a objetos en forma de cohete. Cuando confrontamos un antiguo reporte de un cometa en realidad no sabemos con qué clase de cosa estamos tratando, a menos que se cuente con una descripción completa. Un reporte de un repentino incremento del fenómeno celeste “cometa” o similares, puede, de hecho, significar un incremento de la actividad OVNI. La conexión entre el extraño fenómeno aéreo y la  Muerte Negra fue inmediatamente establecido cuando el primer brote de la peste en Asia. Como lo narra el historiador: “Las primeras informaciones sobre la peste llegaron del Este. Ellas eran confusas, exageradas, temibles, cuando informan desde este cuarto del mundo, en muchas descripciones, de tempestades y terremotos, de meteoros y cometas arrastrando gases nocivos que matan los árboles y destruyen la fertilidad de la tierra….”.

El pasaje anterior indica que los extraños objetos voladores estaban haciendo mucho más que esparcir enfermedades: estaban aparentemente rociando desfoliantes químicos o biológicos desde el aire. El párrafo anterior repite lo mismo que las antiguas tabletas mesopotámicas, las cuales describen cómo los antiguos “dioses” Custodios desfoliaban el paisaje. Muchas de las pérdidas humanas durante la Muerte Negra pueden haber sido causada por tales desfoliantes. La conexión entre los fenómenos aéreos y la peste había comenzado siglos antes de la Muerte Negra. Ya hemos visto ejemplos de la anterior peste de Justiniano. En otra fuente se habla de una gran peste que había brotado en el año 1117, casi 200 años antes de la Muerte Negra. La peste también fue precedida por un extraño fenómeno celeste: “En el año de 1117, en Enero, pasó un cometa como un ejército encendido desde el Norte hasta el Oriente; la Luna estaba cubierta por una nube de color azul rojiza como en un eclipse; un año más tarde apareció una luz más brillante que el Sol. Esto fue seguido de un gran frío, de hambre y de peste, de la cual se dijo que había ocasionado la muerte en un tercio de la humanidad”.

Una vez que la Muerte Negra  medieval hubo comenzado, los fenómenos aéreos dignos de mención continuaron acompañando a las terribles epidemias. Informes de muchos de esos fenómenos fueron reunidos por Johannes Nohl y publicados en su libro “La Muerte Negra, una crónica de la peste” (1926). Según escribe,  por lo menos 26 “cometas” fueron reportados entre 1500 y 1543. Quince o dieciséis fueron vistos entre 1556 y 1597. En el año 1618, fueron observados ocho o nueve. Johannes Nohl pone énfasis en la conexión que la gente percibía entre los “cometas” y las subsecuentes epidemias: “En el año 1606 fue visto un cometa, después de lo cual atravesó el mundo una peste general. En 1582 un cometa trajo una peste tan violenta sobre Majo, Praga, Turingia y Holanda y otros lugares, que sólo en Turingia arrasó con 37.000 personas y en Holanda con 46.415.”. De Viena, Austria, obtuvimos la siguiente descripción de un suceso acaecido  en el año 1568. Aquí vemos la conexión entre  un brote de peste y un objeto descrito de una forma notablemente similar a un cigarro moderno o un OVNI en forma de rayo: “Cuando en  el Sol y la luz de la Luna, un hermoso arco iris y un rayo encendido fueron vistos por encima de la iglesia de Santa Estefanía, todo esto fue seguido por una violenta epidemia en Austria, Swaboa. Augsberg, Wuertemberg, Nuremberg y otros lugares, arrasando con seres humanos y rebaños”.

Las observaciones de los fenómenos extraños en el cielo normalmente ocurrieron antes de que brotara la peste. Donde no hubo una observación determinada y la llegada de la peste, se reportaba algunas veces un segundo fenómeno: la aparición de figuras horribles de aspecto humano y vestidas de negro. En muchas ocasiones fueron vistas esas figuras bordeando las aldeas y ciudades; y  su  presencia era la señal de un inmediato brote de epidemia. En un resumen escrito en el año de 1682 se habla de una visita así un siglo antes: En Brandenburgo, Alemania, aparecieron en 1559 unos hombres horribles, de los cuales fueron vistos primero unos quince y más tarde veinte. Los primeros tenían sus pequeñas cabezas colocadas por el lado posterior, y los otros  tenían espantosas caras y llevaban largas guadañas con las que cortaban la avena, así que el crujido de las guadañas fuera oído a gran distancia; pero la avena quedaba en pie. Cuando se le acercaban algunas personas, al verlos se iban corriendo con sus segadoras.”. La visita de esos hombres extraños a los campos de avena fue seguida por un severo brote de peste en Brandenburgo.

Este incidente hizo surgir importantes preguntas: ¿Quiénes eran esas  misteriosas figuras? ¿Qué eran esos largos instrumentos parecidos a las guadañas que ellos portaban y que emitían un sonido similar al segador? Parece que esas “guadañas” pueden haber sido grandes instrumentos diseñados para rociar veneno  o gas con carga bacteriológica  similares a los aparatos aspersores agrícolas. Esto significaría que los pobladores malinterpretaban el movimiento de las “guadañas” como un intento de cortar la avena cuando, de hecho, los movimientos eran acciones para rociar a las ciudades y campos. Hombres similares vestidos de negro fueron reportados en Hungría: “… en el año de Cristo de 1571, fue visto en Cremnitz, en los pueblos montañeses de Hungría, por el día de la Ascensión en la tarde, una muy grande perturbación, la más grande de todas, cuando sobre Schuelesberg, allí  apareció tanto jinete negro que prevalecía la opinión de que los turcos estaban haciendo una invasión secreta, pero quienes rápidamente desaparecieron otra vez; y llegado a este punto se desató una terrible peste en el vecindario.”. Los extraños hombres vestidos de negro, los “demonios” y  otras figuras horribles fueron vistas en otras comunidades europeas. Las terribles criaturas fueron con frecuencia observadas portando grandes “escobas”, “guadañas” o “espadas”, que usaban para “barrer” o “tocar” a las puertas de  los hogares de la gente. Los habitantes de esas casas caían enfermos con la peste después de esto. Es a partir de estos incidentes que la gente creó la imagen popular de la “muerte” representada por un esqueleto o demonio cargando una guadaña. La guadaña vino a simbolizar el acto de la “muerte” segando a las personas como se corta el grano. Cuando miramos esta imagen obsesionante de la muerte podemos de hecho estar en presencia de un fenómeno OVNI.

De todos los fenómenos relacionados con la Muerte Negra, el que con más frecuencia aparece en los reportes es la mención de una extraña y nociva “niebla” o vapores aunque no apareciesen los demás fenómenos que acompañaban la peste. Johannes Nohl dice que esta bruma húmeda y pestilente constituía una “característica que precedía a la epidemia y se mantenía a través de su curso total”. Una gran cantidad de médicos de la  época decían en su diagnóstico que la niebla era la causante de la peste. Esta conexión fue establecida desde el mismo comienzo de la  Muerte Negra, como lo dice el señor Nohl: El origen de la peste cae en China; se dice que allí  comenzó la tormenta ya en el año de 1333, después de una terrible niebla que emitía un horrible hedor e infestaba el aire”. Otra narración resalta que la peste no se contagiaba de persona a persona sino que se contraía por la respiración cuando se inhalaba el aire mortalmente hediondo: Durante todo el año de 1382 no hubo viento, en consecuencia de lo cual el aire se volvió putrefacto; así que brotó la epidemia y la peste no pasó de un hombre a otro sino que cada uno de los que murió por ella la tomó directamente del aire.”. Informaciones sobre la “bruma” letal y la “niebla” pestilente llegaron de todas partes del mundo infestado por la peste. “Una crónica de Praga describe la epidemia en China, la India y Persia; y el historiador florentino Matteo Villani, quien se tomó el trabajo de su hermano Giovanni después que este murió de peste en Florencia, repite el cuento de los terremotos y bruma pestilente de un viajero por Asia…”.

El mismo historiador continua: “Un incidente similar con terremoto y bruma pestilente fue reportado desde Chipre y se creyó que el viento había sido tan venenoso que los hombres caían fulminados y morían de eso.”. Y añade: “Los cuentos alemanes hablan de una niebla pesada de hedor horrible, la cual avanzaba desde el Este y se esparcía por sí misma sobre la Italia”. El autor establece que en otros países: ”…la gente estaba convencida de que los que contraían la enfermedad de la peste, lo hacían de la misma manera como era común descrita, o sea, realmente, cuando esta llegaba desde las calles como una bruma pálida.”. El historiador resume, bastante dramáticamente: “La Tierra misma parecía estar en un estado de convulsión, sacudiéndose y escupiendo, trayendo viento muy pesado y venenoso que destruía animales y  plantas y llenaba a los pantanos de insectos que ayudaban a completar la destrucción.”. Sucesos similares son repetidos por otros escritores. Un diario de 1680 refiere este insólito incidente: “Que entre Eisenberg y Dornberg treinta ataúdes fúnebres todos cubiertos con ropas negras fueron vistos a plena luz del día, entre ellos y sobre un ataúd un hombre negro estaba de pie con una cruz blanca. Cuando todo esto hubo desaparecido, llegó un gran calor que la gente en este lugar difícilmente lo soportaban. Pero cuando el sol se puso, ellos percibieron un dulce perfume como si ellos estuvieran en un jardín de rosas. Por este tiempo estaban todos ellos sumidos en una perturbación. Después de esto la epidemia se instaló en Turingia en muchos lugares.”.

Más al Sur, en Viena: “… Y niebla mal oliente con los culpables, como indicativos de la  peste, y de esos, por supuesto, fueron observados varios el pasado otoño.”. Directo desde la ciudad de Eisleben asolada por la peste, tomamos este divertido y quizás exagerado periódico que cuenta el 1 de Septiembre de 1682: En el cementerio de Eisleben en el corriente mes a la sexta hora de la noche se notó el siguiente incidente: cuando durante la noche los enterradores estaban afanados en  el trabajo de cavar trincheras porque en muchos días entre ochenta y noventa habían muerto; repentinamente ellos observaron que la iglesia del cementerio, más específicamente el púlpito estaba iluminado por una fuerte luz brillante. Pero cuando iban hacia ella se puso oscura y negra, llegó una espesa niebla sobre el cementerio que les hacía difícil verse unos a otros, espantosos espíritus malignos se veían asustando a la gente, duendes burlones e insultantes, así como también muchos espectros y fantasmas blancos…”. Más tarde el mismo periódico añade: “Cuando el Maestro Hardte expiró en su agonía, un humo azul se vio salir de su garganta y esto en presencia del cura; lo mismo había sido observado en el caso de otros expirando. De igual forma un humo azul ha sido observado saliendo de las casas de todos los habitantes que han muerto en Eisleben. En la iglesia de San Pedro ha  sido observado el humo azul cerca del techo; sobre este relato la iglesia ha rehuido, sobre todo cuando la parroquia ha sido exterminada…”.

La “niebla” o peste venenosa era suficientemente espesa como para mezclarse  con la humedad normal del aire y formar parte del rocío matutino. La gente estaba alarmada como para tomar la siguiente precaución: “Si  el pan recién horneado es colocado por la noche en el extremo de un poste y en la mañana amanece mohoso y por dentro crecido y amarillo o verde, e incomible; y cuando de manera igual las aves de corral beben el rocío matinal y mueren en consecuencia, es que el veneno de peste está cerca de la mano.”. Como hemos visto antes, la “niebla” letal estaba directamente asociada con las luces brillantes moviéndose en el cielo. Forestus Alcmarianos escribió sobre una  “ballena” enorme que él encontró, la cual tenía las siguientes medidas: “28 ells (32 metros) de largo y 14 ells (10 metros) de ancho. La “ballena” había sido lanzada encima de la  playa  de Egemont por grandes olas y quedó varada al aire libre, la cual volvió luego a la mar y  produjo tan grande malignidad y fetidez del aire que muy pronto estalló una gran epidemia en Egemont y lugares vecinos”. Es una lástima que el señor Alcmarianos no dé una descripción más detallada de la gran mortandad que produjo la “ballena”, porque puede haber sido una nave similar a un  OVNI moderno, los cuales han sido observados entrando y saliendo de los mares.

Es significativo que la niebla putrefacta y el aire maligno sean declarados por muchos pueblos como causantes de la producción de epidemias a los largo de la historia. En la antigua Roma durante una  peste, el famoso médico griego Hipócrates (460 – 337 a.C.) estableció que la enfermedad fue causada por perturbaciones del cuerpo ocasionadas por cambios producidos en la atmósfera. Para remediar esto, el célebre Hipócrates hizo que la gente lanzara grandes fuegos públicos. El creía que los grandes incendios  podían corregir el aire. El consejo de Hipócrates fue seguido siglos más tarde por los médicos durante la peste medieval. Sin embargo, los doctores modernos tienen una visión poco favorable del consejo de Hipócrates sobre esta materia, en la creencia que Hipócrates era ignorante de las verdaderas causas de la peste. En realidad, enormes piras en las afueras era la única defensa concebible contra la peste si esta era causada por la aspersión de niebla saturada de gérmenes. No se había inventado la vacuna para combatir la peste y por lo tanto, la única esperanza que tenía la gente era quemar la “niebla” mortal con grandes incendios en los descampados. Hipócrates y aquellos que siguieron sus consejos realmente lograron salvar algunas vidas.

Significativamente, las pestes neumónica y bubónica no eran las únicas infecciones mortales de la historia que eran producidas por una extraña niebla letal. La mortal enfermedad intestinal llamada cólera es otra: “Cuando el cólera brotó a bordo del barco Britania de su Majestad la reina de Inglaterra, navegando en el Mar Negro en el año 1854, varios de los oficiales y marineros afirmaron positivamente lo siguiente: inmediatamente antes del brote, se extendió una curiosa niebla oscura por sobre el mar y pasó por encima del barco. Apenas había salido el navío de la niebla cuando se anunció el primer caso de la enfermedad.”. Una niebla azul también fue reportada en conexión con el brote de cólera en Inglaterra en el año 1832 y entre los años 1848 y 1849. Como se mencionó antes, las plagas tenían un significado religioso muy marcado en la antigüedad. En la Biblia se dice que eran las plagas el método utilizado por Jehová para castigar a la gente por sus  pecados. Los presagios que precedieron a los brotes de la Muerte Negra se parecen mucho a los relatados en la Biblia. “Los hombres enfrentados al terror de la Muerte Negra estaban impresionados por la cadena de acontecimientos sufridos hasta el final de la peste, y por los relatos de la llegada de la pestilencia en el siglo XIV, caso que fue seleccionado como ejemplo de los acontecimientos de mal agüero entre los que deben haber ocurrido en los años precedentes al brote epidémico de 1348, el cual se pareció bastante a las diez plagas de los faraones: trastornos en la atmósfera, tormentas, extrañas invasiones de insectos y fenómenos celestes”.

Además, la forma bubónica de la peste era muy parecida, si no idéntica, a algunos de los castigos impuestos por “Dios” relatados en el Antiguo Testamento (Samuel): Pero la mano del Señor fue puesta con  fuerza sobre el pueblo de Ashdod (una ciudad filistea) y la destruyó y  los mató con dolorosos tumores”. “ … la mano del Señor fue contra la ciudad (Gath, otra ciudad filistea), con una muy grande destrucción; y él mató a los hombres de la ciudad incluso jóvenes y viejos, y ellos tenían bubas en sus partes secretas”. “… había una mortal destrucción a través de toda la ciudad; la mano de Dios era muy dura con ella. Y los hombres que sobrevivieron fueron afectados con tumores; y los gritos desde la ciudad llegaban a los cielos.”. El aspecto religioso de la Muerte Negra medieval fue incrementado por los informes de sonidos atronadores en conexión con los brotes de la peste. Los sonidos eran similares a los descritos en la Biblia como acompañantes de la aparición de Jehovah. Extrañamente, son ellos también los sonidos comunes en algunos de los testimonios de los observadores de OVNIS: “Durante la peste de 1565 en Italia, rugidos de truenos se oían día y noche, como en la guerra, junto con un alboroto y el ruido como de un ejército enorme. En Alemania, en muchos lugares se oyó un ruido como si una carroza fúnebre estuviera pasando por la calle…

Ruidos similares acompañaban extraños fenómenos aéreos en la extraordinaria visión en relación a la peste en Inglaterra. Los objetos descritos en las citas que se relatan, permanecieron visibles por más de una semana y parecían ser un verdadero cometa o planeta como Venus, no obstante que algunos de los otros objetos pudieran ser etiquetados como “no identificados. El historiador Walter George Bell lo resume así: “Tarde, en las oscuras noches de Diciembre del año 1664, los ciudadanos de Londres se sentaron a mirar una nueva estrella brillante, con “enorme ruido” sobre todo. El rey Carlos II y la reina la observaban fijamente desde la ventana en Whitehall. La estrella salió más o menos por el Este no alcanzando una gran altitud y hundiéndose debajo del horizonte por el Sureste, entre las dos y tres de la madrugada. En una semana o dos, desapareció y luego llegaron cartas de Viena notificando la visión de la luz brillante como un cometa, y “en el aire la aparición de un objeto como un ataúd, lo cual ocasionó gran ansiedad de pensamiento entre la población”. Erfurt vio con esta otras terribles apariciones y algunos oyeron ruidos en el aire como de fuegos artificiales o sonidos de cañones y tiros de mosquetas (arma de fuego antigua más pesada que el arcabuz) . Se corrió el rumor que una noche en el siguiente Febrero, cientos de personas habían visto llamas de fuego durante una hora completa, las cuales parecían estar desde Whitehall hasta St. James y luego regresaba otra vez a Whitehall, y posteriormente desapareció. En Marzo apareció en el cielo el más brillante cometa visible durante dos horas después de la medianoche, y continuó así hasta el amanecer. Con tales portentos llegó acompañada la más terrible y gran peste en Londres.”.

Otros “presagios” menos frecuentes fueron reportados también en conexión con la Muerte Negra. Algunos de aquellos fenómenos obviamente eran ficción. Pero las citas precedentes proporcionan evidencia de que posibles OVNIS bombardearon a la raza humana con enfermedades mortales. La Muerte Negra no sólo mató a una gran cantidad de gente, también causó profundos daños sociales y psicológicos. En el pasado la gente estaba convencida que las epidemias eran un castigo de Dios por los pecados, y esto causaba una profunda introversión. Era natural que la gente se acusase a sí misma o a sus convecinos de maldad y para remediar lo que habían hecho debían merecer su castigo. Después de todo, los efectos de la peste produjeron la miseria y el desespero generado por la muerte masiva, que trajo como consecuencia una extensa decadencia ética. En un ambiente agonizante, mucha gente no se cuida de si sus acciones son correctas o erradas, ya que de todas formas ellos van a morir. En el clima espantoso de la peste medieval, los valores espirituales declinaron notablemente y los problemas mentales se incrementaron enormemente. Los mismos resultados se observan durante una guerra. Aunque la Biblia y otras obras religiosas pueden predicar que las plagas y las guerras son creadas por “Dios” para terminar de hacer más virtuosa a la raza humana y espiritualmente más avanzada, pero el efecto siempre es el opuesto.

La naturaleza cataclísmica de la Muerte Negra, eclipsó otras actividades desastrosas de los años de la peste, como lo fue el intento cristiano para exterminar a los judíos. Circulaban falsas acusaciones de que los judíos eran los culpables o causantes de la peste al envenenar los pozos de agua. Esos rumores provocaban un odio espantoso contra los judíos dentro de aquellas comunidades cristianas que estaban siendo afectadas por la epidemia. Muchos cristianos participaban en los genocidios, los cuales produjeron más muertes como los crímenes cometidos por los nazis contra los judíos en el siglo XX. De acuerdo a la Enciclopedia Colliers: “Este país (Alemania) figuró como el sitio de brutales masacres en la más extensa escala posible, los cuales barrían el país de punta a punta periódicamente. Aquellas culminaron en el tiempo de la terrible peste de 1348 – 1349  conocida como la Muerte Negra. Quizás porque sus conocimientos médicos y sus higiénicas formas de vida hizo a ellos un poco menos susceptibles que a otros, los judíos eran absurdamente acusados de haber deliberadamente propagado la peste, y cientos de comunidades judías, grandes y  pequeñas, fueron borradas de la existencia o reducidas a la insignificancia. Después de esto, sólo un vestigio de ruina quedó en el país, especialmente en los mezquinos señoríos  donde se protegían y  hasta se estimulaba para su  propio bien por las ventajas financieras que ellos traían. Sólo unas pocas comunidades judías alemanas de gran tamaño, tales como la de  Frankfort-am-Main o Warms, lograban mantener una existencia sólida desde los tiempos medievales en adelante.”.

Los genocidios con frecuencia eran instigados por los gremios de comerciantes alemanes que no aceptaban a los judíos. Muchos de aquellos gremios eran herederos directos de antiguas logias de la Hermandad. De hecho, los miembros en las organizaciones de la Hermandad y en los gremios de comerciantes europeos se superponían durante el siglo XIV liderando las logias, las cuales comúnmente eran dirigidas por miembros de otras organizaciones de la Hermandad. Aquí está otra vez un caso en el que la red de la Hermandad era la fuente primaria de un genocidio histórico. Alemania no fue la única nación con un montón de asesinatos judíos. Lo mismo ocurrió en España. En 1391, una masacre de judíos fue ejecutada en muchas partes de la península ibérica. Aunque eran asustados cristianos los que proporcionaban la mano de obra para esos terribles genocidios, sus actividades no siempre eran respaldadas por el papado.

Pero Clemente VI, que ejerció el papado desde 1342 hasta 1352, trató de proteger casi inmediatamente a los judíos. Clemente VI emitió dos bulas papales declarando a los judíos inocentes de los cargos que se les atribuía. Las bulas hacían un llamado a los cristianos para que cesaran sus persecuciones. Clemente VI no tuvo éxito total porque en esos tiempos muchas de las logias secretas de comerciantes habían logrado fundirse en facciones dedicadas a actividades antipapales. El Papa Clemente no desmanteló a la Inquisición y la Inquisición hizo mucho por crear un clima general de opresión en el cual tales masacres podían ocurrir. La combinación de la peste, la Inquisición y el genocidio proporcionó todos los ingredientes necesarios para cumplir la profecía apocalíptica. La iglesia católica estaba al borde del colapso a causa de que muchos clérigos perecieron con la peste y también por la pérdida de la fe popular en que la iglesia podía lograr el fin de la “enfermedad de Dios”. Una gran cantidad de gente proclamaba que los días finales estaban llegando. Cierto para la profecía fue que de esta confusión surgieron nuevos “mensajeros de Dios” con la promesa de una inminente utopía. Las enseñanzas y las proclamas de esos nuevos Mesías tuvieron un efecto poderoso sobre los destrozados europeos y trajeron un acontecimiento de la mayor importancia: la Reforma Protestante.

 

Y en el Apocalipsis se hace referencia a los siete ángeles con las siete plagas, en un futuro indeterminado: ”Vi en el cielo otra señal, grande y admirable: siete ángeles que tenían las siete plagas postreras; porque en ellas se consumaba la ira de Dios. Vi  también como un mar de vidrio mezclado con fuego; y a los que habían alcanzado la victoria sobre la bestia y su imagen, y su marca y el número de su nombre, en pie sobre el mar de vidrio, con las arpas de Dios. Y cantan el cántico de Moisés siervo de Dios, y el cántico del Cordero, diciendo: Grandes y maravillosas son tus obras, Señor Dios Todopoderoso; justos y verdaderos son tus caminos, Rey de los santos.¿Quién no te temerá, oh Señor, y glorificará tu nombre?, pues sólo tú eres santo; por lo cual todas las naciones vendrán y te adorarán, porque tus juicios han manifestado.  Después de estas cosas miré, y he aquí fue abierto en el cielo el templo del tabernáculo del testimonio; y del templo salieron los siete ángeles que tenían las siete plagas, vestidos de lino limpio y resplandeciente, y ceñidos alrededor del pecho con cintos de oro. Y uno de los cuatro seres vivientes dio a los siete ángeles siete copas de oro, llenas de la ira de Dios, que vive por los siglos de los siglos.  Y el templo se llenó de humo por la gloria de Dios, y por su poder; y nadie podía entrar en el templo hasta que se hubiesen cumplido las siete plagas de los siete ángeles”.


 

A este respecto debemos observar que los experimentos que se vienen realizando en los últimos años con pandemias que luego no se producen, puede ser que, además de beneficiar a algunas multinacionales, sirvan para estudiar la reacción de la gente ante estos fenómenos. Aunque pueda parecer una exageración, que espero no sea cierta, a veces da la impresión de que se estén probando virus que intenten evitar la presión social que va a suponer un paro estructural elevado, como el que está produciendo en estos momentos. Aparte de ello, una pandemia que en el futuro provocara un número elevado de muertos sería una clara alternativa a las guerras que se han producido a lo largo de la historia, pues provocaría una oleada de terror que focalizaría la atención mundial en la lucha por la supervivencia pura y simple y no en ningún otro problema.

julio 3, 2011 - Posted by | Enigmas, Historia oculta | , , , , , , , , , , ,

1 Comentario »

  1. Interesante informacion. ^..^

    Comentario por Sirium | mayo 30, 2012 | Responder


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