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Blog sobre antiguas civilizaciones y enigmas

El gran Reino de Prusia – Un ejemplo de imperio olvidado


Aunque se aparta de la línea de las civilizaciones antiguas, este articulo pretende mostrar que incluso un gran imperio que pervivió hasta el siglo XX en Europa ha sido prácticamente olvidado por la mayoría de la gente. Si esto sucede con un imperio tan reciente y con mucha bibliografía, ¿es extraño imaginar el gran desconocimiento que hay sobre las antiguas civilizaciones?     

 Prusia (en alemán Preußen y en polaco Prusy), fue el nombre de un territorio en las costas del mar Báltico, que acabaría dando nombre a un gran estado de Europa, precursor de Alemania, que aunque no existe en la actualidad, ocupa un lugar destacado en la historia europea, especialmente en el periodo comprendido entre el siglo XVIII y la Primera Guerra Mundial.


Prusia en el siglo XVIII

El reino de Prusia se estableció en 1701 con la unión del Electorado de Brandeburgo (gran beneficiado de la Paz de Westfalia que supuso el final de la Guerra de los Treinta Años) y el Ducado de Prusia bajo la dinastía Hohenzollern.  Su capital era Berlin.

Sin embargo, no fue hasta la Guerra de Sucesión Española y su fin mediante el tratado de Utrecht, que Prusia fue confirmado como un reino. Federico Guillermo I, primer rey de Prusia (1713-1740), transformo a su reino en una potencia militar. Se vio envuelto en la disputa por el territorio de Pomerania frente a Suecia, parte del cual le fue entregado mediante el Tratado de Estocolmo en 1720. Instauró una corte austera y eficaz, centralizando la administración financiera.

Federico siempre vestía uniforme militar y dedico gran parte de sus recursos al desarrollo del Ejército. La creación de la Guardia de Potsdam, fue su logro mayor en esta área. Su hijo y sucesor, Federico II el Grande, se alió con Francia (1740), aprovechando las dificultades de María Teresa I para afirmarse en el Trono austriaco y se anexionó Silesia a costa de la Casa de Austria, lo que desato la Guerra de Sucesión Austriaca (1740-48), a final de la cual obligó a María Teresa a reconocer la anexión de Silesia (25.000 km² y 125.000 habitantes) por parte de Prusia. En el transcurso de esa década formó un ejército de 150.000 hombres que convirtió a Prusia en el país militarmente más preparado del mundo.

Francia, Rusia y Suecia se aliaron contra Prusia para frenar su desarrollo. Comenzó la Guerra de los Siete Años en la que Prusia sólo contaba con el débil apoyo de Inglaterra lo que la llevó casi a sufrir la derrota, pero después recibió el apoyo de Rusia, gracias a Catalina la grande con la que se repartió Polonia.

En 1806 los triunfos de Napoleón Bonaparte contra Prusia en el marco de las guerras Napoleónicas y la instauración de la Confederación del Rin pusieron fin al sistema político multipolar del Sacro Imperio Romano Germánico. La ocupación francesa terminó en 1808, las tropas abandonaron Prusia tras la Convención de París, bajo la condición de que el ejército prusiano se limitase a un total de 42.000 hombres.

Lucha por la hegemonía alemana

En 1815, con la derrota del emperador francés, Prusia se anexó Renania según lo establecido en el Congreso de Viena y los príncipes alemanes crearon la Confederación Germánica de 39 estados independientes, salvo en el campo de la política exterior. Dentro de estos estados, Austria y Prusia se erigían como dominantes y se perfilaba nuevamente entre ellos una confrontación.

En 1834 Prusia instauró la Unión Aduanera del Norte de Alemania (Zollverein) de la cual Austria quedó excluida. En diez años se duplicó el comercio entre sus socios.

En 1864, Austria y Prusia estuvieron aliadas en la Guerra de los Ducados contra Dinamarca. De acuerdo con lo establecido en la Convención de Gastein que puso fin a ésta, el ducado de Holstein quedó bajo dominio de Austria, y los de Schleswig y Lauenburg bajo el de Prusia, pero ninguno de los dos países quedo satisfecho con el acuerdo.

En octubre de 1865, en una entrevista en Biarritz, el canciller prusiano Otto von Bismarck obtuvo de Napoleón III que Francia se mantuviera al margen de un previsible conflicto austro-prusiano, mientras que Prusia se comprometía a apoyar al recién nacido Reino de Italia para conseguir la anexión de la zona de Venecia. Napoleón pensó que el conflicto sería largo y le brindaría la oportunidad de actuar de mediador y tal vez conseguir ventajas territoriales. El emperador se comprometió a mediar ante los italianos, lo que se consiguió con la alianza ofensivo-defensiva contra Austria firmada en abril de 1866.

El canciller Bismarck entorpeció deliberadamente la gestión de la administración austriaca de Holstein y envió tropas a ese ducado, cuando Austria protestó ante la Dieta de Fráncfort (asamblea de la Confederación) y después de asegurarse la neutralidad de Rusia, y contando con su alianza con el reino de Italia. Baviera, Hannover, Hesse-Kassel, Sajonia, Württemberg y otros estados, apoyaron a Austria.

La disputa entre Austria y Prusia por la hegemonía de la unificación alemana se resolvió en 1866, con la victoria de Prusia en la Guerra de las Siete Semanas. Dicha unificación se dio en torno a la Confederación de Alemania del Norte, concebida por Bismarck, y que también sirvió para contener el liberalismo. El Reichstag fue inaugurado en febrero de 1867.

Imperio alemán

Guillermo I es proclamado Kaiser. La Guerra franco-prusiana estalló en 1870 y la victoria definitiva lograda por Prusia sobre los ejércitos de Napoleón III en este conflicto fue la cúspide que permitió unificar Alemania bajo el Segundo Reich alemán liderado definitivamente por Prusia.

El rey Guillermo pasó a convertirse en el Káiser Guillermo I, oficialmente en una ceremonia llevada a cabo en la Sala de los Espejos del Palacio de Versalles. A partir de este punto y hasta el fin de la Primera Guerra Mundial la historia de Alemania y la historia de Prusia se confunden.

Prusia después de los Hohenzollern

En 1918 Guillermo II abdica y se exilia, después de que Alemania capitulara en la guerra. El Tratado de Versalles estipula la anexión de gran parte del territorio de Prusia a la recién restablecida Polonia. Danzig y Memel, (ciudades prusianas del Báltico), fueron declaradas ciudades libres.

Estas medidas dividieron drásticamente el territorio prusiano, dejando a Prusia oriental totalmente separada del resto de Alemania. La situación creada por esta división es uno de los orígenes directos de la Segunda Guerra Mundial. El 24 de octubre de 1938, el gobierno Alemán solicito a Varsovia la devolución de la Ciudad libre de Danzig (unida aduaneramente a Polonia) y el permiso para tender una línea férrea y una carretera a través del corredor polaco, bajo el estatuto de extraterritorialidad. Varsovia rechazó la solicitud y de esta forma se precipito la invasión de Polonia el 1 de septiembre de 1939, lo que dio inicio a la Guerra Mundial.

Prusia subsiste como territorio autónomo bajo la República de Weimar hasta 1934, fin de la autonomía bajo el régimen nazi.

 

Disolución de Prusia

Al final de la Segunda Guerra Mundial la mayor parte de Prusia pasa a formar parte de Polonia -Pomerania- y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), con la ciudad de  Königsberg que hoy se conoce como Kaliningrado. Por decisión de los Aliados, en 1947 Prusia como unidad administrativa y Estado alemán es declarada oficialmente disuelta. En 1949 el territorio prusiano que paso a ser parte de la Alemania Oriental, fue dividido administrativamente en Brandeburgo, Sajonia-Anhalt y Mecklemburgo-Pomerania Occidental. Ese mismo año las fuerzas de ocupación en el oeste del país también realizan una división administrativa, creando los estados de Renania del Norte-Westfalia (RNW), Baja Sajonia, Hesse, Renania-Palatinado, Schleswig-Holstein y Baden-Wurtemberg.

Éxodo

Al acercarse el fin de la Segunda Guerra Mundial a principios de 1945, la población alemana de Prusia Oriental, Pomerania y Silesia emigró masivamente por miedo al avance del Ejército Rojo, abandonando en cuestión de semanas los territorios que habían poblado durante generaciones. Los vencedores de la guerra determinaron la expulsión masiva de las poblaciones alemanas del este europeo entre 1945 y 1948, la cual se basó en las decisiones de la conferencia de Potsdam para fijar la línea de los ríos Oder y Neisse como frontera oriental de Alemania, según lo acordado por el bando aliado en la Conferencia de Yalta.

Esta expulsión masiva de población alemana fue sostenida enérgicamente por la Unión Soviética como un medio de evitar toda posible reivindicación germana de territorios en la Europa Oriental, alegando que la supresión de las comunidades alemanas eliminaba todo pretexto para reclamaciones expansionistas germanas en el futuro (habiendo sido la presencia de minorías alemanas un argumento favorito de los nazis para justificar sus ambiciones). Gran Bretaña, y EEUU aceptaron el proyecto de Stalin aunque requiriendo en vano que dicha expulsión fuese lo menos dolorosa posible para los civiles.

Como resultado de los esfuerzos conjuntos de la URSS y Polonia (reestructurada como régimen comunista), se restableció la frontera alemana oriental aproximadamente en su situación del año 1181, mientras que algunos territorios eslavos históricos entre la línea Oder-Neisse y el río Elba permanecieron dentro del territorio alemán. En Checoslovaquia el recuerdo de la Crisis de los Sudetes impulsó al nuevo gobierno a efectuar la Expulsión de alemanes de Checoslovaquia para eliminar una minoría étnica tachada de deslealtad, y similar ejemplo fue seguido en todos los países de la Europa Oriental bajo influencia soviética.

Alrededor de 15 millones de alemanes de las provincias orientales históricas fueron expulsados de sus hogares y enviados a la RDA o a la RFA, revirtiendo en poco más de cinco años casi completamente los resultados de varios siglos de colonización alemana. Se calcula que un millón de civiles alemanes de la Europa Oriental perecieron durante la guerra, sea por combate directo o por los rigores de su huida a Occidente en los primeros meses de 1945. En 1950, la cantidad de alemanes étnicos residentes en Europa Oriental era sólo el 15% de la existente en 1939, resultando en una minoría étnica más reducida aún de lo que era antes.

agosto 5, 2010 - Posted by | Historia, Otras ant. civil. | , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

14 comentarios »

  1. [...] En el S. XVIII se convirtió en una de las capitales más hermosas de Europa; en 1788 se construyó la celebre Puerta de Brandenburgo. El Estado de Brandeburgo pasó a formar parte de Prusia y Berlín se convirtió en la capital del nuevo Imperio Prusiano. [...]

    Pingback por Descubriendo Berlín « TRIP Magazine | diciembre 7, 2010 | Responder

    • Gracias por el comentario. Cuando pueda añadiré este texto en el artículo

      Comentario por oldcivilizations | diciembre 8, 2010 | Responder

  2. keseseseses~

    Comentario por Gilbert -Awesome- Beilschmidt | mayo 3, 2011 | Responder

  3. Hola
    ¿Por si acaso no sabe como se llama actualmente la antigua ciudad LOECLANKEN de Prusia Oriental? de alli vinieron mis parientes a comienzos del siglo XX perofueron cambiando de nombre las ciudades de acuerdo a los gobiernos de turno.
    Espero su ayudita
    Muchas Gracias

    Comentario por neltton | mayo 8, 2011 | Responder

    • Excelente

      Comentario por Roque | marzo 24, 2012 | Responder

  4. Ore-sama!!! KEsesessesese~~

    Comentario por Gilbert | mayo 25, 2012 | Responder

  5. [...] El gran Reino de Prusia – Un ejemplo de imperio olvidado [...]

    Pingback por ¡ 1 millón de visitas desde agosto 2010 ¡ « Oldcivilizations's Blog | mayo 26, 2012 | Responder

  6. Bueno no es un loco el que reconquista lo robado, así lo hizo Hitler, devolver la dignidad a su pueblo.

    Comentario por Juan | septiembre 10, 2012 | Responder

  7. Ciertamente Prusia,es un conglomerado de etnias bálticas,eslavas y germano-alemanas.Hoy en manos de Polonia,espera su oportunidad para renacer,,lo cual sin duda ocurrirá.Así “lo prusiano”,volverá a renacer,ya que su variante alemana ,es muy fuerte y poderosa,y las raíces de su ADN,están más fuertes que nunca.

    Comentario por miguel huerta aracena | septiembre 15, 2012 | Responder

  8. Prusia yo creo que volverá a renacer pero pasará mucho tiempo para que pase.

    Comentario por José | abril 14, 2013 | Responder

  9. PREUSSEN GLORIA: Pero las glorias de Prusia sobrevivirán para siempre en las FF.AA, de Chile, en su disciplina, instrucción,y verticalidad de mando. La formación alcanza también al mundo civil, por los millones chilenos que pasamos por los regimientos chilenos , de formación prusiana, en nuestro Servicio Militar Obligatorio. Dese 1885 los instructores prusianos profesionalizaron las FF.AA. y hoy , son modelo de disciplina y eficiencia militar en toda el mundo.
    LAS GLORIAS DE PRUSIA , CIERTAMENTE ,JAMÁS DEJARÁN DE EXISTIR.!!SALVE PRUSIA!!!

    Comentario por miguel huerta aracena. | mayo 18, 2014 | Responder

  10. NUTRITIVO MATERIAL HISTORICO

    Comentario por Edmundo Farik Ojeda Cartas | junio 4, 2014 | Responder

  11. Mis abuelos eran prusianos y eran una nación aparte. Y aunque después si, se consideraron alemanes, porque lo eran étnicamente, primero eran prusianos, y después argentinos, porque ‘patria es la que te recibe con cariño y te da de comer’.
    En mi provincia, de los cientos de miles de descendientes de alemanes que la habitamos, muchísimos crecimos oyendo y aprendiendo el dialecto prusiano en nuestras casas. De hecho, hace veinticinco años, cuando comencé a ir a la escuela primaria, era muy normal que los niños fueran solo hablando la lengua que se hablaba en la casa y aprendieran el español durante su primer año de estudios.

    Comentario por Edith Hein | septiembre 22, 2014 | Responder

  12. Es interesante todo este éxodo que pasaron los alemanes orientales, es agradable leer una historia e identificarse con el desarrollo de la ciencia a partir de hechos históricos, yo lo estoy relacionando con las intenciones de llevar a la Pedagogía Comparada a Ciencia promotora de los grandes avances educativos en los diferentes países del mundo.

    Comentario por Alfonso José Serrano Salgado | octubre 25, 2014 | Responder


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